El sistema de previsión social en Chile, establecido en 1981 bajo la Dictadura Cívico Militar con el decreto ley 3.500 de 1980, ha experimentado una profunda crisis que hoy revela su fracaso en toda su magnitud. La reforma del sistema de previsión social, adelantada en Chile a principios de los ochenta, se convirtió en el modelo impulsado por los neoliberales en toda América Latina.
Mecanismo de Quiebra de una AFP: Protección de los Fondos
En caso de quiebra de una AFP, los recursos acumulados en las cuentas individuales de los afiliados son traspasados a las Administradoras que elijan los titulares de dichas cuentas dentro del plazo de 90 días luego de producida la quiebra. Si los afiliados no eligen su nueva AFP, la transferencia a otras Administradoras es efectuada por la Superintendencia y no tiene costo para ellos.
Si un afiliado no elige la AFP de destino en el plazo establecido por la normativa vigente, el liquidador transfiere los saldos de sus cuentas individuales a la Administradora que tenga domicilio u oficina en la localidad donde ese trabajador preste sus servicios y a los mismos Tipos de Fondos en los cuales mantenía sus saldos. En el caso de que existan dos o más AFP que cumplan esta condición, el liquidador elegirá la AFP que haya obtenido mayor rentabilidad en los dos años calendario anteriores a la disolución.

El Fracaso del Sistema de Capitalización Individual y la Realidad de las Pensiones
El sistema de pensiones por capitalización individual está fracasado, una sentencia que pocos se atreven a refutar hoy. Las cifras son elocuentes: al 31 de octubre de este año, el promedio de pensiones por vejez se desglosa de la siguiente forma:
- Para 355 mil pensionados la pensión por retiro programado es de $119.490.
- Para 167 mil pensionados por renta vitalicia, la pensión es de $298.331.
- Para el total de pensionados por vejez, que suman 545.624 compatriotas, la pensión promedio es de $191.972.
Estas cifras paupérrimas no corresponden a un fenómeno coyuntural o extraordinario, son el resultado concreto de un sistema que jamás fue concebido para pagar pensiones. Todos los análisis coinciden en que el deterioro del monto de las pensiones constituye un fenómeno con manifiesta e irreversible tendencia a agravarse. “En particular, si consideramos las 336.000 pensiones de Vejez por Edad que pagan las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) -retiro programado-, el 91% se encuentra por debajo de los $156.000, lo que equivale al 62% del salario mínimo nacional. El panorama se ve aún más oscuro (3) para los próximos 10 años.”
La Comisión creada por la presidenta Bachelet (Comisión Bravo), que estudió el sistema de pensiones, calculó que la mitad de las personas que se jubilen entre 2025 y 2035 y que hayan cotizado entre 25 y 33 años exclusivamente en las AFP, tendrán una tasa de reemplazo menor a 22%.

Un Sistema Diseñado para el Mercado, No para las Personas
Los sectores que han usufructuado del sistema de AFP -que no son, por cierto, sus afiliados-, luchan denodadamente para que se introduzcan reformas paramétricas -no estructurales-, que mantengan lo sustancial del sistema que les ha permitido usar el ahorro previsional de los chilenos en su beneficio, y obtener por su gestión utilidades descomunales del todo impropias en el marco de la administración de la Seguridad Social.
Pudieron lograrlo con la Reforma de 2008 (ley 20.255), la que no alteró las bases del sistema de capitalización, pensando bien intencionadamente que la agregación de un Pilar Solidario solucionaría defectos que ya, a esas alturas, eran evidentes. Todo parecía seguir igual, al punto que el tema de pensiones ocupó en el programa de un gobierno de ambiciones reformistas como el de Michelle Bachelet un lugar muy desmedrado. Solo se impulsaría una administradora de fondos de pensiones estatal que no modificaría las bases del sistema, sino que tan solo podría alterar aspectos secundarios del mismo.
El sistema chileno, formado desde principios del siglo pasado, no obstante sus importantes logros, tuvo un desarrollo irregular generador de una profusión de entes gestores y normas reguladoras que hacía imposible modernizarlo de acuerdo a las nuevas concepciones de Seguridad Social emergentes. Los gobiernos de Alessandri, Frei Montalva y Allende intentaron modernizar la Seguridad Social, pero salvaguardando siempre su principio esencial: la solidaridad. Con esa normativa era perfectamente factible normalizar el sistema antiguo, manteniendo el respeto a la solidaridad.
Como modalidad de financiamiento, se recurre a la capitalización individual, mecanismo fracasado en el mundo y que no cumple con lo que es esencial a la Seguridad Social, como es la solidaridad. En las prestaciones se elimina el concepto de prestaciones definidas o aseguradas. Las AFPs no se obligan a otra cosa que a devolver, bajo la forma de pensión, lo ahorrado más su rentabilidad, si la hubiere.
Promesas Incumplidas y Cálculos Superficiales
El sistema se vendió a la población, entonces bajo una feroz Dictadura, haciendo promesas que han demostrado ser gravemente frívolas y mentirosas. Se anunció con una publicidad que no era posible contrarrestar, debido al control militar, que el sistema generaría un milagro, otorgaría pensiones cercanas al 70 o 100% del último ingreso con una contribución sustancialmente más baja. Respecto de esto último, se fijó una cotización del trabajador cercana al 10% de la remuneración mensual, liberando al empleador de toda carga previsional en la materia.
Los cálculos que se hicieron -si se hizo alguno-, revelan una superficialidad criminal. No se tomó en cuenta la realidad chilena, sino que se construyó en el laboratorio un Chile irreal, absolutamente distante de lo que estaba sucediendo y de lo que podría pasar. Los creadores de esta contrarreforma no podían desconocer que el “Boletín de Estadísticas del Servicio de Seguro Social” indicaba que la densidad impositiva de los obreros era tan baja que impedía a una alta proporción cumplir con los requisitos que imponía la ley 10.383. Nada de esto parece haberle importado a los promotores de las AFPs, si se repara que cometieron la crueldad de exigir 20 años para acceder a una pensión mínima con garantía estatal.
La crisis de 1975, en la que se destruyó la industria nacional, generó cesantía y bajos salarios (que influyeron en el cálculo de bonos de reconocimiento subvalorados para quienes se cambiarían al nuevo sistema). La crisis del 82-83 dañó irreversiblemente cualquier esfuerzo de ahorro y capitalización en la década de los 80, con una cesantía que superó el 30% y con un ataque brutal a los salarios que cayeron en esos años en más de un 20%. La historia nos indica que se trató de un objetivo subalterno, muy apartado de los reales objetivos del drástico cambio ocurrido en 1981.
Impacto Diferencial en las Mujeres
La diferenciación de la edad de jubilación entre hombres y mujeres fue trasladada desde el antiguo sistema previsional al nuevo en la reforma de 1981. No obstante, esta diferenciación tiene implicancias totalmente distintas sobre los beneficios que obtienen las mujeres en ambos sistemas. En el antiguo sistema, la menor edad de jubilación fue introducida como un beneficio especial, compensatorio del trabajo reproductivo de la mujer, buscando reducir la edad de jubilación en proporción al número de hijos.
En el sistema de capitalización individual, en cambio, al calcularse las pensiones para que el fondo acumulado cubra el período de sobrevida, una menor edad de jubilación significa una rebaja importante en la pensión, pues el fondo acumulado durante un período más breve debe financiar una pensión durante más tiempo. Esto reduce el monto de las pensiones entre 30% y 40%. Esta importante diferencia solo se amortiguaría con la protección de la garantía estatal de pensión mínima, en el caso de mujeres que reúnan el requisito de 20 años de cotizaciones.

El Costo de Transición y la Protesta Social
Lo realmente novedoso de la Reforma de 1981 fue que quebrantó la normativa de los convenios de la OIT -ratificados por Chile-, que impugnaban la intervención del lucro en la gestión de la Seguridad Social. El sistema se fundó en una pretendida competencia que generaría costos razonables de administración para los trabajadores. Puede afirmarse que los trabajadores han pagado durante estos 35 años inútilmente parte importante de su esfuerzo previsional para enriquecer a AFPs y compañías de seguros.
Chile tenía un sistema de pensiones por reparto en estado de régimen, maduro, que debía seguir siendo financiado. El gasto originado por la transición iniciada en 1981 (bonos de reconocimiento, déficit operacional y garantía estatal de pensión mínima) llegó a ser casi un 5% anual del PIB en 1984; este gasto ha ido disminuyendo a medida que se han pagado la mayor parte de los costos asociados al cambio del sistema. En valor presente, el costo de la transición fue estimado en el equivalente a 136% del PIB de 1981 y ha sido asumido por el Estado mediante una combinación de reformas tributarias, recortes de gastos y emisión de deuda.
Este costo, en definitiva, lo han soportado las mismas generaciones que hoy observan con espanto sus bajas pensiones, por la vía de mayores impuestos o menores servicios del Estado. En términos concretos, estas generaciones han soportado desde 1981 un doble esfuerzo: soportar el altísimo costo de la transición y ahorrar para su propia pensión. Es un elemento más de legitimidad de sus demandas por pensiones dignas.
CNN Prime: El paso en falso del movimiento "No+AFP"
Emerge la Protesta Social: NO+AFP
En este escenario de indiferencia, la constatación palpable de las consecuencias de un sistema ineficiente, costoso e injusto, y la falta de respuesta del sistema político, hace que la indignación de la población se manifieste. Es así como nace la Coordinadora Nacional NO+AFP. El tema de las pensiones deberá ser abordado, por más que irrite las cómodas agendas de quienes lo soslayaron.
Se pide una discusión democrática acerca del sistema de Seguridad Social que requerimos, de las prestaciones y esfuerzos que ello demanda. A lo que no estamos dispuestos es a preservar la distorsión de que la Seguridad Social se construya en función y para el mercado de capitales. No, la Seguridad Social debe adecuarse a las posibilidades económicas; pero, orientarse a su rol propio de dar amparo a las personas en estado de necesidad. A tanto ha llegado esta distorsión cultural que no faltan quienes nos asombran al decir que el sistema de AFPs ha funcionado bien.
Las Inversiones de las AFP: Riesgos y Controversias
Desde hace años, las empresas de Álvaro Saieh han sido uno de los destinos predilectos de las inversiones de las AFP, las que han colocado en las compañías del empresario dineros de los fondos de pensiones en los que se acumula el ahorro de los cotizantes mes a mes. A fines de 2021, se hizo público que el empresario chileno Álvaro Saieh Bendeck se acogería al Chapter 11 de la Ley de Quiebra estadounidense, debido a que no pudo cumplir con sus obligaciones relacionadas a un bono de 500 millones de dólares emitido en 2013 por Corp Group Banking, holding del grupo del empresario dueño de Copesa.
Interferencia revisó en las bases de datos publicadas por la Superintendencia de Pensiones, para observar cómo han invertido los dineros de los cotizantes las siete AFP que operan en territorio nacional, en compraventa de acciones de empresas de Álvaro Saieh durante 2021, año en el que se acogió a la ley de quiebra de Estados Unidos. En particular, respecto de la compra de acciones de SMU S.A., firma del grupo dedicada al rubro del retail controlada por el grupo Saieh con el 51% de la propiedad; y también respecto de la compra de acciones de Itaú Corpbanca, banco que otrora fuera controlado por Saieh, pero que en 2016 se fusionó con la brasileña Itaú en medio de problemas financieros del grupo Saieh, el cual hoy en día detenta solo el 15% de la sociedad.
El Caso SMU
En enero de 2021, seis de las siete AFP del mercado -todas excepto Habitat- tenían un total de 539 millones de acciones de SMU. En ese momento, en el que se conocía la mala situación financiera de Saieh pero aún no se acogía a la quiebra en Estados Unidos, el precio de la acción estaba en 110 pesos, de manera que el paquete completo se valorizaba en una inversión total de $59 mil millones de pesos en dichas acciones ($59.300.050.699).
En julio, un mes después de la quiebra de Saieh, los fondos de pensiones tenían acciones de SMU que valían 11,2 mil millones de pesos menos que en enero. Si en esa época un afiliado vio disminuido el valor de sus fondos en la cartola de su AFP, en parte podría explicarse por el mal desempeño de la acción de esta firma del grupo Saieh. La acción de SMU no consiguió recuperarse a los niveles previos a la quiebra de Corp Group Banking, a pesar de que remontó ligeramente para cerrar en 86,5 pesos en diciembre.
Si bien las AFP fueron reduciendo su exposición a estas acciones ya en junio, considerando la pérdida de valor de estos instrumentos, las seis AFP que invertían en SMU continuaban teniendo posiciones en la compañía. Recién en agosto se retiraron dos: Provida y Cuprum se deshicieron de sus acciones, de manera que solo PlanVital, Capital, Modelo y Uno continuaron destinando fondos de pensiones a la propiedad de SMU, situación que se mantuvo hasta diciembre de 2021.
La Estrategia de Inversión en Itaú Corpbanca
En el caso de Itaú Corpbanca también se observa una pérdida de valor importante en julio de 2021. En enero de ese año, la acción inició el 2021 con un precio de $2,56, cuando cuatro de las siete AFP del mercado (Habitat, Cuprum, Capital y Uno) tenían destinados fondos de pensiones en la propiedad de 5.840 millones de acciones de Itaú Corpbanca. Estas acciones estaban valorizadas a enero de ese año en una inversión de 15 mil millones de pesos ($14.984.565.564) provenientes de los distintos multifondos de las pensiones de los cotizantes.
Tal como ocurrió en el caso de SMU, las acciones de Itaú Corpbanca sufrieron un traspié hacia julio de 2021, un mes después de que Saieh se acogiera a la bancarrota, cuando la acción llegó a los $1,89 (un 26% menos que el valor en enero). Paradojalmente, en ese momento en que el precio de la acción caía, las AFP tenían incluso una mayor cantidad de acciones en el banco de Saieh que en enero, acumulando un total de 6.519 millones de acciones a fines de julio, valorizadas en un total de 12,3 mil millones de pesos ($12.326.793.030). AFP Capital y también Uno adquirieron el doble de su participación accionaria en la compañía en octubre de 2021, a pesar de que la acción seguía perdiendo valor.

Mutifondos y Rentabilidad
Un estudio muestra que los fondos tuvieron rentabilidades positivas en cerca del 60% de los meses desde su creación en 2002. Desde entonces, el Fondo A, el más dinámico, ha triplicado su valor en el período, con un retorno real promedio anual de 5,2%. A su vez, los fondos conservadores (D y E) rentaron 3,5% y 3,0% anual promedio, respectivamente. “El sistema multifondos ha sido clave para que los afiliados puedan enfrentar escenarios adversos sin sacrificar el potencial de crecimiento de sus ahorros”, señala un boletín, que también advierte que cambiar de fondo por temor a la volatilidad puede ser contraproducente. “No obstante, estos fondos, aunque suelen verse afectados en períodos de incertidumbre, son precisamente los que han generado las mayores rentabilidades reales en el largo plazo.”
Tendencias en el Ahorro Previsional Voluntario (APV)
Hasta el año 2020, las AFP siempre administraron más de la mitad del saldo de Ahorro Previsional Voluntario (APV) en el país. Pero en 2021 eso cambió. Desde entonces, las personas han ido modificando sus preferencias respecto de qué tipo de empresas quieren que gestionen los fondos que destinan para aumentar el monto de su pensión futura o compensar períodos no cotizados.
Bajo este escenario, las AFP cerraron el año 2025 con la menor participación que han registrado sobre el saldo total de APV que hay en el país, mientras otras industrias han ido ganando terreno. Así, a diciembre las AFP gestionaban el 41,7% del saldo total de APV, esto es, $5.894.467 millones. Lo anterior representa un retroceso respecto del 42,2% de diciembre de 2024 y está muy lejos del peak de 56% que alcanzaron en 2013.
En todo caso, la industria de las AFP sigue siendo la que tiene mayor participación sobre el total de $14.127.069 millones que había en el sistema al cierre de 2025. Este resultado está en línea con la disminución de los depósitos directos que recibe esta industria en APV, mientras otros sectores los han aumentado, principalmente las compañías de seguros y fondos mutuos.
Crecimiento de Fondos Mutuos y Corredoras de Bolsa
En el último tiempo, los fondos mutuos han venido ganando cada vez más terreno. Si al término de 2020 esta industria tenía una participación de 15,7% sobre el saldo total de APV, ahora poseen el 18,7% ($2.638.116 millones). De hecho, en 2025 fue el sector que abrió más cuentas de este tipo, anotando 111 mil nuevas cuentas en doce meses, hasta totalizar 1.119.354. Esto se compara con las 70 mil cuentas que abrieron las AFP el año pasado, llegando a 2.033.190.
En el saldo total de APV, también han venido aumentando su participación las corredoras de bolsa. Los intermediarios de valores tenían el 11,3% de participación en el saldo de 2020, pero a diciembre del año pasado ya registraban el 15,8%, con $2.234.284 millones. Eso sí, solo tenían un total de 45.166 cuentas.
El Rol de las Compañías de Seguros de Vida
El segundo lugar en participación sobre el saldo total de APV se lo quedan las compañías de seguros de vida, que dan cuenta del 23,2% del sistema ($3.272.917 millones), versus el 19% que tenían en 2020. Además, la industria aseguradora es la que en 2025 tuvo el mayor monto de depósitos directos, con $401 mil millones.

Razones detrás de la Disminución de Participación de las AFP
La directora de Brain Invest, María Eugenia Jiménez, estima que el terreno que han perdido las AFP ocurre por distintas razones:
- Existe inquietud por el cambio de multifondos a fondos generacionales que deberá hacer esta industria, según mandató la reforma previsional. Este es un cambio importante, ya que para los ahorros APV y depósitos convenidos solo será posible elegir un fondo y no diversificar en dos como lo es hasta hoy.
- 2025 “fue un muy buen año en retornos, tanto de los fondos de pensiones como en otras instituciones, sobre todo para quienes estuvieron sobreponderados en acciones chilenas, lo que dio un impulso importante por optar a invertir en opciones que permitan elegir y sobreponderar en lo que se quiere invertir.
- Cada año las empresas de inversión y los asesores financieros buscan clientes para ofrecer ser su ejecutivo, ya que se han dado cuenta que los ahorros previsionales son parte del patrimonio que se construye. La asesoría en inversión debe incluir los ahorros previsionales voluntarios, dado que cada vez más personas se interesan en ahorrar.
Por su parte, el asesor previsional Felipe Gormaz cree que las razones se explican porque las AFP están limitadas a invertir los recursos en solo cinco multifondos, “versus la diversificación que ofrecen corredoras, fondos mutuos y aseguradoras”. Además, menciona las plataformas digitales con menores costos, las asesorías personalizadas y la percepción pública negativa hacia las AFP. Asegura que la “incertidumbre regulatoria sobre los fondos generacionales” se ha vuelto más concreta, lo que activa la búsqueda de alternativas. También, la reforma previsional ya comenzó a implementarse, y el aumento gradual de la cotización obligatoria con un 1% adicional genera un efecto psicológico donde el afiliado puede sentir que ya "aporta más de forma forzada al sistema AFP".
Rentas Vitalicias: Riesgos y Solvencia de Compañías de Seguros
Según el presidente de la Comisión Para el Mercado Financiero (CMF), Joaquín Cortez, un nuevo anticipo de rentas vitalicias podría afectar directa y materialmente la solvencia de las compañías de seguros de vida y generaría un escenario de mayor riesgo que el sistema financiero ha enfrentado en los últimos 35 años. La iniciativa "genera riesgos severos para el pago de 657 mil rentas vitalicias, de los seguros de vida de más de 2,5 millones de personas, seguros complementarios de salud de 7 millones de personas, seguros de invalidez y sobrevivencia de toda la fuerza laboral que cotiza en las AFP".
Cortez señaló que si se genera un escenario similar al del primer anticipo -donde el 48% de los pensionados de rentas vitalicias realizaron un retiro- el impacto patrimonial en las compañías de seguros de vida implicaría una caída del 28%. Si todos los pensionados bajo esa modalidad hicieran un anticipo, se enfrentaría una caída del 57%. Agregó que si la mitad de los pensionados por rentas vitalicias sacan recursos, habría 3 compañías de seguros que caerían en "insolvencia regulatoria", es decir, por debajo del límite regulatorio fijado en el país. Si todos los pensionados realizaran un anticipo, implicaría que 9 de 15 compañías caerían por debajo del límite regulatorio, lo que generaría problemas o que no tuvieran el capital necesario para enfrentar futuros eventos de estrés. Cortez precisó que no se está hablando de una quiebra de las aseguradoras pero sí de caer por debajo de los límites legales establecidos para el funcionamiento de estas empresas.
Millonarias Utilidades y Debates en el Congreso
Consultado respecto de las utilidades de las compañías de seguros de vida, Cortez manifestó que éstas alcanzaron los 450 mil millones de pesos durante el 2020. El promedio de pensión para los hombres bajo la modalidad de rentas vitalicias es de 349 mil pesos mensuales, mientras que para las mujeres alcanza los 262 mil pesos mensuales.
Según el presidente de la Comisión, senador Pedro Araya, "la CMF nos ha dicho que de aprobarse el proyecto, las aseguradoras no caerían en insolvencia como se ha dicho sino que, probablemente caerían en el incumplimiento de alguna normativa pero no se produciría la quiebra de esta empresas". El senador Alfonso De Urresti manifestó que "las utilidades de las compañías de seguros el año pasado en plena crisis fue de 450 mil millones de pesos y eso es algo que debiera llevarnos a reflexionar."