¿Qué es el Apadrinamiento Solidario?
Apadrinar a un niño o una niña es una forma de colaboración solidaria que permite mejorar sus oportunidades de futuro y apoyar el desarrollo de su comunidad. Puede que hayas escuchado más de una vez eso de que apadrinar a un niño puede cambiarle la vida. En definitiva, apadrinar a un niño o una niña es darles una oportunidad de crecimiento y futuro. Sin embargo, lo que significa va mucho más allá de la ayuda económica.
A diferencia de otras figuras de colaboración, cuando apadrinas se crea un vínculo personal. La razón fundamental es que le pondrás cara a los niños y niñas a quienes ayudas. No solo cara, sino que sabrás sus nombres, en qué curso están, a qué se dedican sus familias. Esta información, y más detalles sobre su realidad, te la contarán en sus cartas dos veces al año. Recíprocamente, tú también podrás enviarle tus cartas.

Cuando se inicia el apadrinamiento, a los días de haberlo hecho, se recibe un pack de bienvenida que incluye información sobre el grupo de niños y niñas apadrinados, con su foto, sus nombres y algunos datos sobre su realidad. Periódicamente se recibe información sobre sus avances, como su rendimiento escolar, mejoras en la escuela, novedades sobre sus familias y la vida en sus comunidades. El envío de cartas desde los grupos de niños y niñas apadrinados se hace dos veces al año, pero los padrinos pueden escribirles cuantas veces quieran. Por cuestiones de seguridad, las oficinas nacionales son las que reciben y reparten las cartas entre los grupos apadrinados.
Para los niños y niñas, recibir una carta de su padrino o madrina significa mucho; es un verdadero acontecimiento en sus vidas que muestran en casa y con sus amigos como un tesoro. Además, recibir estas cartas les permite descubrir nuevas realidades, aprender sobre personas que quizás nunca conozcan físicamente, pero que están ayudando a que tengan oportunidades en la vida.
La aportación del apadrinamiento no va únicamente para el grupo de niños que la recibe, sino para toda la comunidad. Los niños y niñas apadrinados no reciben ninguna cantidad dineraria como paga mensual, sino que reciben oportunidades en forma de material escolar, mejoras en infraestructuras básicas o acompañamiento a sus familias para que tengan un modelo económico familiar sostenible. El apadrinamiento grupal, apoyado por muchas personas a la vez, garantiza la estabilidad de los niños. Los proyectos de apadrinamiento suelen durar una media de 15 años, retirándose solo cuando la comunidad está lista para funcionar de forma independiente.
Apadrinamiento AA
Características de un Padrino o Madrina
Aunque todos los padrinos son valiosos, ciertas características definen a quienes se suman a esta causa:
- La solidaridad te guía y te define: se trata de personas a las que les preocupaban las injusticias.
- Capacidad para motivar: un buen padrino o madrina es un ejemplo de valores positivos y una inspiración para los niños y niñas apadrinados.
El proceso para ser padrino o madrina es sencillo: si se desea participar, se puede enviar una foto que se mostrará en centros y escuelas en condición de vulnerabilidad, y algún niño o niña elegirá a su padrino o madrina. El patrocinio es una experiencia enriquecedora tanto para el niño o niña patrocinada como para el padrino o madrina, y sus beneficios se extienden a la escuela, familia y la comunidad del menor.
Iniciativas de Apadrinamiento y Soporte para Niños del SENAME
En Chile, existen diversas formas de apoyar a los niños, niñas y adolescentes bajo la protección del Servicio Nacional de Menores (SENAME), buscando su integración y bienestar en la comunidad.
"Un Vecino Como Tú": Integración Comunitaria en Providencia
Con una entretenida clase de zumba, enfocada en los niños de la Residencia del Sename ubicada en Padre Mariano, la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, en compañía de la Directora del Servicio Nacional de Menores, Sename, Rosario Martínez, presentaron el programa “Un Vecino Como Tú”. Esta iniciativa tiene como finalidad integrar a los pequeños a la comunidad, visibilizando la importancia de que se sientan como unos vecinos más y puedan disfrutar y participar de diferentes actividades que realiza la Municipalidad de Providencia.
El programa busca una integración real de menores vulnerables para que tengan un acceso y participación activa en actividades deportivas, recreativas y educativas que ofrece la municipalidad. Para su desarrollo, se cuenta con el apoyo de la Fundación Simón de Cirene, quienes son los encargados de generar una red de voluntarios y apadrinamiento para los niños. Además, desde el Departamento de Diversidad e Inclusión se brindan atenciones psicológicas, terapias y apoyo integral para quienes lo necesiten.

La alcaldesa Evelyn Matthei valoró la iniciativa, afirmando que: “durante años, hemos visto el drama de los niños de los centros del Sename. Ellos no están ahí porque desean, sino por han tenido una infancia compleja y con mucho sufrimiento. Con esta iniciativa queremos que los niños que viven en las residencias del Sename, ubicadas en Providencia, sean parte activa de la comuna y que puedan disfrutar de las actividades, ya que ellos también son vecinos de Providencia. Cuando uno quiere cambiar el sistema, hay que hacer algo; esto es una ayuda real”.
Familias de Acogida (FAE): El Programa "Más Familia, Más Amor"
El Sename ha impulsado la campaña “Más Familia, Más Amor”, con el objetivo de incentivar las postulaciones para ser familia de acogida. Esta modalidad, conocida también como FAE, consiste en cuidar de manera transitoria a los niños, niñas y adolescentes que han sido gravemente vulnerados en sus derechos, mientras se trabaja con sus familias de origen o se les encuentra una familia adoptiva.
Los postulantes a familias de acogida pasan por un proceso de evaluación, distinto al de adopción, y una vez que reciben a un niño firman un compromiso que establece las condiciones de acogimiento. En el país existen 74 proyectos de familias de acogida, de los cuales 69 pertenecen a distintos organismos colaboradores. Desde el 2016, funcionan otros 5 proyectos a cargo directamente del Sename en las regiones Metropolitana, Valparaíso y Biobío, como parte de un plan gubernamental para que la mayor cantidad de niños entre 0 y 6 años vivan en familias de acogida en vez de permanecer en un centro, en un proceso denominado “desinternación”.
Un ejemplo es el caso de Lorena y Fernando de San Pedro, Región del Biobío, quienes, con dos hijos ya adultos, cuidan desde hace un año a un niño que se ha integrado perfectamente a su dinámica familiar. Quienes acogen a un niño firman un compromiso, sabiendo que se trata de un proceso temporal que puede extenderse por meses o años, dependiendo de lo que determine el tribunal de familia o lo que dure la intervención con la familia biológica o la búsqueda de una familia adoptiva. Lorena reconoce que, aunque la partida del niño será un momento triste, quedará la satisfacción de saber que estuvo bien durante su acogimiento.
Durante el primer semestre del 2017, el 45% de los niños fue derivado a familias de acogida (1.886), mientras que el 55% fue a centros de protección (2.267). La necesidad es grande; la directora del Sename expresó que se necesitan "miles" de familias de acogida, ya que lo ideal sería que cada uno de los más de 4 mil niños, niñas y adolescentes que permanecen en residencias en todo el país estuviera en una familia.

Desafíos y Percepción Social en Torno a los "Niños del SENAME"
Diversos medios de comunicación, la opinión pública y expertos se refieren a los “Niños del Sename” dando por entendido que quien recibe una prestación de parte de la institucionalidad estatal queda coaptado por la misma. Esto, si bien puede parecer una simple utilización errada del sujeto, oculta la lógica profunda del sistema tutelar anclada en nuestra cultura respecto a la infancia en situación de vulnerabilidad.
Transcurridos 25 años de la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño, aún tenemos el desafío de comprender que la autonomía y corresponsabilidad no se refieren solo al conjunto de normas, sino que implican en la cotidianidad creer efectivamente en los recursos y capacidad de cambio de las familias para enfrentar las problemáticas por las cuales reciben atención de programas especializados. Diariamente se observan casos de niños, niñas y adolescentes junto a sus familias que, con apoyo de los programas, han podido transformar sus vidas.