El Papa Francisco y el Valor del Cuidado de los Ancianos

“Queridas abuelas y queridos abuelos, queridas ancianas y queridos ancianos, en este mundo nuestro estamos llamados a ser artífices de la revolución de la ternura”. Con estas palabras, el Papa Francisco ha enfatizado repetidamente la importancia de las personas mayores en la sociedad. El versículo del Salmo 92, que dice «en la vejez seguirán dando frutos» (v. 15), es una buena noticia, un verdadero “evangelio” que el Pontífice busca anunciar al mundo, especialmente en ocasión de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores.

La "Cultura del Descarte" y la Dignidad de la Vejez

A muchos la ancianidad les da miedo, considerándola una especie de enfermedad con la que es mejor no entrar en contacto. Esta mentalidad lleva a pensar que "los ancianos no nos conciernen" y es mejor que estén lo más lejos posible, quizás juntos entre ellos, en instalaciones donde los cuiden. Esta es la “cultura del descarte”, una mentalidad que nos hace sentir diferentes de los más débiles y ajenos a sus fragilidades, autorizando a imaginar caminos separados entre “nosotros” y “ellos”.

El Papa Francisco interactuando con personas mayores, enfatizando la cercanía y el cuidado.

Sin embargo, la Sagrada Escritura enseña que una larga vida es una bendición. Los ancianos no son parias de los que hay que tomar distancia, sino signos vivientes de la bondad de Dios que concede vida en abundancia. El Pontífice subraya: “¡Bendita la casa que cuida a un anciano!”. Despreciar al anciano, que es portador de memoria y sabiduría, en realidad nos deshonra a todos.

La Vejez como Don y Misión

La ancianidad no es una estación fácil de comprender. A pesar de que llega después de un largo camino, parece que nos toma por sorpresa. El final de la actividad laboral y los hijos ya autónomos pueden disminuir los motivos por los que hemos gastado muchas de nuestras energías. La conciencia de que las fuerzas declinan o la aparición de una enfermedad pueden poner en crisis nuestras certezas. El mundo, con sus tiempos acelerados, a menudo nos lleva a interiorizar la idea del descarte.

Pero el mismo Salmo nos invita a seguir esperando. Al llegar la vejez y las canas, el Señor seguirá dándonos vida y no dejará que seamos derrotados por el mal. Confiando en Él, encontraremos la fuerza para alabarlo cada vez más y descubriremos que envejecer no implica solamente el deterioro natural del cuerpo o el ineludible pasar del tiempo, sino el don de una larga vida.

La ancianidad no es un tiempo inútil en el que nos hacemos a un lado, abandonando los remos en la barca, sino que es una estación para seguir dando frutos. Hay una nueva misión que nos espera y nos invita a dirigir la mirada hacia el futuro. El Papa recuerda que “la sensibilidad especial de nosotros ancianos, de la edad anciana por las atenciones, los pensamientos y los afectos que nos hacen más humanos, debería volver a ser una vocación para muchos”.

Una Vida Activa desde la Espiritualidad

Para ello, debemos vigilar sobre nosotros mismos y aprender a llevar una ancianidad activa también desde el punto de vista espiritual, cultivando nuestra vida interior por medio de la lectura asidua de la Palabra de Dios, la oración cotidiana, la práctica de los sacramentos y la participación en la liturgia. Junto a la relación con Dios, las relaciones con los demás, sobre todo con la familia, los hijos, los nietos, a los que podemos ofrecer nuestro afecto lleno de atenciones; pero también con las personas pobres y afligidas, a las que podemos acercarnos con la ayuda concreta y con la oración. Todo esto nos ayudará a no sentirnos meros espectadores en el teatro del mundo.

El Rol Profético y Sabio de los Mayores

Frente a un mundo marcado por la pandemia y la guerra, necesitamos un cambio profundo, una conversión que desmilitarice los corazones, permitiendo que cada uno reconozca en el otro a un hermano. En este contexto, abuelos y mayores tienen una gran responsabilidad: enseñar a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo a ver a los demás con la misma mirada comprensiva y tierna que dirigen a sus nietos.

Hemos afinado nuestra humanidad haciéndonos cargo de los demás, y hoy podemos ser maestros de una forma de vivir pacífica y atenta con los más débiles. Uno de los frutos que estamos llamados a dar es el de proteger el mundo. El Pontífice insta: “No perdamos la memoria de la que son portadores los mayores, porque somos hijos de esa historia, y sin raíces nos marchitaremos.”

La Alianza de Generaciones

El Papa Francisco ha criticado a las sociedades actuales, demasiado atareadas e indiferentes, incapaces de atender a estas personas mayores que “hoy tienen hambre” de las generaciones jóvenes, de su ternura y de su atención. Ha instado a no dejar solos a los ancianos, calificándolos como una riqueza que debe ser valorada por las nuevas generaciones. “Es una sociedad estéril y sin futuro en la que los ancianos no hablan con los jóvenes y los jóvenes no hablan con los ancianos”.

Ilustración de la alianza entre generaciones: jóvenes y mayores compartiendo experiencias y conocimientos.

El Papa invita a los nietos a escuchar a sus abuelos, la “memoria del mundo” de la que pueden aprender valiosas lecciones, como el horror de la guerra, que él mismo aprendió de su abuelo. Dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre les insta a no marginar a los ancianos porque «la marginación corrompe todas las estaciones de la vida». La eterna juventud “es una alucinación muy peligrosa” y “ser ancianos es tan importante -y hermoso- como ser jóvenes”. “Perder tiempo” con los hijos, los abuelos y los ancianos “fortalece la familia humana”.

Las personas mayores, "nunca tan numerosas como ahora", suelen considerarse "una carga", sobre todo cuando prevalece la cultura del descarte y la productividad. En los totalitarismos del siglo XX "el icono dominante" era la exaltación de la juventud, combinada con el desprecio por los ancianos. Sin embargo, la vejez es un regalo "para todas las edades de la vida".

Catequesis sobre la Vejez: Un Itinerario de Sabiduría

Desde el 23 de febrero de 2022, el Papa Francisco inició un itinerario catequético sobre el significado y el valor de la vejez. Este recorrido, marcado por el ejemplo de figuras bíblicas, dibuja un perfil de la persona mayor diferente al que suele proponer la cultura dominante. No solo de una persona frágil, a causa de duras pruebas como la de la enfermedad, sino de un testigo insustituible capaz de transmitir sabiduría, valores y fe a las nuevas generaciones.

  • El 2 de marzo de 2022, el Papa destacó que la vejez impone ritmos más lentos, que abren “espacios de sentido de la vida desconocidos para la obsesión de la velocidad”.
  • El 16 de marzo de 2022, subrayó que la sabiduría de los ancianos es una palabra profética “para ir contra la corrupción”, enfatizando la necesidad de “jóvenes fuertes y ancianos sabios”.
  • El 23 de marzo de 2022, con el ejemplo de Moisés, Francisco explicó que los ancianos “ven la historia y transmiten la historia”.
  • El 30 de marzo de 2022, con Simeón y Ana, enseñó que una vejez ejercitada en la espera de la visita de Dios “tendrá más sensibilidad para acoger al Señor cuando pase”.
  • El 20 de abril de 2022, recordó que el honor por la vida vivida “es una ambición que hará brillar a los jóvenes que hereden sus mejores cualidades”.
  • El 27 de abril de 2022, a través de Rut y Noemí, resaltó la “valiosa enseñanza sobre la alianza de las generaciones”, donde la juventud puede dar entusiasmo a la edad madura y la vejez reabrir el futuro para la juventud herida.
  • El 4 de mayo de 2022, con Eleazar, el Pontífice indicó que “creer no es algo ‘de ancianos’, sino que es algo de vida”.
  • El 11 de mayo de 2022, Judit fue presentada como ejemplo de la contribución que las personas mayores pueden hacer a las familias y a la sociedad, mostrando un heroísmo en la tenacidad del amor.
  • El 18 de mayo de 2022, a través de Job, se mostró que los ancianos “tienen esta paz, una paz -yo diría- casi mística, es decir la paz del encuentro con Dios”.
  • El 25 de mayo de 2022, reflexionando sobre Cohélet, el Papa dijo que si los ancianos “conservan intacta su pasión por la justicia, entonces hay esperanza para el amor, y también para la fe”.
  • El 1 de junio de 2022, hizo un llamado a que “toda la sociedad debe apresurarse a atender a sus ancianos -¡son el tesoro!- cada vez más numerosos, y a menudo también más abandonados”.
  • El 8 de junio de 2022, con Nicodemo, el Pontífice recordó que la misión de los ancianos es disipar “la ilusión tecnocrática de una supervivencia biológica y robótica” y abrirse “a la ternura del vientre creador y generador de Dios”.
  • El 15 de junio de 2022, al hablar de la curación de la suegra de Simón, enfatizó que es “la comunidad cristiana la que debe cuidar de los ancianos”.
  • El 22 de junio de 2022, a través del diálogo de Jesús resucitado con Pedro, Francisco destacó que el seguimiento de Jesús “sigue adelante, con buena salud, con no buena salud, con autosuficiencia y con no autosuficiencia física”.

La Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores

La Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, instituida por el Papa Francisco en 2021, busca ser una ocasión para “encontrarse con quien está solo”. El Papa invita a todos -diócesis, parroquias, asociaciones y comunidades- a celebrar esta jornada, poniendo en el centro la alegría de un renovado encuentro entre jóvenes y ancianos.

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO - JORNADA MUNDIAL DE LOS ABUELOS Y MAYORES - 24 DE JULIO

Esta jornada tiene dos momentos principales de celebración: la Misa en cada parroquia, diócesis y comunidad eclesial, y en Roma en la Basílica de San Pedro; y el segundo momento, que es visitar a un anciano solo. La idea es vencer la soledad, haciendo de este día "un día donde nadie esté solo". Visitar a un anciano no es sólo un gesto gentil, es algo más, es un gesto espiritual que libera de la indiferencia y la soledad.

El tema de la Jornada se centra en el encuentro entre María e Isabel, un encuentro lleno del Espíritu Santo que el Papa utiliza para pedir que no se dejen solos a los ancianos y se realicen gestos concretos para abrazarlos.

La lógica de Dios en la Biblia es completamente opuesta a la marginación y el abandono al que a menudo se ven sometidas las personas mayores en nuestras sociedades. La Sagrada Escritura presenta numerosos casos de hombres y mujeres ya avanzados en edad, a quienes el Señor incluye en sus planes de salvación, como Abraham y Sara, Zacarías e Isabel, Nicodemo, y Moisés, llamado a liberar a su pueblo a los ochenta años. “A sus ojos la vejez es un tiempo de bendición y de gracia, y los ancianos, para él, son los primeros testigos de la esperanza”.

El Papa Francisco resalta la mutualidad de las generaciones: “Si es cierto que la fragilidad de los ancianos requiere la fuerza de los jóvenes, es igualmente cierto que la inexperiencia de los jóvenes requiere el testimonio de los ancianos para planificar sabiamente el futuro”. Los ancianos no son sólo destinatarios de amor y cuidados; ninguna fracción de la vida humana, por debilitada que esté por el paso de los años, está exenta de la tarea de amar.

Llamados a la "Revolución de la Ternura"

“Queridas abuelas y queridos abuelos, queridas ancianas y queridos ancianos, en este mundo nuestro estamos llamados a ser artífices de la revolución de la ternura. Hagámoslo, aprendiendo a utilizar cada vez más y mejor el instrumento más valioso que tenemos, y que es el más apropiado para nuestra edad: el de la oración. Nuestra invocación confiada puede hacer mucho, puede acompañar el grito de dolor del que sufre y puede contribuir a cambiar los corazones”.

El Papa Francisco anima a las parroquias, asociaciones y comunidades a ser protagonistas de la «revolución» de la gratuidad y del cuidado, visitando frecuentemente a los ancianos. Amarlos, estar cerca de ellos y visitarlos son gestos que tienen un valor liberador y redentor, tanto para quien visita como para quien es visitado.

Reflexiones clave del Papa Francisco:

  • “El anciano no es un extraterrestre. El anciano somos nosotros: dentro de poco, dentro de mucho, inevitablemente, aunque no pensemos en ello.”
  • “Los abuelos son la sabiduría de la familia, son la sabiduría de un pueblo.”
  • “¡Es un gran don para la Iglesia, la oración de los abuelos y de los ancianos! ¡La oración de los ancianos y abuelos es un don para la Iglesia, es una riqueza!”
  • “Los abuelos tienen una capacidad para comprender las situaciones más difíciles: ¡una gran capacidad!”
  • “¡Qué bello es el aliento que el anciano logra transmitir al joven en busca del sentido de la fe y de la vida! Es verdaderamente la misión de los abuelos, la vocación de los ancianos.”
  • “¡Es feo ver a los ancianos descartados, es una cosa fea, es pecado!”
  • “Hijo mío, socorre a tu padre en su vejez y no le causes tristeza mientras viva. Aunque pierda su lucidez, sé indulgente con él; no lo desprecies, tú que estás en pleno vigor.”

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