El sindicalista bancario Luis Mesina Marín, de 60 años, ha emergido como una figura central en el movimiento ciudadano “No+AFP”, que ha logrado congregar a cientos de miles de personas en Chile para protestar contra el sistema de pensiones de capitalización individual. Su liderazgo ha sido fundamental para visibilizar la indignación contenida en el país contra las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), que, según el movimiento, han “secuestrado” los ahorros de los trabajadores para el beneficio de grandes empresas.
Mesina, secretario general de la Confederación de Sindicatos Bancarios y Afines, que agrupa a más de 8 mil asociados, y también secretario de la Federación de Trabajadores del Grupo Santander y presidente del Sindicato Nacional Grupo Santander, ha sido una voz crítica no solo del sistema de AFP, sino también de las reformas tributaria, laboral y educacional impulsadas por gobiernos anteriores. Su postura aboga por la instauración del socialismo en Chile, argumentando que “una nueva sociedad, con mayor justicia e igualdad para quienes hacen posible la riqueza, solo puede concebirse fuera de los límites del actual sistema capitalista”.
La Polémica por su Pasado en AFP Futuro S.A.
A pesar de su abierta crítica al sistema, Luis Mesina Marín ha sido objeto de controversia debido a su pasada membresía en el directorio de la AFP Futuro S.A., entre junio de 1994 y marzo de 1996. El medio digital El Líbero publicó un artículo acusando de “inconsecuencia” a Mesina y al economista Manuel Riesco, otro líder del movimiento “No+AFP”, por esta trayectoria. Manuel Riesco, ex militante del Partido Comunista y también fuerte crítico del sistema de pensiones chileno, integró el mismo directorio.
En respuesta a estas acusaciones, Mesina aclaró en una entrevista exclusiva con El Desconcierto que su participación en el directorio de AFP Futuro S.A. fue una decisión “totalmente transparente” y motivada por la intención de los trabajadores bancarios de salvar la AFP de problemas económicos. Según Mesina, en 1994, los trabajadores bancarios, junto con sindicalistas del cobre y profesores, intentaron promover las AFP desde el mundo de los trabajadores con la idea de obtener rentabilidad. Sin embargo, cuando la AFP comenzó a tener problemas de competencia, la Confederación decidió buscar una solución para evitar costos adicionales a los trabajadores propietarios.
Mesina afirma que, junto con Manuel Riesco y otros, asumieron roles en el directorio para intentar sacar la AFP adelante. A pesar de sus esfuerzos durante aproximadamente un año, la AFP terminó fusionándose con otra. El dirigente sindical también enfatizó que ni él ni Riesco ni ningún otro miembro de ese directorio, que también incluyó a la actual senadora PPD Adriana Muñoz, recibieron remuneración por sus cargos, ya que la AFP “no tenía absolutamente ningún recurso”.
Respecto a la comisión del 3,25% que El Líbero alegaba se cobraba a los trabajadores, Mesina aseguró no recordar la cifra y se comprometió a verificarla, señalando que no estaba en la administración, pero que en un esfuerzo por salvar la AFP, se hicieron alianzas con trabajadores del cobre y profesores.

Contexto y Creación del Sistema de AFP en Chile
La creación del sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en Chile se remonta a 1980, durante la dictadura militar de Augusto Pinochet. Un grupo de jóvenes economistas, dirigidos por Roberto Kelly en Odeplan, trabajó en un plan para reformar el sistema previsional chileno. Este plan, que incluía aumentar la edad de jubilación y eliminar ciertas causales de pensión, generó indignación y amenazas de renuncia entre varios ministros.
Posteriormente, José Piñera, ex ministro del Trabajo y creador de las AFP, presentó su teoría de “las siete modernizaciones”. El 4 de noviembre de 1980, la reforma previsional fue promulgada, y seis meses más tarde, el 11 de mayo de 1981, nacieron formalmente las AFP. Desde ese momento, los recursos de los trabajadores chilenos para su jubilación se traspasaron al sistema privado, licitándose a grupos económicos. Entre las AFP iniciales se encontraban:
- Provida: Propiedad del grupo Cruzat-Larraín.
- Santa María: Accionistas principales: Banco de Chile y un consorcio transnacional de seguros.
- San Cristóbal: Propiedad concentrada en los bancos de Chile, Santiago, BHIF y Colocadora Nacional de Valores.
- Invierta: El 50% de las acciones pertenecía al Banco de Concepción y el 40% al grupo de Francisco Javier Errázuriz.
- Concordia: Pertenecía al grupo económico que controlaba la Financiera Ciga.
- Magister: Propiedad del Colegio de Profesores de Chile A.G.
- Habitat: Su principal accionista era la Sociedad de Inversiones y Servicios La Construcción S.A., vinculada a la Cámara de la Construcción.
En 1984, con fondos que superaban los 1.300 millones de dólares, y tras el terremoto financiero de 1983, se modificaron las normas regulatorias de inversión de los fondos previsionales, permitiendo la inversión en acciones de empresas del Estado y luego, a partir de 1986, en empresas privadas. Juan Ariztía Matte, superintendente de AFP entre 1980 y 1989, fue una figura clave en este proceso.
La Lucha del Movimiento No+AFP y sus Propuestas
El movimiento “No+AFP” busca “terminar con las AFP y volver al antiguo sistema previsional de reparto”. Mesina y el movimiento han calificado el sistema de AFP como “único en el mundo” y el “negocio más rentable”, que ha llevado a “pensiones miserables al final de sus vidas” para los trabajadores.
Las movilizaciones masivas del 24 de julio, que congregaron a casi un millón de personas en 40 ciudades, y la marcha del 21 de agosto, que se esperaba aún mayor, demuestran la creciente indignación ciudadana. Mesina atribuye el catalizador de esta bronca a varios hechos, incluyendo la millonaria pensión de Myriam Olate, ex esposa de un diputado socialista, y el cambio en la tasa de mortalidad por parte de la Superintendencia de Pensiones, lo que implicó una rebaja del 2,2% de las pensiones.
Mesina también critica la “bancardización” de Chile, que ha llevado a que el país sea el más bancarizado de América después de Estados Unidos y Canadá, y la manipulación mediática que busca desacreditar al movimiento. En sus palabras, “los que tienen las manos totalmente sucias tratarán de ensuciarnos a quienes tenemos las manos limpias”.
Luis Mesina se refiere a la alta rentabilidad registrada por las AFP
Propuestas Clave de la Coordinadora No+AFP
La Coordinadora Nacional de Trabajadores No+AFP, liderada por Mesina, tiene propuestas concretas para transformar el sistema previsional:
- Sustitución por un sistema solidario y de reparto: Se propone reemplazar las AFP por un modelo basado en la solidaridad.
- Restitución de derechos básicos: La lucha no se limita a las pensiones, sino que abarca la restitución de derechos en salud, educación y vivienda.
- Administración pública del fondo de pensiones: El fondo de pensiones debería ser administrado por el Instituto de Previsión Social (IPS) como una corporación de derecho público, autónoma del gobierno, con atribuciones para recaudar cotizaciones y pagar pensiones, administrando el excedente con un sentido de rentabilidad social.
- Cambio al Fondo E: Mesina insta a los trabajadores a cambiarse masivamente al Fondo E de las AFP, el fondo de menor riesgo. Argumenta que si una amplia mayoría se cobija en este fondo, las AFP no podrán especular en el mercado bursátil con esos recursos, viéndose obligadas a invertir en renta fija y papeles del Estado, lo que “colapsaría de inmediato” el negocio de las AFP.
- Denuncia de la inversión de fondos: Mesina denuncia que el 97% de los fondos de pensiones está controlado por transnacionales que invierten en el exterior, financiando proyectos que no guardan relación con los intereses del país, una política que califica de “antipatriótica”.
El dirigente también destacó que el aumento del 5% del costo de la previsión asumido por los empresarios es una “conquista” de las movilizaciones del movimiento. Además, aseguró que los fondos en las cuentas individuales de cada trabajador no serían tocados en un nuevo sistema, que garantizaría un mejoramiento sustantivo de las pensiones.
Monitoreo Estatal y Estallido Social 2.0
Un informe de inteligencia de Carabineros, filtrado en julio de 2020 y titulado ‘Elementos de tensión y escenarios para el eventual Estallido Social 2.0’, reveló que la Coordinadora Nacional ‘No Más AFP’, encabezada por Luis Mesina Marín, era un foco de interés para la policía. El informe señalaba que el movimiento centraría sus esfuerzos en presionar para la aprobación del proyecto de ley de retiro de fondos desde las AFP, exigir la eliminación del sistema previsional vigente, y difundir funas y datos personales de inversiones y patrimonio de altos directivos de diversas AFP.
Este documento, compartido dentro de los correos del Estado Mayor Conjunto (EMCO), proponía un análisis de inteligencia para anticiparse a un eventual nuevo estallido social en el contexto del debate sobre el primer retiro del 10% de los fondos de pensiones y una posible baja en las restricciones sanitarias.
El análisis de Carabineros proyectaba que organizaciones sociales como No+AFP, No+TAG, Ukamau, y el Movimiento de Pobladores en Lucha (MPL) podrían iniciar movilizaciones y convocatorias que incitaran la agitación social, centrándose en “organizaciones locales como Acción Popular Juvenil (APJ) de Lo Hermida, Cordones Territoriales donde se encuentren insertas las Asambleas Territoriales de cada comuna”. Se estimaba que las manifestaciones se focalizarían en “barrios, municipios, intersecciones de poblaciones con calles principales y arterias internas”, coordinando “cacerolazos, instalación de lienzos, entre otros, como aquellas de alteración del orden público (barricadas, ataques a cuarteles policiales, quema de buses del transporte público, daños a estaciones de metro, entre otros)”.
Este monitoreo sostenido por parte de Carabineros sobre organizaciones sociales no es nuevo, ya que durante la revuelta de 2019, el hackeo a la institución policial conocido como Paco-Leaks ya había revelado un seguimiento constante de estos movimientos ciudadanos. Sin embargo, para Carabineros, el escenario de un estallido social 2.0 no sería tan masivo como el de octubre de 2019.