La Discapacidad en la Educación Superior: Desafíos Globales y la Urgencia de la Inclusión
La inclusión de personas con discapacidad en la educación superior es una necesidad urgente a nivel mundial. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la tasa mundial de alfabetización en adultos con discapacidad es tan solo del 3%, y apenas del 1% para las mujeres con discapacidad. Las 1.000 millones de personas con discapacidad son la minoría más grande del mundo, representando alrededor del 15% de la población mundial. Por lo tanto, es esencial que se les integre de manera plena en la sociedad, lo que implica tener acceso igualitario a una educación de calidad.

Sin embargo, los estudiantes, académicos e investigadores con discapacidad en la enseñanza superior siguen estando infrarrepresentados, además de encontrarse entre los grupos más marginados, vulnerables y excluidos del campus. Estas personas tienen dificultades para acceder a las instalaciones de aprendizaje y se enfrentan a diversas formas de estigmatización y discriminación, así como a barreras para ejercer sus derechos. La educación inclusiva es importante no solo para los estudiantes, académicos y universitarios con discapacidad, sino también para las sociedades en las que viven, ya que ayuda a combatir la discriminación y a promover tanto la diversidad como la participación.
El Rol de la Tecnología en la Academia para Personas con Discapacidad
Perspectivas desde el Impacto Académico de la ONU
La serie de entrevistas de Impacto Académico de las Naciones Unidas (UNAI) sobre discapacidad y educación superior destaca las contribuciones de los intelectuales con discapacidad en el mundo académico y explora formas para construir un entorno de aprendizaje verdaderamente inclusivo. Un artículo de esta serie analiza la relación entre la discapacidad y la tecnología en lo que respecta a la academia, un tema especialmente relevante en el contexto de la pandemia de COVID-19, la cual ha impulsado cambios significativos en la enseñanza y el aprendizaje en línea.
Experiencia de Rosemarie Garland-Thomson: Beneficios y Barreras de la Tecnología
Como Sófocles afirmó, "nada vasto entra en el mundo de los mortales sin una maldición". Esta máxima puede aplicarse a los avances tecnológicos, ya que a menudo se lanzan innovaciones para mejorar vidas, pero se presta menos atención a sus limitaciones inadvertidas o a quienes quedan fuera. Rosemarie Garland-Thomson, profesora emérita de inglés y bioética en la Universidad de Emory en los Estados Unidos, ha experimentado de primera mano cómo los requisitos laborales para los profesores cambian a medida que la tecnología evoluciona, a menudo sin adaptarse a las necesidades de las personas con discapacidades. Esto las obliga a recurrir a su ingenio y creatividad para satisfacer las demandas profesionales y mantenerse al día en un mundo en constante cambio.
La profesora Garland-Thomson trabaja como académica, educadora, investigadora y defensora en un área de la educación conocida como estudios críticos de discapacidad, la cual tiene como objetivo promover el acceso, la inclusión y la identidad de las personas con discapacidad en diversas instituciones y comunidades. Es coautora del libro About Us, una colección de ensayos escritos por personas con discapacidades sobre cómo navegan por el mundo. Ella considera que el trabajo más significativo que ha realizado como profesora es "mostrar a todos en un entorno institucional educativo cuán fundamental es la experiencia de la discapacidad para la condición humana y el hecho de que las personas con discapacidad pueden tener una vida digna y productiva".
Como profesora con una discapacidad congénita, que ella describe como una restricción en la parte superior del cuerpo, realizar su trabajo académico en un mundo cada vez más tecnológico ha sido más fácil en muchos casos, pero menos en otros. "La mayoría de la gente usa la tecnología para comunicarse, hacer cosas y trabajar, pero para las personas con discapacidad, tenemos el desafío por delante de usar tecnología que no ha sido construida para nosotros", explicó al hablar de la relación entre tecnología y discapacidades.

Un ejemplo de cómo la tecnología puede ser tanto inclusiva como exclusiva se observa en su propia experiencia: la profesora Garland-Thomson utiliza la tecnología de voz a texto para escribir y tomar notas, ya que los teclados tradicionales no son compatibles con su discapacidad. En este sentido, la tecnología facilita su trabajo. Sin embargo, cuando el aprendizaje se trasladó rápidamente en línea debido a la pandemia de COVID-19, la tecnología se convirtió en una barrera para una experiencia de enseñanza virtual fluida. Durante las videoconferencias, no pudo usar la función de chat ni tomar notas en la mayoría de las plataformas, lo que ejemplifica cómo debe trabajar con tecnología no diseñada para personas con discapacidades.
Esta situación la impulsó a colaborar con un colega con problemas de audición. Al usar la iluminación adecuada y vocalizar claramente, puede facilitarle a su colega la lectura de labios, permitiendo a este último ayudarla a tomar notas. Las funciones de dictado y subtítulos automáticos de herramientas de videoconferencia como Skype también les permiten comunicarse eficazmente en línea. Para la profesora, la colaboración creativa entre docentes con discapacidad les permite apoyarse mutuamente y mantenerse al día con las demandas cambiantes de su trabajo, incluso si sus tecnologías preferidas no siempre son compatibles o diseñadas para usarse en conjunto.
El proceso de navegar en un entorno de enseñanza e investigación que no fue construido teniendo en cuenta a las personas con discapacidades ha enriquecido su enfoque del trabajo académico sobre la discapacidad, dándole la oportunidad de volverse más analítica. Su experiencia es "un claro ejemplo de cómo el uso de la tecnología para todas las personas ha cambiado con el tiempo y cómo la tecnología aumentó nuestro acceso [de personas con discapacidades] al mundo y actuó como una barrera para nuestro acceso al mundo al mismo tiempo".
Hacia una Cultura Institucional de Inclusión en la Educación Superior
Llamado a la Acción para las Instituciones
Al reflexionar sobre las implicaciones de la relación entre tecnología y academia para el futuro de la educación, la profesora Garland-Thomson hizo un llamado a todas las instituciones educativas para que lleven un paso más allá su compromiso con la diversidad y la inclusión. "Para lograr verdaderamente una cultura institucional de inclusión, deben reclutar a más personas con discapacidad y brindar no solo acceso a tecnologías, sino también apoyo", explicó. Esta es, a su juicio, "la única forma en que los estudiantes, profesores y administradores con discapacidades pueden sentirse cómodos para identificarse como personas con discapacidades y solicitar las adaptaciones que necesitan sin temor a ser entendidos como un gasto o una carga".
La inclusión es darle la bienvenida a la diversidad | Doris González Rodhe | TEDxHumboldtMexicoCity
Integración de la Discapacidad en el Currículo
La profesora Garland-Thomson vislumbra un futuro en el mundo académico donde la discapacidad como asignatura esté incorporada en los planes de estudio y los cursos universitarios, y "esté escrita en prosa que sea accesible para todos, sin importar la disciplina académica".
Avances y Desafíos en la Inclusión en Chile
Panorama General y Marco Legal
En Chile, más de 545 mil personas entre 18 y 44 años presentan alguna situación de discapacidad. De esta población, solo el 9,1% cuenta con estudios superiores, una cifra significativamente inferior al 20% de las personas sin discapacidad. Esta brecha se debe en gran medida a las barreras para el acceso y, aún más, para el desarrollo en un sistema educativo que les permita egresar e incorporarse al mundo laboral, ya sea de manera dependiente o independiente. Esta situación constituye un incumplimiento del país con las personas con discapacidad, ya que la Convención Internacional sobre los Derechos de esta población, ratificada por Chile en 2008, obliga a los estados a garantizar una inclusión en la educación que sea transversal a todos los niveles.

En relación con el acceso a la educación superior, un hito importante fue la aprobación de 1.324 solicitudes de adecuaciones y apoyos de personas con discapacidad en la aplicación de la Prueba de Selección Universitaria (PSU) en un año reciente, lo que permitió duplicar la cantidad de estudiantes en esta situación que rindieron la prueba. Actualmente, la Ley N°20.422 establece que las instituciones de educación técnico-profesional y universitaria deben garantizar ajustes razonables para el acceso y el óptimo desempeño de las personas con discapacidad en el aula. Sin embargo, aún se desconocen los estándares para este tipo de iniciativas, lo que evidencia la necesidad de una reglamentación más específica.
Recomendaciones y Proyectos para una Política Pública Efectiva
Las recomendaciones para una política pública efectiva en esta materia apuntan directamente a elaborar una reglamentación específica que asegure el acceso y la participación de estudiantes con discapacidad. Esto implica generar mecanismos que favorezcan la transición desde la enseñanza media a superior y fomentar un trabajo colaborativo que articule a los actores del ecosistema de educación. El objetivo es que esta población tenga claridad sobre la ruta y los apoyos existentes no solo para el ingreso, sino también para la permanencia y el egreso en igualdad de condiciones.
En esta línea, Fundación Descúbreme, como aliado oficial de Zero Project en Latinoamérica (una iniciativa internacional de investigación y conocimiento compartido sobre políticas y prácticas de inclusión social de personas con discapacidad), organiza conferencias para acercar a gobiernos, instituciones y organizaciones de la sociedad civil en la región a las 84 prácticas y políticas innovadoras de educación inclusiva que fueron premiadas a nivel global. Estas iniciativas buscan construir un mundo sin barreras para las personas con discapacidad.
Apoyos y Becas para Estudiantes con Discapacidad en Chile
En Chile, existen cupos especiales dentro de becas tradicionales como Bicentenario, Juan Gómez Millas y Nuevo Milenio, destinados a estudiantes con discapacidad que cumplan con ciertos requisitos. Estos beneficios buscan financiar el arancel anual de la carrera en instituciones de educación superior reconocidas por el Estado.
Los requisitos generales para acceder a estas becas y apoyos incluyen:
- Estar inscritos en el Registro Nacional de la Discapacidad (RND).
- Pertenecer al 70% de la población de menores ingresos del país, según el Registro Social de Hogares (RSH).
- Contar con un promedio de notas de Enseñanza Media (NEM) igual o superior a 5,0.
- Poseer nacionalidad chilena.
- No contar con un título profesional o técnico de nivel superior, o una licenciatura terminal.
- No haber recibido becas de arancel del Ministerio de Educación en dos oportunidades distintas, con anterioridad a la postulación a este beneficio.
- En caso de haber cursado una carrera con gratuidad, solo se podrá obtener beca en una carrera distinta a la cursada con gratuidad.
Para la preinscripción en el Sistema de Información para la Educación Superior de Personas con Discapacidad (SIESD), los interesados deben presentar la credencial de discapacidad que demuestre su situación. Un servicio de apoyo fundamental es el asistente personal, que consiste en la prestación de asistencia destinada a una persona con discapacidad para desenvolverse en la vida diaria.
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