Una de las particularidades del mercado laboral actual es la convergencia de, por lo menos, tres generaciones (baby boomers, millennials y centennials), con mayor presencia de estas dos últimas. Si eres un profesional joven y lideras equipos en los que confluyen diversas generaciones, probablemente tratar con personas mayores sea todo un desafío. En ocasiones, ser un líder joven puede hacerte sentir que debes mantener una actitud de humildad para no incomodar a tus colaboradores mayores.

El cambio de paradigma en el envejecimiento
Hoy en día asistimos a un proceso de transición demográfica, con un aumento espectacular de personas mayores de 65 años, y en particular de mayores de 80 años. El modelo tradicional de envejecimiento, basado en un concepto deficitario de la vejez, ya no es viable. El cambio de paradigma pasa por construir un nuevo rol activo y participativo de los mayores que derive en una nueva cultura de envejecimiento, hecho que ya está siendo una realidad.
Promover una comprensión más amplia de la función cultural, social y económica y de la constante contribución que hacen las personas de edad a la sociedad, incluida la del trabajo no remunerado, es una labor de todos. En este contexto, es preciso dirigir los esfuerzos a crear marcos y oportunidades que garanticen que nuestros mayores envejecen con seguridad y dignidad y puedan seguir participando en sus comunidades como ciudadanos con plenos derechos.
Potencial y liderazgo en la tercera edad
Hoy más que nunca somos conscientes de que el potencial de los mayores es una sólida base para el desarrollo de nuestras comunidades y para el sostenimiento de las familias. Este potencial permite a la sociedad y a las familias recurrir cada vez con más frecuencia a las competencias, experiencia y sabiduría que aquéllas nos aportan. Tal es así que, en tiempos convulsos y en diversos ámbitos, muchos de nuestros mayores están asumiendo un papel de liderazgo activo.
El documento “Diez propuestas para la participación y el liderazgo de las personas mayores en la sociedad”, elaborado por expertos, busca apoyar la participación activa como motor de cambio, oportunidades y sostenibilidad. En esta línea, encuentros sobre empoderamiento han destacado que las personas empoderadas gozan de una mejor calidad de vida, ya que son capaces de ejercer en plenitud sus derechos, derribar mitos y romper prejuicios.
Coloquio "Empoderamiento y liderazgo de la mujer".
Potenciando el liderazgo en la mediana edad
Entre la mediana edad y la jubilación (45 a 65 años), se presenta una etapa ideal para desarrollar el máximo potencial. A continuación, se detallan estrategias clave basadas en la investigación:
- Disfruta la libertad de ser tú mismo: A medida que maduramos, somos menos autocríticos. Es el momento perfecto para dejar atrás la autoconciencia paralizante y atreverte a probar nuevas formas de liderar.
- Usa la vulnerabilidad como fortaleza: La capacidad de gestionar emociones mejora con la edad. Un líder que muestra vulnerabilidad fomenta la seguridad psicológica y la confianza en su equipo.
- Aprovecha tu inteligencia cristalizada: Utiliza el conocimiento y la experiencia acumulada para analizar situaciones con profundidad, aportando una perspectiva equilibrada y sabia.
- Cambia el enfoque: de la competencia al legado: La fase de la «generatividad» implica pasar de logros individuales a influir positivamente en la siguiente generación de líderes a través de la mentoría.
- Confía en tu intuición: La intuición es un proceso basado en la acumulación de experiencias; confiar en ella permite navegar situaciones complejas con seguridad y coherencia con tus valores.
Desafíos y oportunidades para la inclusión
Ser un líder en la madurez no debe ser motivo de estancamiento, sino una oportunidad para reinventarse. El rol de los adultos mayores ha sido históricamente minimizado, cuando en realidad su experiencia, tiempo y sabiduría son grandes motores de cambio. Estudios demuestran que los líderes mayores que buscan retroalimentación activa logran una eficacia significativamente superior (percentil 83) frente a quienes la evitan.
Dar voz a los adultos mayores implica incluirlos activamente en la toma de decisiones, en la cultura, en la política y en entornos de trabajo. Su participación aporta la perspectiva necesaria para construir sociedades más equitativas y organizaciones más resilientes.