Alimentación en Pacientes Mayores con Cáncer de Hígado: Recomendaciones Esenciales

Una alimentación adecuada en pacientes con cáncer de hígado, especialmente en adultos mayores, es crucial para mantener el peso y las reservas de nutrientes. Esto contribuye a una mejor tolerancia al tratamiento, fortalece el sistema inmunitario y facilita la recuperación. Es importante destacar que el estado nutricional y la dieta son factores relevantes en el pronóstico del paciente, ya que los pacientes con cáncer de hígado tienen un mayor riesgo de desnutrición debido al deterioro de la función hepática.

Importancia de la Nutrición en el Cáncer de Hígado

La buena nutrición es muy importante en pacientes con cáncer de hígado. Una alimentación saludable ayuda al cuerpo a funcionar de la mejor manera, lo que es aún más crucial si se padece cáncer. Comenzar el tratamiento con buenas reservas nutricionales ayuda a preservar la fuerza, el nivel de energía y las defensas contra las infecciones. También puede prevenir la degradación del tejido corporal y promover la formación de nuevos tejidos. Los pacientes bien nutridos pueden tolerar mejor los efectos secundarios del tratamiento e incluso tolerar dosis más altas de ciertos medicamentos. De hecho, algunos tratamientos contra el cáncer funcionan mejor si el paciente está bien nutrido y consume suficientes calorías y proteínas.

La desnutrición es un problema frecuente pero a menudo subdiagnosticado en pacientes con cáncer, describiendo una disminución de la masa corporal magra que puede afectar funciones como la movilidad y la capacidad de autocuidado o resistencia a infecciones. Alrededor de un tercio de los pacientes con cáncer están desnutridos, y esto puede ocurrir incluso en pacientes con sobrepeso u obesidad. La caquexia relacionada con el cáncer, que implica una pérdida sustancial de peso, músculos y fuerza, representa un gran riesgo para los pacientes con cáncer de hígado y puede desarrollarse gradualmente, quedando enmascarada por otros efectos de la enfermedad o su tratamiento, como la retención de líquidos e hinchazón causada por edemas o ascitis.

Signos y Síntomas del Cáncer de Hígado

La sintomatología del cáncer de hígado suele presentarse en estadios avanzados de la enfermedad. Los principales signos o síntomas característicos incluyen ictericia (coloración amarillenta de la piel), hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado), esplenomegalia (aumento del tamaño del bazo) y alteraciones en el tamaño y visibilidad de las venas en el abdomen. Otros síntomas inespecíficos pueden ser la anorexia, pérdida de peso sin causa aparente, cansancio o fatiga, náuseas y/o vómitos, saciedad precoz y confusión. Es fundamental que, ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, se acuda al médico para un diagnóstico adecuado.

Factores de Riesgo e Incidencia

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2023 se estimaron 6.695 nuevos casos de cáncer de hígado, siendo más prevalente en hombres. Entre el 60-80% de los cánceres de hígado están asociados a la cirrosis, una condición donde las células hepáticas se dañan y son reemplazadas por tejido cicatricial. La infección por los virus de la hepatitis B y C son causas comunes de cirrosis y, consecuentemente, favorecen el desarrollo de cáncer de hígado.

Además, existen factores de riesgo modificables como el consumo de alcohol, que es una de las principales causas no víricas de este tipo de cáncer. Otros factores incluyen la obesidad, el tabaquismo, la esteatosis hepática no alcohólica (EHNA) derivada de un estilo de vida poco saludable o una diabetes tipo 2 mal controlada, y la contaminación con aflatoxinas.

Infografía sobre los factores de riesgo modificables del cáncer de hígado

Recomendaciones Dietéticas Generales

El consejo dietético debe ser siempre individualizado, pero existen recomendaciones generales para personas con cáncer de hígado:

  • Consumir suficiente proteína diaria a través de alimentos ricos en este macronutriente (carnes magras, pescado, huevos, legumbres, lácteos).
  • Incorporar alimentos ricos en fibra para alcanzar una dosis diaria de 25-30g/día (siempre que no haya diarrea).
  • Elegir fuentes de grasa saludables como aceite de oliva, aguacate, frutos secos y semillas (chía o lino), y otras ricas en omega-3 (pescados azules).
  • Optar por fuentes de carbohidratos complejos (legumbres, tubérculos, cereales integrales, vegetales, fruta).
  • Los líquidos, preferentemente agua, deben tomarse fuera de las comidas para evitar la saciedad, bebiendo de 2 a 3 litros diarios.
  • Escoger alimentos que gusten y no obligarse a comer los que no gusten.
  • Intente tener de 6 a 8 comidas y refrigerios pequeños (del tamaño de un puño) a lo largo del día.
  • Beba la mayor parte de su consumo de líquidos entre comidas en vez de hacerlo junto con las comidas.

Alimentos a Reducir o Evitar

Cuando se padece cáncer de hígado, es crucial eliminar o reducir el consumo de alcohol, ya que el alcoholismo crónico es una de las principales causas no víricas de la cirrosis. También es recomendable reducir el consumo de:

  • Azúcares simples procedentes de dulces, bollería industrial, refrescos o bebidas carbonatadas y zumos industriales.
  • Alimentos ultraprocesados en general, priorizando aquellos frescos o mínimamente manipulados.
  • Grasas saturadas y grasas trans, presentes en lácteos enteros, carnes rojas y alimentos fritos o snacks altamente procesados.

Es importante recordar que se trata de reducir, no de prohibir, ya que la clave está en la frecuencia de consumo para mantener una alimentación más saludable en general.

Alimentos Recomendados

Las frutas y verduras son esenciales por su aporte de vitaminas, poder antioxidante y papel en el metabolismo. Es fundamental asegurar el aporte de proteínas para evitar la desnutrición proteica y la caquexia. Los alimentos proteicos recomendados incluyen:

  • Carnes: Preferiblemente carnes blancas (pollo, pavo, conejo). Disminuir el consumo de carnes rojas (cerdo, ternera, cordero) y evitar carnes procesadas (salchichas, hamburguesas, embutidos).
  • Lácteos: Aportan proteínas y vitamina D. Priorizar yogures naturales y quesos frescos sobre quesos grasos (curados, semicurados).
  • Pescados: Especialmente el pescado azul (salmón, atún, sardinas, anchoas, caballa) por su aporte de proteínas de calidad, omega-3 y vitamina D. Evitar mariscos crudos por el riesgo de hepatitis A.
  • Huevos: Proteína ideal para mantener niveles adecuados. Se pueden consumir diariamente en tortillas, revueltos o a la plancha.
  • Legumbres: Fuente importante de proteína (17-25% de su composición).
  • Fuentes de proteína que no sean animales, como los frijoles, el tofu y los productos lácteos, cuando sea posible.

Consideraciones Específicas para el Hígado Dañado

En personas con hígados muy dañados, las proteínas pueden no procesarse apropiadamente, lo que puede llevar a la acumulación de productos residuales tóxicos que afecten el cerebro. Los cambios en la dieta en estos casos pueden incluir:

  • Reducir la cantidad de proteína animal que se consume para disminuir la acumulación de productos de desecho.
  • Aumentar la ingesta de carbohidratos para que sea proporcional a la cantidad de proteína. Los carbohidratos deben ser la mayor fuente de calorías.
  • Comer aproximadamente de 1.2 a 1.5 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal. Si el daño hepático es grave, la cantidad de proteína puede necesitar ser menor. Siempre consulte con su proveedor de atención médica sobre las necesidades proteínicas específicas.
  • Consumir una ingesta moderada de grasas, según lo indique el proveedor. El incremento de carbohidratos y grasas ayuda a prevenir la descomposición de las proteínas en el hígado.
  • Tomar suplementos vitamínicos, en especial vitaminas del complejo B, ya que muchas personas con enfermedad hepática tienen deficiencia de vitamina D.
  • Limitar el consumo de sal, ya que puede empeorar la acumulación de líquidos y la hinchazón en el hígado.

Es fundamental no limitar demasiado la proteína sin supervisión médica, ya que esto puede causar deficiencias de ciertos aminoácidos.

Ejemplo de Menú Diario

Cada persona es única y su alimentación debe adaptarse de forma individualizada. Este es un ejemplo de menú diario compatible para una persona con cáncer de hígado:

  • Desayuno: Café con leche sin azúcar añadido + tostadas de pan integral con aguacate y huevo o 2 huevos revueltos con especias. Frutas.
  • Media mañana/Almuerzo: Requesón con almendras o queso fresco con nueces.
  • Comida: Garbanzos con espinacas y bacalao + Fruta de temporada de postre, o Lentejas con arroz integral y verduras (pimientos, cebolla, berenjena…) con dados de pollo y naranja.
  • Merienda: Yogur natural (sin azúcar) con semillas de lino, kiwi y copos de avena integrales, o yogur natural con plátano, arándanos, crema de cacahuete y copos de avena.
  • Cena: Tortilla de patatas + Ensalada de verdura variada con aliño + Onza de chocolate alto % cacao (> 85%), o Dorada o lubina al horno con limón, aceite, ajo y perejil con ensalada de lechuga, aguacate y queso fresco. Opcional: yogur natural de postre o recena.

Manejo de Síntomas y Efectos Secundarios a Través de la Nutrición

Durante el tratamiento del cáncer, es común experimentar diversos síntomas y efectos secundarios que pueden afectar la ingesta y absorción de nutrientes. Los cambios en la dieta pueden ayudar a manejarlos, pero también pueden ser necesarios medicamentos.

Pérdida de Apetito

La pérdida de apetito es una disminución del deseo de comer, muy frecuente en tratamientos contra el cáncer.

  • Siga un horario para las comidas.
  • Elija alimentos con alto contenido de calorías y proteínas.
  • Evite beber grandes cantidades de líquidos durante las comidas.
  • Muévase cuando le sea posible.

Náuseas y Vómito

Pueden ser causados por radioterapia, quimioterapia, cirugía, dolor, medicamentos, infecciones o estrés.

  • Manténgase bien hidratado con bebidas con alto contenido de electrolitos.
  • Trate de no saltearse comidas.
  • Beba sorbos de líquidos durante el día.

Estreñimiento

Ocurre cuando se defeca con menos frecuencia de lo normal, con causas diversas como la dieta, actividad, estilo de vida, quimioterapia y analgésicos.

  • Beba muchos líquidos, al menos 8 a 10 vasos al día.
  • Aumente su actividad física.

Diarrea

Se caracteriza por deposiciones blandas o acuosas, o mayor frecuencia de lo normal.

  • Tome una cantidad suficiente de líquidos, al menos 1 vaso después de cada deposición líquida.
  • Evite alimentos con alto contenido de azúcar o grasa, o picantes.
  • Evite alimentos y líquidos elaborados con sustitutos del azúcar.

Sequedad en la Boca

Puede causar caries y daño a los dientes.

  • Enjuáguese la boca antes y después de las comidas.
  • Use un enjuague bucal sin alcohol.
  • Beba muchos líquidos a lo largo del día, al menos 8 a 10 vasos.

Dolor de Boca o Garganta

Puede ser causado por quimioterapia o radiación en cabeza o cuello, dificultando la alimentación.

  • Cocine los alimentos hasta que queden suaves y tiernos.
  • Evite alimentos que causen dolor.
  • Agregue salsas, caldos, aceites, mantequilla.
  • Enjuáguese la boca a menudo con un enjuague bucal sin alcohol.

Cambios en el Sabor de los Alimentos

La quimioterapia, radioterapia y algunos medicamentos pueden afectar el sentido del gusto, causando sensaciones amargas o metálicas.

  • Si los alimentos tienen sabor amargo o metálico: Evite usar cubiertos de metal; use de plástico o bambú. Evite alimentos enlatados.
  • Si los alimentos tienen un sabor u olor distinto al normal: Evite alimentos altos en proteínas con olores fuertes, como carne de res y pescado.

Sensación de Llenarse Pronto

Sentirse lleno más rápidamente de lo habitual al comer.

  • Realice actividad física liviana después de comer, según su capacidad.

Reflujo

El contenido del estómago regresa al esófago, causado por quimioterapia, radiación y esteroides.

Su equipo de atención médica puede recetarle medicamentos para ayudar a controlar el reflujo. Se recomienda consultar con ellos para pautas dietéticas específicas.

Fatiga

Es el efecto secundario más común del cáncer y sus tratamientos, pudiendo impedir las actividades diarias.

La nutrición adecuada y la actividad física moderada pueden ayudar a mejorar los niveles de energía y reducir la fatiga.

Hidratación y Suplementos

Mantenerse hidratado es fundamental. Se puede lograr con agua, bebidas con calorías y proteínas, jugos de frutas o batidos nutritivos. Los batidos son una excelente manera de mejorar la nutrición si no se pueden comer alimentos sólidos.

Recetas para pacientes oncológicos - Fundación Valle del Lili

Los suplementos alimenticios (vitaminas, minerales, hierbas) deben ser discutidos con el médico, enfermero o nutricionista dietista registrado, ya que la mayoría de los nutrientes pueden obtenerse de una dieta equilibrada y algunos suplementos pueden interactuar con los tratamientos.

Actividad Física

La actividad física ofrece muchos beneficios: ayuda a mantener la masa muscular, la fuerza, la energía y la resistencia de los huesos. Puede disminuir la depresión, el estrés, el cansancio, las náuseas y el estreñimiento, y mejorar el apetito. Si el médico lo autoriza, se recomienda iniciar con 5 a 10 minutos de actividad moderada al día, como caminar, y aumentar gradualmente hasta alcanzar 150 a 300 minutos o más a la semana.

Ilustración de personas realizando actividad física moderada

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