La novela «La vida simplemente», una de las obras más emblemáticas del escritor chileno Óscar Castro, ofrece una profunda inmersión en la realidad social y humana de su tiempo. Esta obra, que algunos consideran la más profunda y hermosa de las poesías de Castro, narra una vida marcada por la pobreza y una sociedad corrosiva, capturando un relato duro, sin compasión y verídico que conmueve al lector.

El Autor: Óscar Castro Zúñiga
Óscar Castro Zúñiga nació en Rancagua, Chile, en el año 1910. A pesar de su corta vida, dejó un legado significativo en la literatura chilena, publicando tanto narrativa como poesía. Su talento comenzó a manifestarse desde muy pequeño. Además de su labor literaria, se desempeñó como profesor en un colegio de hombres en Santiago, experiencia que sin duda influyó en su visión del mundo y en la complejidad de sus personajes. El autor documentó la realidad social de su entorno, gravitando en un trayecto histórico particular.
"La vida simplemente": Publicación y Relevancia Actual
La reciente publicación de «La vida simplemente» a cargo de Ediciones Alberto Hurtado para su colección de ficción ha revivido el interés en esta obra. La reedición del clásico de Óscar Castro (1910 - 1947) incluye un prólogo de Cristián Donoso y se presenta como un fascinante ejercicio crítico de reflexión, especialmente a la luz de los recientes debates sobre la cancelación de clásicos en la literatura universal, que ha afectado a autores como Flannery O’Connor, Isabel Allende, Mark Twain, Stephen King o Margaret Atwood.
Esta reedición es motivo de alegría, pues permite comprender el trayecto histórico por el que gravitó el autor rancagüino y su forma de documentar la realidad social de su entorno. La obra de Castro contiene signos que hoy podrían considerarse alarmantes o "anzuelos", como la rabia de Roberto hacia la cobardía de El Lalo, a quien "grita como un marica", o la idealización condescendiente al referirse al "negrito" Perico. Sin embargo, como señala Cristián Donoso en el prólogo, la novela invita a pensar qué ha cambiado y qué se mantiene en el ordenamiento social.
La Vida Simplemente Oscar Castro
Estructura Narrativa: Dos Partes en un Mismo Viaje
«La vida simplemente» es una novela dividida en dos partes claramente diferenciadas, cada una explorando distintas facetas de la vida del protagonista, Roberto.
Primera Parte: "La Casa del Farol Azul"
En esta sección, la voz narrativa, que corresponde a Roberto Lagos, sitúa su lugar social, aunque evadiendo datos clave como la constitución de su propia familia. Solo revela que vive con su madre y tres hermanas, destacando una cruda realidad: «Me parecían cosas naturales el robar y trabar pendencia». El relato se centra en el ambiente sórdido en torno al burdel, conocido como el prostíbulo de La vieja Linda, donde Roberto experimenta la vida desde muy pequeño.
El barrio también alberga el conventillo donde viven Rita, la lavandera, junto a su hijo Perico («un negrito de año y medio»), y Berta, el amor de infancia de Roberto, quien comparte su edad de diez años. Aunque inicialmente muestra cariño por Berta, Roberto no vacila en traicionarla y, junto a sus amigos, se burla de su carta de amor, escrita pobremente.
La primera parte está plagada de aventuras, muchas de ellas teñidas de violencia y crueldad. Roberto es presentado como un matón, quien «recorría libremente los arrabales atando tarros al rabo de los perros, matando lagartijas con una varilla». Incluso agrede a un diarero con un piedrazo que le parte la cabeza. El dinero que consigue lo gasta en regalos para Rosa Hortensia, una prostituta que clama: «¡Una no debía haber nacido nunca!» o «¡Vida de mierda!», y en chicha que comparte con sus amigos. A pesar de que «no había qué comer en casa y mis hermanas debían pasárselo con una mazmorra de harina cruda con azúcar para engañar al estómago», a Roberto no le importaba: «¡Mi plata era mía…!».
Segunda Parte: "La Vida tiene Otros Caminos"
La segunda parte de la novela comienza cuando Roberto se topa con una biblioteca, un evento que marca un antes y un después en su vida, al estilo de «Dios existe, yo me lo encontré». Este giro se produce crucialmente después del rechazo que sufre de parte de Rosa Hortensia, la prostituta que considera más atractiva. Roberto reflexiona: «después de mi rompimiento con Rosa Hortensia, las puertas del lenocinio fueron para mí cosa prohibida». El viaje del protagonista, que inicia en el prostíbulo, decanta en la biblioteca. Toda la "pachorra" con la que el infante domina las claves del burdel resulta inexistente al momento de enfrentar este nuevo universo, que adopta las características de un templo.
En este nuevo escenario emerge su timidez, un sobrecogedor pudor. Un hombre hermético, el «demiurgo» de la biblioteca, lo hipnotiza y, rápidamente, Roberto es bautizado en la conversación. Al ser preguntado por los libros que ha leído, Roberto responde: «La historia sagrada la escribió Dios».
Esta segunda parte, narrada con un tono de madurez, permite a Roberto revelar secretos. Solo entonces el lector se entera de la presencia de un hermano, Mauricio, y de un padre, un arquetipo conflictivo: «Quién sabe cuántos sueños, cuántas esperanzas e ilusiones pondría allí aquel ser que me es tan cercano y distante al mismo tiempo». El padre es descrito como agresivo con la madre, ausente en cuanto a la familia, y, según la madre, tiene «una teja corrida». Es relevante que, mientras la primera parte está reservada principalmente para las mujeres del prostíbulo, en la segunda aparecen, con auras mitificadoras, hombres antes ocultos: el hermano, el padre y, principalmente, el escritor que Roberto encuentra en la biblioteca, quien adopta el tono de un profeta salvador.
Progresivamente, dada su inteligencia y precocidad, Roberto avanza en su trayecto de aprendizaje, quemando etapas que luego evalúa críticamente gracias a la educación que puede gozar: «La lectura de la historia sagrada se convirtió para mí en una obsesión que me apartaba poco a poco de la calle».
Temas Centrales y Estilo
La novela aborda la vida de un niño que pierde muy joven la pureza y la lozanía con que nació, enfrentándose a un medio hostil que lo recibe «con abrazos de espinas». A pesar de todo, Roberto intenta sobreponerse a este «mundo de tinieblas» y escapar de este «obscuro callejón». Su arma más valiosa es la inteligencia, ya que es un niño muy brillante. Intenta huir de su hogar, de esta vida y del prostíbulo.
La soberbia está presente en la gente con más dinero, mientras que la humildad y la resistencia se encuentran en las prostitutas y en la familia de Roberto, que lucha por sobrevivir. La obra, con su colorido y sabor lingüístico, resulta entrañable y notable, incluso cuando leemos descripciones o epítetos que hoy nadie dudaría en condenar.
Fragmento: La Canción de las Guitarras
Óscar Castro inserta en su libro la significativa «Canción de las guitarras», que resume la esencia del ambiente que Roberto busca dejar atrás:
«Esta es la calle, esta es la casa donde lloran viejas guitarras, bajo una luna inmóvil. Este es el polvo gris que arrastran los zapatos de los hombres. El vino vive aquí. Esta es la vida simplemente...»
Personajes Principales de "La vida simplemente"
- Roberto (o Roberto López): El protagonista de la historia. De piel morena y cabellos más claros, era muy expresivo y no temía demostrar lo que sentía o pensaba. Sin embargo, ante gente extraña, se mostraba un poco tímido y reservado. Precoz para su edad, poseía una madurez oculta, producto de los muchos sufrimientos que había experimentado al ser criado solo por su madre. Es inteligente y se esfuerza por sobreponerse a un mundo lleno de adversidades.
- La madre de Roberto: Una mujer baja y muy delgada. A pesar de su juventud, aparentaba mucha más edad debido al trabajo y las penurias. Era muy empeñosa, luchadora y constante. A pesar de haber sufrido mucho, siempre dio lo mejor de sí para sus hijos.
- La Vieja Linda: La dueña del prostíbulo. Era una señora de edad avanzada, con muchas historias que contar, y siempre se mostraba alegre y jovial. Quería mucho a sus "niñas", y al parecer ella misma fue una de ellas en su juventud.
- Mauricio: Hermano de Roberto. Era alto y delgado, y según el relato de Roberto, poseía mucha fuerza.
- Rosa Hortensia: Una de las prostitutas del burdel, considerada la de mejor figura y la más codiciada por todos. Experimentó un profundo sufrimiento.
- Lucinda: Una mujer que ayuda a la madre de Roberto, demostrando su solidaridad, como la noche en que Lucinda dio a luz.
- El Tío Antonio: Un hombre desconfiado pero muy respetado. Ambicioso, quería financiar los estudios de Roberto y ayudar a su familia, pero con la intención de ser el jefe y director de todo.
- Menegildo: El cuidador del prostíbulo, también conocido como "el loro" por su función de avisar sobre el peligro de fiscalización. Era misterioso y siempre mantenía un gesto de asombro. Silencioso, físicamente era muy alto y corpulento.
- Berta: Hija de la lavandera del prostíbulo y amiga de infancia de Roberto. Tenía 10 años, era pálida, muy delgada, con los pies partidos y sucios, y una voz que denotaba nostalgia.
- Tululo: Un niño callejero, burlón y peleador, a quien le gustaba hacer mofa de las personas.
- Antonio (la joven): La joven de la que Roberto estaba enamorado, pero ella se mostraba indiferente y fría hacia él.
- Leandro: Hijo del Tío Antonio.
- Jacintito: El clásico 'maricón del piano' en el prostíbulo.
- Perico: Un "negrito de año y medio", hijo de Rita, la lavandera.
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