Fe y resistencia: La anciana, los protestantes y la Teología de la Liberación

La historia de la fe está marcada por la resistencia y la convicción, a menudo en medio de la soledad y la crítica. En otros tiempos, la fe era un camino más fácil, pero siempre ha sido una aventura. Sin embargo, en la actualidad, puede ser más difícil y arriesgado, con mil obstáculos en contra de la fe cristiana.

La convicción de los primeros cristianos y la persecución

Esta fue la convicción que movió a los primeros cristianos, quienes difundieron su fe por todos los rincones del planeta. Los millones de mártires de la historia no son fanáticos de ideas superadas, sino testigos de algo que no se puede explicar como se explican las matemáticas. La resurrección de Cristo divide la historia en dos, donde una parte está a su lado. Son felices (bienaventurados) los perseguidos e insultados. La historia sigue adelante.

Ilustración de mártires cristianos resistiendo a la persecución

La anciana y la fe católica

Hubo una anciana en un pueblo, cuya fe católica era inquebrantable, a pesar de que algunos en su comunidad habían dejado la Iglesia católica para pasar a las nuevas ideas, las de los protestantes. Un día llegaron a aquel pueblo, de paso, unos jóvenes católicos. Esto fue como un rayo de esperanza para la anciana, ¡todavía existían católicos en Europa! Esto le dio fuerzas para continuar en su fe, y su esperanza se encendió, a pesar de su lucha durante aquellos años difíciles de soledad y de críticas parecidas.

Contexto histórico y artístico: La Anciana Rezando de Nicolaes Maes

El cuadro "La Anciana Rezando" o "La Oración sin fin" de Nicolaes Maes, quizá sin fin porque el tiempo parece detenido en una escena sin apenas movimiento, es un retrato íntimo durante la plegaria de la comida. No todo es quietud y serenidad; una pequeña zarpa gatuna aprovecha con inteligencia el momento de distracción para arrebatar un bocado de pan o, con suerte, el ansiado salmón.

En este cuadro, Maes se encuentra a medio camino entre las enseñanzas de su maestro Rembrandt (la paleta así lo atestigua) y la nueva escuela flamenca, que a través de pintores como Vermeer, de Hooch o Jacobus Vrel, se introduce en los hogares y los patios de las casas. Muestra un costumbrismo ya no rural sino urbano, propio del desarrollo boyante de la economía burguesa de los Países Bajos.

Pintura

La Reforma y la Contrarreforma en el arte del siglo XVII

En el siglo XVII, la lucha entre la Reforma y la Contrarreforma, entre protestantes y católicos, se vio reflejada también en los lienzos. Mientras los católicos seguían pintando vírgenes y escenas religiosas, los protestantes eran iconoclastas y abandonaban las imágenes religiosas, así como el lujo. Por eso, la pintura protestante abordó otros temas: bodegones, retratos, escenas íntimas, todos ellos presentes en este cuadro.

La estancia en la obra de Maes es humilde pero no carece de nada, y la anciana da gracias por ello. Un libro abierto en un estante alude a la Biblia, única norma de fe y conducta para los luteranos. Maes nos muestra poco del espacio, con un pronunciado claroscuro que centra la atención en los elementos que le interesan, y con una diagonal de luz que resalta lo importante. Destaca su talento para el retrato, en el que tanto trabajará en los años de madurez. Los contrarios funcionan y la seriedad de la escena se rompe con la pillería del gato. El felino crea tensión e introduce el tiempo, un tiempo que es futuro y que, con un final abierto, nos hace preguntarnos qué pasará tan solo un segundo después: ¿el gato consigue la comida, la anciana reaccionará a tiempo para evitarlo, o será el cuchillo del borde de la mesa al caer el que alarmará sobre lo que sucede?

Ancianas notables en el catolicismo contemporáneo

A partir del verano de 2017, la Hermana André fue la religiosa de mayor edad del mundo. Luego de trabajar 20 años como institutriz y maestra de escuela primaria, particularmente con la familia Peugeot de Versalles, ingresó a la congregación de las Hermanas de San Vicente de Paul en 1944, cuando tenía 40 años de edad. "Viajé poco a poco, siguiendo mi camino como católica", declaró al diario La Croix el 25 de octubre de 2017. En el hospital de Vichy se encargó de atender a huérfanos y ancianos durante 28 años, experimentando "una gran alegría" con los internos jóvenes. Casi ciega y confinada a una silla de ruedas, ha vivido desde 2009 en un asilo en Toulon, en el departamento de Var. La religiosa contó también cómo, "cuando sus hermanos murieron a los 70 años," ella pensó: "pronto será mi turno". Otra mujer, Tava Colo, nacida en Mayotte en 1902, podría reclamar el título de la mujer más anciana, con 115 años.

La Teología de la Liberación: una corriente viva y relevante

La Teología de la Liberación (TL), nacida en América Latina a finales de la década de los sesenta del siglo pasado -apenas ha cumplido 45 años- es una de las corrientes más creativas del pensamiento cristiano surgidas en el Sur, lejos de los centros de poder político, económico y religioso, con señas de identidad y estatuto teológico propios. No es, por tanto, una sucursal de la teología elaborada en el Norte.

Críticas y defensa de la Teología de la Liberación

Ha sido objeto de sospecha desde sus orígenes, y muy especialmente durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ha recibido acusaciones de lo más gruesas e indemostrables, como defender la violencia, ser una sucursal del marxismo, introducir la lucha de clases en la Iglesia y politizar partidistamente el cristianismo. Muchos de sus cultivadores han sido condenados, destituidos de sus cátedras y sus libros sometidos a una férrea censura. De aquí han surgido nuevas tendencias teológicas de la liberación, todas ellas contrahegemónicas: teología feminista, indígena, afrodescendiente, campesina, ecológica, queer, teología del pluralismo religioso, de la diversidad sexual.

La Teología de la Liberación

La Teología de la Liberación hoy

Hoy está presente en todo el Sur, pero también en los ámbitos de marginación del Norte, y se ha hecho visible en el Foro Social Mundial, donde ha creado su propio espacio religioso alter-globalizador, el Foro Mundial de Teología y Liberación. Este foro cuestiona las creencias crédulas, revoluciona las conciencias de creyentes y no creyentes, y pretende transformar sus prácticas alienantes en emancipatorias desde la convicción de que “Otra teología es posible” ¡y necesaria!

Monseñor Carlos Aguiar Retes, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), ha emitido afirmaciones que revelan un desprecio hacia la Teología de la Liberación, llegando a insinuar que es "anciana" o "muerta". Estas no son afirmaciones de sectores lefebvristas, neoconservadores o integristas, ni de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sino del todopoderoso presidente del CELAM, y difundidas por la Agencia Católica de Información ZENIT. Ante las críticas recibidas, el propio arzobispo Aguiar ha querido matizarlas en unas declaraciones a Noticelam, pero, a juicio de Juan José Tamayo, se ha puesto más en evidencia su rechazo hacia dicha teología. Las afirmaciones de un dignatario tan cualificado de la Iglesia católica revelan ignorancia, manipulación o, más sencillo todavía, confundir el deseo con la realidad.

Si monseñor Aguiar Retes quiere enterrar la teología de la liberación, debe saber que lo hará con una realidad viva, y eso es un delito mayor y más grave que el de considerarla anciana o muerta. ¡Qué lejos está el actual presidente del CELAM de los obispos que dijeron adiós al paradigma de la Iglesia conquistadora, colonial y desarrollista de la conquista e iniciaron el paradigma de la Iglesia de la liberación en la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín en 1968! Estos pusieron las bases de la Iglesia de los pobres, que el Papa Francisco quiere recuperar.

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de "Invitación a la Utopía. Estudio histórico para tiempos de crisis" (Trotta, 2012).

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