Desde hace siglos, existe la leyenda de los pactos con el diablo. Estos “contratos” se harían para obtener fama, dinero, talento o juventud, principalmente. El Diablo, en este contexto, suele ser asociado con el Satanás cristiano, el de la Biblia.

Orígenes y Creencias Populares sobre el Diablo
El ángel Lucifer, que significa “portador de la luz”, fue el más importante después del Arcángel Miguel. Poseía grandes poderes de liderazgo y además era Director de Coros de los Atrios Celestiales. Bello y admirado por los seres celestiales, este líder natural decidió rebelarse contra la autoridad de Dios, específicamente contra la Santa Ley del Amor. Cuestionó y armó bochinche, sembrando semillas de dudas y desconfianza entre los ángeles sobre el crédito y jurisdicción que tendría este supuesto “amor a Dios”. Diosito lo invitó a arrepentirse, pero él se negó y se convirtió en el adversario, el mal. Este estudio sobre Dios y el Diablo bíblico se llama Demonología, y no tiene nada que ver con el Satanismo, que más que una creencia es una doctrina filosófica.
El Fenómeno de los Pactos Diabólicos en la Cultura Moderna
En el imaginario popular, algunas figuras públicas son señaladas por su éxito extraordinario o su apariencia inalterable, lo que lleva a especulaciones sobre posibles pactos con el diablo.
La Longevidad y el Éxito de Estrellas del Rock
Los casos más "ridiculillos y poco sospechosos" son los relacionados con la eterna juventud, donde se pasean figuras como Will Smith, Jennifer López, Enrique Iglesias, Sandra Bullock o Avril Lavigne -de quien, de pasada, dicen que está muerta y fue reemplazada por un doble-. Quizás con la ayuda de un cuidado de hábitos alimenticios y una que otra entrada al quirófano se puede lograr, pero la especulación persiste.
La idea de pactos fue sugerida, bien gráficamente, por títulos como «Their Satanic Majesties Request» (“Peticiones De Su Satánica Majestad”) o «Sympathy For The Devil» (“Simpatía Por El Diablo”) de The Rolling Stones. Estuvieron dentro de los que, en su juventud, ostentaron los primeros lugares en la famosa tríada de sexo, drogas y rock & roll. Nacieron como los chicos rebeldes, la oposición a lo que representaban los Beatles en aquella época. Asistimos a la fama y dinero que han recaudado a lo largo de los años, situándose en el puesto #4 de las mejores bandas de la historia. Se le suma que Mick Jagger, a sus 76 años, pueda mover las caderas igual que a los 20. En cada recital, Jagger recorre más de 20 kilómetros, calculan. El mismo Jagger ha declarado: «Un día tendré que pagar mi tributo al Diablo, como Fausto». O que Keith Richards siga vivo, tipo inmortal, después del abuso a la vida que llevó. Llevan más de medio siglo arriba de los escenarios, llenando estadios al más alto nivel, lo que los convierte en la banda más longeva de la historia. Y Jagger sigue embarazando modelos a los 71 años. Los cuatro pilares ancianos de los Stones suman, juntos, 301 años. Dicen no identificarse con el Diablo, pero la leyenda urbana persiste.
LA IMAGEN DE TU VIDA - Entrevista a Mick Jagger (1987)
Fama y Fortuna en la Industria Musical
Katy Perry lo dijo explícitamente, pero, según algunos, está tomado fuera de contexto. Sus padres son pastores de una Iglesia y no la dejaban ni escuchar a los Beatles. Ella siempre participó de actividades en este ámbito, y su primer disco tenía temática religiosa, pero le fue pésimo. Por lo mismo, decidió darle un giro a su estilo y es en ese marco donde declara haberle vendido su alma al Diablo. Sus amigos aseguran que ella está muy mal. Parece que fama y riqueza no traen fortuna. Katy dijo que algún día todo saldrá a la luz.
Con Rihanna, la situación es más compleja. Muy poco o poco se puede aseverar sobre esta supuesta sociedad secreta. La gente, sin tener certeza, enciende las alarmas y asocia a “don Sata” con lo desconocido. Además, aseguran que es partícipe del programa de control mental Mk-Ultra, que habrían iniciado los nazis en los campos de concentración y más tarde adoptó la CIA. Se especula que es una esclava sexual y que oculta versos satánicos en sus letras. Toda la fama de Rihanna sería gracias a la vinculación con los Illuminati, quienes, según los conspiracionistas, practican el satanismo.
El Éxito Inexplicable de Figuras Culturales
Bob Dylan, a pesar de su figura poco interesada, lo ha ganado todo: 12 Grammys, un Globo de Oro, un Premio de la Academia de Cine, el Nobel de Literatura, y está en tres Salones de la Fama. También ha recibido un premio Príncipe de Asturias de las Artes, un reconocimiento honorario del Pulitzer y una Medalla Presidencial de la Libertad por parte de Barack Obama. Su éxito y reconocimiento generalizado también generan interrogantes para algunos.
La Controversia en la Imagen Pública
Madonna también ha sido objeto de controversias por su imagen y simbología. Se ha dicho que el videoclip de «Alejandro» es una copia de «La Isla Bonita», y que en él se pueden ver muchas cruces invertidas. Algunos interpretan que el nombre "Alejandro", al empezar con “a” y terminar con “o” (Alfa y Omega), es una alusión a Dios en el alfabeto griego, lo cual resulta un poco rebuscado. También circulan rumores de que su nueva línea de perfume contiene sangre y semen, o que ella también es controlada por el MK-Ultra. Rondan videos malintencionados que tergiversan sus palabras y modifican los subtítulos. Las "Gagasadas" -como se refiere a las excentricidades de figuras como Lady Gaga- son cosas del glamour, la moda, la provocación pura, problemas de ego, vanidad, exaltación del cuerpo y alusiones sexuales; manifestaciones que, para algunos, son solo parte del arte y un producto. Cansa el conspiracionismo.
Análisis Psicodinámico de la Figura del Diablo y las Leyendas
La más bella astucia del diablo es persuadirnos de que no existe. El análisis de la historia brinda la posibilidad de acceder a la comprensión de las acciones del sujeto, su genealogía y lenguaje, los cuales constituyen las bases para la construcción de las ideologías de los pueblos y su cultura. En los estudios sociales, se utiliza el término metapsicología, propuesto por Freud (1915), para referirse a la analogía y a la construcción teórica que asemejan la dinámica social con la dinámica psíquica.

El Diablo como Proyección de la Psique Humana
Goodman (1996) explica la relación de similitud entre la posesión demoniaca y el desdoblamiento de la personalidad múltiple, argumentando que ambas necesitan de ciertas condiciones. La posesión requiere de rituales, fantasías y deseos del sujeto, así como la incorporación de un espíritu extraño que genera un comportamiento irreconocible (solo puede poseerse a quien cree en la posesión). Del mismo modo, en la personalidad múltiple (una variante de las psicosis) se requiere de un disparador que posibilite el desdoblamiento de la estructura, un evento catalizador para la escisión. Aragno (2014) alude a la tendencia humana a la separación de las fuerzas del bien y del mal. A lo largo de la historia, lo demoniaco se ha presentado de la mano con lo sagrado, creando una dualidad en la mayoría de mitos, leyendas y fantasías.
La Dualidad de Eros y Tánatos
Aragno (2014) menciona que, para la teoría psicoanalítica freudiana, se postula una dualidad en la que a la par de una pulsión de vida (Eros) se encuentra una de muerte (Tánatos). Arango (2014) plantea que algunos sujetos con una estructura con mayor tendencia a la psicosis hacen un uso excesivo de mecanismos propios de la esquizofrenia y el narcisismo, lo que provoca una pérdida en la capacidad de integración del objeto.
Nominé (2016) también usa el psicoanálisis para explicar una tendencia psíquica humana que mantiene el Eros y el Tánatos; el primero, encargado de la unificación de las pulsiones; el segundo, con una determinación a separar y aquietar la dinámica interna. Señala que las pulsiones agresivas del sujeto se proyectan en las acciones que desea realizar, pero que estas, a su vez, chocan con la barrera represiva y superyoica, la cual prohíbe su descarga. Esta energía libidinal, que se queda atrapada en el superyó, lo vuelve más agresivo y castigador contra el propio yo. Esta situación puede encontrarse en los sujetos que perciben una voz con un tono castigador y agresivo.
Es así como surge una dicotomía en la que el diablo es una figura necesaria para proyectar todo aquello que es agresivo, la maldad, lo impulsivo. Se requiere del diablo para conservar a Dios intacto. Dicho de otra manera, es necesario un culpable para que el superyó no se vuelque agresivo contra el propio yo, para evitar el castigo y la voz superyoica castigadora.
La Sombra y la Imagen Paterna
En este mismo sentido, Orozco (2009) establece una relación de sinonimia entre la sombra (como parte de los fenómenos naturales) y su implicación en el psiquismo humano. Este autor comprende la sombra como una extensión del yo, una proyección de lo propio reconocible, pero, al mismo tiempo, incapaz de retornar en el lenguaje. Por lo tanto, la existencia de la sombra depende de la existencia del sujeto y del significante sociocultural que se le asigne. Orozco (2009) menciona la relación de la sombra y lo sombrío (perteneciente a una carga fantasmática o espectral).
Desde el psicoanálisis, Salamanca (2013) asocia la figura de Dios y el diablo con la imagen paterna infantil. Esta figura, que en el complejo de Edipo ejerce la ley e instaura el superyó, se proyecta en la moral, en las normas y en la religión. La escisión muestra que aquellos atributos positivos elevados de Dios (padre) son una meta que alcanzar para los propios hijos, una identificación ideal de aquellos preceptos de la aspiración humana. La agresión, la hostilidad y el castigo pueden identificarse como el temor paterno de la castración (la figura de ley). El demonio es una condensación de la figura de autoridad, odiada y temida, pero asimismo es una proyección de los deseos incestuosos y agresivos del propio hijo hacia su padre. De tal forma que el demonio ofrece aquello que se desea tener o saber, objetos que caen regularmente en lo oculto, lo desconocido y lo placentero.
La Función Social y Cultural de las Creencias
En numerosas ocasiones se ha podido vislumbrar que aquellas conductas y comportamientos que exhiben un tinte patológico son heredadas, ya sea como familia o como sociedad. Conocer nuestra historia brinda la posibilidad de ganar terreno a lo inconsciente, a la ignorancia y, sobre todo, a las deformaciones y artificios ideológicos que se suceden de generación en generación.
Uno de los temas que nos intriga como seres humanos es la muerte. El fin de la existencia genera emoción y duda. Una de las características humanas es cuestionarse e intentar desenmarañar una situación que nos rebasa. La angustia que surge al pensar sobre el fin de la vida nos llena de incertidumbre. Lo único que ayuda a mitigar la sensación de vacío y la soledad es el regocijarse bajo el amparo de una deidad que no solo nos proteja, sino que también nos ofrezca la fantasía de algo más grande que nosotros mismos: el más allá. La deidad, su omnipresencia, su panóptico, su perdón y su castigo incitan la institución de las sociedades y de las religiones.
Lo mencionado por Freud en Tótem y tabú, por Malinowski en Magia, ciencia y religión, por Frazer en La rama dorada y por Eliade en Lo sagrado y lo profano fundamenta que la cultura sustenta su comportamiento, sus tradiciones y su moral en creencias ideológicas y su estructuración social. Es probable que desde que hay registros sociales, el ser humano ha funcionado psíquicamente de modo similar a lo que es hoy en día. Esto nos hace considerar que la necesidad de descargar las pulsiones y, ante esto, la represión, permiten la emergencia de la fantasía, la alucinación y, de manera más sofisticada, la subjetividad, lo cual hace posible cimentar un pensamiento y transmitirlo social y generacionalmente.
Los seres humanos justifican su pensamiento en la ideología, la moral y la justicia. Sin embargo, conceptos como el bien y el mal cambian a lo largo del tiempo del mismo modo que sus expresiones. La presencia del diablo y de los demonios es una forma de sustentar la existencia divina, del más allá y del cumplimiento de las normas e instituciones. Historias sobre fantasmas y espectros, pactos demoniacos y tentaciones justifican su existencia no solo por la época, sino por la necesidad que cubren para la cultura como contrapunto y recordatorio.
Un Estudio de Caso: La Leyenda de Julián en Alto Lucero, Veracruz
Este análisis trae a cuenta la historia de un pueblo en la Sierra Madre Oriental veracruzana, pobremente comunicado a principios del siglo XX. En este artículo se presenta una interpretación desde una mirada psicodinámica de una leyenda desarrollada en el pueblo de Alto Lucero, Veracruz (México).

Metodología de Investigación
Este trabajo es de corte cualitativo y utiliza herramientas de distintas áreas como la interpretación y el método psicoanalítico, así como algunos procedimientos propios de lo etnográfico. La estrategia propuesta tiene la finalidad de acceder a los relatos de historias de otro tiempo, buscando indicios que conduzcan a una comprensión de lo sucedido. Para la recolección de la información, se utilizó la entrevista en profundidad con el encargado de la casa de cultura y cronista del pueblo, con la finalidad de recoger la mayor cantidad posible de datos actuales para la reconstrucción de la leyenda. Se recurrió también a la compilación Clamores y atisbos. Acercamientos paralelos a Alto Lucero, hecha por Cándido Eugenio Aguilar, en la que se describe, a manera de redacción biográfica, la historia de Julián. La leyenda es el resultado de la transmisión oral, centrada en el contexto donde se narra una historia mítica o fabulosa de un hecho pasado (Asse, 2015).
Contexto Histórico y Origen de Julián
Alto Lucero, Veracruz, como muchos otros pueblos de México, se conformó como un asentamiento procedente de la migración española. Esta colonización ocurrió de manera abrupta tras una serie de invitaciones posteriores a 1827, principalmente a las provincias ibéricas, que tenían el objetivo de regular el poblamiento, aprovechamiento y repartición de tierras a grupos de personas dedicadas a la agricultura, a través del ingreso de colonos europeos, blancos y católicos (Martínez, 2010). Este asentamiento, ubicado en la Sierra Madre Oriental, por muchos años se mantuvo alejado y con poca comunicación hasta mediados del siglo XX, lo cual permitió mantener rasgos físicos, comportamientos, ideologías y aun palabras características del lugar.
Las entrevistas se llevaron a cabo en la casa de cultura del pueblo con ayuda del informante clave (encargado de la misma casa); se grabaron y transcribieron para complementar y comprender el texto biográfico de Julián. Se utilizó este material como pilar central del análisis, a través de la estrategia de triangulación entre el discurso y texto, las categorías y la interpretación teórica.
Julián Castillo Cervantes nació en agosto de 1913 en Alto Lucero, Veracruz. Fue hijo de Bartolo Castillo Salas y de una joven de Abazal. Bartolo se volvió a casar con una viuda y luego se fue a la ciudad de México. Entre las versiones existentes, se dice que Julián le tenía rencor a su papá por el trato dado a su mamá; la primera versión indica que Julián se enteró por alguien del trato a su madre y que además experimentó en carne propia el maltrato; la segunda versión señala que Julián fue testigo de los excesos de su padre con su madre.
Primeros Incidentes y Habilidades Sorprendentes
Cuando Julián iba a cumplir 17 años, alrededor de 1930, algo cambió su vida. En aquel entonces, el agua no llegaba hasta las casas y se acarreaba con cubetas en llaves colocadas en las calles. Un día, Julián volvió a acompañar a una muchacha. El soldado que la quería se molestó porque Julián no le había hecho caso y lo apaleó. Julián se recuperó hasta los ocho días. A la mañana siguiente, Julián estaba en el terreno de sus familiares los Castillo, preparándose para dirigirse a Pacheco, una tierra de riego muy rica en caña, mango, maderas, aguacate y panela, a unos ocho kilómetros de Alto Lucero, a la que se llegaba caminando en unas dos horas y media. Tenía el oficio de almuercero y aguador: transportaba los morrales de comida para sus parientes, después se quedaba con ellos a la faena. Estaba apurado desgranando maíz para darle de comer al macho cuando notó que Efrén Pinto Rivadeneira salió de la nada con ganas de venganza. Julián no podía verlo y aún tenía la mazorca en la mano. Sus pies se mecieron en el aire como si fueran pies de títere. Efrén bufaba endemoniado. Julián cargaba siempre un puñal entre sus partes nobles para evitar que lo encontraran los policías. El puñal era una punta chiquita que estaba oxidada. Al estar ocupado en derribarlo, Efrén no se dio cuenta cuando Julián soltó la mazorca y se metió la mano en el pantalón; le tiró un puntazo hacia atrás, por encima de su propio hombro, rozando su oído. Efrén recibió el piquete entre la aorta y la manzana de Adán.
El general Joaquín Rivadeneira acudió a levantar a su sobrino. Como Efrén no era originario de Alto Lucero, llevaron su cuerpo a la cárcel. Al anochecer, capturaron a Julián por “pacheco”, lo llevaron a la cárcel y fue encerrado en el mismo lugar donde estaba el muerto; sus tíos le arrimaron de cenar. Adentro, sucedió algo que sigue espantando a la gente: Julián se arrimó al muerto, lo acomodó bien enfrente de él como si fuera una mesa, puso la cena encima de su cuerpo y cenó como en un restaurante. Las personas que lo vieron dicen que le hablaba al muerto como si este lo escuchara: «Te dije que al Gavilán nadie le pega, no entendiste. Estuvieras ahorita comiendo tortillas».
A Julián querían llevarlo al tutelar para menores, pero al otro día ya no estaba en la celda. Julián contó que huyó al puerto de Veracruz, pero no cómo salió de la celda. En Veracruz, cumplió los 18 años y descargaba barcos para vivir. Tiempo después, un húngaro lo empleó en un circo y se lo llevó para el pueblo de Tlacolula, donde aprovechó la ocasión para visitar en la cárcel a su amigo preso Zamudio Salas Salas. Le gustaba decir que en el circo aprendió la suerte de malabarista, trapecista, mago, domador de fieras. De todas las habilidades, la que mayor orgullo le provocaba y, a lo mejor, una de las que más usó fue lo que él llamaba el mentalismo, palabras con las que englobaba: telequinesis, telepatía, hipnotismo y parapsicología.

El Regreso y la Venganza
A los 23 años, Julián dejó el circo para meterse al cuartel superior; se desconoce qué tipo de cuartel era, si policía o militar. No le importaba que le dieran una placa y el uniforme, lo que más le importaba era aprender a manejar todo tipo de armas cortas. Eso fue lo que lo motivó a meterse en el cuartel, como si presintiera que las iba a utilizar en el futuro. Cuando aprendió todo lo que quería, desertó.
En el cuartel, en el circo, o en los dos, no lo sabemos, pudo haber aprendido artes marciales, porque él aseguraba ser cinta negra primer dan. Unos amigos y yo, estando dentro de la escuela cuando éramos niños, lo vimos defender a alguien indefenso en la calle con los movimientos propios de un karateca; también los habitantes de Alto Lucero lo vieron practicar katas, por lo que no faltaron los que dijeron que estaba loco.
Julián regresó a los 25 años a Alto Lucero. Lo hizo a media noche vestido de mujer para pasar desapercibido. Pero en el pueblo se enteró de que había una recompensa de 3 500 pesos a quien le quitara la vida al general Rivadeneira. Julián no lo dudó; lo estaba esperando mientras salía de casa de su amante, se echó a tierra, a la orilla de una vereda para agarrarlo de frente; a pocos metros se colocaron en dos flancos los tiradores adicionales, por si Rivadeneira venía acompañado o alcanzaba a responder. Al escuchar el ruido de la puerta, de un golpe, Julián se puso de rodillas, levantó la Súper 38 y le vació toda la retrocarga.
Habilidades de Supervivencia y Evasión
A Julián no le gustaba que lo siguieran ni que lo anduvieran espiando, por lo que, para evitar que los perros lo olfatearan, realizaba dos previsiones: la primera consistía en voltearse el cinturón al revés y en ocasiones toma...