El Bienestar y la Salud en Personas Mayores de 70 Años

A medida que las personas envejecen, especialmente a partir de los 70 años, surgen desafíos y cambios significativos en la salud que requieren una atención especializada. Comprender estos procesos y adoptar estrategias adecuadas es fundamental para mantener la calidad de vida y la independencia.

Desafíos de la Deglución: La Disfagia en la Tercera Edad

La disfagia es un síntoma o una enfermedad por sí misma que consiste en la dificultad o la imposibilidad completa a la hora de tragar alimentos, a veces líquidos, otras veces sólidos y, en ocasiones, de ambos tipos.

¿Qué es la Disfagia y por qué afecta a los ancianos?

La disfagia en ancianos se suele ir presentando de manera lenta, lo que implica el riesgo de no ser detectada a tiempo ni por el cuidador sin experiencia ni por el propio enfermo. Existen varias causas por las que una persona puede padecer disfagia, aunque en el anciano es un achaque más debido a la edad, que aparece en cierto grado en 1 de cada 4 personas de más de 70 años. La cifra se dispara en los casos de personas mayores con demencias o entre quienes han superado un ictus.

Riesgos y Consecuencias de la Disfagia no Detectada

Desde el momento en el que no se brinda a una persona el alimento adecuado, la disfagia implica riesgo de deshidratación y malnutrición, así como atragantamientos. La disfagia en ancianos es peligrosa, sobre todo cuando el cuidador o familiar no la detecta a tiempo y también en fases avanzadas. Suponiendo que se sepa cómo alimentar a un enfermo con problemas de deglución y se esté siempre alerta frente a la desnutrición y la deshidratación, la disfagia avanzada hace probable el atragantamiento incluso con la propia saliva.

Foto de una persona mayor bebiendo con dificultad, asistida por un cuidador

Tipos de Disfagia y Signos de Alerta

Los tipos más comunes de disfagia en la tercera edad obedecen a alteraciones neurológicas y a pérdida de la tonicidad de los músculos implicados en la deglución. Este es el caso más angustioso para el paciente y el cuidador, porque hay riesgo de ahogarse con la propia saliva. Hay veces que pensamos que al anciano se le cae la baba por una falta de reflejos, cuando lo que sucede es que él mismo la expulsa para evitar dolor o atragantamientos.

Este tipo de disfagia suele presentarse de manera paulatina, aunque también puede darse de forma episódica cuando hay una inflamación de la faringe o la laringe. En el caso de la disfagia por antonomasia, la que afecta a la deglución de líquidos, el rechazo a la ingesta de alimentos hace que exista riesgo de deshidratación en pocos días, si se juntan varios factores como el calor excesivo o un proceso infeccioso.

El Cuidado de Pacientes con Disfagia Avanzada

Cuidar a un enfermo con disfagia avanzada supone un trabajo adicional, incluso una vigilancia continua en algunos pacientes. Cuidar y vigilar a una persona mayor con disfagia es complicado, no es lo mismo que ayudar a una persona joven capaz de comunicarse bien, o incluso de prepararse sus propios alimentos. En estos casos, la experiencia con el cuidado de otros ancianos con disfagia es de gran ayuda.

Manejo del Peso y Cambios Corporales a partir de los 70 Años

Cuando se es más joven, mantenerse delgado suele ser un objetivo común. Es cierto que la obesidad sigue siendo un factor de riesgo importante a cualquier edad, ya que aumenta las probabilidades de padecer hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardíacas, apnea del sueño, trastornos articulares y cáncer. Sin embargo, la forma en que se piensa sobre el peso y las medidas para controlarlo debe ser un poco más compleja en la vejez.

La Perspectiva del Peso en la Vejez: Más allá de la Obesidad

“Una vez pasados los 70 años, nos preocupa bajar rápidamente de peso, tener un peso inferior al normal y la sarcopenia -la pérdida de masa muscular propia de la edad-”, señala la Dra. Kristen DeCarlo, geriatra que ejerce en las áreas de endocrinología, diabetes y metabolismo en UI Health, en Chicago. Algunas investigaciones revelan que tener cierto peso de más al envejecer puede, de hecho, ser un factor de protección. Esto se conoce como la “paradoja de la obesidad”, y su causa no se conoce con exactitud, explica DeCarlo.

Algunos estudios indican que las personas mayores de 60 y 70 años con un IMC más alto presentaron incluso un menor riesgo de demencia que las que tenían un peso normal o inferior al normal, aunque el motivo es tema de debate. Dado que la pérdida de peso es una característica común de la demencia, estar más delgado puede ser simplemente una indicación del comienzo de la enfermedad. Eso no significa que descuidar el peso sea lo correcto.

Infografía: Relación entre el IMC y el riesgo de demencia en personas mayores

Transformaciones Físicas y Musculares con la Edad

No se trata solo de que la balanza se incline hacia el otro lado con el paso de los años. También se producen otros cambios en el físico. “A medida que envejecemos, podemos volvernos más frágiles”, dice Srivastava. “No hacer ningún ejercicio con pesas después de los 50 o 60 años produce una gran pérdida de masa muscular que puede ser más visible ahora”. Al llegar a los 80 o 90 años, la mitad de la masa muscular puede haber desaparecido.

Pérdida de Masa Muscular (Sarcopenia) y Fragilidad

Casi la tercera parte de los adultos mayores de 70 años tienen dificultades para caminar, levantarse de una silla o subir escaleras, según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento. Los ejercicios de resistencia, especialmente los que trabajan los grupos musculares más extensos del cuerpo, como los glúteos y los muslos, pueden ser de gran ayuda.

Aumento de Grasa Corporal y Redistribución

En los adultos razonablemente saludables, se produce un aumento natural de la grasa corporal hasta los 80 años, indica DeCarlo. En general, se considera que cada libra que se pierde representa un 75% de grasa y un 25% de músculo, según DeCarlo. Por este motivo, en vez de adelgazar, “el objetivo debería ser evitar subir de peso”, sugiere el Dr. Carl J. Lavie, cardiólogo y director médico de Rehabilitación Cardiaca y Prevención del John Ochsner Heart and Vascular Institute, de Nueva Orleans. “Bajar de peso tiene ciertos riesgos, sobre todo en las personas de 75 a 90 años. Al envejecer, conviene mantener una fuerza muscular adecuada”. “Vemos a muchos octogenarios que tienen obesidad y se esfuerzan por bajar de peso, pero que también son muy frágiles y tienen varios problemas de salud”, observa Srivastava.

Factores Clave que Influyen en el Peso y la Salud

Metabolismo Lento y Necesidades Calóricas Reducidas

A partir de los 60 años, el metabolismo -la velocidad a la que el organismo quema calorías- se vuelve más lento. El organismo necesita menos calorías para sustentar la actividad cardíaca y pulmonar. Tener menos masa muscular -un tejido con actividad metabólica que quema más calorías que la grasa- también contribuye a que el proceso sea más lento.

Pérdida de Peso Involuntaria: Señales de Alarma

Hasta uno de cada cinco adultos mayores baja de peso de forma involuntaria, lo que se define como la pérdida del 5% del peso corporal en un período de seis a doce meses sin una causa conocida (como la dieta, el ejercicio o el efecto secundario de un medicamento). Esta pérdida de peso se puede deber a la depresión, la ansiedad, los medicamentos o incluso algunos tipos de cáncer.

La Importancia de la Composición Corporal: Grasa Visceral

En las últimas décadas, parte de la grasa que hay debajo de la piel (grasa subcutánea) se trasladó al abdomen, donde se convirtió en grasa visceral, explica Srivastava. La grasa visceral es la que permanece en la parte más profunda del vientre y envuelve el estómago, el hígado y los intestinos. En consecuencia, los glúteos, las piernas y los brazos pueden parecer más delgados y la cara puede tener menos volumen. “Los pacientes comentan que sienten que la piel parece de papel, y que apenas se golpean se raspan la piel”, nos dice DeCarlo.

El lugar donde se acumula el peso puede ser más importante que la cantidad que se acumula. “La grasa visceral secreta moléculas grasas en la sangre. La grasa visceral puede envolver el corazón y los riñones e infiltrarse en el hígado, lo que aumenta el riesgo de padecer diabetes al interferir en la capacidad del organismo para absorber el azúcar de la sangre”, señala el Dr. Ian J. Neeland, cardiólogo y codirector del Center for Integrated and Novel Approaches in Vascular-Metabolic Disease de University Hospitals Cleveland Medical Center.

Esquema de la ubicación de la grasa visceral en el cuerpo humano

Impacto en el Sistema Inmunitario y la Inflamación Sistémica

Mientras tanto, el sistema inmunitario se vuelve más lento con los años, un problema que se agrava con el exceso de grasa. El sistema inmunitario se debilita gradualmente desde los 40 hasta pasados los 70 años, y a partir de los 80 empieza un brusco declive que causa una disminución de la producción de anticuerpos capaces de neutralizar los virus, explica Laura Haynes, profesora de Inmunología del UConn Center on Aging en Farmington (Connecticut). “El otro fenómeno que se produce con la edad es un aumento de la inflamación sistémica, que puede deberse al aumento de la grasa corporal. Cuanta más grasa tiene una persona, más inflamación se produce”. La inflamación interfiere tanto en el sistema inmunitario como en el sistema hormonal.

Estrategias para un Envejecimiento Saludable

Ejercicio Físico: Resistencia y Aeróbicos

La respuesta para contrarrestar muchos de estos cambios es una combinación de ejercicios aeróbicos y de resistencia, sugiere Bartlett. “Una cantidad importante de datos observacionales demuestran que la actividad física puede mejorar la capacidad inmunitaria, incluso si se empieza a una edad más avanzada”, explica. “El ejercicio moviliza células por todo el organismo y hacia la sangre, incluidas las células T disfuncionales, que acaban siendo eliminadas.

Para fortalecer la masa muscular, prueba las sentadillas en el aire: ponte de espaldas a una silla resistente, con los pies separados a la altura de los hombros y la espalda recta. Ahora dobla las rodillas y baja los glúteos como si fueras a sentarte en la silla. Pero en cuanto los glúteos toquen el asiento, impúlsate de inmediato hacia arriba utilizando los glúteos y los muslos para volver a la posición de pie. (Haz una serie de 35 repeticiones y aumenta gradualmente hasta lograr hacer cuatro series de 35).

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Alimentación Nutritiva y Consciencia del Peso

Mantener un peso saludable con la edad -ni muy elevado ni muy bajo- es esencial para conservar nuestra independencia. Para ello, es importante:

  • Comer frutas, verduras, nueces, semillas, mariscos, aceites de oliva y aguacate, lácteos bajos en grasa y carne magra durante el día.
  • Consumir la menor cantidad posible de alimentos procesados.
  • Priorizar una vida activa diaria frente a unas cuantas sesiones semanales en el gimnasio, evitando pasar el resto del tiempo sentado.

Salud Mental e Imagen Corporal

No obstante, los trastornos alimentarios siguen siendo un problema para los adultos mayores, señala Lisa Kilpela, psicóloga, investigadora de la imagen corporal y profesora adjunta del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio. El consumo compulsivo de alimentos constituyó un problema para hasta el 26% de las mujeres de 60 a 83 años que participaron en un estudio reciente a cargo de Kilpela y otros autores. “Durante mucho tiempo, no se pensaba que las mujeres mayores tuvieran trastornos alimentarios”, afirma Kilpela. “Las mujeres mayores que acuden a nuestro laboratorio nos hacen comentarios como: ‘Gracias por pensar en nosotras’”.

Si bien hay pocas investigaciones sobre la imagen corporal en los hombres de más de 70 años, todos los participantes de un estudio de la Universidad de Columbia Británica con 28 hombres de 65 a 83 años dijeron sentirse agradecidos por la capacidad de su cuerpo. El descontento con el propio cuerpo puede afectar la salud mental a cualquier edad. Sumado al estigma del peso, el descontento corporal se vincula a un mayor riesgo de depresión. En un estudio que se realizó en el 2021 con 181 mujeres de 50 a 86 años, Kilpela también descubrió que las mujeres que tenían una imagen corporal negativa dormían peor y recibían menos apoyo social. La imagen corporal negativa también se vincula a una alimentación menos saludable y a una menor actividad física.

La Importancia de la Consulta Médica

Al margen del aspecto físico o de lo que se piense de él, es buena idea hablar del peso y de los cambios corporales con un proveedor de atención médica, ya que la mentalidad sobre las dietas tradicionalmente está dirigida a la gente joven, y las necesidades de los adultos mayores son específicas.

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