Gloria Stuart: De estrella de Hollywood a la anciana Rose del Titanic

La película "Titanic", estrenada por James Cameron en 1997, es un hito cinematográfico que ha permanecido en la memoria y el corazón de millones de espectadores. En ella, la dupla de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet dio vida a Jack y Rose, una joven pareja que experimenta un intenso romance en medio de la tragedia del hundimiento. Mientras Winslet interpretó a la joven Rose, la aclamada actriz Gloria Stuart encarnó al personaje en su vejez, ganándose el reconocimiento mundial y una nominación al Óscar.

Foto temática de la actriz Gloria Stuart, representando a Rose anciana en

El inesperado regreso de una leyenda

A mediados de los años 90, cuando James Cameron comenzó la producción de "Titanic", Gloria Stuart ya se había retirado de la actuación. Había disfrutado de una exitosa carrera en la Edad de Oro de Hollywood, trabajando para Universal Pictures en películas notables como "El hombre invisible" (1933) y "Los tres mosqueteros" (1939). Sin embargo, se había alejado de la industria para dedicarse a su verdadera pasión: el arte y la pintura, no volviendo a actuar en una película durante 30 años.

Cameron buscaba una actriz que interpretara a Rose de 101 años, la superviviente del desastre del Titanic y narradora principal de los acontecimientos. Un personaje que, además de conectar la historia de principios de siglo con el presente, aportara memoria y emoción a la trama. Se buscaba a alguien que, por sí misma, fuera un puente entre el cine clásico y el contemporáneo.

Stuart tenía 87 años cuando filmó sus escenas para "Titanic". Aunque fue maquillada para parecer aún más anciana, ni el maquillaje ni el paso del tiempo lograron ocultar la belleza y la expresividad que la habían convertido en una estrella décadas atrás. Su mirada apacible y su voz suave cautivaron al público, a los críticos y a la industria cinematográfica.

Por su papel en "Titanic", Gloria Stuart fue nominada al Óscar como Mejor Actriz de Reparto en 1997, un logro sin precedentes para una persona de su edad. Esta nominación la convirtió en la persona más longeva en recibir una nominación en una categoría de actuación. Aunque no ganó, su participación la colocó nuevamente en la cima de la fama con un nivel de exposición que jamás había imaginado.

Entrevista de Gloria Stuart e Kate Winslet

Orígenes y primeros pasos artísticos

Gloria Frances Stewart nació en Santa Mónica, California, el 4 de julio de 1910. Su padre, Frank Stewart, falleció cuando ella tenía nueve años a causa de un accidente vial. Tuvo dos hermanos menores, Frank Jr. y Thomas, quien murió a los tres años de meningitis espinal. Estas tempranas pérdidas fueron determinantes en la configuración de su carácter. A pesar de una educación católica, sus impulsos la llevaron a ser expulsada de la escuela por patear a su maestra, un incidente que ella misma justificaría años después.

Tras el nuevo matrimonio de su madre con el empresario local Fred J. Finch, Gloria retomó sus estudios usando el apellido de su padrastro, con quien tenía una mala relación. Fue en esta etapa cuando descubrió el teatro, participando activamente en el grupo actoral de su escuela y asumiendo el papel protagónico en "El cisne", una famosa obra de Ferenc Molnár de 1920.

Además de la actuación, Stuart desarrolló un interés temprano por la escritura. Pasó sus últimos dos veranos de secundaria tomando clases de escritura de cuentos y poesía, e incluso trabajó como periodista para el Santa Monica Outlook. Debido a la insostenible relación con su padrastro, decidió independizarse y buscar apoyo para su camino artístico, estudiando filosofía y teatro en la Universidad de California en Berkeley.

Para honrar a su padre, adoptó Frances como su segundo nombre (el femenino de Frank) y volvió a usar su apellido original, pero con una variación estética: Stuart en lugar de Stewart. Durante su tiempo en Berkeley, se interesó por la política, especialmente por las causas liberales y los derechos de los trabajadores, influenciada por su amistad con el periodista Lincoln Steffens. También se acercó a la Liga de Jóvenes Comunistas y fue una demócrata y ambientalista comprometida durante toda su vida.

Foto de la joven Gloria Stuart de la década de 1930

Matrimonio, bohemia y el salto a Hollywood

En junio de 1930, Gloria Stuart se casó con Blair Gordon Newell, un joven escultor, y se mudaron a una comunidad de artistas en Carmel-by-the-Sea. En esta "época maravillosamente bohemia", aunque vivían "al día", Stuart se dedicaba a diversas actividades artísticas y laborales: actuaba en obras de teatro, trabajaba como periodista, bordaba flores en manteles o era mesera, mientras su esposo era albañil, carpintero o daba clases de escultura.

Su gran oportunidad llegó un día cuando actuaba en la obra "La gaviota" de Antón Chéjov. Entre el público se encontraban directores de casting de Paramount y Universal, quienes quedaron cautivados por su talento. Se dice que tuvieron que lanzar una moneda para decidir qué estudio la contrataría, ganando Universal. Esto le proporcionó a ella y a su marido la estabilidad económica que tanto necesitaban. Su primera película fue "Mujeres de la calle" en 1932.

El director inglés James Whale quedó impresionado con ella y la eligió para su película "La vieja casa oscura" (1932), convirtiéndola en su actriz fetiche. Continuaron trabajando juntos en "El beso ante el espejo" (1933) y "El hombre invisible" (1933). En diciembre de 1932, la Asociación Occidental de Anunciantes Cinematográficos la nombró una de las quince nuevas actrices "con más probabilidades de triunfar".

Activismo y declive de la primera fama

A pesar del éxito, Stuart era consciente de la explotación laboral en la industria cinematográfica. Describió jornadas extenuantes, con levantamientos a las cinco de la mañana y rodajes que podían extenderse hasta la madrugada, sin horas extras. Junto a un grupo de actores, se organizó para fundar un sindicato.

Su compromiso político se extendió más allá de las condiciones laborales. Con el auge del nazismo en Europa, Stuart contribuyó a formar la Liga Antinazi de Hollywood. Posteriormente, junto a la escritora Dorothy Parker, creó la Liga de Apoyo a los Huérfanos de la Guerra Civil Española. En la década de 1930, Stuart tuvo un ritmo de trabajo vertiginoso, protagonizando numerosas películas al año.

La dureza de la vida en Hollywood influyó en su separación de Blair Gordon Newell, en buenos términos. Poco después, conoció al guionista Arthur Sheekman, con quien trabajó en la comedia musical "Escándalos romanos". Se enamoraron, se casaron y tuvieron una hija, Sylvia. Durante el embarazo, Stuart se tomó una pausa y al regresar, dejó Universal para firmar con Fox.

Sin embargo, la fama que la había abrazado comenzó a declinar. Las críticas ya no eran tan entusiastas con sus actuaciones. Stuart decidió no forzar las cosas y simplemente dejó de pensar en la actuación como su principal camino.

Cartel de una de las películas de Gloria Stuart en los años 30

Una vida de viajes y arte plástico

Con una pequeña fortuna acumulada y una familia, Stuart decidió viajar. Recorrió países de Asia, Egipto e Italia. Horas después de aterrizar en París, estalló la Segunda Guerra Mundial, con Francia y Reino Unido declarando la guerra a Alemania tras la invasión a Polonia. Aunque querían ayudar (él como corresponsal de guerra, ella como voluntaria en el hospital), tuvieron que regresar a casa, esta vez a Nueva York.

En Nueva York, Stuart vio una nueva oportunidad en Broadway. Confesó que su sueño siempre fue ser actriz de teatro. Las obras comenzaron a llegarle, y su fama resurgió en el público neoyorquino. Invirtió el camino tradicional del teatro al cine, y le resultó. Continuó profesionalizándose, estudiando canto y baile. Realizó funciones para la USO (United Service Organizations), recorriendo el país en apoyo a los miembros de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Aunque volvió a hacer algunas películas, ya no era lo mismo, y a los 35 años, decidió dar un paso al costado.

Gloria Stuart, más que una estrella, se consideraba una artista. Decidió regresar al arte plástico, creando lámparas, espejos, mesas, cofres y otros objetos únicos. Abrió un local en Los Ángeles llamado Décor, y sus obras captaron el interés de coleccionistas, exhibiéndose en Nueva York, Dallas, Pasadena y San Francisco.

En 1954, durante un paseo por los Jardines de las Tullerías de París, entró al Museo Jeu de Paume y quedó profundamente inspirada por las obras impresionistas de artistas como Pierre-Auguste Renoir, Edgar Degas, Paul Gauguin, Claude Monet y Vincent van Gogh. Se dedicó intensamente a la pintura, y en septiembre de 1961, tuvo su primera exposición individual en la Galería Hammer de Nueva York.

Sus pinturas comenzaron a venderse y se exhibieron en diversas galerías de Nueva York, Los Ángeles, Palm Springs, Beverly Hills. Hoy, sus obras se encuentran en colecciones privadas y en prestigiosos museos como el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, el Museo J. Paul Getty, el Museo Metropolitano de Arte, el Museo Victoria y Albert, entre otros. También exploró la serigrafía y el arte del bonsái.

Obras de arte de Gloria Stuart, como pinturas o esculturas

El amor en la vejez y una nueva vocación

Tras la muerte de su segundo esposo, Arthur Sheekman, Gloria Stuart se encontró con una nueva oportunidad en el amor a los setenta años. En 1983, recibió un libro de Ward Ritchie, un amigo de su primer marido, quien era autor, editor e historiador de la industria editorial. Ritchie, al conocer el tipo de arte que Stuart realizaba, le propuso crear libros artísticos. Se conocieron, cenaron, rieron y se enamoraron. Él tenía 78 años y ella 72; se casaron.

Juntos, crearon centenares de libros. Stuart aprendió el oficio de la edición, estudió composición tipográfica, adquirió su propia máquina Vandercook SP15 y fundó su editorial, a la que llamó Glorias. No solo creaba libros de arte, sino que también incluía sus propios poemas en estas sofisticadas ediciones, muchas de las cuales se exhiben en museos de Estados Unidos y Francia. Durante los trece años de su matrimonio, Gloria y Ward se rodearon de bibliotecarios, bibliófilos, escritores, poetas y editores. Ward Ritchie falleció de cáncer de páncreas en 1996.

El resurgimiento con "Titanic" y sus últimos años

En mayo de 1996, cuatro meses después de la muerte de Ritchie, el teléfono de Gloria Stuart sonó. Una voz femenina de Lightstorm Entertainment la contactó sobre una película que se rodaría en varias locaciones, quizás Polonia, sobre el Titanic, y que el director sería James Cameron. Al día siguiente, un equipo de casting la visitó.

Stuart no sintió nerviosismo. Sabía que interpretaría el texto de la anciana Rose "con la simpatía y la ternura que Cameron había querido". Dos meses después, Cameron la llamó para ofrecerle el papel. Ese mismo verano, un avión la llevó a Halifax, Nueva Escocia, Canadá, para comenzar el rodaje. Fue una experiencia intensa, pero para Stuart, una experta en la actuación y estrella de la era dorada del cine, era un desafío familiar.

En 1999, Stuart publicó su biografía titulada "Sólo seguí esperando". Aunque aún no se había retirado, filmó varias películas y participó en series de televisión. En 2004, le diagnosticaron cáncer de pulmón, a pesar de haber dejado de fumar décadas atrás. Gracias a tratamientos de radiación, superó momentáneamente la enfermedad y celebró su centenario.

El 4 de julio de 2010, día de su cumpleaños número cien, se celebró una gran fiesta. Asistieron amigos, familiares (tenía cuatro nietos y doce bisnietos), actores, cineastas, artistas, poetas, editores, pintores, galeristas, artesanos y decoradores. Se montó una exposición con las obras de Gloria Stuart, y hubo música, baile y conversaciones.

"Titanic" no solo impulsó las carreras de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, sino que también marcó el glorioso regreso de Gloria Stuart a la pantalla grande. A los 87 años, su papel como la anciana Rose la llevó a conquistar el mundo y a obtener una merecida nominación al Óscar. Gloria Frances Stuart falleció el 26 de septiembre de 2010 en Los Ángeles, California, a la edad de 100 años, casi la misma edad que tenía Rose en "Titanic".

Foto de Gloria Stuart en sus últimos años

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