Es esencial para todos mantener una hidratación adecuada, pero esta necesidad se vuelve aún más crítica a medida que envejecemos. El agua es un nutriente esencial para las personas, tengan la edad que tengan. Sin embargo, en el caso de las personas mayores es un elemento de vital importancia para el mantenimiento de un óptimo estado de salud, independientemente de la estación del año en la que nos encontremos.
La deshidratación ocurre cuando el cuerpo expulsa más líquidos de los que absorbe, resultando en un nivel inadecuado de agua para las operaciones normales del cuerpo. La deficiencia de líquidos en el cuerpo ocurre con mucha más frecuencia de lo que se reconoce.

¿Por qué las personas mayores son más propensas a la deshidratación?
Cambios fisiológicos y factores de riesgo
Las personas mayores son bastante propensas a sufrir de deshidratación, en especial en la época de verano, cuando las temperaturas aumentan considerablemente. A medida que envejecemos, nuestro sentido de la sed disminuye y esa proporción de dos tercios de agua que forma parte del cuerpo se reduce, especialmente en las mujeres. Por ello, cuando una persona de edad avanzada siente sed, es un signo claro de deshidratación.
El hecho de ser mayor ya es un factor de riesgo para no mantener suficiente agua en el cuerpo, ya que la reserva de líquidos es menor que en la juventud y la percepción de sed disminuye. Esta combinación aumenta significativamente el riesgo de deshidratación.
Además de los cambios fisiológicos, existen otros factores que pueden propiciar la deshidratación en personas mayores. Uno de ellos es el estado cognitivo. En el caso de personas dependientes se requiere una especial vigilancia, creando una pauta de hidratación a cargo de sus cuidadores. Determinadas patologías y medicamentos también llevan a la reducción de agua en el cuerpo. Asimismo, algunas personas de avanzada edad limitan la ingesta de líquido ante problemas de incontinencia urinaria o de deglución (disfagia).
Las personas mayores que realicen actividad física también deben aumentar su hidratación. De la misma forma, la dieta condiciona mucho la cantidad de agua corporal.
Tipos y Gravedad de la Deshidratación
Clasificación de la deshidratación según su gravedad
No toda la falta de agua tiene la misma gravedad. Según la cantidad de carencia, la edad y la salud de la persona, la deshidratación puede ser más o menos peligrosa:
- Deshidratación leve: Es de riesgo bajo y presenta los primeros síntomas de esta condición.
- Deshidratación moderada: Suele aparecer por la inacción ante una deshidratación leve, aunque también puede darse por otros motivos, como patologías. Sus síntomas son algo más graves.
- Deshidratación severa: La carencia de agua en personas de edad avanzada es una condición grave, ya que tienen menos cantidad de agua en su cuerpo y pueden llegar a la deshidratación severa más rápido.
Tipos específicos de deshidratación
Existen diferentes tipos de deshidratación basados en la proporción de agua y electrolitos perdidos:
- Deshidratación Isotónica: Es la forma más común, donde hay una pérdida equitativa de agua y electrolitos.
- Deshidratación Hipertónica: En este tipo, el cuerpo pierde más agua que electrolitos. Los adultos mayores suelen experimentar deshidratación hipertónica, lo que debería ser motivo de preocupación.
- Deshidratación Hipotónica: Aquí, el cuerpo pierde más electrolitos que agua.
Etapas de la deshidratación
La deshidratación puede manifestarse en diferentes etapas con síntomas progresivos:
- Etapa 1: Se manifiesta con una pérdida del 2-4% del peso corporal total. Los adultos mayores experimentan sed intensa, boca seca, debilidad, somnolencia y náuseas.
- Etapa 3: Esta etapa es particularmente peligrosa para la salud.
Síntomas de Deshidratación en Personas Mayores
Signos generales de alerta
Para poder combatir la deshidratación en personas mayores, es imprescindible saber si el anciano o anciana en cuestión está deshidratado o no. En las personas mayores, los síntomas de deshidratación pueden ser sutiles o confundirse con otras condiciones, pero hay algunos signos tempranos y avanzados inequívocos. Al envejecer, la percepción de la sed disminuye, lo que hace que sea aún más importante estar conscientes de estos síntomas.

Los síntomas comunes de deshidratación incluyen:
- Orina oscura
- Boca seca
- Fatiga y debilidad
- Mareos y desmayos
- Confusión mental
- Aletargamiento
- Piel seca
- Dolor de cabeza
- Pulso rápido
- Pérdida de peso rápida
La confusión mental, por ejemplo, se puede atribuir a demencia cuando en realidad es deshidratación. La fatiga, por su parte, se achaca a la edad o la depresión.
Detección de casos severos
Los casos graves de deshidratación se pueden dar si no se pone remedio a tiempo o debido a alguna afección que la provoque.
Complicaciones de la Deshidratación
El déficit de agua corporal en personas de edad avanzada puede llevar a complicaciones de patologías previas. Cuando el cuerpo pierde demasiado líquido, sus funciones se ven afectadas. Al faltarle agua, el cuerpo tiene que forzar mucho los órganos y poco a poco van fallando. En caso de tener alguna infección, este fallo puede ser letal más rápidamente.
Las complicaciones de la deshidratación en personas mayores pueden ser graves, variadas y a veces irreversibles si no se tratan rápidamente. En un estudio se ha detectado una relación entre las personas de la tercera edad con infecciones y deshidratación, especialmente en aquellas con neumonía e infecciones urinarias. Si no se trata, la deshidratación puede provocar infecciones del tracto urinario y otros problemas del sistema urinario, problemas renales, convulsiones y agotamiento por calor o accidente cerebrovascular. Otra consecuencia de la deshidratación en ancianos es el estreñimiento.

Cantidad de Agua Recomendada para Personas Mayores
La pauta general para adultos es beber aproximadamente 8 vasos (64 onzas) de agua al día. La mayoría de las personas mayores deben aspirar a beber al menos 6-8 tazas (1.5-2 litros) de agua diariamente. Las necesidades básicas de consumo de agua, en las personas mayores se calculan entre 2.5 l a 2.75 l al día, esto es, de 8 a 10 vasos de agua diarios.
- Para una mujer de 80 años: También debe apuntar a alrededor de 8 vasos de agua al día.
- Para una persona de 90 años: Es aconsejable que aspire a beber al menos 6-8 vasos de agua al día.
El agua debe distribuirse a lo largo del día, especialmente en la mañana y durante la tarde, pudiendo ser menor en la noche para facilitar el descanso. La hidratación puede provenir de una variedad de fuentes, incluidas jugos, leche, sopas e incluso ciertos alimentos.
Beneficios de una Hidratación Adecuada
La hidratación es fundamental en el cuidado de la salud, especialmente en las personas mayores. Es importante conocer cuáles son los beneficios del agua para un óptimo estado de salud:
- Mantención de la función cerebral: La deshidratación puede afectar la concentración, la memoria y la cognición, por lo que mantenerse bien hidratado es esencial para preservar la salud mental.
- Salud cardiovascular: Contribuye a mantener una presión arterial saludable, evitando mareos.
- Regulación de la temperatura corporal: Es especialmente importante porque con la edad se pierde la capacidad de adaptarse bien a los cambios de temperatura, tanto al frío como al calor.
- Prevención de estreñimiento: Un problema común en las personas mayores, ya que con el calor, el intestino busca absorber agua, y con ello las heces en su interior se secan, aumentando las deposiciones duras y el riesgo de estreñimiento.
- Mantención de la función renal: Beber suficiente agua ayuda a mantener los riñones en buen estado de funcionamiento y a eliminar las toxinas del cuerpo.
- Prevención de infecciones del tracto urinario: La deshidratación aumenta el riesgo de este tipo de problemas.
- Reducción del riesgo de caídas: La falta de líquidos puede causar mareos y debilidad, aumentando las probabilidades de caídas. Mantenerse hidratado contribuye a mantener la estabilidad y prevenir accidentes.
- Piel saludable: La piel tiende a volverse más seca con la edad. Una hidratación adecuada ayuda a mantener una buena piel, evitando la sequedad y el agrietamiento.
Estrategias para Prevenir y Combatir la Deshidratación
Fomento de la ingesta de líquidos
Debido a la pérdida de la sensación de sed, es importante que el cuidador o cuidadora provea líquidos a lo largo del día y se asegure de que los consuma aunque no tenga sed. Lo recomendable es beber entre 6 y 8 vasos de líquido al día. Para cumplir con esto se recomienda ingerir agua pura, aunque también se pueden consumir agua de frutas, jugos naturales, leche o caldos.
Algunas estrategias clave incluyen:
- Anticipación: No esperar a que la persona mayor tenga sed, sino ofrecer líquidos de forma proactiva.
- Introducción gradual: Si la persona es reacia a beber, no intente obligarla a beber grandes cantidades de repente. Comience con cantidades pequeñas, ofrezca la bebida que le gusta (si es saludable), y poco a poco vaya aumentando la ingesta.
- Regularidad: Fomentar el consumo regular de agua a lo largo del día. Se recomienda pautar unos intervalos para beber agua, no esperar a tener sed, y sobre todo beber durante la mañana.
- Opciones variadas: Además del agua, ofrézcales opciones como agua saborizada, agua mineral o gaseosa, jugos, infusiones de hierbas, chocolate caliente, batidos y batidos nutricionales. Es posible que estén más interesados en beber si tienen opciones.
- Temperatura: Ofrecer bebidas calientes, frías y a temperatura ambiente.
- Momentos clave: Ofrecer bebidas cuando socialice (ya que verlo a usted y a otras personas beber líquidos puede animarlos a beber también), con cada comida y al tomar pastillas (un vaso de cuatro a seis onzas).
- Facilitar el acceso: Mantener una botella de agua o jugo fresco a la vista o en el mostrador. Llevar una botella de agua cuando esté fuera de casa.
- Herramientas de ayuda: Colocar etiquetas en las botellas de agua o utilizar tablas de hidratación para recordarles que deben beber. Se pueden probar botellas inteligentes, que vibran cuando llega el momento de beber y tienen luces para seguir el progreso.
- Adaptación de utensilios: Utilizar vasos que no sean demasiado pesados ni incómodos. Si tienen problemas con la coordinación o las habilidades motoras, usar pajitas o vasitos con sorbete para que les resulte más fácil beber.
- Rehidratación rápida: Si hay dificultades para obtener suficientes líquidos, pruebe con soluciones o polvos de rehidratación, ya que proporcionan una hidratación más rápida que el agua sola.
(2019) Hidratación en el adulto mayor [] ¿cuánto deben tomar? [] Tips para tomar más agua...
Alimentación e hidratación
La comida también es importante para evitar la deshidratación en las personas de tercera edad. Recuerde que gran parte de la ingesta de agua diaria proviene de los alimentos. Por ello, se aconseja una alimentación rica en frutas y verduras que contengan gran cantidad de agua, como el melón, la sandía, la fresa, el pomelo, las uvas, la naranja, la zanahoria y el pepino, entre otros. Ofrezca alimentos que contengan mucha agua como frutas, verduras, yogur, paletas heladas, helados, gelatina, sopa a base de caldo y puré de manzana.
Control del entorno y actividad física
Mantener un ambiente fresco es fundamental. El sol es uno de los responsables de la deshidratación en personas mayores, por ello, lo mejor es limitar la exposición al sol en las horas centrales del día, especialmente en verano. Se recomienda la exposición en las primeras horas del día o las últimas. Tener una temperatura adecuada en los ambientes donde se encuentra la persona mayor es fundamental para prevenir la deshidratación. También es fundamental evitar los cambios bruscos de temperatura, sobre todo en verano, cuando la temperatura puede elevarse bastante.
Para evitar perder más líquidos de lo que debería, también es necesario limitar el ejercicio físico en esos horarios. Otra de las mejores formas de prevenir la deshidratación en personas mayores es que vistan con ropa fresca. De esta manera, el aire podrá circular mucho mejor alrededor de la piel y evitaremos una pérdida innecesaria y excesiva de líquidos. Además, estos podrán sentirse mucho más cómodos.
Fomentar las visitas médicas regulares para un seguimiento de la salud general es igualmente importante.
Bebidas a evitar o limitar
Limitar o evitar el consumo de bebidas con cafeína y alcohol, ya que pueden tener un efecto deshidratante y aumentar la necesidad de agua. Estas bebidas pueden hacerles perder líquidos.
La Deshidratación en Pacientes con Demencia
Factores específicos de riesgo
Es común que las personas con demencia se deshidraten, y si su ser querido con demencia parece confundido o cansado, puede atribuirlo a su condición, pero la deshidratación es otra posible causa. Hay muchas razones para esto:
- Es posible que no sepan cuándo tienen sed, lo cual es común en los adultos mayores que son menos sensibles a la sed.
- Es posible que no recuerden beber suficientes líquidos debido a la pérdida de memoria y dificultad para pensar.
- Quizás no recuerden dónde están los vasos, cómo usar el grifo, cómo llenar una taza o cómo abrir una botella o una caja de jugo.
- Es posible que no puedan decirle a los demás que tienen sed.
- Es posible que tomen medicamentos que les hagan perder líquidos.
- Los problemas físicos podrían dificultarles conseguir bebidas.
- Pueden tener dificultad para tragar y tener miedo de ahogarse.
- Es posible que tengan problemas con la incontinencia y piensen que beber menos les ayudará.
- Otras condiciones de salud, como la insuficiencia cardíaca congestiva o la frecuencia respiratoria rápida, podrían deshidratarlos más fácilmente.
Signos de deshidratación en pacientes con demencia
Junto con la confusión y la fatiga, otros signos de deshidratación en personas con demencia incluyen:
- Boca seca
- Orina oscura con olor fuerte
- Ojos hundidos
- Mareo
- Debilidad
- Agitación
- Constipación
- Mal aliento
- Cambios en su forma de actuar habitualmente
- Sentirse lento
- Calambres o debilidad muscular
- Dolor de cabeza
- Náuseas
Es importante estar atento a estas señales. Si los nota, anime a su ser querido a beber agua u otros líquidos y pida a otros cuidadores que hagan lo mismo. “Tenga en cuenta que la deshidratación puede aparecer rápidamente. Su ser querido podría tener síntomas después de unas pocas horas sin líquidos”, dijo Angela Allen, directora del programa de investigación clínica de enfermería de Banner Health.
Estrategias de hidratación para cuidadores de personas con demencia
“La mayoría de las personas necesitan de dos a tres litros (ocho a 12 tazas) de líquido por día, a menos que tengan ciertas condiciones de salud como insuficiencia cardíaca congestiva”, dijo Allen. "Sea proactivo y nunca asuma que los pacientes con demencia pedirán una bebida."
Con estas estrategias de hidratación para cuidadores de personas con demencia, usted puede ayudar a asegurarse de que su ser querido ingiera suficiente líquido para prevenir la deshidratación:
- Ofrezca líquidos durante todo el día, incluso si no dice que tiene sed.
- Mantenga una botella de agua o jugo fresco a la vista o en el mostrador.
- Lleve una botella de agua cuando esté fuera de casa o deténgase para tomar una bebida como regalo.
- Además del agua, ofrézcales opciones como agua saborizada, agua mineral o gaseosa, jugos, infusiones de hierbas, chocolate caliente, batidos y batidos nutricionales. Es posible que estén más interesados en beber si tienen opciones.
- Ofrezca bebidas calientes, frías y a temperatura ambiente.
- Ofrezca bebidas cuando socialice, ya que verlo a usted y a otras personas beber líquidos puede animarlos a beber también.
- Ofrezca algo de beber con cada comida.
- Deles suficiente tiempo para terminar sus bebidas.
- Ofrezca alimentos que contengan mucha agua como frutas, verduras, yogur, paletas heladas, helados, gelatina, sopa a base de caldo y puré de manzana.
- Deles un vaso de agua de cuatro a seis onzas cuando tomen pastillas y anímelos a beberlo todo.
- Tómese un descanso para tomar una copa como parte de actividades, como trabajar en proyectos de manualidades.
- Coloque etiquetas en las botellas de agua o utilice tablas de hidratación para recordarles que deben beber. También puedes probar botellas inteligentes, que vibran cuando llega el momento de beber y tienen luces para seguir el progreso.
- Utilice vasos que no sean demasiado pesados ni incómodos. Si tienen problemas con la coordinación o las habilidades motoras, use pajitas o vasitos con sorbete para que les resulte más fácil beber.
- Cuando esté despierto, trate de asegurarse de que beba algo aproximadamente una vez por hora.
- Recuérdeles que beban cuando estén físicamente activos o haga calor afuera.
- Tenga una rutina constante para beber agua y otros líquidos.
- Asegúrese de que el entorno de su ser querido sea tranquilo y cómodo.
- Evite la cafeína y las bebidas alcohólicas, que pueden hacerles perder líquidos.
- Reconozca que es posible que no hayan terminado de beber de un vaso que está vacío. Podrían haberlo derramado.
Cuándo Buscar Atención Médica
Si el caso es grave, se requiere la intervención de médicos, ya que es posible que se necesite administrar algún medicamento específico o tratamientos vía intravenosa, los cuales hidratan más rápidamente.
Querrá llevar a su ser querido a un centro de urgencias o a una sala de emergencia si nota estos síntomas más graves:
- Confusión que va a peor
- Una temperatura de 101 F (38,3 C) o más
- Respiración dificultosa
- Un latido rápido
- Diarrea o vómitos
- Dolor en el pecho o abdomen
- No orinar durante ocho horas
Si su ser querido tiene problemas para beber suficientes líquidos y mantenerse hidratado, o si los síntomas de deshidratación persisten, hable sobre sus inquietudes con un proveedor de atención médica, como un doctor, una enfermera o un dietista. Ellos pueden ofrecer consejos para controlar la dificultad para tragar u otras limitaciones que podrían dificultar la ingesta de líquidos. También pueden ayudarlo a aprender a controlar los líquidos, crear un plan de atención y ajustar los medicamentos que pueden afectar la hidratación.