Mujeres al Frente: La Lucha por el Acceso al Agua

La crisis mundial del agua y el saneamiento impacta a todas las personas, pero no de la misma manera. Estudios de ONU-Agua revelan que la escasez de este líquido vital golpea de forma desproporcionada a mujeres y niñas. Cuando el agua escasea, se encarece o se vuelve insegura, el daño es mayor para quienes ya viven con escasos recursos, más cargas de cuidado, menos respaldo y menor poder para defender sus necesidades.

infografía sobre el impacto de género en la escasez de agua

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha declarado que la crisis del agua ya no puede tratarse solo como un asunto ambiental o técnico, sino como un problema social, económico y político que afecta la vida diaria de millones de personas, especialmente al género femenino. En el 80% de los hogares donde el acceso al agua es difícil, son las mujeres y niñas las encargadas de recolectarla.

La Crisis Global del Agua y su Impacto de Género

Nuestro planeta ha entrado en una etapa de "quiebra hídrica global", caracterizada por sequías más largas, evaporación acelerada y lluvias impredecibles. Esta situación se debe a factores como el crecimiento poblacional, el cambio climático, la contaminación y la gestión ineficiente. Las Naciones Unidas y ONU-Agua sostienen que la falta de agua y saneamiento gestionados de manera segura es un problema de igualdad.

El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas añade que las mujeres siguen estando subrepresentadas en las decisiones sobre los servicios de agua, a pesar de que con frecuencia son quienes más resienten sus efectos. La crisis del agua también es una crisis de género porque reparte de manera desigual la carga y, al mismo tiempo, deja fuera a muchas mujeres del espacio donde se decide cómo se distribuye el agua, cuánto cuesta, quién la recibe y en qué condiciones.

Casos Emblemáticos de Lucha en América Latina

Santiago, Chile: Hermanas Contra el Corte Arbitrario

En Santiago, el drama de tres hermanas, quienes tuvieron que subir los tres pisos de su edificio con el agua, ha generado un amplio revuelo y numerosas personas les han ofrecido ayuda. A las hermanas les parece insólito que la administradora del edificio les cortara el agua en marzo por no poder pagar al contado una cuota de casi dos millones de dólares, tras unos arreglos del suministro. María Eugenia, una de las hermanas, agradece la ayuda ofrecida, pero enfatiza que lo que realmente desean es pagar en cuotas. Los meses de lucha de estas tres hermanas por volver a tener este suministro básico parecían ser en vano.

Guillermo Soto, director de Desarrollo Comunitario de la Municipalidad de Santiago, explica que se han tomado decisiones arbitrarias y se ha faltado a la norma y al derecho. La municipalidad medió con la administradora del edificio a través de la ley de copropiedad, pero solo pudo orientar y redactar un recurso de protección en la Corte de Apelaciones. La administradora del edificio no quiso acceder a las preguntas de CHV Noticias.

Montevideo, Uruguay: Del Agua Salada a la Defensa Constitucional

En abril de 2023, el río que abastece de agua dulce a Montevideo y su área metropolitana, llegó a su mínimo histórico después de tres años de sequía. Hubo un día en que el mate cebado con agua de la llave comenzó a tener gusto a sal, debido a la decisión de las autoridades de bombear agua salada con el doble del nivel de cloruro y sodio permitido por los estándares internacionales. La crisis hídrica llegó a Montevideo, la capital más austral del continente americano, donde reside casi un millón y medio de habitantes.

Durante el mes siguiente, miles de manifestantes salieron a las calles al grito de “no es sequía, es saqueo”, reclamando que no podían tomar agua de la llave como lo habían hecho siempre. Los bidones y las botellas de plástico se volvieron una herramienta de protesta ruidosa. Cuatro meses más tarde, la situación del agua se "normalizó", pero la confianza en el agua corriente no regresó.

Carmen Sosa, una mujer de 69 años, militante, sindicalista y ex trabajadora de Obras Sanitarias del Estado (OSE), la empresa de abastecimiento de agua potable en Uruguay, lamenta la pérdida de la calidad del agua. Su palabra pesa, pues es una referente histórica y militante ineludible en la defensa del agua. En 2002, Carmen y un grupo de activistas fundaron la Comisión Nacional en Defensa del Agua y de la Vida (CNDAV). Este colectivo logró en 2004 una hazaña constitucional inédita: incorporar en la Constitución que el acceso al agua potable y al saneamiento son un derecho humano fundamental, impidiendo que empresas privadas o extranjeras se apoderaran del agua o la suministraran a la población.

mapa de Uruguay con el río Santa Lucía

Para Carmen y sus compañeros, la alarma sonó cuando en 1992 se concesionó el suministro de agua de Maldonado a una empresa privada europea. El 31 de octubre de 2004, el 65% de los uruguayos votó un rotundo SÍ a la protección constitucional del derecho al agua, un logro que trajo felicitaciones de todo el mundo. Sin embargo, Carmen Sosa hoy dice con tristeza: “Hace muchos años, yo le decía a mis hijas: ustedes tienen que poner atención a esto, porque yo no lo voy a ver, algún día van a abrir la canilla y no va a salir agua potable, y lo vi”.

Ciudad de México, México: Defensoras del Agua ante la Avaricia Inmobiliaria

Las vecinas del Pedregal de Santo Domingo, una colonia de 100 mil habitantes al sur de Ciudad de México, tienen su historia ligada a la lucha por el agua potable. Cuando el barrio nació a principios de los años 70, las mujeres tuvieron que acarrear agua, utilizando el "aguantador", un palo con botes en cada extremo para llevar el agua desde el pozo o la llave pública hasta sus casas, que se convirtió en su marca identitaria. Con el tiempo y el trabajo colectivo, los vecinos cambiaron las paredes de lámina por cemento y en 1997, el gobierno de izquierda entregó las escrituras de sus casas, lo que trajo la conexión a la red de abastecimiento público de agua potable.

foto histórica de mujeres acarreando agua en Ciudad de México

Doña Fili, una referente de la lucha por la vivienda en la capital, comparte su historia con jóvenes visitantes. Su casa, llena de rocas volcánicas y imágenes de luchadores como Emiliano Zapata y Monseñor Romero, es un testimonio. Las piedras que regala han atestiguado el devenir del Pedregal de Santo Domingo, la mayor ocupación de tierra urbana de América Latina en 1971. En esta zona de suelo rugoso y hostil, las vecinas se organizaron para comprar dinamita y abrir las calles, trabajando juntas para construir la colonia.

Medio siglo después, las mujeres del Pedregal de Santo Domingo se convirtieron en defensoras del agua potable ante la avaricia inmobiliaria. En 2015, descubrieron que una empresa constructora arrojaba agua limpia a un vertedero. Instalaron un plantón en la calle que duró más de dos años. María Santiago Maqueda recuerda: “¡Cómo luchamos por ese acuífero que tocó la inmobiliaria Quiero Casa, y el mal gobierno que teníamos! Porque no hicieron caso a las demandas del pueblo.” A pesar de que las autoridades argumentaron que era agua sucia, un estudio de la UNAM demostró que era agua limpia y potable. La indiferencia oficial obligó a la gente a crear un plantón, que se mantuvo gracias a la solidaridad. La Asamblea General de Pueblos, Barrios, Colonias y Pedregales de Coyoacán protagonizó la primera lucha en defensa del agua potable de la megalópolis mexicana. En este espacio, cada viernes funcionaba la Escuelita Popular Piedra y Manantial, un espacio único de formación para la comunidad que recibía gente de todo el país y Latinoamérica.

¿A quién pertenece el agua? | DW Documental

La presencia de Doña Fili en las movilizaciones autónomas de la Ciudad de México es menos ubicua hoy, pero su hija, María Elena López (Male), sigue activa. Male, con otras mujeres del barrio, fundó la colectiva Yaocihuatl Pedregales. La lucha de estas mujeres es un ejemplo de resistencia comunitaria y de cómo las crisis hídricas, en lugar de ser meramente técnicas, son profundamente sociales, económicas y políticas.

Voces de Resistencia: Mujeres Defensoras en el Continente

En uno de los continentes más ricos en recursos naturales, las mujeres hacen frente a la explotación desmedida y sus catastróficas consecuencias. Verónica, Yuli y María Teresa defienden el medio ambiente en Chile, Colombia y Argentina, respectivamente. En sus comunidades se vive la escasez del agua, y sus vidas, por levantar la voz, se ven amenazadas a diario, pero ellas deciden resistir.

Petorca, Chile: El Costo de la Palta y la Sed

Verónica Vilches (50), desde Petorca, Chile, ha dedicado su vida al amor por la naturaleza, lo que le ha costado hostigamientos y un intento de atropello. El 13 de febrero de 2021, las instalaciones del sistema comunitario de agua potable rural de San José amanecieron pintadas con grandes letras rojas: “Muerte a Verónica Vilches”. Aunque el recuerdo le duele, Verónica no desiste: “Yo no me voy a ir a otro país, voy a defender mi tierra con el corazón y, si es necesario, con mi sangre”.

foto del río Petorca seco o camiones aljibe en Petorca

Como presidenta de un sistema de agua potable comunitario, su principal preocupación es que no le falte agua a su comunidad de cerca de mil personas, quienes se enfrentan a los efectos de la megasequía del río Petorca, declarado zona de escasez hídrica en 2012. El caudal generoso de antaño está seco, y hoy dependen de camiones aljibe que reparten el agua. Aunque la OMS estima entre 50 y 100 litros diarios por persona como cantidad básica, los habitantes de Petorca reciben menos del mínimo. Esta escasez repercute en la vida diaria, impidiendo incluso lavar la loza. Para cosechar un kilo de palta se requieren 389 litros de agua, y aunque estos alimentos se exportan a Europa, las ganancias no benefician a la comunidad afectada.

Verónica, "campesina a mucha honra", recuerda cuando su parcela era sustentable con el agua del canal. Luego, las parcelas vecinas se convirtieron en relaves mineros y los terratenientes agotaron el río con plantaciones. Los hombres se fueron a buscar trabajo, y las mujeres, como Verónica, se quedaron para resistir. “¿Quién es la que sabe cuándo falta agua en la casa para lavar la ropa, limpiar y preparar el almuerzo? Nosotras, las mujeres. Somos nosotras las que hacemos la resistencia”, dice. Junto con otras compañeras, Verónica cofundó Mujeres Modatima, un movimiento femenino por el acceso al agua, la tierra y la protección del medio ambiente.

Bárbara, quien iba al colegio en 2006, recuerda cómo el problema hídrico en la provincia hacía que los baños de su escuela cerraran constantemente, dejando a niñas y niños sin poder hacer sus necesidades básicas, con un impacto especialmente trágico para las niñas durante su periodo. El impedimento al correcto saneamiento implica que muchas niñas vivan regularmente con infecciones urinarias. La crisis sanitaria en Petorca es profunda, y la pandemia de Covid-19 no ha hecho más que recrudecerla, afectando particularmente a las mujeres que desde hace décadas se ven obligadas a ingeniárselas para vivir. El problema del agua en Chile es de naturaleza política, con un estado subsidiario que beneficia a los privados.

Barrancabermeja, Colombia: Agua Contaminada y Peligro para Defensores

El 20 de enero de 2021, dos sujetos armados dispararon a través de las ventanas de la casa de Yuli Velásquez (35) en Barrancabermeja, Colombia. Sus hijos y ella se tiraron al suelo para resguardarse. Colombia es uno de los países más peligrosos para los defensores del medio ambiente. Yuli es ingeniera ambiental y dirigente de la Asociación de Pescadores de la Ciénaga de San Silvestre (Apescasan), en una ciudad bañada por el río Magdalena y con numerosas ciénagas ricas en biodiversidad.

Hija de un pescador artesanal asesinado, Yuli recuerda cómo vendía el pescado que sacaban a diario, especies que se han ido desplazando por la contaminación de las aguas. Además de la refinería de petróleo, existe un problema con el tratamiento de la basura, cuyo relleno sanitario es una de las fuentes principales de la brutal contaminación hídrica. Como defensora del medio ambiente, Yuli realiza estudios en terreno, educación popular y denuncia irregularidades. “El agua es la base fundamental para todos, pero pareciera que a los poderosos lo que más les interesa es el petróleo”, reclama. Después del atentado, Yuli y su familia dejaron su casa rural. Desde 2018, ella ha denunciado que los recursos públicos destinados a limpiar la ciénaga de San Silvestre no se han ejecutado, una situación que se repite año tras año.

Mendoza, Argentina: Contra el Extractivismo y la Criminalización

Desde Mendoza, Argentina, la ambientalista María Teresa “Guni” Cañas reconoce su posición de privilegio como mujer de ciudad, pero no ha estado exenta de discriminaciones. Los medios hegemónicos y el Estado estigmatizan su lucha, incluso llamándolos “ecoterroristas, terroristas o nazis”. Guni, profesora de biología y activista desde hace 15 años, integra Asambleas Mendocinas por el Agua Pura (AMPAP) y el colectivo ecofeminista Las Pibas del Agua.

Ella conoció una Mendoza de vida sencilla, llena de árboles y acequias para el riego, que hoy se ha transformado en una gran ciudad con ecosistemas en drástica pérdida. Las montañas tienen menos nieve, los glaciares retroceden y el este mendocino sufre falta de agua. Es paradójico que en una ciudad conocida por sus vinos, el agua sea tan escasa. La industria del vino, la minería y el fracking para extraer petróleo explotan excesivamente el agua y la tierra, trayendo consecuencias irreversibles. Datos publicados por CNN revelan que el 69% de los casos de fracking estudiados mostraron contaminación de los recursos hídricos, los cuales abastecen de agua potable a al menos el 50% de la población mundial.

diagrama explicando el fracking y su impacto hídrico

Guni afirma que el movimiento ambientalista está fuertemente atravesado por mujeres. “No es casual, las mujeres tenemos una mayor sensibilidad y el pensamiento ambiental parte por ser sensible, empático y lógico”. Además, señala que una persona pobre, de una etnia marginada y mujer, es una mezcla explosiva de desigualdades intrínsecas al sistema.

El Papel de la Edad y la Demografía en el Uso del Agua

Un estudio publicado en Water Resources Research sugiere que el envejecimiento de las poblaciones podría disminuir el consumo mundial de agua hasta un 31% hacia mediados de siglo. Esta reducción no se debe a que las personas mayores ahorren agua conscientemente, sino a que modifican sus hábitos de consumo, producción y actividad económica, generando una disminución de la demanda hídrica. Ubicaciones como China, Singapur, Corea del Sur y Japón proyectan descensos potenciales del uso total de agua del 42% al 62% conforme sus pirámides de población se invierten y el número de ancianos aumenta. En contraste, áreas con poblaciones más jóvenes, como gran parte del África Subsahariana, reportan una mayor presión sobre el agua.

La Crisis del Agua en Estados Unidos: Una Carga Oculta para las Mujeres

En Estados Unidos, la crisis del agua también afecta de manera desproporcionada a las mujeres. La Organización Mundial de la Salud y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia informan que, en EE. UU., la desigualdad del agua por género no se manifiesta en largas caminatas con cubetas, sino en una carga menos visible: quién limpia, quién lava, quién cocina, quién reorganiza la casa cuando el agua falta, quién se ocupa de niños, enfermos y adultos mayores cuando el servicio falla, y quién absorbe el estrés de resolverlo todo con menos agua o con agua más cara.

gráfico de datos sobre el trabajo doméstico y el cuidado en EE.UU. por género

Jesús Vázquez Chabolla, científico y ambientalista, señala que el ángulo de género en Estados Unidos es “doméstico, económico, sanitario y político”. Datos oficiales del Buró de Estadísticas Laborales de EE. UU. confirman que en 2024, el 86.6% de las mujeres realizó trabajo doméstico en un día promedio, frente al 73.9% de los hombres. En el cuidado de integrantes del hogar, ellas dedicaron el 24.6% de su tiempo, frente al 18.6% de ellos.

Un informe de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) concluyó que el género desempeña un papel importante, pero poco entendido, en el uso y la gestión del agua en los hogares estadounidenses, encontrando que las mujeres son desproporcionadamente responsables del uso del agua en el hogar. La investigadora Kelsey Kim subraya que la crisis hídrica en EE. UU. no solo agrega trabajo físico, sino también supervisión, vigilancia, planeación y disciplina cotidiana respecto al agua del hogar.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos informó en 2024 que entre 12.1 y 19.2 millones de hogares en el país carecen de acceso asequible a los servicios de agua, con un costo nacional de facturas impagables que oscila entre 5.1 y 8.8 mil millones de dólares al año. La relación salarial entre mujeres y hombres que trabajan tiempo completo cayó a 80.9% en 2024, y la tasa de pobreza en familias con jefa de hogar sin cónyuge fue del 23.5%, muy por encima de otras estructuras familiares. Vázquez Chabolla señala que cuando una casa es sostenida por una madre sola, una abuela cuidadora o una mujer con salario bajo, el corte del servicio de agua se convierte en una forma directa de castigo de género.

Un artículo académico estimó que alrededor del 12% o 40 millones de habitantes de la población estadounidense vive en inseguridad hídrica, dependiendo la mitad de ellos de sistemas descentralizados. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos añade que 2.2 millones de personas carecen de agua corriente básica y plomería interior en sus hogares. El informe de la UCLA subraya que el género se cruza con la raza, la clase social y el estatus migratorio, evidenciando que la brecha hídrica en Estados Unidos castiga con especial dureza a comunidades racializadas, de bajos ingresos, rurales e indígenas.

La salud menstrual es otra parte central de esta discusión. El informe de ONU-Agua advierte que las mujeres y las niñas tienen necesidades específicas de higiene que requieren espacios limpios, funcionales, seguros y con acceso a productos sanitarios. En EE. UU., la pobreza menstrual es una realidad extensa, afectando a un estimado de 16.9 millones de mujeres.

Hacia un Enfoque de Género en la Gestión Hídrica

Los organismos especializados insisten en que el tema debe abordarse desde el poder y no solo desde el daño. El informe de ONU Mujeres, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Asociación Mundial para el Agua afirma que incorporar la igualdad de género en la gestión de los recursos hídricos es esencial para alcanzar tanto la igualdad de género como la seguridad hídrica, siendo una condición para que la política funcione. El documento pide garantizar la participación efectiva de las mujeres y la paridad en la toma de decisiones y en los cargos técnicos. Sin embargo, el progreso global en la incorporación de la igualdad de género en la gestión de los recursos hídricos es desigual, lento y está fuera de rumbo, debilitado por la ausencia de datos desagregados por sexo.

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