La investigación sobre el comportamiento y las prácticas sexuales de jóvenes y adolescentes ha experimentado un desarrollo significativo en las últimas décadas. Un factor principal que ha propiciado una mayor atención hacia el estudio de estos temas ha sido la sexualización de la epidemia por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), especialmente desde finales de los noventa. No obstante, todavía son pocos los estudios realizados en España que han abordado la cuestión con muestras amplias y representativas de la población adolescente y joven, más allá de los estudios realizados con población escolarizada.
Introducción al Comportamiento Sexual Juvenil
Diversos estudios indican la aparición de cambios en las actitudes y los comportamientos sexuales, observándose que las conductas sexuales de los jóvenes y adolescentes se dan cada vez con mayor precocidad. Esto pone de manifiesto que comienzan a tener relaciones sexuales a edades más tempranas que sus iguales de hace varias décadas. En España, los chicos tienen sus primeras relaciones sexuales con penetración en torno a los 17,5 años de edad, y las chicas a los 18,2 años, aunque las diferencias entre ambos son menores en el grupo de los más jóvenes.
El comportamiento sexual no es algo estático, y la multiplicidad de factores que influyen en él conlleva la necesidad de realizar evaluaciones periódicas. Tras la importante mejora en el tratamiento de la infección por el VIH/sida, con la consiguiente reducción de las tasas de mortalidad anual, se ha planteado la posibilidad de que esto esté influyendo en las prácticas sexuales de los jóvenes. Además, las aportaciones de las investigaciones con perspectiva de género incorporan al estudio del comportamiento sexual cuestiones relevantes, como las relaciones de poder entre géneros y el estudio de los estereotipos, las representaciones sociales y el análisis de las normas y creencias en torno al comportamiento sexual de cada género, elementos imprescindibles para un abordaje comprensivo y eficaz.
Los estudios desarrollados hasta ahora han encontrado diferencias en función del género en el comportamiento de los jóvenes. Según sus conclusiones, los chicos se inician antes en las relaciones sexuales, tienen más parejas ocasionales y adoptan mayores riesgos. En cambio, las chicas suelen tener relaciones sexuales en el marco de una relación estable y asociada a una relación de amor y confianza.
El objetivo de este estudio es describir los comportamientos y las prácticas sexuales de adolescentes y jóvenes españoles de 14-24 años de edad en función del género, con el fin de aportar una visión representativa y actual sobre este tema.

Metodología del Estudio
Muestra de Participantes
La muestra estuvo constituida por 2.171 adolescentes y jóvenes españoles con edades comprendidas entre 14 y 24 años. La distribución fue de 720 participantes de Andalucía, 731 de Galicia y 720 de Madrid, seleccionados mediante un muestreo aleatorio, polietápico por conglomerados. El proceso de selección incluyó una estratificación por provincia y la selección de una muestra proporcional a la distribución de la población de jóvenes de 14-24 años para cada estrato (tamaño de hábitat). Posteriormente, se seleccionaron los municipios donde se llevarían a cabo las entrevistas, y finalmente, en cada municipio, las secciones censales para ajustar la distribución a puntos de muestreo en torno a 10 entrevistas (rango: 8-11).
Se fijaron cuotas por edad y género, según la distribución de la población. Un total de 380 jóvenes contactados se negaron a responder a la encuesta, lo que determinó una tasa de respuesta del 85,1%. Los jóvenes que se negaron a responder fueron sustituidos dentro de la misma sección censal por otros de su mismo estrato de edad y género. El error muestral se situó en un 2%, con un intervalo de confianza del 95% (IC95%).
Instrumentos de Recogida de Información
Para la recogida de información se utilizó un cuestionario diseñado por Bimbela, que recoge datos sobre un conjunto de variables, tanto continuas como categóricas, referidas a aspectos sociodemográficos y prácticas sexuales. Asimismo, el cuestionario incluye cuatro escalas:
- Norma percibida del grupo de iguales sobre el preservativo: Integrada por 6 elementos con formato de respuesta tipo Likert de 5 puntos. Los ítems eran del tipo «Me parece bien que las chicas lleven condones» o «El uso del condón es algo totalmente aceptado entre mis amigos/as». Las puntuaciones oscilaban entre 0 y 6 puntos, con un índice alfa de Cronbach de 0,72.
- Habilidad autopercibida para evitar la infección por el VIH: Compuesta por 8 elementos del tipo «Sólo de mí y de lo que yo haga depende que pueda coger el virus del sida» o «Es fácil evitar la transmisión del virus del sida», con respuestas en escalas de 5 puntos tipo Likert. Las puntuaciones iban de 0 a 8 puntos, con un índice alfa de Cronbach de 0,43.
- Conocimientos sobre la seguridad de los métodos para la prevención del VIH/sida: Formada por 12 cuestiones referidas a la seguridad de diferentes métodos anticonceptivos o preventivos para el VIH/sida, con una escala de 5 puntos tipo Likert (desde seguridad mínima hasta máxima). Las puntuaciones oscilaban entre 0 y 12, con un índice alfa de Cronbach de 0,74.
- Conocimientos sobre prácticas sexuales de riesgo frente al VIH/sida: Integrada por 6 elementos referidos al riesgo asociado a determinadas prácticas sexuales con una persona portadora del virus, del tipo «¿Qué riesgo de coger el sida crees que tiene dar un beso húmedo (con intercambio de saliva) a una persona portadora de dicho virus?» o «¿Qué riesgo crees que tiene un chico que practica la penetración vaginal sin condón con una chica portadora de dicho virus». El formato de respuesta fue una escala de 5 puntos tipo Likert (desde ningún riesgo hasta máximo riesgo). Las puntuaciones en esta escala iban de 0 a 6 puntos, con un índice alfa de Cronbach de 0,64.
Se utilizaron el género y la edad como variables independientes, dividiendo a los sujetos en dos categorías de edades: 14-18 años (adolescentes) y 19-24 años (jóvenes).
Procedimiento de Aplicación
Los cuestionarios eran anónimos y fueron aplicados por encuestadores profesionales, invirtiéndose una media de 26 minutos en su realización. Previamente a su aplicación, se explicaba la finalidad de la investigación y se solicitaba la colaboración del propio sujeto, así como la autorización de los padres o tutores cuando eran menores de edad. Para comprobar la veracidad del trabajo de campo, se supervisó telefónicamente un 10% de las entrevistas realizadas y otro 10% acudiendo nuevamente al domicilio del entrevistado/a, confirmándose la totalidad de los casos.
Análisis de Datos
Con el objetivo principal de este estudio, se realizaron contrastaciones empíricas en función del género, la edad (14-18 frente a 19-24 años) y el tipo de pareja (afectiva frente a casual). La comparación de proporciones se realizó mediante la prueba de la χ² y la comparación de medias mediante la prueba ANOVA.
¿Qué es el MUESTREO y TIPOS DE MUESTREO? | Metodología Básica y no tan básica #habiaspensado
Resultados del Estudio
Características Sociodemográficas de la Muestra
Se observaron diferencias estadísticamente significativas en función del género para las variables nivel de estudios y situación laboral/ocupacional. Sin embargo, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre chicos y chicas en las variables tipo de convivencia, nivel de estudios del padre y de la madre, ni en los intervalos de edad y comunidad autónoma de procedencia, que fueron criterios de selección de la muestra.
Prácticas Sexuales Reportadas
Un 66,3% de los sujetos de la muestra refirió haber tenido relaciones sexuales en los últimos 6 meses, sin apreciarse diferencias significativas entre chicos (66,4%) y chicas (66,2%). No obstante, sí se encontraron diferencias en función del género respecto a las siguientes variables:
- Coito anal: Los chicos refieren haberlo practicado en mayor proporción (χ² = 24,60; p < 0,000).
- Número de parejas sexuales: Las chicas manifestaron tener menor número de parejas que los chicos (χ² = 134,07; p < 0,000).
- Frecuencia de coitos vaginales: Los datos reflejan que las chicas mantienen esta práctica con más frecuencia que los chicos (χ² = 25,60; p < 0,000).
- Frecuencia de uso del condón en prácticas coito-anales: Los chicos tienden a utilizarlo en mayor medida que las chicas (χ² = 24,61; p < 0,000).
- Frecuencia de uso del condón en prácticas bucogenitales: Las chicas lo utilizan en menor medida que los chicos cuando mantienen esta práctica sexual (χ² = 10,28; p < 0,006).
El análisis del uso del preservativo en función de la práctica sexual (coito-vaginal, coito-anal o bucogenital) y el tipo de pareja (habitual frente a casual) mostró los siguientes hallazgos:
- Para el grupo de chicos: Se encontraron diferencias estadísticamente significativas respecto al uso del condón en las prácticas coito-vaginales (χ² = 19,77; p < 0,000), donde los mayores niveles de uso sistemático del preservativo se dan con una pareja casual. También hubo diferencias en el uso del condón en las prácticas bucogenitales (χ² = 23,06; p < 0,000), donde, aunque los niveles de uso son bajos, se incrementa su uso con una pareja ocasional.
- Para el grupo de chicas: Se encontraron diferencias estadísticamente significativas respecto al uso del condón en las prácticas coito-vaginales (χ² = 14,78; p < 0,001), donde, al igual que en los chicos, los mayores niveles de uso se dieron con una pareja ocasional.

Conclusiones y Recomendaciones
Los datos de este estudio indican que los chicos y las chicas mantienen comportamientos sexuales diferenciados. En este sentido, las chicas suelen tener un menor número de parejas sexuales y utilizan el preservativo en mayor medida que los chicos en las prácticas coito-vaginales. Sin embargo, hacen un menor uso de este en las prácticas bucogenitales y coito-anales.
En función de estos datos, consideramos necesario tener en cuenta la variable género a la hora de diseñar e implementar intervenciones preventivas. Comprender estas diferencias es crucial para desarrollar programas educativos y de salud sexual más efectivos y adaptados a las necesidades específicas de cada grupo.