Dolor Facial en la Tercera Edad: Causas, Síntomas y Tratamientos

El dolor facial es una experiencia profundamente angustiante que interrumpe las actividades cotidianas, desde comer y hablar hasta simplemente sonreír o expresar emociones. Puede manifestarse como una molestia sorda y pulsátil o como un dolor intenso y punzante en la cara o la frente, ocurriendo en uno o ambos lados. Este síndrome doloroso, que abarca una gran variedad de enfermedades que afectan las estructuras craneofaciales, es conocido como algia facial o dolor orofacial.

El dolor orofacial se refiere a condiciones que provocan dolencias en los tejidos blandos y duros de la boca, el rostro, la cabeza y el cuello, pudiendo variar desde molestias leves hasta severas, y ser agudas o crónicas. Estudios internacionales reconocen que este síndrome es más prevalente en mujeres y estiman que el 10% de los adultos y el 50% de las personas de la tercera edad sufren de dolor facial crónico. Los principales factores de riesgo para su aparición incluyen la presencia de ansiedad, otros síndromes dolorosos crónicos y la edad avanzada.

Comprensión del Dolor Facial

El dolor facial surge de la irritación, inflamación o daño a los nervios responsables de transmitir la sensación y controlar el movimiento en la cara. Los nervios clave involucrados son el nervio trigémino (nervio craneal V), que lleva la sensibilidad de la cara y controla algunos músculos de la masticación, y el nervio facial (nervio craneal VII), que controla la musculatura de la mímica. Cuando estos nervios se comprimen, inflaman o lesionan en cualquier parte de su recorrido, se puede desarrollar dolor.

Esquema anatómico de los nervios craneales, específicamente el nervio trigémino y sus ramas en la cara

Clasificación del Dolor Facial

No existe unanimidad en la clasificación de las categorías diagnósticas o etiológicas del dolor facial. Un enfoque clínico clasifica los dolores faciales en cuatro síndromes principales:

  • Neuralgias faciales.
  • Dolores faciales con síntomas y signos neurológicos.
  • Cefaleas autonómicas trigeminales.
  • Dolores faciales sin síntomas ni signos neurológicos.

Además, el dolor puede clasificarse por su origen:

  • Dolor por exceso de nocicepción: Se produce por irritación de las terminaciones nerviosas especializadas en transmitir el dolor. Suele ser continuo, sordo, más o menos profundo y responde relativamente bien a los analgésicos y mórficos.
  • Dolor por "desaferentización": Se produce cuando el nervio o parte de él se secciona y el cerebro deja de percibir información. Es un dolor extraño, electrizante, muy intenso, a veces en salvas o ataques, que se presenta en zonas de la cara que no se sienten y rara vez responde a analgésicos habituales o morfina.

Causas Comunes de Dolor Facial

El dolor que comienza en el rostro puede ser causado por un trastorno nervioso, una lesión o una infección, y también puede iniciar en otro lugar del cuerpo. Algunas afecciones médicas comunes que contribuyen a este doloroso fenómeno incluyen:

Trastornos Nerviosos Específicos

  • Neuralgia del trigémino (tic doloroso): Es la más frecuente de las neuralgias faciales y causa un dolor intenso similar a una descarga eléctrica en un costado de la cara. Su incidencia anual es de 3 a 13 por 100.000 habitantes. La incidencia aumenta con la edad, y cerca del 70% de los pacientes son mayores de 60 años, siendo una enfermedad rara en menores de 40 años. La prevalencia estimada en mujeres es de 20 por 100.000 y en hombres 11 por 100.000, con una relación mujer:hombre de 2:1. Es considerada la aflicción más dolorosa conocida en la práctica médica.
  • Parálisis de Bell: Provoca debilidad o parálisis facial repentina, a menudo en un lado de la cara, debido a la inflamación o irritación del nervio facial, a veces tras infecciones virales. El dolor, si está presente, suele ser leve y secundario a la debilidad muscular.
  • Neuralgia post herpética: Se produce tras una afectación del nervio trigémino por el herpes zóster. El dolor es intenso, constante, con agravaciones episódicas, y ocurre en la etapa aguda de un herpes zóster, precediendo a la erupción cutánea. Si dura más de tres meses, se denomina neuralgia post herpética, afectando típicamente la primera rama del trigémino.

Otras Afecciones Médicas

  • Absceso dental: Causa un dolor pulsátil continuo en un lado de la parte inferior del rostro que empeora con la ingestión de comidas o con la palpación. Las caries dentales se generan por acumulación de bacterias que producen infecciones. Los abscesos se forman por el pus acumulado.
  • Cefalea en brotes.
  • Herpes zóster (zóster) o infección por herpes simple (herpes labial).
  • Migraña.
  • Fibromialgia.
  • Sinusitis o infección de los senos paranasales: Causa dolor sordo y sensibilidad alrededor de los ojos y en los pómulos que empeora al inclinarse hacia adelante. El dolor por rinosinusitis es permanente, con exacerbaciones y su localización varía según el seno comprometido.
  • Síndrome de disfunción de la articulación temporomandibular (ATM): El dolor se origina en la articulación temporomandibular y los músculos masticatorios. Generalmente es unilateral, en la región preauricular.
  • Lesión en el rostro: Las fracturas faciales o cirugías cerca de la base del rostro o el cráneo pueden dañar las estructuras nerviosas y provocar dolor. Sufrir traumatismos o golpes en alguna parte del rostro es un motivo para sentir dolor en esta zona del cuerpo.
  • Esclerosis múltiple (EM): Esta enfermedad del sistema nervioso daña la vaina de mielina, la cubierta protectora de los nervios, y puede afectar a los nervios craneales, produciendo dolor.
  • Tumores: Los crecimientos a lo largo de las vías nerviosas pueden causar dolor o cambios sensoriales al ejercer presión sobre los nervios.
  • Compresión nerviosa: Muchos casos de neuralgia del trigémino se deben a que los vasos sanguíneos (arterias o venas) comprimen la raíz nerviosa cerca del tronco encefálico, causando irritación y desgaste de la vaina de mielina.
  • Otras enfermedades: El dolor orofacial también puede ser un síntoma de enfermedades como la artritis reumatoide, el Síndrome de Sjögren y la diabetes.

Algunas veces, se desconoce la razón del dolor facial.

Diagrama que ilustra la compresión del nervio trigémino por un vaso sanguíneo

Síntomas del Dolor Facial

Los síntomas del dolor facial varían mucho según la afección subyacente y el tipo de dolor. En el caso de la neuralgia del trigémino, los síntomas pueden ser diferentes según el tipo:

Neuralgia del Trigémino Tipo 1

  • Dolor agudo, eléctrico o punzante: Episodios repentinos de dolor intenso, parecido a una descarga eléctrica, fulgurante o agudo, provocados por estímulos en la cara que normalmente no serían dolorosos.
  • Desencadenantes: Pueden ser un toque ligero, afeitarse, lavarse la cara, cepillarse los dientes, comer, beber, hablar o exponerse al aire frío.
  • Duración: El dolor suele durar desde menos de un segundo hasta varios minutos. A veces, las personas tienen varios episodios que pueden durar hasta una hora.
  • Frecuencia: Las crisis o episodios de dolor pueden ocurrir varias veces al día.
  • Localización: Generalmente en un solo lado de la cara (mejillas, mandíbula, dientes, encías o labios), a menudo en el lado derecho, en una, dos o en las tres ramas del nervio trigémino (frente, mejilla o mandíbula).
  • Patrón: Períodos sin dolor que pueden durar meses o años, después de los cuales el dolor puede regresar, a menudo empeorando con el tiempo y con períodos sin dolor más cortos.

Neuralgia del Trigémino Tipo 2

  • Dolor constante: Además de las crisis de dolor, existe un dolor sordo (persistente), quemante y punzante constante.
  • Intensidad: Generalmente es menos intenso que el dolor de la neuralgia del trigémino tipo 1.
  • Localización: Es posible que el dolor no se limite a un solo lado de la cara.
  • Respuesta al tratamiento: Responde menos a los tratamientos quirúrgicos.

Señales Adicionales

Otros síntomas pueden incluir:

  • Debilidad o parálisis muscular, especialmente con la parálisis de Bell, donde los pacientes pueden notar una inclinación de un lado de la cara o dificultad para cerrar el ojo.
  • Espasmos musculares.
  • Dolores de cabeza.
  • Sequedad de ojos, boca seca o lagrimeo involuntario.
  • En el caso de las cefaleas autonómicas trigeminales, pueden acompañarse de disfunción autonómica ipsilateral como miosis, semiptosis, lacrimación, inyección conjuntival, edema palpebral, rinorrea, enrojecimiento y sudoración facial.
  • Hipoestesia y alodinia faciales.

Diagnóstico del Dolor Facial en Ancianas

La evaluación diagnóstica del dolor facial requiere de mucha atención a los detalles, especialmente en pacientes de edad avanzada. Es crucial obtener una descripción completa y detallada del dolor para establecer su localización e irradiación, su carácter (sordo, eléctrico, pulsátil), su distribución circadiana, su persistencia en el tiempo y su perfil evolutivo. También es necesario objetivar la intensidad del dolor y evaluar su impacto en la vida cotidiana, así como preguntar por los factores que lo provocan, gatillan, empeoran o alivian.

La historia médica remota del paciente y su estado psicológico o psiquiátrico son importantes, ya que la depresión es una comorbilidad prevalente en pacientes con dolores crónicos.

Eka Pérez Franco. "Diagnóstico en dolor orofacial ¿Como diferenciar el origen del dolor?" (Dolor)

Evaluación Clínica y Especializada

Dado que el dolor facial puede sentirse en la mandíbula, las mejillas o la boca, muchas personas consultan primero con un odontólogo. Si no se encuentra una causa dental, se puede derivar al médico de atención primaria, quien analizará los antecedentes y realizará un examen físico para evaluar la sensación en la cara y la fuerza de los músculos masticatorios.

Un especialista en dolor orofacial o un neurólogo (especialista en enfermedades del sistema nervioso), o un otorrinolaringólogo también pueden formar parte del equipo de atención, especialmente si se plantean neuralgias o si el dolor facial se asocia a fenómenos autonómicos o síntomas y signos neurológicos.

Pruebas Diagnósticas

La necesidad de estudios imagenológicos depende de la historia, el examen físico y la sospecha diagnóstica concomitante. Es importante encontrar la causa del dolor para recibir el tratamiento adecuado.

  • Resonancia Magnética (IRM) del cerebro: Es el estudio con mayor sensibilidad y especificidad para diagnosticar procesos tumorales, inflamatorios, patologías intracraneales y para mostrar si un vaso sanguíneo está comprimiendo el nervio, así como la gravedad de la compresión. Es el mejor método para diagnosticar una neuralgia trigeminal secundaria.
  • Radiografías dentales y tomografías panorámicas: Se solicitan si se sospecha una patología dentaria.
  • Tomografía computarizada (TC) de la cabeza.
  • Radiografía de los senos paranasales.
  • Estudios neurológicos: Se practican si se sospecha la presencia de una lesión en los nervios o una neuropatía trigeminal.
  • Estudios de conducción nerviosa: Miden qué tan bien los nervios faciales transmiten las señales e identifican áreas disfuncionales.
  • Análisis de sangre: Permiten detectar infecciones, enfermedades autoinmunes o realizar un estudio hematológico y bioquímico antes de iniciar una terapia farmacológica para evaluar eventuales efectos adversos.
  • Electrocardiograma (ECG): Si se sospechan problemas cardiacos.
  • Tonometría: Si se sospecha de un glaucoma.

Tratamiento del Dolor Facial en la Tercera Edad

El tratamiento del dolor facial se basa en la causa subyacente y a menudo requiere un enfoque multidisciplinario que combina el alivio de los síntomas con el tratamiento de la raíz del problema. En personas mayores, la monitorización constante es crucial debido a la posible polifarmacia y comorbilidades.

Tratamiento Farmacológico

Los medicamentos son la piedra angular del tratamiento del dolor facial, especialmente en las primeras etapas. Estos se pueden usar solos o en combinación para lograr un mejor control del dolor.

Clase de Medicamento Ejemplos Información Importante
Anticonvulsivos Carbamazepina, Oxcarbazepina, Fenitoína Por lo general, son los primeros medicamentos que se ofrecen para la neuralgia del trigémino, ya que calman la hiperactividad nerviosa y pueden reducir significativamente los ataques de dolor. Requieren análisis de sangre regulares.
Relajantes musculares Baclofeno Especialmente útil en personas con neuralgia del trigémino secundaria a esclerosis múltiple. También se menciona Tizanidina.
Antidepresivos Amitriptilina, Nortriptilina Estos antidepresivos tricíclicos se pueden usar para tratar el dolor. También se menciona Clomipramina.
Neurotoxinas Inyecciones de toxina botulínica tipo A Bloquean la liberación de sustancias necesarias para la comunicación nerviosa. La evidencia actual sugiere que pueden ayudar cuando otros medicamentos no funcionan.
Otros Lamotrigina, Pimozide, Tocainida Pueden tener cierta efectividad en algunos casos como terapia de segunda línea.

La estrecha colaboración con el médico garantiza la dosificación correcta y la monitorización de los efectos secundarios.

Intervenciones Quirúrgicas y No Quirúrgicas

La cirugía se considera cuando los medicamentos no son efectivos, sus reacciones adversas son demasiado graves o cuando las imágenes muestran que un vaso sanguíneo está presionando el nervio.

Procedimientos de Ablación o Lesión Controlada

Estos procedimientos dañan selectivamente las fibras nerviosas que transmiten el dolor para que las señales de dolor no se transmitan.

Nombre del Procedimiento ¿Cómo se crea la lesión?
Compresión con globo Con la presión que ejerce el globo sobre el nervio.
Inyección de glicerol Con un líquido espeso y sin color llamado glicerol.
Ablación por radiofrecuencia (Termocoagulación selectiva del Ganglio de Gasser) Con calor controlado, transmitido a la punta aislada de la aguja y generado por un sofisticado equipo de radiofrecuencia.
Radiocirugía estereotáctica (Gamma Knife, CyberKnife) Con radiación, sin cortes ni incisiones. El alivio del dolor no es inmediato, produciéndose hacia las 3 semanas.

La compresión con globo, la inyección de glicerol y la ablación por radiofrecuencia se pueden hacer insertando un pequeño tubo o una aguja a través de la mejilla hasta el agujero oval, que es el punto de entrada al cavum o fosa de Meckel, donde se encuentra alojado el ganglio de Gasser.

Cirugía Abierta

Se utiliza cuando los procedimientos menos invasivos no son suficientes o cuando se identifica una causa estructural clara.

Nombre del Procedimiento ¿Cómo se realiza?
Descompresión microvascular (DMV) o técnica de Jannetta El cirujano hace un corte (incisión) detrás de la oreja. Luego, se hace un pequeño agujero en el cráneo para llegar al nervio trigémino y al vaso sanguíneo que lo presiona. Finalmente, se coloca una almohadilla de material inerte (como teflón) entre el vaso sanguíneo y el nervio para aliviar la presión, impidiendo que el latido vascular irrite el nervio. Presenta un alto porcentaje de éxitos (alrededor del 90-95% de los casos), con un bajo porcentaje de complicaciones graves (1-2%), y la ventaja de que la cara queda totalmente normal, ya que no se corta ninguna fibra.
Exploración y estimulación crónica de la corteza cerebral Para casos de dolor persistente a pesar de otras intervenciones o tumores que pudieran afectar al trigémino. Se lleva a cabo en una Unidad del Dolor.

Fisioterapia y Cuidados de Apoyo

  • Ejercicios faciales: En la parálisis de Bell, los ejercicios guiados restauran el tono muscular, la fuerza y la coordinación. La terapia física, con ejercicios de estiramiento y fortalecimiento de los músculos del rostro, contribuye a la recuperación.
  • Fotobiomodulación: La tecnología de fotobiomodulación contribuye a la regeneración de los tejidos, reduce la inflamación y acelera la cicatrización gracias al uso de luz de baja intensidad.
  • Protección ocular: En caso de debilidad facial que altera el cierre de los párpados, el uso de lágrimas artificiales, ungüentos o un parche ocular es crucial para prevenir la sequedad y las lesiones de la córnea.

Manejo en el Hogar y Estilo de Vida

Más allá de los tratamientos profesionales, las medidas prácticas en el hogar pueden ayudar a la recuperación y mejorar la comodidad, especialmente en la tercera edad.

  • Evitar los desencadenantes conocidos: Limitar la exposición a estímulos como el viento, la masticación o el tacto si provocan dolor. Modificar las actividades en consecuencia.
  • Gestión del estrés: El estrés crónico puede empeorar el dolor nervioso. Técnicas de relajación como la respiración profunda, la meditación o el yoga suave pueden ayudar a reducir las crisis.
  • Nutrición e hidratación equilibradas: Una dieta nutritiva, especialmente con alimentos blandos si la masticación es dolorosa, favorece la curación y la salud de los nervios.
  • Seguimiento médico regular: La monitorización constante con el especialista (otorrinolaringólogo o neurólogo) garantiza la eficacia del tratamiento y permite los ajustes necesarios.

Cuándo Consultar a un Médico

Es fundamental buscar atención médica si experimenta dolor facial persistente o intenso, especialmente en la tercera edad.

  • Consulte con su proveedor de atención médica si el dolor facial es persistente, sin causa aparente o está acompañado de otros síntomas inexplicables.
  • Si el dolor es pulsátil, más acentuado en un lado del rostro y empeora con la ingestión de comidas, consulte con un odontólogo.
  • El dolor facial repentino, intenso o persistente, especialmente con debilidad muscular o entumecimiento, requiere una evaluación inmediata por un otorrinolaringólogo.
  • ¡ATENCIÓN DE EMERGENCIA! Consulte con su proveedor si el dolor facial está acompañado de dolor en el pecho, en el hombro, en el cuello o en el brazo. Esto podría significar un ataque cardíaco. Llame al 911 o al número local de emergencias.

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