Vivir más años ofrece a las personas mayores la posibilidad de compartir nuevas experiencias con una visión más madura. El adulto mayor busca los mismos vínculos afectivos que cualquier otra persona, y la presencia de enlaces emocionales con una pareja contribuye a una adaptación óptima durante toda la vida adulta, extendiéndose a las últimas décadas de la vida.
Las personas mayores que poseen este tipo de vínculo disfrutan, en general, de una mejor salud física y mental, una mejor situación económica, menores probabilidades de tener hábitos perjudiciales para la salud y, sobre todo, disponen de un elemento fundamental de apoyo instrumental y emocional, lo que a su vez se relaciona con unos mayores niveles de bienestar psicológico.

Importancia de la Afectividad y el Bienestar en la Vejez
Durante la vejez, las relaciones afectivas, familiares y personales adquieren una relevancia aún mayor. En esta etapa de la vida, es común que muchas de las actividades que antes facilitaban el contacto social, como el trabajo, ya no se realicen, lo que puede dar paso al aislamiento.
Contar con vínculos estrechos, ya sea con familia, amistades o comunidad, brinda un fuerte sentido de pertenencia y propósito. Las relaciones sociales y afectivas son fundamentales para la salud integral de las personas mayores. Además, se ha observado que quienes mantienen relaciones significativas, ya sean de amistad o de pareja, tienen una mejor percepción de su cuerpo, mayor autoestima y bienestar general.
La compañía de una pareja ofrece consuelo en momentos difíciles, y este apoyo puede ser especialmente vital cuando los adultos mayores atraviesan la pérdida de amigos cercanos, familiares o incluso la muerte de un cónyuge. Las interacciones diarias y la cercanía afectiva actúan como un amortiguador contra la soledad, la ansiedad y la depresión, problemas comunes entre las personas mayores. El afecto mutuo también aumenta la sensación de seguridad y reduce el estrés, ya que en una relación sana, el cariño, las caricias y el compartir emociones fomentan la liberación de endorfinas y oxitocina, hormonas que promueven la felicidad y reducen los niveles de cortisol, la hormona relacionada con el estrés.
Desafiando Estereotipos Sociales sobre el Amor en la Vejez
Muchos adultos mayores pertenecen a una generación que se casó bajo presiones sociales. A pesar de los beneficios inherentes a los vínculos afectivos, la sociedad aún mantiene una visión negativa sobre la sexualidad y el amor en la vejez. Estos estereotipos también afectan a las mismas personas mayores, llevando a muchos a suprimir sus propios deseos por creer que son conductas «inapropiadas» para su edad.
En una sociedad que envejece progresivamente, es fundamental integrar la sexualidad y el afecto en todas las fases de la vida. Es importante recordar que la sexualidad y la intimidad siguen teniendo un papel vital durante esta etapa.

La Evolución del Amor y la Satisfacción Marital
Cambio de Expectativas y Valoración del Vínculo
Las parejas de adultos mayores han vivido experiencias que los han llevado a valorar el amor desde una perspectiva diferente a la de los jóvenes. Algunos han tenido relaciones largas que han atravesado muchas etapas de la vida, mientras que otros encuentran en la tercera edad la oportunidad de empezar una nueva relación.
A lo largo de los años, las expectativas sobre el amor cambian. Mientras que en la juventud el amor puede estar asociado con la pasión y la aventura, en la madurez se valora más la tranquilidad, la complicidad y el apoyo emocional mutuo.
Desde un punto de vista evolutivo, la satisfacción con la relación de pareja parece seguir un patrón en forma de «U». En los inicios, la relación es altamente satisfactoria para ambos miembros. Sin embargo, a medida que la relación avanza, y especialmente a partir del nacimiento de los hijos y los desafíos de su crianza, la satisfacción marital promedio decrece y suelen aumentar los conflictos. En las parejas de larga duración que han sobrevivido más de tres décadas a la aparición de esos conflictos y han sabido resolverlos, la satisfacción marital vuelve a ser muy alta.
Transformación Cualitativa y Sexualidad
Más allá de los niveles cuantitativos de satisfacción marital, la relación de pareja se transforma cualitativamente con el tiempo. Las parejas mayores se caracterizan por unos niveles de compromiso mutuo, de implicación emocional y de confianza mayores que los que muestran las parejas más jóvenes. Esta tendencia coincide con el hecho de que las personas mayores valoran más los aspectos afectivos y emocionales de la vida y de las relaciones personales, y son capaces de regular las propias emociones de manera más eficiente. Esto contribuye a la presencia de mayores emociones positivas en los matrimonios de larga duración, protagonizados por personas mayores con tres, cuatro y aún más décadas de vida en común.
Otro cambio importante en las parejas a medida que avanzan en su relación tiene que ver con el ámbito sexual. Ciertamente, una mayoría de las parejas mayores continúa manteniendo este tipo de relaciones, y su cese, cuando se produce, parece estar vinculado más con la aparición de ciertos cambios no deseados (típicamente enfermedades graves en uno u otro miembro) que con el desinterés o la desmotivación sexual, aunque la frecuencia de las relaciones sexuales tiende a disminuir con el paso de los años.
Las 8 ETAPAS de una RELACIÓN ROMÁNTICA
Dinámicas y Desafíos en Parejas de Adultos Mayores
En la etapa de la adultez mayor, muchas personas evalúan sus relaciones para tomar la decisión de permanecer o no con sus parejas. La vejez es una etapa de muchos cambios y de reorganización, tanto a nivel físico como familiar. Con los hijos fuera del hogar, muchas parejas se replantean su vínculo, pudiendo ser las razones para permanecer o romper la relación tanto prácticas como emocionales.
El Fenómeno del "Divorcio Gris"
El divorcio gris, como se conoce a la separación de personas de mediana y tercera edad, ha ido en aumento. Según estudios del National Center for Family and Marriage Research, el porcentaje de adultos mayores de 65 años divorciados casi se triplicó entre 1990 y 2022, pasando de 5.2% a 15.2%, lo que evidencia que este fenómeno se está consolidando.
Según Manuela González Dávila, psicóloga clínica con certificación en psicogeriatría, algunas personas permanecen juntas por razones económicas, dependencia emocional o presión familiar y social. Sin embargo, llega un momento en que se dan cuenta de que desean una vida más plena y deciden romper la relación. Por otro lado, parejas con buena comunicación pueden reinventarse, desarrollar nuevos hábitos y permanecer juntas, siempre que no existan situaciones graves de maltrato o enfermedad.
La doctora Maritza Rodríguez Lazu, psicóloga especializada en gerontología, señala que las decisiones de permanecer juntos o separarse en esta etapa suelen tener raíces profundas. Muchas veces, las situaciones no empiezan en la adultez mayor, sino que se reflejan desde el noviazgo o el inicio del matrimonio: celos, dominio de alguna de las partes, discrepancias de carácter, incluso creencias religiosas o aspectos de crianza. Factores históricos, como matrimonios impuestos por la familia, también pueden influir en la compatibilidad actual. Para quienes deciden iniciar una nueva relación en esta etapa, lo que buscan es principalmente compañía: una persona con quien puedan dialogar, salir, socializar, compartir y con quien haya respeto.
Impacto de Cambios Cognitivos y Salud
El envejecimiento y los cambios cognitivos afectan profundamente la dinámica de pareja, como lo indicó Rodríguez Lazu. Si una de las partes desarrolla un trastorno neurocognitivo, la otra usualmente asume el rol de cuidador principal. Esto genera desgaste emocional, ansiedad e insomnio, siendo impactante ver a alguien con quien se lleva 30 o 40 años deteriorarse. La consulta se convierte así en un espacio de desahogo, más allá de estrategias terapéuticas.
Conflictos Comunes y Diferencias de Género
Estudios recientes muestran que la calidad del vínculo en la pareja sigue siendo clave para el bienestar en la vejez. Una revisión publicada en el Journal of Aging and Long‑Term Care encontró que la satisfacción marital está estrechamente relacionada con los síntomas de depresión en personas mayores, siendo esta relación incluso más marcada que en etapas previas de la vida. La investigación señala que las mujeres mayores tienden a reportar menor satisfacción marital y mayores niveles de depresión que los hombres, mientras que el apoyo de la pareja continúa siendo una fuente crucial de soporte social.
Entre los conflictos más frecuentes en parejas mayores destacan la rutina, la monotonía y la falta de comunicación, según Rodríguez Lazu. La idea de que "ya sé lo que piensas, ya lo hablamos" socava la relación, haciendo que la persona se sienta menos importante y deje de socializar, profundizando la brecha. Para recuperar la conexión no se requieren grandes gestos; ver una película juntos, cocinar, o sentarse en la terraza, cualquier espacio compartido, cuenta como una buena oportunidad para conectar.
González Dávila puntualiza que entre los desafíos más frecuentes están también la percepción social sobre lo que “debería” ser una relación en la tercera edad. Existe un prejuicio: se piensa que ya se vivió suficiente, que se debe aguantar lo que venga, y que si se llevaron 30, 40 o 50 años casados, no hay razón para divorciarse ahora. Esto puede dificultar la toma de decisiones y generar presión familiar o social.
Se observan diferencias de género en estas decisiones: la mujer tiende a separarse más por la calidad del vínculo, el hombre por la funcionalidad. Culturalmente, la mujer está socializada para expresar emociones, mientras que el hombre muchas veces las reprime. Los hombres suelen callar y esperar que los problemas se resuelvan solos, mientras que las mujeres llegan más a consulta por la monotonía y la falta de comunicación. La terapia de pareja, aseguró Rodríguez Lazu, “no tiene edades” y siempre es un recurso valioso.

La Teoría Triárquica del Amor de Sternberg y su Aplicación en la Vejez
Una propuesta útil para diferenciar los componentes de la relación amorosa es la de Sternberg, conocida como la «teoría triárquica del amor». Este modelo, popular en la psicología social, plantea que la experiencia amorosa está configurada por tres grandes factores: la intimidad, el compromiso y la pasión.
Componentes del Amor: Intimidad, Pasión y Compromiso
- Intimidad: Es el sentimiento de tener un vínculo afectivo especial con la persona amada. Implica promover el bienestar del otro, la comprensión mutua, una comunicación fluida, la compenetración y el hecho de compartir emociones, valores, gustos o actividades. Para Sternberg, es el componente emocional del amor.
- Pasión: Hace referencia a la experiencia de necesitar al otro y sentir deseo por él o ella, un deseo que implica una activación fisiológica y, en el caso del amor de pareja, un aspecto sexual. La pasión sería el componente motivacional y energético del amor.
- Compromiso: Se refiere a la decisión de mantener la relación con la otra persona, tanto a corto como a largo plazo. Es la disposición a sostener la relación en el tiempo a pesar de las dificultades. Es el componente cognitivo del amor.
Esta estructura en tres factores ha sido apoyada fundamentalmente por la investigación empírica. Desde su propuesta inicial, Sternberg planteó que las relaciones amorosas podían cambiar con el tiempo y que la trayectoria temporal de cada componente podría ser diferente. En las primeras fases de la relación, la pasión tiende a ser la más importante para luego declinar significativamente. En contraste, la intimidad y el compromiso, partiendo de un nivel inferior, tienden a crecer marcadamente durante los primeros años para luego mantenerse en niveles altos.

Estudios sobre la Evolución del Amor y la Brecha en la Investigación
Aunque estudios han confirmado estas diferencias en función de la duración de la relación, la mayoría de las muestras utilizadas no corresponden a personas mayores, trabajando generalmente con estudiantes o personas entre los 20 y 30 años. Así, la cuestión de qué sucede en las relaciones más allá de 10 o 15 años, y en especial en la vejez, cuando las relaciones son probablemente muy duraderas, permanece en gran medida sin respuesta.
Un estudio específico, que tuvo como participantes a 144 personas voluntarias mayores de 65 años de Tarragona y su área de influencia, con una convivencia de al menos 30 años con la misma pareja, se propuso aumentar el conocimiento sobre estas parejas mayores de larga duración. Los participantes tenían una edad media de 73.06 años y una duración media de relación de 46.6 años. Los objetivos de este trabajo fueron evaluar el funcionamiento de la escala de Sternberg en esta muestra y examinar el efecto que algunas variables podrían tener en la relación amorosa. Las hipótesis planteadas fueron las siguientes:
- Si los tres componentes de Sternberg presentan patrones distintos de evolución temporal, en las relaciones amorosas de larga duración se encontrarán diferencias entre sus puntuaciones; específicamente, la intimidad y el compromiso mantendrán niveles altos, mientras que la pasión presentará puntuaciones significativamente menores.
- Las mujeres presentarán puntuaciones ligeramente menores que las de los varones en las medidas de satisfacción marital, y puntuaciones también menores que éstos en los componentes de la experiencia amorosa diferenciados por Sternberg.
- Si tras una serie de años (típicamente 10 o 15) la experiencia amorosa se estabiliza, no habrá efectos asociados con la edad en las medidas de la experiencia amorosa obtenidas en una muestra de personas mayores implicadas en relaciones de larga duración.
(Nota: Los resultados específicos de esta investigación no fueron proporcionados en el material de origen.)
El Derecho a la Plenitud Afectiva en Cualquier Edad
Las personas mayores tienen el mismo derecho a decidir sobre su vida amorosa que cualquier otra edad. Si alguien decide salir de una relación, debe ser apoyado por amigos, familiares y la sociedad en general, sin prejuicios. Cada relación es única y sus dinámicas pueden ser tan variadas como en cualquier otra etapa de la vida. Lo importante es evaluar la situación emocional y funcionalmente, y acompañar a las personas mayores en la búsqueda de bienestar y plenitud en sus relaciones.
El amor se manifiesta todos los días, a veces con un mínimo gesto, una mirada o un abrazo, lo cual puede ser todo lo que la pareja necesita.