BTS: Un Vínculo de Amor y Superación

Las mejillas de ambos se volvieron rojas, y nuestros instintos empezaban a volverse ansiosos por el otro. "Quieres... ¿Dormir esta noche?", preguntó uno. El otro respondió con un titubeo: "P-pero... Q-qué si vamos mañana a la empresa...". La respuesta fue tranquilizadora: "Le decimos que te sentías enfermo y que necesitas quedarte en la cama... Porque no podrás caminar mañana". El miedo se hizo presente: "Tengo miedo ahora...". Pero el amor disipó la duda: "No lo tengas... Nunca te haría daño... Te amo". Y la reciprocidad fue clara: "Y yo a ti...".

La Profundidad de su Relación

Con tanto desarrollo que habíamos tenido como pareja, esa noche donde experimentamos con nuestros cuerpos, las risas por cometer errores y los aullidos de placer que provenían de nuestros lobos. Esta vez creamos un enlace permanente. Se sentía algo más especial, diferente, único. Podía escuchar su corazón latir y un sentimiento combinado con el mío, un cuerpo diferente. Supe que él podía sentir lo mismo cuando me miró con una hermosa sonrisa mientras acariciaba mi cabello.

Un Vínculo Indeleble

"Esta es la real...", comenzó uno. El otro, con sorpresa, preguntó: "H-hicimos... U-un enlace?". La confirmación llegó con ternura: "Es tu marca, que se quedará contigo todo el tiempo. Te protegeré ahora más, mi omega." Una marca le decía a los demás que ya le pertenecía a alguien. En tan poco tiempo, nuestra relación se hizo una muy fuerte, de unión de vida, y desde ahora tenemos que cuidar el lazo que hicimos.

Ilustración de dos figuras unidas por un hilo de luz, simbolizando un vínculo permanente.

Momentos de Íntima Conexión

Me sujetó de la cintura mientras nos acostábamos juntos. Apagó la luz e inmediatamente me abrazó; no nos importaba estar desnudos y tocarnos, el contacto se había hecho muy especial. Pero su mirada en ese momento de oscuridad y cercanía... Fue lo más hermoso que he visto hasta ahora. "Mi Jinnie... Mi amor... Te amo tanto...", susurró. "Yo también te amo... Te amaré toda mi vida...", respondió.

Puso su mano suavemente en mi pecho sólo como caricia, después besó mi frente con dulzura y cerró sus ojos. "Buenas noches... Mañana te haré el desayuno yo, porque no creo que puedas caminar." "Malvado... Pero espero que lo cumplas... Descansa mi alfa...", respondió con una sonrisa pícara.

Me oculté en su pecho escondiéndome del frío, me protegía a la perfección, como si su cuerpo estuviera diseñado solo para mi cuidado. Tal vez siempre estuvimos destinados, y ahora que estamos juntos, podría ser considerado lo más hermoso que nos haya pasado en la vida.

Superando las Dificultades Físicas

Al día siguiente, como supusimos, realmente ni quería levantarme porque mi cadera me dolía tanto e incluso mi espalda baja y mis muslos por todo el movimiento. NamJoon se burlaba mucho de mí, pero me daba la atención que necesitaba. Con amor y mucho cuidado, me hizo el desayuno ese día y me hizo el favor de explicárselo a los demás porque no podía ni sentarme bien como para hablar.

Así que con mi discapacidad, realmente no podíamos ir a la empresa con PD nim. Le pidió a nuestro jefe que nos diera unos días más, accedió a ello, pero tendríamos que ir el fin de semana. Me daba tiempo también para hablar con los demás para solucionar lo que sea que esté pasando. Y aunque sé que se lo merece, ver a Suga todo el día dormido en el sofá con una expresión deprimente y sin casi comer.

Ilustración de NamJoon preparando el desayuno para alguien con cuidado y ternura.

Un Encuentro Familiar Inesperado

-¡Luda, no tires del pelo a Jimin! -"Pero el pelo de papá es muy suave...", respondió la niña. -¿Qué es todo este escándalo? -preguntó Namjoon, abriendo la puerta. -¡Abuelo! -gritó Luda, y se abalanzó sobre él para abrazarlo. Su nieta era la viva imagen de su hija. -Papá... -dijo un niño detrás de la pierna de Hoseok. -¿Tengo monos en la cara? -Jin -le revolvió el pelo Hoseok-, dale un abrazo al abuelo. Hace mucho que no os ve. Jin caminó despacio y asustado hasta Namjoon y este lo recibió con los brazos abiertos. Bastaron dos segundos para que el niño entrara en confianza.

-Bueno, pasemos todos, ¿no? -dijo Jimin, riéndose. Se acomodaron todos en el sofá y Yoongi apareció por sorpresa unos minutos más tarde. -¡Tío Yoongi! -Sorpresa... -canturreó él, dejando las bolsas de comida sobre la mesa. -¿Ya traes comida para cebar a los niños? -preguntó Namjoon, molesto. Quería la comida sólo para él. -Por eso nos gusta tío Yoongi. Jin ocultó su sonrisa. Le hacía mucha gracia su hermana mayor.

-Cuánto tiempo, Yoon. -lo saludó Hoseok con una gran sonrisa que este le devolvió. -Veo que los niños han crecido. -le susurró al oído. -Sí -estuvo de acuerdo Hoseok -, no como tú. Se llevó una buena colleja.

-Tío Yoongi ha pegado a papá -dijo Jimin a los niños-, ¿qué hay que hacer en estas ocasiones? Ambos niños se miraron entre ellos y luego miraron a su abuelo. Namjoon les dijo en voz baja algo distinto a cada uno. -Rallar su coche. -dijo Luda, sonriendo. -¿Cagar en su comida? -dijo Jin, algo asqueado. Todos estallaron en risas, menos Yoongi, como siempre. -No los vuelvas a traer.

Recuerdos y Emociones Compartidas

Estuvieron comiendo de todo tipo de guarrerías de picoteo, hasta que empezaron a zapear por los canales de la televisión. Luda no se estaba quieta, así que de tanto saltar por el sofá, logró pisar el mando de la televisión de forma que se apagó la pantalla y se volvió a encender, mostrando un vídeo en pausa. -¿Qué has hecho, peque? -preguntó Hoseok, cogiendo el mando y mirándolo por ambos lado. Le dio al play a ver si conseguía hacer algo y el vídeo empezó. Hoseok se llevó una mano a la boca. Los tres revivieron en ese momento aquel día en que Luda había preparado aquel vídeo como regalo de cumpleaños para Hoseok, quien cumplía 19 años. Ahora, diez años después, cada uno lo estaba viendo también entre cinco personas más, pero ya no eran las mismas. Ambos niños estaban emocionados de estar viendo todos aquellos vídeos de su padre Hoseok de pequeño y no paraban de hacer preguntas sobre Jinna y Luda.

Un Adiós Silencioso y un Nuevo Comienzo

Creyó que todos se habían marchado ya, pero una persona extrañamente particular se alejaba de la tumba de la chica con ayuda de un bastón y gafas oscuras. No le tomó la mayor atención y continuó hasta estar frente a la lápida fría de piedra. Acomodó las flores a un lado para sentarse frente a frente a la lápida, amarró los globos a una piedra para que no se fueran volando, no todavía, sacó unas acuarelas de la mochila y pinceles bastante finos. Adornó su lápida con las flores más bonitas, también habían estrellas, tomó entre sus manos el cuadro que tenía su fotografía y la quitó, la reemplazó por un hermoso retrato de ella que él había pintado. Estaba listo, todo estaba hermoso.

De su bolsillo sacó una hoja de papel y la leyó, lo había hecho antes y lo volvería hacer. "Aprendí algunas cosas que me gustaría compartir contigo. No hay prisa, camina lento mira las calles, los colores, las personas, escucha sus corazones como solo tu sabes hacerlo." Volvió a doblar el papel y guardarlo en su bolsillo, se puso de pie tomó el montón de globos y uno a uno se los entregó al cielo con media sonrisa en el rostro. No importaba porque volvería a verla, lo sabía y estaba tranquilo, no había prisa.

Desde el otro lado, entre algunas otras lápidas más antiguas, había un chico sentado entre el pasto y arrancando la hierba, mientras lloraba el silencio. Él hombre de los globos se fue con media sonrisa en el rostro, pero aún así había un rastro de melancolía. Él lo estaba observando. Se acercó y vio su lápida adornada, se dejó caer en el piso derrotado con la cabeza agachada, y tomó el retrato de ______ entre sus manos, "oh, se había vuelto una mujercita tan hermosa", y sollozó aún más.

- Taehyung, ya es hora de irnos. -Pero el chico no respondió, nunca lo hacía de todos modos, solo a ella. - ¿No hablarás verdad? -Mierda -Yoongi se pasó las manos por el cabello frustrado-. Mira, soy ciego, no te veo y no me respondes. No sé si realmente estás ahí. Taehyung se puso de pie y apoyó su mano en el hombro de Yoongi para que supiera que ahí estaba.

La Vida a Través de Otros Sentidos

Las tardes en la cafetería de la abuela Lee eran mi refugio. En ese rincón, entre el aroma a café recién hecho y el murmullo de las conversaciones, yo podía ser yo misma. No necesitaba fingir, no necesitaba disculparme por mi "condición". Aquí, podía sentir el mundo en tonos grises, en texturas y aromas, y eso era suficiente.

Mis dedos recorrían las letras en braille de mi libro. Las palabras, frías y puntiagudas bajo mis yemas, me transportaban a mundos mágicos que solo yo podía ver. Y no necesitaba verlos con los ojos, los veía con la mente, los sentía con el corazón.

Ilustración de una joven leyendo un libro en braille en una cafetería acogedora.

Enfrentando el Prejuicio

Un golpe brusco me sacó de mi lectura. Una risotada estridente se apoderó del local, seguido de un sonido de vasos rompiéndose y un murmullo de quejas. Fruncí el ceño. Conocía esa risa, la risa de los que se burlaban, los que se sentían superiores. No podía verlos, pero podía sentirlos. Los podía oír, y eso era suficiente para saber quiénes eran.

Un silbido agudo me obligó a levantar la cabeza. Una sombra se cernía sobre mí, bloqueando la luz tenue de la cafetería. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda. - ¿Te importaría un poco mover tu culo, cieguita? Era él. El chico que todos temían, el chico que todos evitaban. Y ahora, estaba frente a mí, mirándome con desdén. ¿Qué podía hacer una chica ciega contra un chico como él?

La Tarea y la Búsqueda de Inspiración

- Namkyung, aún no has terminado la tarea - la voz de mi madre me devolvió a la realidad. No me había dado cuenta de que había regresado. - Necesito que termines la tarea, cariño - insistió. - Si te soy honesta... no entendí nada. La abuela Lee no sabe leer bien. Ella me confunde. - No quiero pretextos Namkyung. Iré al centro por algunas cosas para la cafetería, por favor te pido que termines tus tareas, cuando llegue voy a revisar cada una de ellas. - Pero mamá. Ella solo me dió un beso en la frente. Como si eso solucionará mis problemas con la física. - Te veo al rato cariño. Tu abuela estará aquí, pero te pido que te concentres. Y pronto escuché como la campanita de la puerta sonaba. Mi madre había salido. Tomé mi braille y comencé, realmente no deseaba hacerlo porque cada vez que pensaba en fórmulas mi cabeza dolía con intensidad.

Sabía que mi madre había dicho que terminara mis deberes, pero eso no era lo que yo quería. Me gustaba dibujar las cosas que aún podía recordar, amaba sentir esa sensación en el papel, los trazos. Tomé algunas cosas de mi estuche y las hojas blancas a mi izquierda. Tenía tantas ganas de dibujar algo bello, pero por alguna razón no sabía qué dibujar. Pensé en un conejo, pues me salían bien a excepción de los dientes o quizás un caballo, pero era mala dibujando sus ojos. En sí tenía las ganas de hacer algo, pero no tenía el talento en ese momento.

Ilustración de una joven dibujando con esmero, rodeada de bocetos.

Conversaciones Inesperadas

- ¿Por qué hemos venido aquí? -cuando sonó la campana de la puerta pensé que mi madre había vuelto, así que no demoré en tomar mi braille y comencé a escribir lo que sea que me viniera la mente. Pero cuando escuché la voz del chico mis sentidos se relajaron y solo pude prestar atención a su voz, pues no era como si en este local vinieran muchas personas, es más era raro que lo hicieran y eso que mi abuela hacía las mejores donas de todo el condominio. - Solo quería hablar contigo -dijo otro chico. Al parecer ambos amaban la cero discreción. Sus voces llegaban a mi distancia. - bufo - ¿Para qué? No hay razón para hablar. Dije lo que tenía que decir. Tu hermana no me gusta y mucho menos me interesa. - Es que... Jimin...

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