La Alta Complejidad en Casos del Sistema de Protección a la Niñez en Chile: Del SENAME al SNNA

La protección de la niñez y adolescencia en Chile ha sido un tema de profunda preocupación social y política, especialmente en lo que respecta a los casos de alta complejidad. Estos involucran a niños, niñas y adolescentes gravemente amenazados o vulnerados en sus derechos, que requieren intervenciones especializadas y un abordaje integral. La historia del Servicio Nacional de Menores (Sename), y su posterior reemplazo por el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (SNNA), es un reflejo de los desafíos y las deficiencias en el tratamiento de estas situaciones.

Contexto Histórico y la Urgencia de la Reconstrucción del Sistema

Durante años, el sistema de protección a la infancia en Chile, representado por el Sename, enfrentó críticas severas debido a las vulneraciones continuas y sistemáticas de derechos. La institucionalización ha sido un medio frecuente de protección para la infancia gravemente vulnerada, manteniéndose vigente desde 1758 con la fundación de la primera casa de expósitos de Santiago. Sin embargo, estudios como el de UNICEF y SENAME de 2010, “Focalización del sujeto de atención y propuestas metodológicas para la intervención con niños, niñas y adolescentes en protección residencial”, señalaron un tiempo promedio de permanencia en las residencias de 2,7 años, transformando una situación provisional en prolongada e incluso permanente.

Paradójicamente, la solución legal frente al maltrato grave y la negligencia, traía aparejada otras formas de vulneraciones: la ruptura parcial o total de los vínculos con la familia de origen y la violencia institucional representada por las prácticas de las residencias. La separación de un niño con su familia de origen, aunque busca proteger, es experimentada como un castigo, impidiendo la posibilidad de reconstruir los vínculos fragmentados. El sistema, en su afán por proteger, repetía y actualizaba la violencia sobre los niños, las familias y los profesionales, generando una desconfianza sistémica entre los organismos colaboradores, el Sename y el Poder Judicial.

Esquema de las fallas sistémicas en la protección a la niñez en Chile

Definiendo la Alta Complejidad en la Protección a la Niñez

Aunque el texto no ofrece una definición explícita y formal de "alta complejidad", la describe a través de las características de los niños atendidos y la naturaleza de las vulneraciones. Un caso de alta complejidad en el sistema de protección de la niñez se refiere a situaciones donde los niños, niñas y adolescentes se encuentran gravemente amenazados o vulnerados en sus derechos, presentando múltiples factores de riesgo y necesidades que exceden las capacidades de una atención estándar. Esto implica:

  • Vulneraciones Graves: Como maltrato físico y psicológico, abuso sexual, abandono, que requieren intervenciones de reparación profunda.
  • Conductas de Riesgo: Niños que, como el caso conocido como "Cisarro", ya a corta edad están involucrados en hechos de violencia o tienen una larga lista de derechos vulnerados, o adolescentes con historial de consumo de alcohol, drogas y depresión.
  • Necesidades Médicas y Psiquiátricas Complejas: Una alta proporción de menores con enfermedades psiquiátricas (37,3% de los residentes), patologías médicas (14,2%), enfermedades crónicas (13,9%), o en estado terminal/riesgo vital (0,4%), y aquellos con discapacidad (19,8%). La falta de psiquiatras infantojuveniles y de camas para hospitalización psiquiátrica agrava estas situaciones.
  • Ruptura de Vínculos y Violencia Institucional: La separación de la familia de origen y la violencia experimentada dentro de las residencias, que pueden llevar a intentos de suicidio o a la muerte.

El objeto principal del nuevo Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (SNNA) es precisamente garantizar la provisión y ejecución de programas especializados para abordar casos de mediana y alta complejidad, asegurando el pleno respeto a los menores como sujetos de derechos de especial protección.

La Crisis Revelada: Casos Emblemáticos y Fallas del Sistema

La situación crítica del Sename se visibilizó con casos de alto impacto público que revelaron la precariedad del sistema.

El Caso de Guillermina y la Falta de Protocolos

El caso de Guillermina, una adolescente de 16 años con historial de consumo de alcohol, drogas y depresión, quien llegó al Centro de Protección Alborada "a medio vestir" y se suicidó menos de media hora después de su reingreso, puso de manifiesto la ausencia de protocolos internacionales de manejo de menores vulnerables. Guillermina no fue llevada a un hospital para estabilizarla o para un chequeo completo, y la querella por cuasi delito de homicidio presentada por su familia no prosperó. Su muerte en 2012 quedó registrada como un "egreso", equiparando el fallecimiento con una fuga o reinserción familiar, evidenciando el caos estadístico y la falta de responsabilidad.

Fotografía de un centro de protección de menores en Chile

El "Factor Lissette" y la Sobremedicación

La muerte de Lissette Villa, de 11 años, en abril de 2016, detonó una crisis nacional. Lissette había pasado más de la mitad de su vida entrando y saliendo de centros del Sename, con un historial de maltrato físico y psicológico, abuso sexual y abandono. Su fallecimiento fue atribuido inicialmente a una "crisis emocional", pero investigaciones posteriores revelaron una posible sobremedicación. La menor recibía un fármaco (benzodiazepina) que, en la dosis administrada, actuaba como antipsicótico, además de antidepresivos que pueden tener efectos adversos en niños.

La "poca prolijidad" en la manipulación de medicamentos era "generalizada" en los centros, con un stock en cualquier parte y problemas graves de dosificación. Esta situación era crítica, considerando que el 63% de los niños bajo tutela estatal estaban con tratamiento farmacológico, y más de 3.000 de ellos sin la debida atención médica especializada.

Fallas Estructurales y la Violación Sistemática de Derechos

Un lapidario informe de la PDI de 2017, que investigó 240 hogares de menores, concluyó que "el Estado de Chile viola sistemáticamente los derechos de los niños que están bajo su tutela". En el 100% de los centros administrados directamente por el Sename y en el 88% de los gestionados por particulares, se constataron 2.071 abusos, 310 de ellos con connotación sexual. El informe también reveló que:

  • Maltrato: 432 casos de maltrato por parte de adultos, 1.265 entre pares, 53 por familiares al interior de los recintos.
  • Abuso Sexual: 123 abusos sexuales cometidos por adultos y 187 entre menores.
  • Falta de Protocolos: El 44,5% de los centros no cumplía con los protocolos mínimos exigidos por el Sename. El 72,9% carecía de protocolo ante conductas suicidas y el 76,7% no tenía protocolo para "sujeción y contención física frente a desajustes conductuales". La mayoría tampoco contaba con un protocolo de acción ante el fallecimiento de un menor.
  • Deficiencias Estructurales y de Personal: El 93,8% de los centros no contaba con las condiciones estructurales necesarias para el cuidado de residentes con perfil clínico y/o casos complejos. Además, en el 66,3% de los centros, la administración de fármacos en jornada diurna era realizada por "educadores de trato directo sin la formación profesional ni técnica en el área de la salud", a quienes solo se les exigía cuarto medio rendido.
  • Falta de Fiscalización Efectiva: Aunque el 98,3% de los centros recibía fiscalización periódica del Sename, estas supervisiones eran "coordinadas de manera previa", lo que permitía ocultar las vulneraciones.

Informe Especial: "Los sobrevivientes del Sename en riesgo" | 24 Horas TVN Chile

El Nuevo Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (SNNA)

Ante la magnitud de la crisis, se planteó una verdadera reconstrucción del sistema, culminando en la creación del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (SNNA), sucesor del Sename en el rol de protección. Esta entidad pública descentralizada tiene como objetivo principal garantizar la protección especializada de niños, niñas y adolescentes que se encuentren gravemente amenazados o vulnerados en sus derechos, asegurando la provisión y ejecución de programas para casos de mediana y alta complejidad.

Principios Rectores en la Política de Calidad

El SNNA se rige por principios fundamentales para asegurar la calidad de sus acciones:

  • Interés Superior del Niño, Niña o Adolescente: Priorizar el bienestar y derechos.
  • Igualdad y No Discriminación Arbitraria: Trato equitativo y sin sesgos.
  • Autonomía Progresiva: Fomentar la participación en decisiones según edad y madurez.
  • Perspectiva de Género: Considerar diferencias y desigualdades para una protección justa.
  • Inclusión: Promover la participación activa de todos.
  • Protección Social: Asegurar un sistema de protección integral.
  • Participación Efectiva: Garantizar que niños, niñas, adolescentes y sus familias sean escuchados.

Sujetos de Atención y Funciones Clave

El Servicio dirige su acción a niños, niñas y adolescentes, extendiéndose a aquellos de dieciocho años o más que se encuentren bajo cuidado alternativo y cursando estudios, hasta los veinticuatro años. Sus funciones clave incluyen:

  • Elaborar normativa técnica y administrativa para programas especializados.
  • Colaborar y compartir información con otros órganos del Estado.
  • Generar procedimientos para recabar periódicamente la opinión de los atendidos y sus familias.
  • Velar por el respeto de los derechos humanos.
  • Diseñar y desarrollar políticas y programas de capacitación.
  • Solicitar información a cualquier órgano del Estado.
  • Ejercer acciones para la recuperación de recursos indebidamente utilizados.
  • Ejercer todas las demás funciones que la ley encomiende.

Líneas de Acción y Modalidades de Atención

Para abordar la complejidad de los casos, el Servicio implementa diversas líneas de acción:

  • Diagnóstico clínico especializado y seguimiento de casos, y pericia: Evaluación exhaustiva para planificar la intervención.
  • Intervenciones ambulatorias de reparación: Tratamientos y apoyos sin necesidad de hospitalización.
  • Fortalecimiento y vinculación: Programas para mejorar relaciones familiares y comunitarias.
  • Cuidado alternativo: Modalidades de acogida y cuidado fuera del hogar de origen.
  • Adopción: Actividades para procurar una familia permanente.

Diseño de Programas y Fiscalización

Los programas se diseñan en base a evidencia técnica y territorial. El Servicio cuenta con una unidad de fiscalización para supervisar a los colaboradores acreditados y aplicar sanciones, que pueden llegar hasta el término de la acreditación en casos de infracciones gravísimas, como delitos que afecten la vida, salud, integridad o indemnidad sexual de los menores.

Desafíos Pendientes y la Necesidad de una Transformación Social

La recuperación de un niño gravemente vulnerado no se limita a responder a su individualidad o a la de su familia, sino que requiere una revisión del habitar humano. Esto implica una reconstrucción de nuestros entornos y comunidades, basada en la construcción colectiva, en espacios abiertos, visibles, seguros, respetuosos, dignos y fortalecedores de la identidad. Es imperativo que los adultos reformulemos nuestra estructura social, colocando a los niños y niñas en su centro.

Las soluciones definitivas para los problemas de alta complejidad en la protección de la niñez incluyen:

  • Unidades Polivalentes: Con niños adecuadamente medicados, personal dedicado que también trabaje con las familias, no aislándolas.
  • Reunificación Familiar: El objetivo final debe ser que los niños vuelvan con sus familias de origen, rompiendo círculos de pobreza y maltrato intergeneracional mediante la entrega de herramientas y acompañamiento.
  • Defensa Jurídica Adecuada: Asegurar que los niños cuenten con una defensa jurídica que vele por sus derechos, evitando que sean vistos como un trámite burocrático.

Los desafíos persisten, y la necesidad de una política de infancia que permita rehabitar nuestros entornos y reconstruir comunidades es más urgente que nunca. La experiencia del Sename y la creación del SNNA representan un paso hacia una mayor especialización y compromiso, pero la transformación real requiere un abordaje social, político y cultural profundo que reconozca la dimensión política de la infancia y garantice que ningún niño sea "de nadie".

tags: #alta #complejidad #en #casos #sename