La Música y sus Beneficios en Adultos Mayores

La música es una herramienta poderosa que nos sirve de refuerzo y nos acompaña en momentos difíciles a cualquier edad. Cuando cantamos, no solo pensamos, sino que sentimos, permitiéndonos experimentar placer. La música, además de ser una forma de comunicación, es una actividad social que facilita compartir la gratificación con otras personas.

La musicoterapia se ha extendido por todo el mundo como una disciplina de la salud, y su poder para influir en cualquier persona es innegable. Para los adultos mayores, la música tiene la capacidad de liberar un torrente de memorias, haciéndolos sonreír o llorar, e inspirándolos a bailar y moverse. Nos conecta y es la banda sonora de muchos momentos importantes de nuestras vidas. La investigación muestra que la música también es una medicina poderosa, especialmente para los adultos mayores que enfrentan diversas enfermedades.

El Impacto de la Música en el Cerebro y la Salud Mental

La investigación ha demostrado que la música, literalmente, transforma nuestros cerebros. “La música y las respuestas a la música se encuentran en todas las áreas del cerebro”, afirmó Tammy Reiver, coordinadora de musicoterapia de Banner Hospice. “Puede involucrar la mente y evocar emociones”. La música tiene el poder de aumentar los niveles de dopamina (conocida como la "hormona de la felicidad"), disminuir los síntomas de depresión y dolor, y mejorar la calidad de vida de una persona. Para los adultos mayores, los beneficios son aún mayores.

Algunos estudios han demostrado que escuchar música, tanto de forma activa como pasiva, puede mejorar las habilidades cognitivas, la memoria de trabajo y la memoria de reconocimiento. De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud, la música tiene el poder de evocar fuertes emociones positivas y elevar el estado de ánimo, además de reducir el nivel de cortisol, una hormona que contribuye al estrés y la ansiedad, estimulando así sentimientos positivos.

Cuando estamos relajados, el tono muscular se distiende, situándonos en un estado donde podemos controlar los pensamientos y las emociones. Este hecho, junto con la activación neuronal que provoca la música, ayuda a "entrenar" diferentes zonas del cerebro, permitiendo retrasar los déficits relacionados con la vejez y mejorar la capacidad de discernir sonidos entre el ruido. La capacidad de nuestro cerebro para adaptarse y cambiar a partir de lo que aprendemos a lo largo de la vida es conocida como neuroplasticidad. En el caso de la música, tocar un instrumento mejora la capacidad del sistema nervioso de aprender y asimilar procesos complejos, lo que beneficia la comunicación, la memoria, la conducta y la inteligencia espacial.

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Música y Deterioro Cognitivo

Para los adultos mayores con problemas de memoria relacionados con la edad, como la enfermedad de Alzheimer, la demencia o la enfermedad de Parkinson, la música tiene el poder de traer recuerdos, retrasar el deterioro cognitivo y mejorar la velocidad de procesamiento cognitivo. “Cuando un área de nuestro cerebro se ve afectada por una enfermedad o lesión, la cognición musical permanece y las otras áreas de nuestro cerebro continúan respondiendo”, explicó Reiver. “La investigación también muestra que nuestras ondas cerebrales se sincronizan automáticamente con la música que escuchamos”.

La música es excelente para las personas con Alzheimer porque fomenta el compromiso con el presente. “Incluso si no pueden recordar los eventos actuales, los pacientes de Alzheimer a menudo pueden moverse con un ritmo y cantar letras de canciones familiares”, dijo Kristin Fray, coordinadora de musicoterapia de Banner Hospice. “La música trae recuerdos y eleva el estado de ánimo, creando una forma de interactuar con los seres queridos que tal vez no puedan expresarse”.

En fases moderadas y avanzadas, la música permite desviar el foco de atención de estímulos que la persona no es capaz de interpretar hacia un estímulo que tiene sentido, ejerciendo un efecto calmante de la ansiedad. Los centros del IRSJG, por ejemplo, ya integran la terapia con música en sus actividades de estimulación cognitiva.

Música y Enfermedades Crónicas

Para quienes luchan contra el cáncer, la música puede reducir la ansiedad, la depresión, el dolor y la fatiga, ayudándoles a relajarse y manejar sus tratamientos de una manera que ningún medicamento puede lograr. La investigación ha demostrado que el mismo neurotransmisor utilizado por nuestro cerebro para enviar sensaciones de dolor también es estimulado por el sonido; cuando ambos ocurren al mismo tiempo, es posible que el dolor no se sienta tan intenso.

Una revisión sistemática de 2021 mostró que las intervenciones basadas en la música fueron útiles para la falta de aire, la ansiedad y la calidad del sueño en adultos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), aunque no tuvieron un impacto significativo en la depresión. Sin embargo, debido a la brevedad y heterogeneidad de los estudios, existe cierta incertidumbre sobre las conclusiones definitivas.

Musicoterapia: Una Disciplina de la Salud

Esquema visual que explica los diferentes enfoques de la musicoterapia (escucha, improvisación, interpretación, etc.).

La musicoterapia es una profesión de la salud que utiliza la música dentro de una relación terapéutica para abordar necesidades físicas, emocionales, cognitivas y sociales. No es un tipo específico de intervención, sino que indica la educación, formación y credenciales del terapeuta.

Los objetivos concretos de la terapia dependen de cada paciente, siendo específicos, únicos y variables. No se trata solo de reproducir canciones; los ejercicios suelen combinar la música con otras actividades socioculturales. “Conocer las preferencias musicales de los residentes nos ayuda a hacer las sesiones más operativas, especialmente cuando la actividad tiene por objetivo la estimulación cognitiva y la expresión emocional de los residentes”, mencionó Mercè Roca Carroggio en su obra "Técniques d’animació i estimulació per a la gent gran".

Trabajar con el ritmo -dando palmadas, tocando instrumentos de percusión e, incluso, bailando si la movilidad lo permite- son algunas de las técnicas empleadas. Para que la musicoterapia sea efectiva, es crucial conocer las preferencias musicales y el estado cognitivo de los pacientes. En casos de demencia o Alzheimer leve-moderado, las sesiones grupales (8-10 personas, menos de 1 hora) son recomendables. En grados avanzados, las sesiones deben ser más reducidas o individuales. Ante un alto deterioro de las habilidades comunicativas, es fundamental observar las reacciones para adaptar la música y facilitar la expresión emocional.

La Música para Cuidadores

Pocas personas experimentan enfermedades relacionadas con la edad en solitario; quienes los aman y cuidan también lo viven. La música puede tener un efecto poderoso en los cuidadores. “La música abre canales para la comunicación y la interacción”, dijo Reiver. “Para las familias y los cuidadores, la música puede brindar unión, experiencias positivas compartidas y facilitar el cierre y la aceptación”.

Además, la música puede proporcionar un respiro a los miembros de la familia que asumen el doble rol de familiar y cuidador, una tarea mental y físicamente agotadora. “La música da tiempo para el descanso y la relajación”, señaló Reiver.

Cómo Integrar la Música en la Vida Cotidiana

Adultos mayores y cuidadores pueden beneficiarse enormemente de la música, y es fácil integrarla en el hogar y en la comunidad. Kristin Fray compartió algunos consejos útiles:

  • Únase a un grupo de música con un ser querido: existen coros para personas con Parkinson, demencia, cáncer y sobrevivientes de cáncer.
  • Si tiene una tradición religiosa, considere asistir a un servicio para cantar himnos y canciones espirituales.
  • Ponga música de fondo en momentos específicos del día para estimular el estado de ánimo. Para alguien con Alzheimer, elija la música que disfrutaban en su adolescencia.
  • Anime a un ser querido que solía tocar un instrumento a que lo retome.
  • Vea la grabación de un concierto.
  • Canten, bailen y muévanse juntos al ritmo de la música para aumentar la energía.
  • Ponga música suave por la noche para facilitar una transición tranquila a la hora de acostarse.

“Donde las palabras fallan, la música habla”, como dijo Hans Christian Andersen. La música es una herramienta poderosa en nuestras vidas, con un impacto particular a medida que envejecemos. Incluso si las palabras o la memoria de su ser querido fallan, pueden encontrarse y comunicarse a través del poder de la música.

Investigación y Futuro de las Intervenciones Musicales

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, en colaboración con la Dotación Nacional para las Artes, patrocinan la iniciativa Sound Health para aumentar la comprensión del efecto de la música en el cerebro y sus posibles aplicaciones clínicas. Los primeros proyectos de investigación comenzaron en 2019, investigando el mecanismo de acción de la música en el cerebro y cómo puede aplicarse para tratar síntomas de trastornos como la enfermedad de Parkinson, el ACV y el dolor crónico, así como sus efectos en el cerebro en desarrollo de los niños.

El NCCIH apoya estudios sobre:

  • Los efectos de las intervenciones musicales sobre el neurodesarrollo y la respuesta al dolor en bebés prematuros.
  • El uso de señales rítmicas autogeneradas para mejorar la marcha en personas con la enfermedad de Parkinson.
  • El impacto de las intervenciones de canto en los marcadores de salud cardiovascular en personas mayores con enfermedades cardiovasculares.

En colaboración con la Fundación para los NIH y la Fundación Renée Fleming, los NIH están desarrollando recursos para intervenciones rigurosas y reproducibles basadas en la música para trastornos cerebrales del envejecimiento, como Alzheimer, Parkinson y accidentes cerebrovasculares. Se celebraron talleres para recopilar aportes de expertos y se publicó una solicitud de información para obtener la opinión de las partes interesadas, con planes de probar los recursos en proyectos de demostración.

Consideraciones sobre la Música y la Salud

En general, los estudios de investigación sobre las intervenciones basadas en la música no muestran efectos negativos. Sin embargo, es importante considerar que escuchar música a un volumen excesivo puede contribuir a la pérdida de audición inducida por el ruido. Además, la música puede estar asociada a recuerdos o reacciones emocionales intensas, por lo que algunas personas pueden sentirse angustiadas por la exposición a piezas o tipos de música específicos. Tocar instrumentos musicales en exceso puede provocar dolores y lesiones, y las intervenciones basadas en el movimiento con música requieren precauciones de seguridad adecuadas.

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