El Desafío del Agua Potable para Ancianas y Comunidades Vulnerables en Canadá

Canadá, reconocido por tener la calidad de vida más alta en América y poseedor de las terceras mayores reservas de agua dulce del orbe, enfrenta una profunda paradoja: a pesar de su vasta riqueza hídrica, el acceso a agua potable segura dista de ser una realidad universal. Esta situación es particularmente preocupante para las poblaciones más vulnerables del país, entre las que se encuentran las comunidades indígenas y, dentro de ellas, las ancianas y adultos mayores, quienes a menudo se encuentran en el fondo de los indicadores de bienestar. La falta de acceso a agua segura se ha convertido en un tema central de debate, generando vergüenza y decepción a nivel nacional.

La Paradoja Hídrica de Canadá

Riqueza de Recursos Hídricos

Los datos de 2017 revelan la magnitud de los recursos hídricos en Canadá. La precipitación media anual a largo plazo en profundidad fue de 537 mm/año, lo que se traduce en un volumen de agua de 5.362 mil millones de m³/año. En cuanto a los recursos hídricos renovables totales, el país cuenta con aproximadamente 2.902 mil millones de m³/año. Esto se traduce en una impresionante disponibilidad de 79.238 m³/persona/año de agua renovable por habitante, con una dependencia de solo el 1,8% del agua procedente del exterior del país.

Infografía: Recursos hídricos de Canadá y su distribución

El Contraste para las Comunidades Indígenas

A pesar de que Canadá representa solo el 0,5% de la población mundial, sus abundantes recursos hídricos no se traducen en un acceso equitativo al líquido vital. La realidad es que no todas las comunidades indígenas conviven con esta calamidad, pero las cifras inquietan. Los pocos que reciben agua con agentes peligrosos han sido los mismos durante demasiados años. Esta situación evidencia una profunda desigualdad en un país que, en teoría, debería tener el agua como un recurso garantizado para todos sus ciudadanos.

La Crisis del Agua en las Primeras Naciones: Un Espejo de la Vulnerabilidad

La problemática del acceso al agua potable segura se manifiesta de forma más aguda en las comunidades de las Primeras Naciones, donde las políticas públicas y las infraestructuras deficientes han creado una crisis persistente que afecta desproporcionadamente a los miembros más frágiles de estas poblaciones, incluyendo a las ancianas.

Compromisos Incumplidos y Hallazgos Oficiales

En su campaña electoral de 2015, Justin Trudeau se comprometió a poner fin a las dificultades de acceso al agua segura en estas poblaciones, señalando que todo quedaría solucionado a más tardar el 31 de marzo de 2021. Sin embargo, el pasado 25 de febrero de ese año, Karen Hogan, verificadora General de Canadá, entregó un informe al Parlamento donde constató que “Ottawa no ha estado a la altura”. Hogan señaló que el ministerio de Servicios Indígenas no había brindado “un apoyo adecuado” a varias comunidades, y el Gobierno de Trudeau no alcanzaría su objetivo. En 2015, había 160 avisos para hervir el agua en reservas indígenas (avisos en vigor, como mínimo, durante un año). Según el informe, 60 continuaban activos -al menos hasta noviembre- en 41 reservas; el 47% de los mismos datan de hace más de una década. Pese a que la pandemia ralentizó los proyectos, muchos ya acusaban retrasos considerables. La Ley de acceso al agua potable de las Primeras Naciones, adoptada en 2013, no ha logrado revertir completamente esta situación.

Mapa de Canadá mostrando comunidades indígenas con avisos de hervir agua

Desafíos Técnicos y Operativos

Nicole Hancock, quien administra el Equipo de Agua Potable Segura, un colectivo canadiense integrado por operadores de plantas de tratamientos indígenas y asesores científicos, comenta que “a menudo, las comunidades reciben el sistema de tratamiento que tiene el coste más bajo y no necesariamente el que tratará de forma suficiente su fuente de agua de mala calidad. Los contratistas presentan muchas veces la oferta más barata”. Las comunidades afectadas están ubicadas sobre todo en las provincias de Ontario, Manitoba y Saskatchewan. En estas áreas, los indígenas que conviven con este problema deben hervir el agua, como pide el Gobierno federal. Sin embargo, es frecuente que algunas familias desconfíen y adquieran agua embotellada, al menos para beberla y preparar alimentos. Este gasto adicional no todas las familias pueden permitírselo, lo que añade una carga económica considerable a los hogares ya vulnerables.

La Fragilidad de la Infraestructura y Riesgos para la Salud

Shirley Thompson, profesora en el Instituto de Recursos Naturales de la Universidad de Manitoba, subraya la fragilidad de los sistemas de agua en las comunidades indígenas canadienses. Ella señala que el 98% no cuenta con plan de respuesta de emergencia, el 95% carece de plan de mantenimiento y el 74% no tiene un operador de respaldo certificado. En una situación como la pandemia de COVID-19, esto crea graves riesgos respecto a la transmisión comunitaria.

En términos de calidad del agua, diversos trabajos han mostrado que la contaminación de cisternas es la principal dificultad. “Al igual que los tanques, son caldo de cultivo para la H. Pylori y otras bacterias y parásitos transmitidos por el agua. La hepatitis ha sido un problema recurrente en varias reservas. También esto contribuyó en altas tasas de H1N1”, afirma Thompson. Ella agrega que “las cisternas se contaminan fácilmente por el suelo, las aguas subterráneas y los roedores. Se requiere de una limpieza regular, pero muchas de las reservas carecen de presupuestos adecuados para ello”. Thompson sostiene que estos sanitarios deberían ser una medida temporal hasta que pueda instalarse una red de tuberías, pero es común que se perpetúen para ahorrar en fondos de infraestructura. Esta situación repercute directamente en la salud de los habitantes, siendo los adultos mayores y las ancianas quienes a menudo sufren las peores consecuencias de las enfermedades transmitidas por el agua. Los costes elevados en salud son absorbidos al final por los grupos autóctonos. La Oficina del Presupuesto Parlamentario calculó en 2018 que se requieren unos 3.200 millones de dólares (2.140 millones de euros) para que los sistemas de agua en las reservas estén al mismo nivel que en el resto de poblaciones canadienses, una inversión necesaria.

Esquema de un sistema de tratamiento de agua en comunidades remotas

Avances Tecnológicos y Llamados a la Acción

Karen Hogan incluyó en su informe varias recomendaciones, por ejemplo, revisar la fórmula de financiamiento para las infraestructuras y crear una reglamentación sobre la calidad del agua en las reservas. Marc Miller, ministro de Servicios Indígenas, aceptó las recomendaciones y apuntó: “Estamos convencidos de que hemos emprendido el camino correcto y que levantaremos de manera efectiva las advertencias a largo plazo”. Miller ya había entonado un primer mea culpa en diciembre, respecto a que la meta fijada sería inalcanzable y había anunciado una inversión adicional de 1.500 millones de dólares canadienses (unos 1.000 millones de euros).

Para Nicole Hancock, varios avances tecnológicos pueden ayudar, como el sistema de tratamiento de membrana por ósmosis inversa biológica (IBROM), que “trata el agua de mala calidad con los más altos estándares”. Sin embargo, Hancock insiste en que muchas reservas tienen una capacidad limitada para generar ingresos, por lo que deben competir por fondos del ministerio de Servicios Indígenas y luego seguir las directrices establecidas. El Gobierno de Pierre Elliott Trudeau comenzó en 1977 los esfuerzos para garantizar el agua segura en las reservas. Más de 44 años después, con su hijo en el cargo de primer ministro, el problema persiste. No solo es una mancha en el blasón liberal; varios gobiernos conservadores también fueron partícipes del fracaso. El pasado 1 de abril, el ministro Miller señaló que aún hay 54 avisos vigentes en 34 comunidades. Declaró que “no pararemos hasta que todos los avisos restantes sean levantados”, aunque sin fijarse esta vez una fecha específica. Asimismo, el ministerio de Servicios Indígenas lanzará una nueva plataforma web para informar con detalle sobre cada obra relacionada con el agua en las comunidades autóctonas.

Chris Moonias, jefe de la reserva Neskantaga (ubicada en Ontario), declaró a finales de 2020 que jamás ha podido beber agua del grifo en este sitio. La profesora Thompson comenta que la deficiencia en los servicios de agua potable en las reservas es resultado de leyes, políticas e instituciones colonialistas. “El Gobierno federal debería considerar e incluir más en sus decisiones a los grupos indígenas. El agua es vista en este tema como un asunto puramente de infraestructuras, en vez de estar enmarcada en torno a la salud, la cultura y la gobernanza”.

La Población Adulta Mayor en Canadá: Un Sector Vulnerable con Necesidades Específicas

Los recientes datos del Censo 2021 de Canadá ponen de manifiesto una serie de desafíos formidables que afectan a la población adulta mayor, un sector particularmente vulnerable. Las políticas públicas, aunque destinadas a reducir diferencias, a menudo se basan en medias estadísticas que no logran atender las necesidades vitales de los sectores marginales. El acceso al agua potable es un ejemplo claro de cómo, mientras el país en su conjunto disfruta de altos estándares de vida, hay sectores de la población canadiense, incluyendo a los adultos mayores, que deben tomar medidas adicionales para saciar la sed.

Gráfico demográfico: Proyección de la población adulta mayor en Canadá

Desafíos Demográficos y el Impacto en los Servicios

La población en edad de trabajar en Canadá (15 a 64 años) es la mayor que nunca antes, pero los datos del censo muestran que ahora hay una mayor proporción de personas de 55 a 64 años que de 15 a 24. Esta tendencia, según expertos, ejercerá presión sobre los servicios como la atención médica y la vivienda. El Dr. Samir Sinha, director de geriatría del Hospital Mount Sinai y la Red de Salud de la Universidad de Toronto, destaca la importancia de prepararse para este futuro demográfico. “Sabíamos en 2011, cuando nuestros baby boomers comenzaron a cumplir 65 años, que este será nuestro futuro, para el que debemos estar preparados", dijo el médico, lamentando que siempre se ha decidido priorizar otras poblaciones y necesidades.

El aumento de la población de ancianos, especialmente de más de 85 años, dificultará la financiación de la mayor demanda de servicios y atención médica. En este contexto, la disponibilidad de agua potable segura en el hogar o en entornos de cuidado se vuelve una necesidad crítica para mantener la salud y la autonomía de las ancianas y adultos mayores, quienes son más susceptibles a los efectos de la contaminación del agua y a las dificultades para acceder a fuentes alternativas.

El Envejecimiento en el Hogar y la Calidad del Agua

Es necesario que la provincia realice una inversión significativa en atención domiciliaria y comunitaria, reflejándose como una de las prioridades en las elecciones. Sería esencial que todos los niveles de gobierno aborden la creciente población de ancianos, desde el apoyo social hasta la vivienda, reconociendo que todos estamos implicados en la solución. Hay sobradas muestras de lo beneficioso que es envejecer en el hogar o en un ámbito lo más parecido al cotidiano, donde han vivido la mayor parte de su vida. Allí se revierten los términos de la inversión, volcándose a más trabajadores de cuidado personal, con mejores salarios y capacitación a las familias que actúan como cuidadores. Esta atención domiciliaria implica, intrínsecamente, la necesidad de un acceso fiable a agua potable segura, sin la cual la calidad de vida y la salud de los ancianos en casa se verían comprometidas. La experiencia durante la pandemia, donde miles de ancianos fueron confinados sin la atención adecuada, subraya la importancia de sistemas de apoyo robustos y seguros en el hogar.

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Calidad del Agua en Canadá: Grifo vs. Embotellada, Una Decisión Crucial

Para la mayoría de los canadienses, el agua del grifo es generalmente segura para beber. Con el 0,5% de la población mundial y el 9% de los recursos de agua dulce del mundo, las metrópolis canadienses disfrutan de acceso continuo a agua limpia y de alta calidad. No obstante, la calidad del agua del grifo y la elección entre esta y el agua embotellada son preocupaciones legítimas para todos los ciudadanos, y particularmente para los adultos mayores, dada su mayor vulnerabilidad.

Seguridad del Agua del Grifo y Sus Desafíos

A pesar de las regulaciones sobre la calidad del agua, es difícil predecir la composición exacta del agua que sale del grifo. Cada año se emite un promedio de 500 avisos de hervir el agua. En el agua puede haber plomo, muy utilizado en las tuberías de edificios hasta 1990, lo que afecta a decenas de miles de hogares. También pueden encontrarse sustancias menos reguladas, como los pesticidas. La atrazina, por ejemplo, un pesticida muy utilizado en Canadá, se mantiene por debajo de los límites máximos canadienses, pero muy por encima de las normas europeas, que prohíben su uso.

El agua del grifo en Canadá está regulada por Health Canada, que establece las concentraciones máximas aceptables de contaminantes en el agua potable, conocidas como Directrices para la calidad del agua potable de Canadá. Los municipios son responsables de probar su suministro de agua para asegurarse de que cumplan. A pesar de estos esfuerzos, ha habido múltiples ejemplos de agua municipal contaminada, como el brote de bacteria E. coli. Para estar seguro, se recomienda utilizar un filtro de carbón asequible y fácil de instalar, que filtre más de 80 contaminantes conocidos, incluidos plomo, pesticidas, microplásticos y cloro (responsable del mal sabor y olor).

Infografía: Comparativa de la calidad y regulación del agua del grifo vs. embotellada en Canadá

El Dilema del Agua Embotellada

Pese a que el agua del grifo es generalmente segura, la industria del agua embotellada genera 2.500 millones de dólares en ventas. En 2017, el 19% de los canadienses bebieron agua embotellada como principal tipo de agua potable en casa. El agua embotellada no solo tiene un impacto ambiental negativo, sino que cuesta más que la gasolina por galón. Su regulación es menos estricta: se considera un alimento y está sujeta a la "Ley de Alimentos y Medicamentos", siendo las plantas embotelladoras inspeccionadas anualmente por la Agencia Canadiense de Inspección de Alimentos (CFIA), mientras que el agua municipal se analiza varias veces al día.

Además, estudios como una investigación de OrbMedia y otro realizado por la Universidad McGill encontraron plástico en agua embotellada de diversas marcas. Para reducir la huella ambiental y evitar la contaminación por microplásticos, la mejor solución es utilizar botellas reutilizables y llenarlas con agua del grifo o agua del grifo filtrada. Para las ancianas, el costo y el esfuerzo de adquirir y transportar agua embotellada pueden ser considerables, haciendo de una solución de filtrado en casa una alternativa más práctica y económica.

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Soluciones y Perspectivas Futuras

La solución a la crisis del agua potable para las comunidades vulnerables y los adultos mayores en Canadá requiere un enfoque multifacético que abarque desde la inversión en infraestructura hasta el cambio de políticas y una mayor inclusión de las perspectivas indígenas.

Inversiones y Colaboraciones para una Mejor Infraestructura

Existen iniciativas prometedoras como la del International Institute for Sustainable Development (IISD) para ampliar la infraestructura natural en las praderas canadienses, buscando obtener agua más potable y comunidades más resilientes. El programa First 30x30 Canada, dirigido por Nature For Justice en colaboración con IISAAK OLAM Foundation y Nature Focus Development, con una subvención de 10 millones de dólares, busca desbloquear soluciones de financiación de carbono y naturaleza a largo plazo para la conservación dirigida por pueblos originarios en todo Canadá. Esta inversión es crucial para que las naciones originarias de Canadá obtengan un mayor acceso a la financiación para el carbono y la naturaleza.

Es fundamental que el Gobierno federal considere e incluya más en sus decisiones a los grupos indígenas. El agua debe ser vista no solo como un asunto de infraestructuras, sino enmarcada en torno a la salud, la cultura y la gobernanza. La colaboración con institutos de pueblos originarios líderes para fortalecer la programación y los apoyos educativos de Emprendimiento, Negocios y Contabilidad (EBA) culturalmente relevantes, como lo hace BHP Foundation, es un paso hacia la autodeterminación económica y la capacidad de las comunidades para gestionar sus propios recursos hídricos de manera sostenible.

Foto temática: Colaboración entre comunidades indígenas y expertos en gestión del agua

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