La relación entre las ancianas y las gallinas ha sido un motivo recurrente en diversas culturas, dando origen a historias que exploran la soledad, el abandono, la sabiduría popular, la ignorancia e incluso la fantasía. Desde crónicas verídicas de supervivencia hasta cuentos folclóricos cargados de moralejas, estos relatos nos invitan a reflexionar sobre la condición humana y nuestra conexión con el mundo animal.
Corina Lemunao: El Doloroso Origen de "La Mujer Gallina" de Lonquimay

La Historia Real y su Difusión
A casi 30 años de la difusión televisiva de la vida de quien se criara en un gallinero por el abandono de su familia, la historia de Corina Lemunao sigue resonando. Corina Inés Lemunao Lemunao nació el 1 de mayo de 1953 en Lonquimay, Chile. Debido a un déficit mental, su familia la destinó a vivir en un gallinero, hacinada, donde pasó su infancia y gran parte de su juventud.
Cuando la historia de Corina se conoció por los años noventa, muchas personas la vieron en televisión: desnuda, desnutrida, en posición pequeña como ave empollando dentro de un gallinero. Una búsqueda virtual de "la-mujer-galli-na chile" revela, en primer lugar, la noticia de su muerte el 22 de diciembre del 2011, a los 58 años. Relatos posteriores sobre Corina narran su nacimiento, su vida, el encierro, la violación, la adopción de sus dos hijos, el reencuentro con uno de ellos, la barrera idiomática con él y su vida fuera de Chile.
Un comentario popular refleja el impacto de su historia: "Siempre recuerdo cuando vi esta noticia en la televisión, era pequeño y me dejó bastante perturbado, pobre mujer".
La Reinterpretación Poética de Karo Castro
La poeta Karo Castro ha profundizado en esta historia a través de su poemario "La Mujer Gallina", publicado inicialmente en 2016 y reeditado por Pez Espiral. Patricio Contreras escribió que el libro "reivindica y resignifica la postergada vida de Corina Lemunao. Verbaliza su vía crucis".
Castro, mediante un impulso de registro, mixtura los acontecimientos y ofrece una torcedura de la crónica, ya que esquiva lo documental y apuesta por la ficción poética, sin perder la huella de Lemunao. Para la poeta, la actualidad del libro radica en los silencios cómplices al interior de un hogar, donde el maltrato y el desprecio son "pan de cada día", elementos que, lamentablemente, no han cambiado. Se considera que la sociedad está "abriendo simbólicamente las alas y modificando en parte nuestras prácticas individuales y colectivas", asimilando y condenando violencias antes instaladas en el inconsciente colectivo, aunque los femicidios sigan presentes.

El libro, estructurado en tres secciones, otorga voz a la protagonista. Castro siempre pensó el libro en primera persona para "darle voz a Corina". En el imaginario poético construido, le gusta creer que Corina "se comunicaba con los pájaros, que eran las aves quienes entendían su soledad y le hacían compañía". Esta idea también nace de la experiencia personal de la autora, quien creció con su abuela y muchas gallinas, familiarizándose con su lenguaje.
El objetivo fue darle fuerza al hablante, permitiendo a Corina contar lo sucedido desde su encierro, "maldiciendo la sociedad que la llevó hasta ahí, hablando del dolor, entendiendo el amor por las aves y sus deseos de libertad". De este modo, se busca mostrar aquello que no se ve, y entender que "estamos todos en el mismo gallinero", como expresa un poema: "Venimos de la misma costilla deshilachada".
El Impacto Social y las Reflexiones sobre la Violencia
El libro aborda el "olvido primario de Corina y de su condición de humana". Su historia es una metáfora para hablar de Chile, un "territorio donde debes buscártela". Recordar esta historia es "hacer memoria", trayendo el pasado de un Chile "en dictadura, tremendamente violento y oscuro". Corina sufrió desde que nació por ser diferente y por su condición de discapacidad, lo que en nuestra sociedad sigue siendo motivo de castigo. Traer esta historia es hablar de memoria, de los olvidados, "a esos que la sociedad quiere ocultar, los que no se quiere ver".
El libro explora la dualidad animal/humano y mudez/palabra, así como la otredad, funcionando como un espejo en el que la sociedad no se quiere mirar. Encerrada en el gallinero, Corina asume su condición de "animal ave". El cuerpo de la gallina representa "la violencia de un cuerpo, la violencia contra las mujeres, el sometimiento patriarcal por años alojado en nuestras pieles". Corina fue rechazada y abandonada por "anormal", y en esta anormalidad, la "animalidad" se convierte en una condición de protección y seguridad frente al desprecio y maltrato humano. Ella rechaza su condición humana porque de ella proviene todo lo que le causa dolor, incluso de quienes intentaron rescatarla.
En la historia real, Corina fue violada en reiteradas ocasiones por quienes debían cuidarla, lo que sugiere que "en el gallinero estaba más segura que afuera". Esto refuerza la idea del morbo y la alegoría del "circo humano" que, en el pasado, se manifestaba con personas con deformidades, como los "niños lobos", siameses o enanos.
La Impresionante Historia de María Corina Machado
La decisión de reeditar el libro en 2021-2022 surgió por la práctica necesidad de que la autora "ya no tenía libros". La primera edición de 2016, a cargo de Balmaceda Arte Joven, desapareció dos meses después de su publicación. A pesar de esto, el tiraje de 300 libros se agotó rápidamente y fue bien recibido en ferias de libros internacionales. Durante la pandemia de 2020, con más tiempo para la reflexión, Karo Castro y su editor Rodrigo Hidalgo decidieron darle una nueva oportunidad a la obra, al considerarla una historia que "trasciende la noticia de Corina en su contexto". La poeta Karo Castro también se encuentra actualmente investigando y leyendo sobre la naturaleza y el mundo animal, y tiene proyectos avanzados en el mundo de los caballos y la hípica.
Otras Narrativas de Ancianas y Aves de Corral
Ignorancia y Avidez: El Cuento Tibetano de la Anciana y su Gallina

Había una vez una mujer muy viejecita que vivía en un pueblo en el Tíbet, el más alto de la tierra. La vida allá arriba no era fácil debido a la escasez de alimentos; tener una gallina era como tener un tesoro. La abuelita, con pocos recursos, cambiaba cosas viejas por sal, lana o comida. A la anciana le encantaban los huevos y disfrutaba comiéndolos de todas las formas posibles, por lo que recorría cada día un largo camino hasta la tienda que los vendía, a pesar de su cansancio y de que la vuelta era "toda cuesta arriba".
Un día, la anciana pensó: "¿Si cada día cambio alguna cosa por un huevo, por qué no reúno más cosas de lo habitual y lo cambio todas por una gallina?". Así, tendría huevos frescos cada día sin salir de casa. La abuelita había tenido una gran idea. A la mañana siguiente, cargó con un montón de cosas y, tras regatear, regresó alegremente a casa con "una señora gallina sana y gordota". Curiosamente, aunque le encantaban los huevos, la viejecita no había visto una gallina en toda su vida.
Al llegar a casa, construyó un pequeño corralito, y la gallina, cómoda y bien alimentada, ponía un hermoso huevo blanco cada mañana. La anciana se sorprendía: "Caramba, caramba… así que las gallinas guardan los huevos en su interior… ¡Qué cosa más rara!". Tan contenta estaba que un día decidió invitar a sus vecinos a comer. Necesitaba cuatro huevos, pero la gallina solo había puesto uno. La anciana, ignorante del proceso natural, le dijo: "Hoy necesito cuatro huevos porque tengo invitados a comer... Así, pues, haz el favor de poner tres más".
La gallina, naturalmente, no le hizo caso. Creyendo que el ave guardaba muchos huevos en su interior, la anciana, sin pensárselo dos veces y perdiendo la paciencia, "cogió un cuchillo y la abrió en canal para ver si encontraba el lugar donde guardaba el resto de los huevos". La pobre gallina murió en la mesa de la cocina. Los invitados, extrañados de no comer huevos y de ver la gallina cocinada, le preguntaron: "¿Por qué lo has hecho? No lo entendemos, ya que ahora, te has quedado sin gallina y sin huevos".
La anciana se sinceró, explicando a sus vecinos lo que había pasado: "Creía que la gallina guardaba muchos huevos en su interior y, como que no los ponía, pensé que abriéndola los podría coger". Lamentó: "¡Me he quedado sin huevos y sin gallina!". Sus amigos le respondieron: "Has sido muy tonta mujer... La primera cosa que tienes que hacer es superar tu ignorancia, abrir la mente y adquirir nuevos conocimientos... La gallina sólo pone un huevo al día y, por mucho que tú lo desees, siempre pondrá sólo uno al día. Todo en esta vida requiere un tiempo. Y tú has estado muy avara en querer que la gallina pusiera todos los huevos a la vez". La viejecita aprendió la lección y, a partir de ese momento, vivió en armonía con la naturaleza, comprendiendo que cada cosa tiene su momento y que la avidez puede llevar a perderlo todo.
Sospecha y Leyenda: Doña Martha, la "Nahual" Mexicana

Hace mucho tiempo, en un pueblito de la sierra de Puebla, en México, las gallinas empezaron a desaparecer misteriosamente cada mañana. La gente murmuraba que la culpa era de doña Martha, una anciana que tenía poco de vivir en las afueras del caserío. Nadie sabía de dónde venía ni cómo vivía, pero pronto corrió el rumor de que doña Martha era un nahual: alguien que había hecho un pacto con los coyotes del monte y que ellos le prestaban su forma y fuerza en las noches.
Abel y Marcelino, dos niños, comentaban estos rumores, pero Fabián se burlaba, explicando que doña Martha había vivido allí de niña, se había ido al casarse y regresó al morir su esposo, viviendo con lo que este le dejó. Para no "quedar como gallinas", Abel y Marcelino, aunque reticentes, decidieron unirse a Fabián para investigar. Esa noche, mientras esperaban, empezaron a susurrar sus propias sospechas sobre Fabián: ¿cómo sabía tanto de doña Martha? ¿Por qué nunca entraba hasta el pueblo? ¿Dónde vivía? En ese momento, la puerta de casa de doña Martha se abrió y "salieron de ella dos siluetas", dejando la historia en un punto de misterio e intriga.
La Posesión y la Paranoia: La Reflexión de Rafael Barrett

El escritor español Rafael Barrett (1876-1910), conocido por sus ensayos filosóficos y alegatos a favor del anarquismo, ofreció una profunda reflexión sobre la propiedad y su impacto en el ser humano a través de la relación con las gallinas. Él expresaba: "Mientras no poseí más que mi catre y mis libros, fui feliz. La propiedad me ha hecho cruel."
Barrett describía cómo, al adquirir gallinas, su comportamiento cambió. Las ataba a un árbol para "imponerle mi domicilio", remendaba su cerco para evitar la evasión de sus aves y la invasión de "zorros de cuatro y dos pies", y se aisló, "fortifiqué la frontera, tracé una línea diabólica entre mi prójimo y yo". Dividió la humanidad en dos categorías: "yo, dueño de mis gallinas, y los demás que podían quitármelas".
La tensión escaló cuando el gallo del vecino saltó el cerco para cortejar a sus gallinas. Barrett "despidió a pedradas al intruso", pero las gallinas de Barrett "saltaban el cerco y aovaron en casa del vecino". Al reclamar los huevos, su vecino lo "aborreció". La situación empeoró cuando los pollos ajenos pasaban el cerco y "devoraban el maíz mojado que consagraba a los míos". Barrett, ciego de rabia, mató uno de los pollos del vecino. Este incidente llevó al vecino a difundir "la leyenda de mi brutalidad imperialista" por el pueblo.
La paranoia de Barrett creció: tuvo que "reforzar el cerco, aumentar la vigilancia, elevar, en una palabra, mi presupuesto de guerra". Perdió su tranquilidad, envenenado por la desconfianza y el odio. Concluyó amargamente: "El espíritu del mal se ha apoderado de mí. Antes era un hombre".
Ingenio y Astucia: "La Vieja Dama y su Gallina", un Cuento Noruego

Los cuentos noruegos se caracterizan por sus historias fantásticas donde la magia es protagonista, y "La vieja dama y su gallina" es un ejemplo de ello, donde la astucia de una de las protagonistas brilla sobre todo lo demás.
La Desaparición y la Búsqueda
Una viuda vivía con sus dos hijas y una gallina muy querida en una casita en la montaña. Gracias a la gallina, tenían un huevo diario. Un día, la gallina desapareció, y la madre, muy triste, decidió enviar a su hija mayor a buscarla. La chica atravesó una montaña, encontró una cueva y se adentró en ella, pero cayó por un agujero y aterrizó sobre una trampilla. Sin pensar, avanzó por un pasadizo hasta una habitación donde esperaba un horrible troll. El troll le preguntó si sería su novia, a lo que ella, asqueada, respondió: "¡Puag! ¡Nunca!". Enfadado, el troll la golpeó y la lanzó por la trampilla a un lugar donde se amontonaban huesos de animales.
La madre, con lágrimas, envió a la hija mediana, quien repitió la misma secuencia de su hermana mayor, terminando con la misma respuesta y el mismo destino. Finalmente, solo quedaba la hija menor, a quien la madre suplicó que encontrara a la gallina y a sus hermanas.
El Enfrentamiento con el Troll
La joven también escogió el camino de la montaña y entró en la cueva, pero al llegar a la trampilla, en lugar de avanzar, decidió observar todo muy bien. Así vio a sus hermanas en el fondo del agujero, rodeadas de huesos. Asustada, avanzó y se encontró al troll, quien también le preguntó si sería su novia. La joven, muy astuta, le siguió la corriente, y el troll, contento, le obsequió preciosas joyas y vestidos lujosos. El troll salía a trabajar de noche, ya que la luz del día podía matarlo. Ella aprovechaba las noches para supervisar la cueva, encontrando el lugar donde el troll acumulaba tesoros.
Ingeniosamente, pidió al troll que llevara un saco con alimentos a su madre, pero lo llenó de monedas y joyas, cubriéndolas con algo de comida. Le advirtió al troll que no mirara el contenido. El troll, extrañado por el peso del saco, lo llevó a casa de la madre. Un día, el troll mató una cabra que entró en la cueva. La joven, fingiendo tristeza, pidió que la reviviera como mascota. El troll usó dos gotas de un frasco especial para traer la cabra de vuelta a la vida. La joven, viendo el milagro, tuvo una genial idea.
Al día siguiente, bajó a donde estaban los cuerpos de sus hermanas y aplicó dos gotas sobre la hermana mayor, quien volvió a la vida. La instruyó para que se metiera en un saco cubierto de comida y joyas, y que gritara "¡Te estoy viendo!" si el troll intentaba abrirlo. El troll llevó el pesado saco, y al escuchar el grito, continuó su camino. Una semana después, hizo lo mismo con la hermana mediana.
Para su propia huida, la joven engañó al troll diciéndole que se sentía mal y que la comida no estaría lista hasta la medianoche. En cuanto él se fue, rellenó sus prendas con paja y las puso de pie junto a la cocina, creando un señuelo. Huyó a casa de su madre y le pidió que buscara un cazador con una escopeta. El troll, al descubrir el engaño, persiguió a la joven, pero el cazador lo esperaba. Sin calcular bien el tiempo, el troll fue alcanzado por los primeros rayos del sol antes de llegar a su cueva y se deshizo, permitiendo a la mujer y sus hijas vivir el resto de su vida tranquilas.
Lecciones de Prudencia y Astucia
El cuento "La vieja dama y su gallina" ofrece varias moralejas sobre la resolución de problemas, el sentido de la prudencia, el uso del ingenio y la astucia. La historia subraya que los impulsos pueden llevar a cometer errores; tanto la hermana mayor como la mediana, al dejarse llevar por el miedo, avanzaron sin precauciones y cayeron en la trampa del troll. La prudencia es esencial en un medio desconocido.
En contraste, la hermana menor demostró ser más lista al no dejarse llevar por el miedo ni las emociones. Primero supervisó bien la zona y luego, aunque el troll le causaba repugnancia, optó por una respuesta inteligente. Ante un problema, la inteligencia y la astucia son los mejores aliados, como lo demuestra la hermana pequeña al conseguir recuperar a sus hermanas y escapar del terrible troll. Cabe destacar que la versión original del cuento puede incluir detalles más gráficos, como la decapitación de las hermanas mayores, y el personaje de la cueva puede variar entre troll, ogro o gnomo.