El trabajo social en la tercera edad es una disciplina fundamental que busca mejorar la calidad de vida de las personas mayores. A través de diversos programas y servicios, los profesionales de este campo fomentan la inclusión, el bienestar emocional, el acceso a los derechos y la participación activa de los adultos mayores en la sociedad. Esta labor contribuye significativamente a un envejecimiento digno y saludable, adaptándose a las necesidades individuales de cada persona.
¿Qué es el Trabajo Social?
El trabajo social es una disciplina profesional dedicada a promover el bienestar y la justicia social. Su acción se concreta mediante el apoyo directo a individuos, grupos y comunidades. Los trabajadores sociales intervienen en diversas áreas como la salud, la educación, la protección de derechos y el acceso a recursos y servicios. Su principal objetivo es asistir a las personas para que enfrenten y superen situaciones de vulnerabilidad, exclusión o crisis, facilitando el acceso a oportunidades y fortaleciendo sus capacidades para mejorar su calidad de vida. Es un campo que empodera a las personas, promoviendo su autonomía e integración en la sociedad.
El Trabajo Social en la Tercera Edad
Esta rama del trabajo social se enfoca en brindar apoyo específico a las personas mayores, ayudándolas a enfrentar los desafíos inherentes al envejecimiento. Los profesionales de este campo se dedican a identificar las necesidades de las personas de la tercera edad, conectarlas con los recursos disponibles, proporcionar apoyo emocional y garantizar que vivan en un ambiente seguro y saludable.
De acuerdo con los principios generales de los Servicios Sociales, el Trabajo Social con ancianos debe fundamentarse en el conocimiento de la realidad. Esto implica conocer la problemática que afecta a las personas mayores y su valor dentro del contexto social, abarcando aspectos como la situación sociocultural, los recursos económicos, la salud y nutrición, la vivienda y el medio ambiente, y la familia. También es crucial conocer los recursos e instituciones que pueden atender sus necesidades, como lo destaca Fresno Baños, M. (1989) en su obra "Trabajo Social con ancianos: planteamientos básicos y funciones del trabajador social".
Desafíos para los Adultos Mayores: El Edadismo
Las personas mayores constituyen uno de los grupos poblacionales más marginados en la sociedad del siglo XXI. A pesar de que en diversas culturas y épocas se les ha rendido gran respeto y admiración por sus hazañas y enseñanzas, actualmente, para muchos, las personas mayores son percibidas como una carga, tendiendo a infantilizarlas y a tratarlas con menosprecio.
El edadismo, un constructo social que discrimina a una persona por razones de edad, ya sea por ser "demasiado joven para X" o "demasiado mayor para Y", tiene un impacto profundo. Condiciona a las personas, generándoles una sensación de menosprecio hacia su dignidad, capacidades y habilidades. En el caso del edadismo por edad avanzada, este refuerza una mirada discriminatoria en la sociedad hacia las personas mayores y, además, hace que estas se sientan menos valoradas.
Este fenómeno puede explicarse con el Efecto Pigmalión o la Profecía Autocumplida: las personas tienden a creer lo que la sociedad presenta como cierto y verdadero, y en consecuencia, actúan acorde a lo establecido socialmente, lo que puede llevarlas a no sentirse capaces de establecer metas o encontrar un sentido vital.

Importancia del Trabajo Social en la Tercera Edad
El trabajo social en la tercera edad no solo se enfoca en resolver problemas inmediatos, sino que también persigue la mejora de la calidad de vida a largo plazo. Su relevancia en esta etapa radica en varios aspectos clave:
Apoyo en la Transición a la Jubilación
Los trabajadores sociales asisten a los adultos mayores en la adaptación a la jubilación, proporcionando orientación y apoyo emocional para afrontar los cambios que implica dejar la vida laboral. Además, brindan asesoría sobre la gestión de recursos económicos, el acceso a beneficios sociales y el mantenimiento de una vida activa y saludable post-jubilación.
Promoción del Envejecimiento Activo
Un objetivo fundamental es promover el envejecimiento activo. Esto implica fomentar la participación de los adultos mayores en actividades físicas, sociales y culturales que les permitan mantenerse activos, comprometidos y conectados con su comunidad. Los profesionales facilitan el acceso a programas de recreación, voluntariado y educación continua, contribuyendo a prevenir el aislamiento social y la depresión.
Protección de los Derechos de los Adultos Mayores
Los trabajadores sociales actúan como defensores de los derechos de esta población, asegurándose de que tengan acceso a atención médica de calidad, viviendas adecuadas y servicios sociales esenciales. Se enfocan también en prevenir y denunciar cualquier forma de abuso, negligencia o maltrato hacia las personas mayores. Como ejemplo de acción institucional, el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) cuenta con la Unidad Derechos Humanos y Buen Trato en Chile, que ejecuta el Programa Buen Trato Adulto Mayor desde el año 2012, buscando la prevención del maltrato, la promoción del buen trato y la asesoría y coordinación con redes regionales y locales. El programa atiende a cualquier persona natural que se presente en Senama de las 16 regiones del país, ya sea de manera directa o derivada, a través de oficinas de información, reclamos y sugerencias (OIRS), que brindan atención presencial de lunes a jueves de 09:00 a 18:00 hrs y viernes de 09:00 a 17:00 hrs.
“A través de su labor, los trabajadores sociales promueven la autonomía, el bienestar y la integración social de los adultos mayores, asegurando que tengan una vida digna y plena.”
Objetivos del Trabajo Social en la Tercera Edad
Los objetivos son amplios y se adaptan a las necesidades individuales, pero algunos generales guían esta práctica:
Fomentar la Autonomía e Independencia
Permitir que los adultos mayores vivan de forma digna y con el máximo nivel de autosuficiencia posible. Para ello, los trabajadores sociales diseñan planes de intervención personalizados que promueven la autoeficacia, apoyan la adaptación de viviendas y facilitan el acceso a tecnologías de asistencia.
Facilitar el Acceso a Servicios de Salud y Bienestar
Los trabajadores sociales brindan información sobre los servicios disponibles, ayudando a las personas mayores a navegar por el sistema de salud y acompañándolos en los procesos de solicitud de subsidios.
Promover la Integración Social
Desarrollar programas y actividades que fomenten la interacción social y la participación comunitaria, contribuyendo a reducir la soledad y el aislamiento social, factores que pueden afectar negativamente la salud mental y emocional.
Estrategias del Trabajo Social en la Tercera Edad
Las estrategias empleadas se adaptan a las necesidades y características de cada individuo, así como a su contexto:
Evaluación y Diagnóstico de Necesidades
Se realizan entrevistas, visitas domiciliarias y análisis de casos para identificar las necesidades específicas de cada adulto mayor, permitiendo determinar los servicios o recursos más adecuados.
Intervención Psicosocial
Los profesionales ofrecen apoyo emocional, facilitan grupos de autoayuda y trabajan directamente con los adultos mayores y sus familias para manejar el estrés, la ansiedad y otros problemas emocionales asociados con el envejecimiento.
Trabajo en Red y Coordinación de Servicios
Los trabajadores sociales colaboran con organizaciones de salud, instituciones gubernamentales, ONGs y redes comunitarias para garantizar una atención integral y multidisciplinaria, maximizando los recursos disponibles y mejorando la efectividad de las intervenciones.

El Modelo de Atención Centrada en la Persona (MAC)
El Modelo de Atención Centrada en la Persona (MAC) es un enfoque fundamental en el trabajo social con adultos mayores. Este modelo persigue una intervención en la que la persona dirige y controla su vida, así como sus decisiones. Como bien refleja el Gobierno Vasco en sus cuadernos prácticos sobre el MAC, dicho modelo trabaja desde el reconocimiento de que cada persona es única y singular, siendo ella misma el centro de la intervención. Este enfoque lucha por que sea la propia persona quien opine, elija y controle su vida y las decisiones sobre sus actividades cotidianas. Por tanto, reconoce las fortalezas y capacidades intrínsecas de todas las personas para trabajar a partir de ellas.
Principios del Modelo Centrado en la Persona
Los modelos centrados en la persona sitúan su foco en las capacidades y habilidades. Desde este enfoque, se comparten decisiones y se observa a las personas dentro de su entorno habitual, buscando un estilo de vida con un número ilimitado de experiencias deseables. A diferencia de los modelos centrados en el servicio, cuyo enfoque recae en las necesidades y donde los profesionales toman las decisiones, el MAC implica que los profesionales se centren en la calidad de vida, creen equipos para solucionar problemas, animen a quienes trabajan directamente a tomar decisiones y organicen acciones para usuarios, familias y trabajadores. Las nuevas iniciativas, incluso con pequeños comienzos, valen la pena.
La singularidad de cada persona implica una dedicación especializada según sus necesidades, preferencias y capacidades. No se puede pretender ayudar a todas las personas de la misma manera. Si bien somos iguales en dignidad y derechos, y se nos debe tratar con respeto independientemente de la edad, enfermedad, orientación sexual o ideologías, cada persona vive según sus circunstancias y contexto. El respeto también se extiende a la manera de vivir, los hábitos y costumbres.
Todas las personas somos libres de tomar nuestras propias decisiones y de dirigir y controlar nuestras vidas (dentro del respeto mutuo y hacia el mundo en el que vivimos). También tenemos el derecho de proteger nuestras posesiones y nuestra intimidad, la cual nunca debe ser cuestionada ni violada, y siempre debe ser priorizada al intervenir para alcanzar el bienestar.
Implementación del MAC
Los Planes de Acción y Vida se llevan a cabo mediante la aplicación de los principios de integridad y personalización de la intervención con personas mayores. Este enfoque busca promover la autonomía de la persona, apoyándola para que tome sus propias decisiones y tenga un mayor control de su vida; se fomenta también la independencia para que la persona se sienta libre al tomar sus decisiones. La persona mayor debe ser motivada y estimulada a buscar la realización personal, confiando en sus capacidades y habilidades, lo que puede lograrse mediante la participación en actividades gratificantes en ambientes agradables. Además, es fundamental que la persona mayor se sienta segura y protegida como receptora de cuidados sanitarios y personales.
La sistematización de la gestión de los recursos junto a la profesionalización en la atención de las personas mayores son logros alcanzados en la intervención. El MAC persigue que los profesionales estén comprometidos con su trabajo y que en los centros haya un líder que se implique con los profesionales y con las personas mayores, buscando consenso y participación.
Pasos Clave para la Adopción del MAC:
- Empoderamiento del Usuario: Los profesionales deben escuchar activamente, apoyar, acompañar y motivar a las personas usuarias, buscando oportunidades y apoyos para ellas. Esto implica darles poder real sobre sus vidas, incluso si tienen cierto grado de dependencia o afectaciones físicas, cognitivas o emocionales.
- Ambiente Acogedor: Las personas mayores deben sentirse a gusto con el ambiente físico. Cuanto más cálido y hogareño sea el espacio de trabajo, mejor será el clima.
- Actividades Terapéuticas Dignas: El enfoque busca proporcionar actividades terapéuticas que no contribuyan a infantilizar ni aburrir a las personas.
- Colaboración Centrada en el Usuario: La persona debe ser la protagonista de su intervención junto a los profesionales. Al trabajar con personas mayores con deterioros cognitivos significativos, es esencial contar con familiares, amistades y otros profesionales cercanos para que las personas tomen sus propias decisiones o acepten aquellas con las que estén de acuerdo según sus prioridades, necesidades y valores.
- Cambio Institucional Gradual: El MAC requiere cambios graduales en las instituciones y organizaciones para alcanzar el bienestar y una buena calidad de vida para las personas mayores usuarias.
La intervención con personas mayores ha tendido a dirigirse más hacia los servicios que hacia el propio usuario. Por ello, implementar este enfoque en centros e instituciones representa un reto para los profesionales, ya que el desarrollo de nuevas técnicas requiere cambiar prácticas profesionales actuales y reorganizar el trabajo.
Rol y Desarrollo Profesional en el Trabajo Social con Mayores
Los profesionales deben poseer habilidades y competencias esenciales para los cuidados personales y sanitarios de las personas mayores, además de apoyar y conocer las prioridades de vida, costumbres, hábitos y forma de ser de cada individuo.
Equipos Multidisciplinares y Supervisión
Es crucial que los equipos técnicos que trabajan con personas mayores sean multidisciplinares, compuestos por profesionales de diversos ámbitos. Dentro de estos equipos, la supervisión profesional es esencial para garantizar una atención óptima a los usuarios. Para prevenir el "burnout" (desgaste profesional) y el abrumamiento, es primordial acoger y formar al nuevo profesional mediante guías, manuales, cursos y una breve supervisión con expertos en la materia. La formación continuada, que aporte nuevas ideas y propuestas de intervención desde distintos ámbitos, es de gran importancia y no debe limitarse al inicio de la carrera profesional. Las reuniones de equipo son una herramienta muy útil para una supervisión profesional y de la tarea, de forma continuada.
Apoyo y Habilidades Profesionales
Es fundamental proporcionar a los profesionales apoyo emocional y una revisión del trabajo realizado en equipo. Estrategias como el coaching, la consulta de casos con expertos y las sesiones de apoyo son muy útiles. Los profesionales deben estar formados y contar con estrategias y técnicas que les permitan desarrollar su labor desde el enfoque centrado en la persona de manera óptima. Para ello, deberán desarrollar y trabajar la empatía para comprender las situaciones de las personas mayores usuarias. La paciencia y la confianza en los tiempos de cada intervención son cruciales. Además, deben observar su desempeño profesional a diario para detenerse y reflexionar antes de actuar sin un plan o estrategia personalizada. Una de las estrategias para evitar la automatización en la intervención es evitar rutinas rígidas que impidan la creatividad.