Alteraciones Electrocardiográficas en el Adulto Mayor

El electrocardiograma (ECG) es una herramienta diagnóstica fundamental para diversas patologías cardíacas. Con el envejecimiento, se producen una serie de cambios estructurales y funcionales en el sistema cardiovascular que se reflejan en el ECG, lo que hace que su interpretación en el adulto mayor sea particularmente relevante y, en ocasiones, desafiante.

Esquema del sistema de conducción cardíaca en un adulto mayor

Cambios Cardiovasculares Relacionados con la Edad

Con la edad, el corazón y los vasos sanguíneos experimentan modificaciones. Aunque algunos son cambios normales, otros se deben a factores modificables que, si no se tratan, pueden conducir a enfermedades cardíacas. El corazón, con su sistema de marcapasos natural, ve cómo algunas de sus rutas desarrollan tejido fibroso y depósitos de grasa. El nódulo sinoauricular (nódulo SA) pierde algunas de sus células, lo que puede resultar en una frecuencia cardíaca ligeramente más lenta.

En algunas personas, se observa un leve incremento del tamaño del corazón, especialmente en el ventrículo izquierdo, y la pared cardíaca se engrosa. Esto puede reducir la cantidad de sangre en la cavidad a pesar del aumento de tamaño general, y el corazón puede llenarse más lentamente. Estos cambios cardíacos a menudo hacen que el ECG de una persona mayor y saludable sea un poco diferente del de un adulto joven.

Alteraciones Valvulares y Vasculares

Las válvulas cardíacas, que controlan la dirección del flujo sanguíneo, se vuelven más gruesas y rígidas. Es común en personas mayores un soplo cardíaco causado por esta rigidez valvular. En los vasos sanguíneos, los barorreceptores, que controlan la presión arterial, se vuelven menos sensibles, lo que puede explicar la hipotensión ortostática en muchas personas mayores, causando mareo por reducción del flujo sanguíneo cerebral. Las paredes de los capilares se engruesan ligeramente, ralentizando el intercambio de nutrientes y desechos. La aorta se vuelve más gruesa, rígida y menos flexible, lo que se relaciona con cambios en el tejido conectivo y provoca una presión arterial más alta, exigiendo un mayor esfuerzo al corazón y pudiendo llevar a la hipertrofia miocárdica. En general, la mayoría de las personas mayores experimentan un aumento moderado de la presión arterial.

Cambios en la Composición Sanguínea

La sangre también cambia con la edad. El envejecimiento normal reduce la cantidad total de agua corporal y, por ende, el volumen de sangre en el torrente sanguíneo. La velocidad de producción de glóbulos rojos en respuesta al estrés o enfermedad disminuye, lo que ralentiza la respuesta a la pérdida de sangre y la anemia. Aunque la mayoría de los glóbulos blancos se mantienen estables, los neutrófilos, importantes para la inmunidad, disminuyen en cantidad y capacidad de combatir bacterias, reduciendo la resistencia a las infecciones.

Envejecimiento y sistema cardiovascular

Hallazgos Electrocardiográficos Anormales Comunes en el Adulto Mayor

Las anomalías electrocardiográficas son muy comunes en la población general mayor de 40 años. Tan solo la mitad de la población de estudio en un trabajo de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) tuvo un electrocardiograma rigurosamente normal. Un estudio observacional prospectivo en pacientes mayores de 65 años en Paraguay (2018) encontró que el ECG anormal se detectó en el 66% de los casos, con una edad promedio de 77,4 ± 8,2 años.

Un subestudio derivado del proyecto OFRECE, enfocado en la población española de 40 años o más, mostró que solo el 51,2% de 8.343 individuos (media de edad, 59,2 años) presentaba un ECG rigurosamente normal. Las anomalías más frecuentes fueron los trastornos de la conducción, siendo el bloqueo de rama derecha el más prevalente. La Dra. Awamleh García destacó que la alteración electrocardiográfica aislada más común en personas mayores de 40 años son los trastornos de conducción por bloqueo de rama o hemibloqueo. Además, la práctica totalidad de las alteraciones en el ECG (excepto el bloqueo de rama derecha) se asociaron con factores de riesgo cardiovascular o cardiopatías establecidas.

Prevalencia de Alteraciones Específicas

  • Fibrilación auricular (FA): Es el trastorno del ritmo más frecuente. Se observa en el 16,9% de los casos en un estudio de adultos mayores, y su prevalencia aumenta con la edad: 2% en menores de 75 años, 5% en mayores de 75, 14% a los 85 años y hasta 27% en pacientes hospitalizados/institucionalizados mayores de 90 años. En centenarios de los Estados Unidos, se encontró fibrilación auricular/flutter en el 21%. La FA asintomática aumenta de 0,2% en menores de 55 años a 10% en mayores de 85 años.
  • Hemibloqueo anterior izquierdo: Fue el hallazgo anormal más frecuente en el estudio paraguayo (46%). Afecta al 11% de los sujetos mayores de 70 años.
  • Intervalo QTc prolongado: Se detectó en el 18% de los pacientes en el estudio paraguayo. Aumenta significativamente con la edad en mujeres y en hombres con hipertensión arterial o cardiopatía asociada. Es un factor independiente de muerte súbita, ictus cerebral y mortalidad global.
  • Hipertrofia ventricular izquierda (HVI): Es un hallazgo común en pacientes añosos (45% en un estudio de centenarios con ecocardiografía). La presencia de HVI en el ECG es un predictor de coronariopatías, ictus cerebral e insuficiencia cardíaca. En centenarios de EE. UU., se halló en el 18%.
  • Bloqueos de rama: El bloqueo AV y la prolongación del intervalo QT son frecuentes. El bloqueo auriculoventricular de primer grado está presente en 8,1-19% de los ancianos. El bloqueo de rama derecha afecta al 4,3% de los mayores de 65 años y al 7% de los mayores de 85. El bloqueo de rama izquierda se presenta en el 1,7% de los mayores de 65 años y en el 9% de los mayores de 85.
  • Ondas T aplanadas y aumento de la onda U: Un hallazgo común es el aplanamiento generalizado (disminución de la amplitud) de la onda T, así como la aparición o aumento de la onda U, característico de hipopotasemia severa.
Ejemplo de ECG con fibrilación auricular

Mecanismos Fisiopatológicos

La fisiopatología de estas alteraciones electrocardiográficas en sujetos añosos es variable. Muchas son generadas por comorbilidades, mientras que otras están relacionadas con el envejecimiento del tejido miocárdico y del sistema excitoconductor. La mayor incidencia de bradicardia es consecuencia de modificaciones histológicas en el nodo sinusal, hipersensibilidad del seno carotídeo o efecto de drogas. Con el envejecimiento, la frecuencia cardíaca en reposo no varía, y el ritmo sinusal es frecuente, aunque se observan pausas sinusales, generalmente nocturnas. En el nodo sinusal, hay una disminución del número de células del marcapaso con fibrosis, depósito de grasa y calcificación, de modo que a los 75 años solo el 10% de las células P son funcionales.

El depósito de material amiloide a nivel auricular y los cambios degenerativos del tejido de conducción pueden llevar a microcircuitos de reentrada y al desarrollo de trastornos en el ritmo cardíaco. El intervalo PR tiende a ser más prolongado, así como la duración del complejo QRS, en relación con la cardioesclerosis, calcificación valvular aórtica y mitral, e hipervagotonía. Existe también una tendencia a la disminución en el voltaje del complejo QRS de todas las deflexiones, en particular en el plano frontal. El complejo QS se puede observar en personas ancianas sin enfermedad de las arterias coronarias, debido a la fibrosis intraseptal senil, imitando un patrón de infarto pseudoseptal.

Ilustración de cambios en el miocardio senil

Sintomatología Asociada y Diagnóstico

Las alteraciones en el ECG se pueden producir por varias razones y, a menudo, son asintomáticas. Sin embargo, en otros casos, pueden ser indicativas de un problema o trastorno subyacente. El ECG es especialmente útil en ancianos, en quienes la historia médica puede verse afectada por enfermedades concomitantes y dificultades para obtener una anamnesis precisa.

Síntomas y Signos a Considerar

Algunos síntomas que pueden indicar problemas cardíacos en adultos mayores incluyen:

  • Sensación de cansancio extremo o debilidad.
  • Dificultad para realizar actividades normales.
  • Episodios de tos o tos prolongada (crónica).
  • Dificultad para acostarse, requiriendo dormir con múltiples almohadas.
  • Falta de aire que provoca despertar en la noche.
  • Piernas inflamadas, especialmente pies y tobillos.
  • Palpitaciones o leve malestar en el corazón.

El ECG es una prueba que se realiza con frecuencia en personas asintomáticas, por ejemplo, en reconocimientos médicos laborales o previo a una cirugía. Las anomalías electrocardiográficas se asocian a un mayor riesgo cardiovascular, por lo que deben ser consideradas durante el curso del proceso clínico. La presencia de un ECG normal prácticamente excluye la posibilidad de insuficiencia cardíaca con función sistólica conservada, mientras que las alteraciones mayores son más frecuentes ante una función sistólica disminuida. Esto justifica la realización de un ECG en pacientes añosos, especialmente cuando la ecocardiografía no está disponible.

Factores de Riesgo y Prevención

Los factores de riesgo de enfermedad cardíaca sobre los que se tiene control incluyen la presión arterial alta, los niveles de colesterol, la diabetes, la obesidad y el tabaquismo. El envejecimiento produce cambios estructurales y funcionales en el sistema cardiovascular. El miocardio sufre una declinación en el número de miocitos, hay un aumento de tejido colágeno lo que lleva a la rigidez por fibrosis e hipertrofia.

Tabla comparativa de factores de riesgo cardiovascular en diferentes grupos de edad

Manejo y Estilo de Vida Saludable

Para ayudar al aparato circulatorio, es esencial seguir un estilo de vida saludable:

  • Consumir alimentos saludables para el corazón con cantidades reducidas de grasa saturada y colesterol, y controlar el peso.
  • Seguir las recomendaciones del médico sobre el tratamiento de la presión arterial alta, el colesterol alto o la diabetes.
  • Reducir o suspender el consumo de cigarrillo.
  • Realizar ejercicio moderado regularmente, bajo supervisión médica. El ejercicio ayuda a prevenir la obesidad, controlar el azúcar en sangre, conservar capacidades y reducir el estrés.
  • Realizar chequeos cardíacos regulares: revisar la presión arterial cada año (más frecuentemente si hay diabetes, enfermedad cardíaca o problemas renales) y el nivel de colesterol cada 5 años (o más seguido si existen condiciones médicas).

Medicación y Otros Factores

Muchas de las alteraciones del ECG están también relacionadas con algunos fármacos de uso frecuente en este grupo etario, como inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, betabloqueantes, calcioantagonistas y digital. Los antiarrítmicos pueden generar un QTc prolongado adquirido, responsable de arritmias ventriculares y muerte súbita. Es crucial tomar los medicamentos solo según lo recetado y no compartirlos. Si se olvida una dosis, se debe consultar al médico.

Para el manejo de problemas relacionados con ansiedad y sus efectos en el corazón, pueden recetarse medicamentos que ayudan a relajarse. Es importante tomarlos solo cuando se siente ansiedad y evitar operar maquinaria pesada o conducir mientras se consumen. Los betabloqueantes, como propranolol y atenolol, son utilizados para tratar la hipertensión y los latidos irregulares. Los diuréticos o "píldoras de agua" ayudan a prevenir la insuficiencia cardíaca al eliminar el exceso de fluidos. La aspirina y los anticoagulantes mejoran el flujo sanguíneo y previenen la formación de coágulos.

Envejecimiento y sistema cardiovascular

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