La relación y la interacción entre personas mayores enfermas y niños puede manifestarse de diversas formas, abarcando desde situaciones de cuidado y apoyo mutuo hasta escenarios más complejos que requieren una comprensión profunda de la salud mental y las dinámicas familiares. Esta diversidad de interacciones es crucial para entender el bienestar de ambos grupos.
Trastorno Facticio y el Síndrome de Munchausen por Poderes (MSBP)
¿Qué es el Trastorno Facticio?
El trastorno facticio, previamente denominado síndrome de Munchausen, es una enfermedad mental grave. Quienes la padecen pretenden estar enfermos para engañar a los demás. Para ello, fingen tener síntomas, se enferman a propósito o se hacen daño a sí mismos. Los síntomas del trastorno facticio pueden variar de leves a graves. El trastorno facticio no es lo mismo que inventar problemas médicos para un beneficio práctico o una recompensa, como irse del trabajo o ganar un juicio. Es una afección poco común que puede ser difícil de diagnosticar y tratar.

Entre los síntomas del trastorno facticio, se incluyen lastimarse o forzarse a enfermarse para aparentar estar enfermo. También pretender tener síntomas, exagerarlos o fingir que no pueden realizar ciertas actividades debido a sus síntomas para engañar a los demás. Las personas con esta afección se esfuerzan para esconder sus mentiras. Puede que sea difícil saber que sus síntomas tienen que ver con una enfermedad mental grave.
Las personas con trastorno facticio inventan síntomas o causan enfermedades de varias maneras:
- Hacer que los síntomas parezcan peores de lo que son: Incluso si realmente existe una enfermedad física o de salud mental, podrían exagerar los síntomas.
- Inventar historias: Pueden contar historias médicas falsas a sus seres queridos, profesionales de atención médica o grupos de apoyo; por ejemplo, pueden afirmar que tienen cáncer o SIDA.
- Hacerse daño: Podrían forzarse a enfermarse. Por ejemplo, podrían inyectarse bacterias, leche, gasolina o heces. Pueden lesionarse, cortarse o quemarse intencionalmente. Pueden tomar medicamentos, como anticoagulantes o medicamentos contra la diabetes, para simular enfermedades.
- Adulteración: Podrían adulterar instrumentos médicos para que los resultados sean incorrectos. Por ejemplo, podrían calentar los termómetros.
El Síndrome de Munchausen por Poderes (MSBP): Cuando un Cuidador Induce la Enfermedad
El síndrome de Munchausen por poder (MSBP, por sus siglas en inglés) es una afección de salud mental en la que un cuidador se inventa o provoca una enfermedad o lesión en una persona bajo su cuidado, como un niño, un adulto de edad avanzada o una persona que tiene una discapacidad. Debido a que las personas vulnerables son víctimas, es una forma de maltrato infantil o de maltrato de ancianos.
Las personas con esta afección indican que una persona está enferma, herida o pasando un mal momento y que, por ello, necesita asistencia médica. Por lo general, se manifiesta en padres o madres que dañan a un hijo, pero también se ha observado en hijos adultos que cuidan a un padre mayor.
Acciones y Señales del Cuidador
El cuidador puede tomar acciones extremas para fingir los síntomas de una enfermedad en la persona bajo su cuidado. Por ejemplo, el cuidador podría:
- Añadir sangre a la orina o heces.
- Privar de alimento para que parezca que no puede aumentar de peso.
- Calentar los termómetros para que parezca que la persona tiene fiebre.
- Inventar resultados de pruebas de laboratorio u otras pruebas.
- Darle medicamentos para provocarle vómito o diarrea.
- Infectar una línea intravenosa (IV) para enfermar a la persona.
La mayoría de las personas con este problema son madres con niños pequeños, pero algunos son hijos adultos que cuidan a un padre mayor. Los cuidadores a menudo trabajan en atención médica y saben mucho sobre el cuidado médico, lo que les permite describir los síntomas con gran detalle. Les gusta estar muy involucrados con el equipo de atención médica y son apreciados por este por el cuidado que le dan a la persona. Estos cuidadores, que parecen devotos, se esfuerzan demasiado por acercarse y establecer una amistad con el personal médico. Buscan compasión y atención, tienen la necesidad de sentirse poderosos y tener el control, y no consideran que su conducta sea perjudicial. Esto dificulta que los profesionales de la salud lleguen a un diagnóstico de MSBP.
Señales en la Víctima (Niño o Persona Mayor Vulnerable)
Las víctimas, con mayor frecuencia niños pequeños, pero también personas mayores o con discapacidad, visitan a muchos proveedores de atención médica y han pasado mucho tiempo en el hospital. A menudo se les han practicado muchos exámenes, cirugías u otros procedimientos que no necesitan. Pueden incluso enfermarse o lesionarse gravemente o morir debido a las acciones del cuidador. Los niños que sufren daños pueden tener problemas físicos y emocionales de por vida, y algunos pueden padecer el síndrome de Munchausen en la edad adulta.
Otros indicios incluyen:
- La persona tiene síntomas extraños que no encajan con ninguna enfermedad.
- Los síntomas no concuerdan con los resultados de los exámenes.
- El cuidador reporta los síntomas, pero los profesionales de la atención médica nunca los ven; desaparecen en el hospital, pero vuelven a empezar cuando la persona se va a casa.
- Los exámenes de sangre no corresponden con el tipo sanguíneo de la persona.
- Se encuentran medicamentos o químicos en la orina, sangre o heces de la persona.
- La persona tiene una enfermedad poco común o que se repite, y no se puede encontrar la razón.
- La persona no mejora, incluso con tratamientos que deberían ayudar.
- Los síntomas solo ocurren cuando el cuidador está o ha estado recientemente con la persona.
- El otro progenitor (en caso de niños) no participa en el tratamiento, aunque el estado sea grave.
- Un cuidador cambia de médico de repente y miente acerca de pruebas y tratamientos previos.
- Obtener resultados normales en las pruebas no tranquiliza al cuidador, quien puede mostrar una extraña calma o felicidad cuando el estado de la persona está empeorando.
- Se observa (o se filma o graba) al cuidador causando daños o síntomas a la persona.
- Otro niño o persona vulnerable de la familia ha tenido una enfermedad o ha muerto de manera inexplicable.
Comprobar el historial clínico de una persona para encontrar información sobre pruebas, tratamientos y estancias hospitalarias previos puede ayudar a un médico o a una enfermera a saber si un problema de salud es real. El diagnóstico del MSBP es un desafío, y con mucha frecuencia queda sin diagnosticar.

Niños Cuidadores: Un Rol Silencioso en el Apoyo a Personas Enfermas
Algunos menores de edad se ocupan de cuidar a sus padres o a otros parientes enfermos, asumiendo la responsabilidad de su cuidado. Un estudio en Suiza reveló que cerca del 8% de los niños de entre 10 y 15 años fungen ese papel, una cifra mucho mayor de lo que se pensaba. Los resultados muestran que no existe una marcada diferencia de género en este grupo, con casi el 9% de niñas y el 6,6% de niños asumiendo tareas de cuidado. Esto demuestra que en el caso de los jóvenes no importa si se trata de niños o niñas.
Entrevista a un cuidador de niños/ Conocimiento de la infancia.
A menudo, los niños asumen la tarea de cuidar a un allegado enfermo debido a la ausencia de otros miembros de la familia o amigos que puedan asistir al afectado, o porque el cuidado profesional es demasiado caro. Pero estos chicos también quieren hacer esta tarea porque es para alguien a quien aman.
Desafíos y Necesidades de Apoyo
Los cuidadores jóvenes se enfrentan a muchos obstáculos. Tener un padre, hermano o abuelo que padece cáncer o sufre una depresión puede significar un cambio drástico en la vida de algunos niños. Por ejemplo, una joven de 16 años cuya madre fue diagnosticada con cáncer, relató cómo algunas de sus amigas no entendían por qué tenía que pasar más tiempo con sus padres o cómo debía evitar enfermarse para poder visitar a su madre.
Una encuesta a profesionales de la educación, la salud y la sociedad reveló que muchos aún no estaban suficientemente familiarizados con el tema de los cuidadores jóvenes. En muchos casos, los niños solo llamaban la atención de sus maestros cuando se notaba su cansancio.
Es necesario hacer más para ayudar a los cuidadores jóvenes, y las autoridades son conscientes de la cuestión, habiendo puesto en marcha un amplio programa científico relativo a los cuidadores tanto adultos como jóvenes. Un estudio se centra en las necesidades de los cuidadores familiares para apoyarles de modo general, pero también en lo que respecta a sus lugares de trabajo, preguntando a las personas a partir de los 9 años de edad sobre sus necesidades. Se requiere mayor atención a los cuidadores jóvenes en los planes de acción gubernamentales, que a menudo se centran demasiado en los cuidadores adultos.
La Infantilización de Personas con Demencia: Un Enfoque Crítico
Hoy en día se ha extendido y, en cierto modo normalizado, el trato infantil a las personas con demencia. Sin embargo, la infantilización conlleva una deshumanización de la persona. Una consecuencia negativa de tratar a las personas con demencia como niños es la ausencia de una comunicación significativa. Hablándoles de manera infantil o con un lenguaje abreviado se les priva de la oportunidad de tener conversaciones atractivas e interesantes. Del mismo modo, el trato infantil puede causar exclusión social y segregación de las personas con demencia.

La atención de las personas con demencia debe seguir un enfoque centrado en la persona. Esto implica tratar a cada persona con respeto, adaptar las interacciones a sus necesidades y capacidades, y alentar su participación activa en la toma de decisiones. La base de todo es la empatía y el respeto por las personas, en este caso especialmente por aquellas que tienen demencia. Una posible causa de la infantilización es el desconocimiento de la sociedad sobre la enfermedad.
El Derecho a la Despedida: Niños en Unidades de Cuidados Intensivos
Una cuestión muy interesante que surgió en el ámbito médico es si los niños deben despedirse de sus seres queridos enfermos, especialmente en momentos médicos tan complejos como las enfermedades que se atienden en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Es un hecho que esta opinión choca frontalmente con la “burocracia” hospitalaria o con las normas que existen en muchas UCI, que no permiten el acceso a los menores.
Cuando se pregunta a los profesionales que trabajan en las UCI si a ellos les gustaría tener la oportunidad de despedirse de un ser querido en el último momento (ya sea un padre, una madre, un hermano, una pareja, un abuelo, un amigo, etc.), su respuesta es contundente: SÍ. Estos profesionales socio-sanitarios se plantean que, para un buen cuidado del paciente y de su vida, también hay que cuidar su muerte.
No obstante, permitir el acceso a los niños en los momentos previos a la muerte del enfermo requiere considerar ciertos aspectos. El menor puede prever aquello que se le explique, pero si la persona lleva tiempo ingresada, es importante que el niño haya ido periódicamente al centro hospitalario a ver a su ser querido. Las personas que están presentes durante todo el proceso de la enfermedad no son conscientes del progresivo deterioro físico que sufren sus seres queridos. Sin embargo, los niños que no pueden ser testigos de dicho proceso mantienen una imagen en su memoria de la última vez que vieron al enfermo. Los hospitales están tratando de facilitar cada vez más a sus pacientes tanto los procesos de vida como de muerte y son los primeros interesados en ayudarnos en estas situaciones.
Cuándo Buscar Ayuda y Prevención
Las personas con trastorno facticio podrían conocer el riesgo de herirse o de morir cuando se causan daño o buscan un tratamiento innecesario. Sin embargo, les cuesta controlar su conducta y no es probable que busquen ayuda. Si piensas que un ser querido puede estar exagerando o fingiendo problemas de salud, puede ser útil intentar hablar con ella sobre tus preocupaciones. Trata de no enojarte con la persona ni juzgarla o confrontarla. También, trata de reforzar y recomendarle actividades más sanas y productivas en lugar de centrarte en las creencias y conductas no saludables. Ofrécele apoyo y cuidado.
Si tu ser querido se causa autolesiones o intenta suicidarse, comunícate con una línea directa para prevención del suicidio. En los EE. UU., llama o envía un mensaje de texto al 988 para comunicarte con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis, disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana.

Prevención
Actualmente, no existe ninguna manera conocida de prevenir el trastorno facticio, ya que se desconocen sus causas. El trastorno facticio se considera poco frecuente, pero no se sabe cuántas personas lo padecen, ya que algunas usan nombres falsos, acuden a varios hospitales y profesionales de atención médica, y a algunas nunca se les identifica.
En el caso del síndrome de Munchausen por poder (MSBP), es crucial proteger a la víctima. Si sospecha que un cuidador padece esta enfermedad, no se enfrente a él, ya que eso puede agravar el problema. Es recomendable llevar un diario de los síntomas y otros sucesos relacionados. Hable con el médico acerca de sus inquietudes e informe de sus preocupaciones a su agencia local de bienestar infantil; quizás pueda presentar una denuncia anónima. En situaciones de peligro inminente provocado por abuso o negligencia, se debe contactar a los servicios de emergencia o a las autoridades de protección infantil.
Los cuidadores que tienen MSBP necesitan asesoría psicológica a largo plazo, aunque es posible que se resistan al tratamiento o nieguen que haya un problema. Solo se usan medicamentos si el cuidador tiene otro problema de salud, como un trastorno de ansiedad, junto con MSBP. Incluso después del tratamiento, los cuidadores pueden repetir su comportamiento, por lo que se requiere una vigilancia atenta. Para las víctimas de MSBP, el primer paso es trasladarlas a una custodia segura. Luego, un médico realizará un seguimiento para ver si tienen síntomas, que en la mayoría de los casos desaparecen una vez que están alejados del cuidador. Algunos niños necesitan asesoría psicológica u otro tipo de ayuda para lidiar con la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático que pueden presentarse con el abuso infantil. El tratamiento a menudo involucra terapia individual y familiar.