Problemas y Soluciones de Movilidad en Personas Mayores

Mantener una buena movilidad es clave para la calidad de vida de los adultos mayores. Sin embargo, con la edad, es habitual que aparezcan dificultades en los movimientos, generando limitaciones en la autonomía y el bienestar. Los problemas de movilidad son más comunes en personas mayores debido al desgaste natural del cuerpo, la disminución progresiva de masa muscular, la pérdida de densidad ósea y la aparición frecuente de enfermedades crónicas. Estas dificultades afectan la calidad de vida limitando la autonomía, aumentando el aislamiento social y dificultando la realización de actividades cotidianas. Afortunadamente, existen soluciones y ejercicios específicos que pueden mejorar considerablemente la movilidad en ancianos.

¿Qué es la Marcha y Por Qué Varía?

El patrón de la forma como una persona camina se denomina marcha. Los trastornos de la marcha son anomalías en la forma de caminar de las personas, como la pérdida de velocidad, suavidad, simetría o equilibrio. Caminar, levantarse de una silla, girar e inclinarse son factores importantes para poder moverse con independencia. La velocidad de la marcha, el tiempo que lleva levantarse de una silla y la capacidad de pararse con un pie delante del otro (apoyo en tándem) ayudan a predecir la capacidad de una persona mayor para realizar actividades diarias y otras actividades como ir de compras, viajar y cocinar. Caminar sin ayuda requiere coordinación por parte de las áreas del cerebro que controlan la atención, la fuerza, la sensibilidad y la coordinación de las percepciones de los sentidos y la contracción muscular para caminar de forma segura y constante.

Causas de los Problemas de Marcha en Ancianos

Las dificultades en la marcha pueden ser ocasionadas por muchos diferentes tipos de problemas, la mayoría, pero no todos, se deben a alguna afección física. La movilidad se puede ver afectada por múltiples factores:

  • Problemas articulares y óseos: Afecciones como artritis, artrosis, osteoporosis, deformidades óseas o dolor en las articulaciones pueden dificultar caminar adecuadamente.
  • Problemas circulatorios: Enfermedades como la enfermedad vascular periférica.
  • Problemas neurológicos: Enfermedades o lesiones a los nervios, los músculos, el cerebro, la médula espinal o el oído interno pueden afectar el caminar de manera normal. La demencia y otros trastornos neurológicos (incluyendo la enfermedad de Parkinson) pueden afectar significativamente la marcha porque inciden en las áreas del cerebro que controlan la atención, la fuerza, la sensibilidad y la coordinación.
  • Debilidad muscular: La debilidad muscular, habitual en personas sedentarias, reduce la fuerza necesaria para desplazarse con seguridad.
  • Miedo a las caídas: Las caídas previas pueden afectar la confianza para caminar, incrementando la inseguridad y el miedo a volver a caer.
  • Medicamentos: Algunos fármacos pueden influir en la marcha.
Esquema de las causas de los problemas de marcha en personas mayores

Tipos Específicos de Anomalías en la Marcha

Algunas anomalías de la marcha se conocen por su nombre y están asociadas a causas específicas:

  • Marcha festinante: Caracterizada por una postura rígida y encorvada con la cabeza y el cuello inclinados hacia adelante, acompañada de una aceleración progresiva de los pasos que puede llevar a la persona a correr para evitar caerse. Puede ocurrir en personas con enfermedad de Parkinson y, rara vez, como efecto adverso de medicamentos.
  • Marcha espástica: Caminar rígido arrastrando los pies causado por una contracción muscular prolongada en un lado del cuerpo.
  • Marcha en tijeras: Las piernas están ligeramente flexionadas a la altura de las caderas y las rodillas, como al acuclillarse, con las rodillas y las piernas golpeándose o cruzándose en un movimiento similar a tijeras.
    • Causas comunes de marcha espástica o en tijeras: neuropatía (como el síndrome de Guillain-Barré o neuropatía hereditaria), hernia de disco lumbar, esclerosis múltiple, debilidad muscular de la parte inferior de la pierna, neuropatía peronea, poliomielitis, lesión a la médula espinal, enfermedades musculares.
  • Marcha en estepaje: Puede ser causada por las mismas afecciones que provocan la marcha espástica o en tijeras. La caída del pie (dificultad para levantar la parte delantera del pie) también puede causar marcha en estepaje, ya que el pie se arrastra al dar un paso. Para evitar tropezar, las personas pueden levantar más la pierna.
  • Marcha de pato (trendelenburg): Se caracteriza por un balanceo lateral del tronco.
    • Causas comunes: displasia congénita de la cadera, distrofia muscular, enfermedad muscular (miopatía), atrofia muscular espinal.
  • Marcha atáxica o de base amplia: Movimientos musculares descoordinados que resultan en una marcha inestable y tambaleante con una base de sustentación amplia.
    • Causas comunes: ataxia cerebelosa (movimientos musculares descoordinados por enfermedad o daño al cerebelo), malformación de Chiari, intoxicación con alcohol, lesión cerebral, degeneración cerebelosa, medicamentos (fenitoína y otros anticonvulsivos), polineuropatía (daño a muchos nervios, como en la diabetes), accidente cerebrovascular o sangrado en el cerebelo.
  • Marcha magnética: Los pies parecen pegados al suelo, como si fueran atraídos por imanes.
    • Causas comunes: trastorno que afecta la parte frontal del cerebro, hidrocefalia (aumento de líquido en el cerebro).

Cambios Normales de la Marcha Relacionados con la Edad

Algunos elementos de la marcha cambian normalmente a medida que las personas envejecen:

  • Velocidad al caminar (velocidad de la marcha): Permanece igual hasta aproximadamente los 70 años, y luego disminuye. Es un predictor potente de la longevidad. Disminuye porque las personas mayores dan pasos más cortos, lo que se atribuye a la debilidad de los músculos de la pantorrilla.
  • Cadencia: El número de pasos por minuto no disminuye con la edad. Cada persona tiene una cadencia preferida relacionada con la longitud de la pierna.
  • Tiempo de doble apoyo: El porcentaje de tiempo que ambos pies están en el suelo durante un paso aumenta con la edad, lo que proporciona mayor estabilidad. Este tiempo puede aumentar aún más en superficies irregulares, al sentirse inestables o por miedo a caerse.
  • Postura al caminar: Solo cambia ligeramente. Las personas mayores caminan erguidas, pero con más rotación hacia abajo de la pelvis y una curva lumbar aumentada (lordosis lumbar), a menudo debido a músculos abdominales débiles y flexores de la cadera tensos. También caminan con los pies girados lateralmente (dedos de los pies hacia afuera) unos 5 grados.
Ilustración de los cambios normales en la marcha con la edad

Cambios Anormales en la Marcha

Varios trastornos pueden contribuir a una marcha disfuncional o insegura. Una marcha puede ser anormal en varios sentidos y ciertos tipos de anomalías ayudan a los médicos a determinar cuál es la causa:

  • Asimetría: Si el cuerpo no se mueve simétricamente, la causa suele ser un problema en los nervios, huesos o articulaciones de un lado (ej. cojera por dolor de cadera o tobillo), o disfunción cerebral/fármacos.
  • Pérdida de sincronía: Se refiere a la incapacidad de mover las extremidades superiores e inferiores de manera regular y rítmica con coordinación suave, lo que impide avanzar. Causado por trastornos neurológicos o musculoesqueléticos.
  • Dificultad para comenzar o seguir caminando: Los pies pueden parecer pegados al suelo al inicio, generalmente por no desplazar el peso. Puede indicar un trastorno del movimiento como la enfermedad de Parkinson o hidrocefalia normotensiva. Una vez iniciada, los pasos deben ser continuos; pararse o casi pararse sugiere una marcha cautelosa, miedo a caerse o un problema en el lóbulo frontal del cerebro. Arrastrar los pies no es normal y es un factor de riesgo para tropezar.
  • Retropulsión: Retroceso involuntario al intentar comenzar a caminar o caída hacia atrás mientras se camina. Puede indicar problemas en los lóbulos frontales del cerebro, parkinsonismo, sífilis, pequeños accidentes cerebrovasculares o parálisis supranuclear progresiva.
  • Caída del pie: Dificultad para levantar la parte delantera del pie debido a debilidad o parálisis muscular, haciendo que el dedo se arrastre.
  • Longitud corta del paso: Puede ser causada por miedo a caerse o por un problema nervioso o muscular. La pierna con el paso corto suele ser la sana.
  • Anchura del paso aumentada: Aunque ligeramente normal con la disminución de la velocidad, una marcha de base amplia puede ser consecuencia de problemas en las rodillas, caderas o cerebelo. El ancho de paso variable (tambaleándose) puede deberse a un control muscular deficiente por un problema cerebral.
  • Circunducción: Mover el pie en forma de arco en lugar de en línea recta al dar un paso. Puede ser causada por debilidad del músculo pélvico o dificultad para flexionar la rodilla.
  • Inclinación hacia adelante: Puede ocurrir en personas con cifosis, enfermedad de Parkinson o ciertos tipos de demencia (particularmente demencia vascular y demencia con cuerpos de Lewy).
  • Inclinación del tronco: Una inclinación hacia un lado puede compensar el dolor articular debido a artritis o a la caída del pie.
  • Cambios en el balanceo del brazo: Las personas con enfermedad de Parkinson o demencia vascular pueden balancear menos los brazos o no balancearlos en absoluto al caminar. Los efectos adversos de ciertos medicamentos también pueden causar esto.
Infografía: Tipos de marchas anormales y sus características

Diagnóstico y Evaluación de los Trastornos de la Marcha

Los médicos intentan determinar tantos factores contribuyentes potenciales a los trastornos de la marcha como sea posible mediante:

  • El comentario de las quejas, los temores y los objetivos de la persona relacionados con la movilidad.
  • Observar la marcha de la persona con y sin un dispositivo de asistencia (si es seguro).
  • Evaluación de todos los componentes de la marcha (iniciación, longitud y altura del paso, cadencia y simetría).
  • Realizar una exploración física y formular preguntas abiertas sobre dificultades al caminar o mantener el equilibrio, incluyendo si la persona se ha caído o tiene miedo de caerse.
  • Preguntar sobre capacidades específicas, como subir/bajar escaleras, sentarse/levantarse de una silla, entrar/salir de la ducha o bañera, y caminar para actividades diarias.
  • Evaluar la fuerza muscular, especialmente en las pantorrillas y los muslos.
  • A veces se solicitan pruebas, como una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN), para determinar si la marcha anormal se debe a un trastorno del encéfalo, la columna vertebral u otra parte del cuerpo.

Tratamiento y Soluciones para Mejorar la Movilidad

Un trastorno de la marcha no siempre necesita ser tratado o modificado; a veces, una marcha lenta o anormal puede ayudar a una persona mayor a caminar de manera segura. Sin embargo, los tratamientos pueden mejorar significativamente la calidad de vida.

Fisioterapia y Ejercicios Específicos

La fisioterapia casi siempre ayuda con los trastornos de la marcha a corto y largo plazo, reduciendo el riesgo de caídas y otras lesiones. Los fisioterapeutas pueden también determinar si los dispositivos de asistencia son útiles. Los ejercicios de movilidad pueden mejorar significativamente la calidad de vida de las personas mayores.

  • Ejercicios de flexibilidad: Mantener la flexibilidad es vital para evitar lesiones. Los estiramientos suaves de cuello, hombros, piernas y brazos ayudan a mejorar la circulación sanguínea y a reducir la tensión muscular. Un ejercicio sencillo consiste en levantar lentamente los brazos por encima de la cabeza, manteniéndolos estirados unos segundos.
  • Ejercicios de fuerza (resistencia): Estos ejercicios proporcionan estabilidad al caminar. Actividades como sentadillas asistidas o levantar suavemente las piernas mientras se permanece sentado fortalecen los músculos claves para mantener la independencia. El entrenamiento de fuerza puede aumentar la fuerza, especialmente en personas frágiles con una marcha lenta, requiriendo dos o tres sesiones por semana hasta alcanzar el objetivo.
  • Ejercicios de equilibrio: Muchas personas con problemas de equilibrio mejoran con el entrenamiento de equilibrio. Se enseña a mantener una buena postura y equilibrio en reposo, luego a ser conscientes de la presión sobre los pies y cómo se mueve al inclinarse o girar. Se practica la inclinación hacia adelante, hacia atrás y hacia los lados. El objetivo es poder permanecer erguido sobre una pierna durante 10 segundos. El entrenamiento de equilibrio dinámico puede incluir movimientos lentos con un solo apoyo, movimientos de tai chi, caminar en tándem (talón a pies), girar al caminar, caminar hacia atrás, caminar sobre objetos virtuales, zancadas lentas y movimientos de baile lentos. "Se han hecho estudios sobre qué tipo de ejercicios ayudan, y el ejercicio número uno es el taichí", dice Suzanne Salamon, directora adjunta de medicina geriátrica del Centro Médico Beth Israel Deaconess de Boston.
  • Marcha nórdica: Incluye bastones de longitud ajustable. Este movimiento utiliza los músculos de los hombros y los brazos, y requiere una mayor rotación de la pelvis, lo que aumenta la longitud del paso y la velocidad de la marcha.

Realizar una actividad adaptada cada día previene la pérdida muscular y articular. Una persona mayor debería dedicar, al menos, 20-30 minutos diarios a ejercicios suaves de movilidad. La actividad física, realizada a los niveles recomendados, ayuda a las personas mayores a mantener la movilidad, incluso en el caso de personas con enfermedades. Caminar regularmente o mantener un estilo de vida físicamente activo es fundamental para conservar una marcha saludable.

Rutina de EJERCICIOS de MOVILIDAD para personas mayores

Dispositivos de Asistencia

Los dispositivos de asistencia, como bastones y andadores, pueden ayudar a las personas a mantener la movilidad y la calidad de vida. Los fisioterapeutas ayudan a seleccionar el dispositivo adecuado y enseñan cómo usarlo.

  • Bastones: Son útiles para personas con dolor por artritis de rodilla o cadera, o neuropatía periférica de los pies, ya que transmiten información sobre la superficie. Un bastón cuadrípode (con cuatro pies pequeños) puede estabilizar, aunque ralentiza la marcha. Los bastones se usan en el lado opuesto a la pierna dolorida o débil. Es crucial que el bastón tenga la altura correcta para evitar dolor de espalda, mala postura e inestabilidad.
  • Andadores (caminadores): Pueden reducir la fuerza y el dolor en una articulación artrítica más que un bastón, si la persona tiene suficiente fuerza en brazos y hombros. Proporcionan buena estabilidad y protección moderada contra caídas hacia adelante. Los andadores modernos son más atractivos y estables. Medicare cubre el equipo médico, incluidos los andadores.
  • Sillas de ruedas y scooters eléctricos: Cuando la movilidad es más reducida y no permite que la persona se mantenga erguida, es necesario recurrir a estos dispositivos.

Hay algunos elementos muy comunes en la promoción de movilidad de las personas mayores que no presentan grandes dudas. Son artículos como las muletas, los bastones y los andadores. Las alternativas son tan extensas que es conveniente asesorarse con un técnico o terapeuta ocupacional. Estos dispositivos son "grandes problemas psicológicos" para algunas personas, acostumbradas a caminar en dos piernas, pero hoy en día el uso de bastones de senderismo está empezando a estar de moda, lo que puede animar a algunos pacientes.

Modificaciones en el Entorno Domiciliario

Para cualquier problema con la marcha que sea a largo plazo, es crucial disminuir el riesgo de caídas al modificar el entorno. Es recomendable instalar barras de apoyo en baños, eliminar obstáculos y mejorar la iluminación.

  • Mantenga los caminos bien iluminados y libres de obstáculos como cables y otros peligros.
  • Retire las alfombras sueltas e instale barras de apoyo o barandillas.

La adaptación del entorno domiciliario a las personas con movilidad reducida presenta algunas limitaciones a nivel estructural, de espacio y también presupuestarias. La falta de información acerca del funcionamiento de muchos de estos productos, así como el desconocimiento de ayudas económicas para su compra, impiden que muchas personas accedan a la solución que verdaderamente necesitan.

Dieta y Nutrición

Prestar atención a la dieta es fundamental. Una dieta rica en calcio, vitamina D, proteínas y antioxidantes fortalece huesos y músculos, previniendo problemas articulares y musculares frecuentes en la tercera edad. Si el nivel de vitamina D es bajo, el médico podría recomendar suplementos diarios. Para mantener la movilidad y la salud ósea son esenciales alimentos ricos en calcio (lácteos bajos en grasa, verduras de hoja verde), vitamina D (pescados grasos, huevos), proteínas (legumbres, carnes magras, pescados) y antioxidantes (frutas, frutos secos).

Recomendaciones Específicas para Tipos de Marcha

  • En caso de marcha festinante: Motive a la persona para que sea lo más independiente posible. Tómese el tiempo suficiente para realizar las actividades diarias, especialmente para caminar. Las personas con este problema son muy propensas a caerse debido a su mal equilibrio y a que siempre están tratando de apurar el paso. Brinde asistencia para caminar por razones de seguridad, especialmente en superficies irregulares. Consulte con un fisioterapeuta acerca de la terapia de ejercicios y el reentrenamiento para caminar.
  • En caso de marcha en tijeras o espástica: Las personas con marcha en tijeras a menudo pierden la sensibilidad en la piel, por lo que el cuidado de la piel previene las úlceras cutáneas. Los dispositivos ortopédicos en las piernas y las férulas en los zapatos pueden ayudar a mantener el pie en la posición adecuada para ponerse de pie y caminar. Un fisioterapeuta puede proporcionar estos aparatos y brindar terapia de ejercicios si es necesario. Se recomienda el ejercicio y el uso de un bastón o caminador para aquellos con problemas de equilibrio. Los medicamentos (relajantes musculares, antiespasmódicos) pueden reducir la hiperactividad muscular.
  • En caso de marcha en estepaje: Descanse lo suficiente, ya que la fatiga puede hacer que la persona tropiece y se caiga. Los dispositivos ortopédicos u órtesis en las piernas y las férulas en los zapatos pueden ayudar a mantener el pie en la mejor posición para ponerse de pie y caminar. Para algunos, una bota alta puede ser suficiente.
  • En caso de presentarse marcha de pato: Siga el tratamiento que su proveedor de atención médica le recetó.

Prevención y Enfoque Integral

Con un enfoque integral que combine actividad física, adaptación del entorno, alimentación saludable y supervisión profesional, es posible mejorar considerablemente los problemas de movilidad en personas mayores, asegurando una vida más autónoma y plena durante más tiempo. Las ayudas técnicas, ayudas de movilidad o dispositivos de apoyo son un amplio grupo de productos y sistemas especialmente destinados a la promoción de la autonomía en las personas dependientes. La promoción de la autonomía en personas que empiezan a experimentar ciertas dificultades de movimiento debe ser uno de los objetivos prioritarios en la asistencia domiciliaria. Es muy importante identificar las necesidades de cada individuo y tratar de ofrecer soluciones inmediatas a limitaciones que, de no ser debidamente atendidas, acabarán teniendo una repercusión negativa más allá de las cuestiones de movilidad.

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