Las personas mayores deben tomar especial cuidado en su alimentación. El envejecimiento trae consigo diferentes complicaciones y dificultades que, con una dieta acertada, pueden sobrellevarse. Tener una alimentación responsable es clave para todas las etapas de la vida, pero particularmente en la vejez. Una buena nutrición en el adulto mayor es esencial para disminuir los riesgos de padecer malestares relacionados, sobre todo si sobrellevan alguna condición médica.
La nutrición es consumir una dieta saludable y balanceada para que el cuerpo obtenga los nutrientes que necesita. Los nutrientes son sustancias en los alimentos que nuestros cuerpos necesitan para poder funcionar y crecer. Estos incluyen proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y el agua. La buena nutrición es importante, sin importar la edad, pues entrega energía y puede ayudar a controlar el peso.
Desafíos Nutricionales Asociados al Envejecimiento
A medida que una persona envejece, su cuerpo y su vida cotidiana cambian, al igual que lo que necesita para mantener su salud. Por ejemplo, puede requerir menos calorías, pero de todas formas necesita suficientes nutrientes. Algunos cambios que ocurren a medida que se envejece pueden hacer más difícil comer saludable.

Alteraciones Fisiológicas
Expertos señalan que en esta etapa de la vida se propicia una anorexia fisiológica, es decir, el apetito empieza a desaparecer. Además, la disminución del apetito contribuye a intensificar la sarcopenia, que es una pérdida generalizada de masa muscular. También se encuentra disminuida la sensación del gusto y del olfato, por lo que existe menor posibilidad de diferenciar sabores. La boca, como cavidad compleja donde se inicia la nutrición, sufre múltiples modificaciones, además de las mencionadas en la lengua. Se produce la pérdida progresiva de piezas dentales y, en caso de que la persona acceda a una prótesis, esta no siempre se ajusta a la cavidad, provocando importantes molestias.
Factores Psicosociales y Ambientales
Comer solos, con platos mal presentados o insípidos, y una poca ingesta de agua son algunos de los problemas que presentan los pacientes geriátricos. Otra razón importante que dificulta la alimentación de los adultos mayores es la soledad, la cual es una "muy mala compañía para estos pacientes", según el geriatra Carlos García, quien aconseja que las personas de edad avanzada hagan de su alimentación un evento social. Para que esto ocurra, es importante que los acompañen, por lo menos una vez al día, personas cercanas como hijos, nietos y amigos, transformando la alimentación en una instancia grata.
Si una enfermedad le dificulta cocinar o alimentarse, o si está cansado de comer solo, se recomienda intentar organizar comidas caseras o cocinar con un amigo. Si tiene problemas para tragar, intente beber muchos líquidos con su comida; si eso no ayuda, consulte a su proveedor de atención médica.

Principios de una Dieta Saludable para el Adulto Mayor
La alimentación de las personas mayores requiere atenciones particulares. Los profesionales llaman a poner énfasis en una dieta variada y rica en nutrientes. A pesar de que cada individuo es distinto, estas directrices pueden encaminar a una mejor condición.
Características Generales de la Dieta
- Una dieta saludable para adultos debe ser variada, equilibrada y moderada.
- Una dieta balanceada para adultos requiere que coman al menos cuatro veces al día. Es recomendable fraccionar la dieta en varias comidas.
- La dieta debe ser sencilla y de fácil elaboración.
- Mantener, en lo posible, los hábitos y gustos personales. Una buena recomendación es preguntarles qué quieren comer y que se les dé eso, si está dentro de lo razonable y balanceado. La idea es que conserven sus hábitos normales.
- Cuidar la presentación de la comida y asegurar que el ambiente a la hora de las comidas sea agradable y armonioso. Otro consejo es presentar platos atractivos para contrarrestar la disminución del sentido del sabor.
- Los alimentos deben ser de fácil masticación y deglución. Si tiene problemas para masticar, coma la carne molida y las verduras y frutas ralladas o cocidas.
- Las comidas deben ser ligeras.

Aportes Nutricionales Específicos
Las porciones deben pensarse según la edad, el peso y el sexo. A pesar de que esto debe ser señalado individualmente, es posible hacer generalizaciones respecto del consumo de calorías considerando el grado de sedentarismo de la persona.
Proteínas
Para una alimentación correcta en el adulto mayor, la cantidad de proteínas que debe consumir es de 1 a 1,25 g/kg de peso al día. Corresponde repartir: la mitad de las proteínas que sean de origen vegetal (legumbres, semillas y frutos secos); la otra mitad de origen animal (carnes, pescados, lácteos y huevos). Un adulto mayor necesita más proteínas.
Energía y Macronutrientes
Los alimentos para personas mayores deben aportar energía: 1.800 a 2.100 Kcal para las mujeres, y de 2.000 a 2.400 Kcal para los hombres. De ese total, los carbohidratos deben aportar entre 1.000 y 1.200 Kcal. Para que sea saludable, solo entre 100 y 120 Kcal deben ser carbohidratos simples y, el resto, 900 a 1.000 Kcal, carbohidratos complejos (cereales, algunas verduras y hortalizas, frutas y leguminosas).
Las grasas no deben superar las 600 Kcal del aporte de energía en una dieta equilibrada. Toca a las saturadas (carne, embutidos, leche y lácteos no descremados) menos de 60 Kcal, y a las insaturadas (pollo, sardina, arenque, caballa, atún, bonito, salmón, aceite de oliva y colza), el porcentaje restante. Se deben preferir alimentos bajos en colesterol y grasas, especialmente evitando los que contienen grasas saturadas y trans.
Vitaminas y Minerales
- La fibra es muy importante en la dieta en el adulto mayor. Diariamente deben consumir entre 25 y 30 g de fibra, como mínimo (cereales integrales, frutas con piel, hortalizas y leguminosas).
- La vitamina D también es muy importante. Por eso, una alimentación saludable en el adulto mayor debe incluir pescados grasos y alimentos fortificados.
- El calcio es un nutriente esencial, presente en lácteos y pescados.
- Los profesionales llaman a poner énfasis en una dieta rica en nutrientes, especialmente en calcio, fibra y diferentes vitaminas.
Hidratación
Los adultos deben beber líquidos (zumos, caldos, infusiones, etc.) y agua; en especial esta última por los minerales que aporta. Por lo menos, unos 2.500 cc (dos litros y medio), entre líquidos aportados por las bebidas y por los alimentos. Es importante no deshidratarse, ya que algunas personas pierden la capacidad de sentir sed a medida que envejecen. Es aconsejable acostumbrarse a beber líquidos entre comidas.
Moderación en el Consumo
- Para algunos los dulces son irresistibles; sin embargo, es importante recordar que se deben consumir moderada, opcional y ocasionalmente. Esto, claramente, no aplica para los adultos que son diabéticos.
- La cantidad de sal debe ser menor a 6 g/día. La limitación es mayor para los diabéticos. Se debe cuidar la ingesta de sal y azúcar.
- Si toma bebidas alcohólicas, disminuya su consumo a no más de una copa de vino tinto al día. Se debe moderar el consumo de café, alcohol y bebidas estimulantes.
Recomendaciones Alimentarias Clave
Una dieta saludable para adultos debe contener variedad de frutas, verduras y legumbres por sus aportes en fibra, antioxidantes y minerales. Hay muchos alimentos que, además de ser muy buenos para la salud, se comportan como verdaderos aliados para aliviar algunas incomodidades.
- Reemplace las carnes rojas por legumbres, carne vegetal, huevos, jurel, atún o salmón en conserva. Al comprar carne, elija la que tiene menos grasa.
- El consumo de pescado se recomienda que sea mayor que el de carnes.
- Se deben consumir de 3 a 4 huevos por semana.
- Los lácteos deben llegar a 3 raciones para los hombres y 4 para las mujeres. Se debe dar importancia en la alimentación a la leche y los derivados lácteos.
- Aumente el consumo de alimentos ricos en fibra, como legumbres, frutas y verduras crudas, pan y cereales integrales.
- Las recetas para adultos mayores deben evitar frutas y zumos ácidos, picantes, frituras y alimentos salados, ahumados o adobados.
MENÚ SEMANAL COMIDAS Y CENAS. Barata, Baja en Carbos. P/Diabetes, HT, Menopausia, Riñones, Hígado.
Manejo del Peso y Prevención de la Sarcopenia
El especialista puntualiza que los pacientes no deben bajar de peso. Señala que el índice de masa corporal (IMC) de los adultos mayores de 80 años debe ser superior al de los adultos. Una mujer de 80 años debiera tener un IMC entre 28 y 35, y un hombre de esa misma edad, entre 25 y 32. Lo que se espera es que vayan subiendo de peso lentamente, a razón de unos 200 o 300 gramos al año y nunca bajen. Estudios epidemiológicos han demostrado que el número de pacientes que bajan de peso mueren más que los que no lo hacen o suben. Ellos tienen más reservas, se caen y se fracturan menos.
Los que sufren de sarcopenia o disminución de la masa muscular son más frágiles, ya que a menor masa muscular, mayor osteoporosis, menos fuerza, menos vitalidad y menos ganas de hacer cosas. Esa situación se puede revertir con dos acciones: ejercicio físico y alimentación proteica adecuada.
El geriatra Carlos García hace hincapié en que el envejecimiento tiene dos aspectos: uno es el genético, que significa aproximadamente un 30%, y el otro 70% tiene relación con aspectos ambientales. Para contrarrestar este último, hay que tener hábitos de vida saludables.
Productos de Apoyo Nutricional
Existen productos diseñados para complementar la dieta de los adultos mayores y asegurar un adecuado aporte de nutrientes. Algunos ejemplos son:
- Crema Años Dorados: Producto en polvo para preparar una crema instantánea con base de cereales y legumbres. Es baja en sodio, libre de colesterol y está fortificada con vitaminas A, B, C, E y D, además de ácido fólico (que fortalece el sistema inmune, la cicatrización, mantiene o mejora las funciones cognitivas, mejora el ánimo y aporta antioxidantes).
- Bebida láctea Años Dorados: Producto en polvo para preparar una bebida láctea instantánea. Está elaborada a base de leche y cereales, fortificada con vitaminas y minerales, y es reducida en lactosa. Para hacerla más saludable, se ha reducido en el contenido de grasa y sodio, y está fortificada con vitaminas B12 y C, calcio y ácido fólico.
La Realidad de la Malnutrición en la Tercera Edad
El aumento de la esperanza de vida en la población es un resultado exitoso para la humanidad. Los avances de las Ciencias de la Salud, incluidos los de la nutrición humana, han permitido prolongar nuestra esperanza de vida considerablemente. Paralelamente, el concepto de calidad de vida ha adquirido protagonismo en la tercera edad, es así como este grupo no se conforma con una larga existencia: también desean llegar a viejo en el mejor estado físico y mental.
Un estado nutricional alterado constituye un factor de riesgo que se asocia a numerosas enfermedades crónicas y deteriora el pronóstico en patologías agudas. Existen elementos relacionados con el envejecimiento que se asocian con una malnutrición y preferentemente con una desnutrición. Cerca del 25% de los adultos mayores, tanto en Chile como en el resto del mundo, sufren de malnutrición debido a múltiples factores.
En Chile, el crecimiento de este segmento de la población es una realidad. Las expectativas de vida alcanzaban a 60,6 años para el quinquenio 1965-1970 y a 75,2 años para el quinquenio 1995-2000. Por otra parte, más de la mitad de las personas mayores de 60 años que se controlan en consultorios del sistema público de salud tienen problemas de sobrepeso u obesidad.
De acuerdo con el análisis de más de 337 mil personas incluidas en un catastro, un 62,9% corresponde a mujeres, de las cuales un 57,9% está catalogada como con sobrepeso u obesidad. Mientras que los hombres representan el 37,1% del total; de ellos, un 50% también tienen problemas con su peso. El análisis muestra que la Región Metropolitana, junto con la Quinta y la Octava, son las que presentan las mayores proporciones de adultos mayores con problemas en su estado nutricional.
Siempre Consulte a un Profesional
Muy importante: Nunca deje de consultar con un médico especialista en temas de nutrición. Si tiene problemas para tragar, intente beber muchos líquidos con su comida. Si eso no ayuda, consulte con su proveedor de atención médica. Si una enfermedad le dificulta cocinar o alimentarse, consulte a su profesional de la salud.
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