Las caídas son un evento significativo que afecta de manera desproporcionada a la población de edad avanzada, representando la principal causa de lesiones y la séptima causa de todas las muertes en personas de 65 años o más. Comprender las causas multifactoriales detrás de estos incidentes y conocer las estrategias adecuadas para prevenirlos y actuar ante ellos es fundamental para mantener la independencia y la calidad de vida de los adultos mayores.
La Problemática de las Caídas en Personas Mayores
Prevalencia e Impacto
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre el 20 y el 30% de las personas mayores que se caen sufren lesiones moderadas o graves, tales como hematomas, fracturas de cadera o traumatismos craneoencefálicos. Anualmente, más de 14 millones de adultos de 65 años o más en Estados Unidos informan de caídas, lo que representa un total de aproximadamente 36 millones de caídas. Alrededor del 37% de las personas que caen reportan una lesión que requirió tratamiento médico o que restringió su actividad, resultando en un estimado de 9 millones de lesiones por caídas cada año. La incidencia de caídas aumenta progresivamente con la edad, afectando a aproximadamente una de cada 3 personas mayores de 65 años en un año, y esta cifra puede llegar al 50% en el caso de los mayores de 80 años. Además, la mitad de las personas que se caen presentan más de una caída.
El número de caídas y muertes relacionadas está aumentando. La tasa de muerte por caídas ajustada por edad aumentó un 41% de 55,3 por cada 100.000 adultos mayores en 2012 a 78,0 por cada 100.000 adultos mayores en 2021. Las caídas también son más comunes en mujeres que en hombres y en aquellos que viven en un entorno rural en comparación con los que viven en un entorno urbano.

Consecuencias Físicas, Psicológicas y Socioeconómicas
Las caídas, aunque a veces no tienen mayores consecuencias, en ocasiones pueden ser graves e incluso fatales. Las lesiones pueden variar desde hematomas, fracturas costales, de columna y cadera, hasta otras más graves como un hematoma subdural, que es un coágulo que se forma entre el hueso del cráneo y el cerebro, comprimiéndolo.
Pero también tienen efectos psicológicos, como el miedo a volver a caer. Este miedo puede llevar a evitar actividades como caminar, ir de compras o relacionarse, lo que a su vez limita la movilidad temporal y puede conllevar consecuencias graves como sufrir una discapacidad, trastornos de la marcha, delirium, heridas por presión, o incluso aumentar el riesgo de mortalidad al año. Finalmente, también pueden producir problemas socioeconómicos, porque hay circunstancias en las que el adulto mayor no puede seguir viviendo solo y requiere de cuidados permanentes en su casa o ser trasladado a un hogar. Esto genera un fuerte impacto emocional y económico a nivel familiar.
Las caídas ponen en riesgo la independencia de los ancianos y causan una cascada de problemas individuales y socioeconómicos. Por estos motivos, prevenir una caída y saber actuar ante ella resulta fundamental.
Factores que Contribuyen a las Caídas (Causas)
El predictor más consistente de una caída es una caída previa. Sin embargo, las caídas en las personas ancianas rara vez tienen una sola causa o factor de riesgo; suelen ser el resultado de una interacción compleja y multifactorial. Estos factores se pueden clasificar en intrínsecos, extrínsecos y situacionales.

Factores Intrínsecos
Los factores intrínsecos son aquellos relacionados con el propio individuo, incluyendo el deterioro de la función debido a la edad, trastornos de salud y efectos adversos de fármacos.
- Cambios Fisiológicos del Envejecimiento:
- Pérdida de masa muscular (sarcopenia), que le ocurre a todas las personas con la edad y reduce las respuestas protectoras a las perturbaciones.
- Disminución de la percepción de sensibilidad profunda.
- Reducción de rango articular, especialmente en los tobillos.
- Disminución de la agudeza visual, la percepción de contrastes y la profundidad, y la adaptación a la oscuridad.
- La pérdida o los trastornos sensitivos y la disfunción cerebelosa pueden disminuir los reflejos posturales y afectar el equilibrio.
- Cambios en los patrones de activación muscular y la capacidad de generar suficiente potencia y velocidad muscular, afectando la habilidad de mantener o recuperar el equilibrio.
- Patologías y Trastornos Crónicos:
- Enfermedad de Parkinson.
- Alteraciones de la visión.
- Secuelas de un accidente vascular cerebral (ictus).
- Demencia y deterioro cognitivo, que aumentan el riesgo de caídas porque los adultos mayores pueden no recordar las medidas de seguridad.
- Déficit de algunas vitaminas (como B12 y D, cuya carencia puede producir problemas de fatiga y pérdida de equilibrio).
- Patologías que puedan afectar el equilibrio.
- Arritmias.
- Hipotensión ortostática (baja de la presión arterial al ponerse de pie).
- Diabetes, depresión, problemas vasculares en las piernas, polineuropatías, parkinsonismo.
- Medicamentos:
El consumo de medicamentos se asocia a un mayor riesgo de caídas, especialmente en casos de polimedicación. Varias clases de medicamentos aumentan el riesgo, pero los medicamentos psicoactivos son los reportados con mayor frecuencia. Otros incluyen:
- Antihipertensivos (para bajar la presión arterial).
- Diuréticos.
- Tranquilizantes.
- Antidepresivos.
- Inductores de sueño.
- Debilidad Muscular y Osteoporosis:
La debilidad muscular de cualquier tipo es un importante predictor de caídas. El riesgo de una caída traumática que provoca una fractura se incrementa debido a la osteoporosis y los cambios en la calidad ósea relacionados con la edad, que aumentan la fragilidad ósea.
Factores Extrínsecos
Estos factores se refieren a los riesgos ambientales que pueden aumentar el riesgo de caídas de forma independiente o, más importante aún, a través de la interacción con los factores intrínsecos.
- Condiciones Ambientales del Hogar:
- Alfombras sueltas, irregularidades, arrugas o pliegues.
- Iluminación insuficiente o inadecuada.
- Objetos o cables en los pasillos y zonas de paso.
- Piso en mal estado, resbaladizo o mojado.
- Ausencia de pasamanos en escaleras o en el baño.
- Mobiliario inestable (como taburetes en lugar de escaleras estables).
- Calzado Inadecuado:
El uso de calzado que no sujeta bien el pie, con suelas resbaladizas, tacones, zapatos destalonados, tipo zueco o chancleta facilita los tropiezos.
- Dispositivos de Asistencia:
Aunque están diseñados para ayudar, los dispositivos de asistencia para la movilidad (bastones, muletas) pueden, paradójicamente, estar asociados a un mayor riesgo de caídas si no son los adecuados para el paciente o si no se usan correctamente, reflejando las limitaciones de movilidad subyacentes.
Factores Situacionales
Ciertas actividades o decisiones pueden aumentar el riesgo de caídas y de lesiones relacionadas, a menudo exacerbadas por el deterioro cognitivo.
- Actividades y Distracciones:
- Estar distraído (por ejemplo, caminar mientras se habla o se mira un teléfono inteligente) y no notar un peligro ambiental (como un bordillo o un escalón).
- Correr al baño, especialmente por la noche cuando no se está completamente despierto o cuando la iluminación puede ser inadecuada.
- Usar una escalera de forma insegura.
- Demencia y Juicio Afectado:
El deterioro de la cognición, el juicio y la conciencia de los peligros en personas con demencia puede hacer que los adultos mayores se distraigan, se apresuren y no noten los peligros ambientales, lo que aumenta significativamente el riesgo de caídas.
Evaluación del Riesgo de Caídas
La evaluación del riesgo de caídas tiene como objetivo identificar a los adultos mayores que pueden presentar un alto riesgo para implementar estrategias preventivas. Es clave corregir aquellos problemas físicos que aumentan el riesgo de caídas.
Detección de Fragilidad y Riesgo
Resulta vital que las personas mayores puedan detectar su grado de fragilidad. La pérdida de peso no justificada, el agotamiento excesivo, la velocidad de marcha más lenta, la pérdida de fuerza muscular o la disminución de la actividad física son algunas de las pautas que una persona mayor debe tener en cuenta para cerciorarse sobre su estado de salud. En el examen físico o de salud periódico, se les debe pedir a los ancianos información sobre caídas en el último año y dificultades con el equilibrio o la deambulación.
Para identificar el riesgo, se pueden considerar las siguientes preguntas:
- ¿Se ha caído alguna vez en el último año?
- ¿Toma más de cuatro medicamentos al día?
- ¿Está diagnosticado de infarto cerebral o de enfermedad de Parkinson?
- ¿Tiene problemas con el equilibrio?
- ¿Deja de andar cuando habla?
- ¿Es incapaz de levantarse de una silla cuya altura está a nivel de las rodillas sin utilizar los brazos?
Si tres o más de las respuestas son positivas, existe un riesgo relativamente alto de caídas, por lo que se recomienda acudir a una consulta de Geriatría o de su médico de Atención Primaria para valorar este riesgo y las medidas de intervención a realizar en cada paciente concreto.
Anamnesis y Examen Físico
Los médicos deben preguntar sobre caídas previas, así como sobre las condiciones, los medicamentos y los factores situacionales que aumentan el riesgo. Cuando se requiere una evaluación más completa, esta debe centrarse en la identificación de los factores intrínsecos, extrínsecos y situacionales que pueden reducirse mediante intervenciones específicas.
- Anamnesis: Incluye preguntas abiertas sobre la caída más reciente (cuándo, dónde, qué estaban haciendo, síntomas premonitorios, pérdida de consciencia), así como enfermedades pasadas y presentes, consumo de fármacos (prescritos y de venta libre), y consumo de alcohol o medicamentos psicoactivos. Se debe preguntar si pudieron levantarse sin ayuda y si hubo lesiones.
- Examen Físico: Debe ser completo para excluir causas intrínsecas. Se debe medir la temperatura, frecuencia y ritmo cardíaco, y la presión arterial (en decúbito supino y de pie para excluir hipotensión ortostática). La agudeza visual debe examinarse. El cuello, la columna vertebral y los miembros (especialmente piernas y pies) deben evaluarse para identificar debilidad, deformidades, dolor y limitación de la amplitud del movimiento.
- Examen Neurológico: Incluye un examen del estado mental, pruebas de la función motora (fuerza, tono, amplitud de movimiento), sensibilidad (propiocepción), coordinación (función cerebelosa), equilibrio estacionario y marcha (como la prueba de Romberg, permanencia en un pie y marcha en línea recta).
Pruebas de Desempeño
Existen pruebas estandarizadas para evaluar la marcha, el equilibrio y la fuerza de los miembros inferiores:
- Prueba Básica de Levantarse y Andar (Timed Up & Go): Consiste en observar al paciente mientras se levanta de un sillón, camina 3 metros en línea recta, gira, vuelve a caminar hacia la silla y se sienta. Un tiempo de > 12 segundos indica un aumento significativo del riesgo de caídas.
- Evaluación de la Movilidad Orientada al Desempeño (POMA): Identifica problemas de equilibrio y estabilidad durante la marcha y otros movimientos, puntuando cuantitativamente varios aspectos del equilibrio y la marcha. Las puntuaciones bajas predicen un mayor riesgo de caídas.
Pruebas de Laboratorio
No existe una evaluación diagnóstica de laboratorio estándar para determinar la causa exacta de una caída, pero las pruebas se basan en la anamnesis y el examen para descartar causas subyacentes:
- Hemograma completo para excluir anemia o leucocitosis.
- Medición de glucemia para excluir hipoglucemia o hiperglucemia.
- Medición de electrolitos para excluir la deshidratación.
- En caso de neuropatías periféricas, niveles de folato, B12 y TSH.
- Electrocardiograma (ECG), monitorización cardíaca ambulatoria y ecocardiografía solo si se sospecha una causa cardíaca.
Prevención de Caídas: Un Enfoque Multifactorial
Considerando que en las caídas influyen factores físicos y externos, es importante tomar medidas en ambos ámbitos. Las caídas son evitables y se pueden prevenir mediante una serie de consejos y adaptaciones.
Cómo cuidar a los adultos mayores de accidentes en el hogar. Medical TV
Mantenerse Activo
La práctica de ejercicio físico adecuado a esta edad ayuda a mantener la fuerza, la coordinación, el equilibrio, la flexibilidad y la energía, lo que es fundamental para poder seguir siendo independiente. Actividades como sentadillas, levantar botellas de agua flexionando los brazos, caminar, subir y bajar escaleras, o estar a la pata coja pueden ayudar a cumplir este objetivo.
Entorno Seguro en el Hogar
Más del 50% de las caídas se producen en el hogar. Para evitarlo se recomienda:
- Tener siempre una buena iluminación: disponer de una luz de emergencia o de fácil acceso, especialmente al levantarse por la noche.
- Si se tienen escaleras, poner interruptores en la parte superior e inferior y agarrarse siempre a una barandilla.
- Evitar alfombras; en caso de usarlas, asegurarse de que queden bien sujetas al suelo y que no tienen irregularidades, arrugas o pliegues.
- Retirar objetos o cables de aparatos eléctricos y del teléfono de las zonas de paso.
- Usar un calzado que sujete bien el pie, con suelas de goma antideslizante, que no sean ni muy finas ni muy gruesas. No usar tacones, zapatos destalonados, o zapatos tipo zueco o chancleta.
- Revisar periódicamente los pies para vigilar el estado de las uñas, durezas, callosidades o heridas.
- En la cocina, es recomendable que los utensilios de uso habitual estén al alcance de la mano.
- Para acceder a lugares altos, utilizar escaleras estables, o pedir ayuda. Nunca usar taburetes.
- Para limpiar los suelos, no utilizar abrillantadores o ceras y evitar pisar el suelo mojado.

Revisión de la Medicación
La polimedicación, especialmente cuando incluye psicofármacos, o tratamientos para la hipertensión, la diabetes o la insuficiencia cardíaca, aumentan el riesgo de caídas. Es importante revisar con el médico de Atención Primaria o el geriatra periódicamente los tratamientos para ajustar o suspender medicaciones innecesarias.
También es crucial la prevención y el tratamiento de la osteoporosis para evitar fracturas, asegurando un buen aporte de calcio en la dieta (leche, queso, yogur) y de vitamina D (principalmente con 15 minutos diarios de sol sin protección). No se deben tomar suplementos por cuenta propia, siempre se debe consultar con el médico.
Manejo del Peso, Visión y Audición
- Mantener un peso adecuado es muy importante, ya que la obesidad favorece las caídas, pero el bajo peso se ha relacionado con un mayor índice de fracturas tras caídas.
- Evitar el alcohol y el tabaco.
- Revisar la agudeza visual y la audición, utilizando corrección con gafas o audífonos si son necesarios.
Asistencia Médica y Ayudas Técnicas
- Asistencia médica lo más precoz posible ante cualquier signo de infección, cuadros de desorientación o descompensación de patología previa.
- Asegurarse de que las ayudas técnicas (bastón, muletas) sean las más adecuadas para el paciente y sean valoradas por un profesional.
- Valorar la colocación de protectores de cadera, especialmente en centros residenciales.
Cómo Actuar Después de una Caída: El Proceso de Incorporación Segura
De igual importancia que la prevención, es valorar las consecuencias de una caída y percibir si ha implicado lesiones graves, así como saber incorporarse desde el suelo en la medida de lo posible. Es recomendable ensayar el procedimiento a seguir para que, en caso de que ocurra, se esté prevenido y se sepa cómo actuar.

Pasos Iniciales Post-Caída
- Manténgase lo más calmado posible: Respire profundamente varias veces para tratar de relajarse.
- Permanezca quieto: Quédese en el suelo, o donde cayó, unos momentos para reponerse de la sorpresa e impacto.
- Analice las lesiones: Verifique si tiene dolor importante en algún sitio, especialmente brazos o piernas, antes de levantarse. Levantarse demasiado rápido o de manera equivocada puede empeorar una lesión.
- Pida ayuda si es necesario: Si tiene dolor agudo, es preferible que pida ayuda y permanezca en el suelo. Llevar consigo de manera constante un teléfono móvil o un dispositivo de teleasistencia podría facilitar la llamada.
La Técnica para Gatear y Levantarse con Apoyo
Si no tiene un dolor importante y piensa que puede levantarse con seguridad sin ayuda, siga estos pasos:
- Voltéese hacia un lado: Descanse nuevamente mientras su cuerpo y la presión arterial se ajustan.
- Colóquese en posición "a cuatro patas": Realice una pulsión con los brazos para levantar el pecho hacia arriba y colocarse en esta posición.
- Trasládese gateando hacia un punto de apoyo: Debe tratar de llegar gateando a una silla fuerte y estable, una repisa o cualquier mueble que pueda servir de apoyo.
- Prepare la incorporación: Coloque las manos en el asiento de la silla o en la superficie de apoyo. Deslice un pie hacia delante de manera que quede plano en el suelo, mientras mantiene la otra pierna doblada con la rodilla en el suelo.
- Levántese lentamente: Desde esta posición arrodillada (en genuflexión), empuje con la pierna fuerte y los brazos, levantándose lentamente y girando su cuerpo para sentarse en la silla o repisa.
- Recupérese: Manténgase sentado hasta que esté completamente recuperado, no tenga ningún mareo y crea que puede incorporarse con garantías. Si no es así, es preferible pedir ayuda y permanecer sentado.