Beneficios del Trabajo en Grupo en Adultos Mayores

La interacción social es un pilar fundamental para prosperar en todas las etapas de la vida. En esta guía se descubrirán actividades sociales pensadas para potenciar relaciones significativas y habilidades esenciales, respetando siempre el ritmo y la personalidad de cada persona.

Impacto de la Socialización en la Tercera Edad

La socialización en la tercera edad juega un papel fundamental en la salud integral de las personas mayores. Participar en actividades sociales permite a las personas mayores reducir la sensación de soledad, mejorar su estado de ánimo, estimular su mente y fortalecer su autoestima. Una vida social activa también tiene efectos positivos en la salud física, como el fortalecimiento del sistema inmunológico y la mejora del sueño. La vida social activa es un motor de felicidad, salud emocional y desarrollo personal.

Esquema de los beneficios de la interacción social en la tercera edad

Necesidades y Desafíos del Envejecimiento

En nuestra sociedad, las personas mayores están expuestas a una serie de necesidades diversas, asociadas al área física, mental y social, como por ejemplo: el proceso de jubilación, el aumento del tiempo libre, el acceso a recursos sociales, el soporte familiar, la disminución de ingresos económicos, la pérdida de vínculos sociales y la prevalencia de enfermedades asociadas al envejecimiento. Dependiendo de los procesos de cada persona sobre la resolución de estas necesidades, las personas mayores podrían exponerse a estados de pérdida de funcionalidad e independencia.

A medida que las personas envejecen, mantener una vida social activa puede convertirse en algo complejo. Las limitaciones físicas, la pérdida de seres queridos o la jubilación pueden reducir las oportunidades de interacción, lo que lleva al aislamiento y la soledad. Es común que las personas mayores tiendan al aislamiento social a medida que pasan los años, sin embargo, es precisamente en estas etapas cuando más beneficioso es cultivar las relaciones con otras personas. Uno de los mayores riesgos en la tercera edad es el aislamiento social.

El Rol del Juego y las Actividades Lúdicas en la Vejez

Es común asociar el juego a la infancia y al desarrollo de los niños y niñas. Con el paso del tiempo, los juegos evolucionan, pero su importancia permanece. En el juego del adulto se identifican emociones y sensaciones del juego de cuando se era niño/a, volviéndose una instancia de identificación personal y desarrollo emocional. Según Henri Wallon, la característica fundamental del juego del adulto la encontramos en el “permiso” que el individuo se concede para jugar, una “tregua” en la que se suspenden todas aquellas obligaciones y necesidades habituales (Cámara, A. 2012).

Sabemos, por una amplia variedad de estudios e investigaciones en las últimas décadas, que el juego durante la infancia, como concepto y recurso terapéutico, es una ocupación clave, puesto que permite el desarrollo de habilidades cognitivas, habilidades de socialización, de aprendizaje, comunicación y resolución de conflictos (Muñoz, C. 2016). Si bien una persona mayor ya experimentó estos aprendizajes durante su infancia y crecimiento hacia la adultez, la plasticidad cerebral y su constante posibilidad de aprendizaje como seres humanos, nos permiten potenciar a través del juego, experiencias de promoción de la creatividad y flexibilidad mental.

Las personas mayores, como el resto de los individuos, poseen plasticidad conductual, lo que significa que no puede darse una única definición de mayor y que, si se proporcionan ambientes estimulantes, los hábitos comportamentales pueden modificarse (Fabregat, Costa, Romero y Poveda. 2007). Los juegos y las actividades lúdicas contribuyen a la salud de las personas mayores, por medio del “desarrollo de cualidades físicas, afectivas, sociales, intelectuales de la persona, e inciden sobre el ambiente y la vida del propio grupo: es un estímulo global” (Cámara, A. 2012).

El juego se convierte en un medio para combatir la inmovilidad y favorecer la autonomía personal (Cámara, A. 2012), otorgando el espacio idóneo para resolver problemas de la realidad en contextos de simulación, de juego y recreación personal, permitiendo que la persona ponga a prueba su experiencia y aprendizajes.

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Actividades Específicas para Fomentar las Relaciones Sociales

Para promover las relaciones sociales entre las personas mayores, es esencial ofrecer actividades variadas que se adapten a sus intereses y capacidades. A continuación, se detallan algunas de las actividades más efectivas para fomentar la interacción y el compañerismo.

Talleres de manualidades

Los talleres de manualidades no solo son una excelente manera de estimular la creatividad, sino que también promueven la interacción social. Al participar en actividades como pintar, tejer, hacer cerámica o crear artesanías, las personas mayores pueden compartir experiencias, aprender nuevas habilidades y colaborar en proyectos en grupo. Estos talleres fomentan un ambiente relajado donde los participantes se sienten cómodos interactuando entre sí, lo que facilita la creación de amistades y la mejora del bienestar emocional. Además, trabajar con las manos tiene beneficios cognitivos, ya que requiere concentración y coordinación, lo que ayuda a mantener el cerebro activo.

Musicoterapia

La musicoterapia es otra actividad que ha demostrado tener grandes beneficios para las personas mayores. La música tiene el poder de evocar emociones y recuerdos, y puede ser una herramienta poderosa para mejorar la interacción social. Las sesiones de musicoterapia pueden incluir actividades grupales como cantar, tocar instrumentos sencillos o escuchar música en conjunto. Además de fomentar la socialización, la musicoterapia también puede mejorar la memoria y reducir el estrés y la ansiedad. Las sesiones grupales promueven un sentido de comunidad entre los participantes, ayudándolos a formar lazos emocionales entre sí.

Ejercicios y actividades físicas grupales

La actividad física es fundamental para mantener un estilo de vida saludable en la tercera edad. Además de sus beneficios físicos, los ejercicios en grupo también fomentan las relaciones sociales. Las clases de gimnasia adaptada, el yoga o los paseos en grupo ofrecen a las personas mayores la oportunidad de interactuar con otros mientras mejoran su bienestar físico. Las sesiones grupales de ejercicio permiten que los mayores se motiven mutuamente y creen lazos a través de una actividad compartida.

  • La intensidad del ritmo y la duración de los trayectos se debe adaptar a las condiciones de cada uno.
  • Caminar a un buen ritmo es uno de los ejercicios más recomendados para mantenerse en buena forma, especialmente a partir de cierta edad.
  • La natación es uno de los deportes más completos y saludables a cualquier edad y presenta pocos riesgos de lesiones.

Juegos de mesa y actividades lúdicas

Los juegos de mesa son una manera divertida y efectiva de promover la interacción social entre personas mayores. Juegos como el dominó, el ajedrez, las cartas o los rompecabezas requieren la participación de varias personas, lo que facilita la conversación y la colaboración. Además, los juegos de mesa no solo promueven la socialización, sino que también ejercitan la mente. Muchos de estos juegos estimulan la memoria, la concentración y la resolución de problemas, lo que puede ser beneficioso para personas mayores con dificultades cognitivas.

Beneficios Clave de las Actividades Sociales en Adultos Mayores

Fomentar la socialización en personas mayores tiene múltiples beneficios que van más allá del simple hecho de mantener conversaciones. Participar en actividades sociales contribuye significativamente al bienestar emocional, mental y físico de las personas mayores:

  • Mejora del estado de ánimo: Interactuar con otras personas puede reducir los síntomas de depresión y ansiedad. Compartir momentos agradables con otras personas mejora el estado de ánimo y genera una sensación de satisfacción y bienestar. Sentirse parte de un grupo mejora el estado de ánimo y reduce síntomas asociados a la ansiedad o la tristeza.
  • Estimulación cognitiva: Muchas actividades sociales, como los juegos de mesa o las actividades grupales, estimulan el cerebro, lo que ayuda a mantener las funciones cognitivas activas. Esto es especialmente importante para prevenir el deterioro cognitivo en personas mayores. Mantenerse mentalmente activos durante toda la vida es importante para fortalecer la salud cerebral. La reserva cognitiva es un factor que contribuye a retrasar el posible deterioro cognitivo, ya que promueve una red neuronal más resistente. Leer es una actividad altamente beneficiosa para estimular nuestro cerebro, aportando nuevos conocimientos, favoreciendo la atención, la concentración, la memoria y la imaginación.
  • Sentido de pertenencia y propósito: La participación en actividades sociales les brinda a las personas mayores un sentido de pertenencia y propósito. Sentirse parte de un grupo o comunidad es fundamental para mantener una actitud positiva hacia la vida.
  • Fomento de la independencia: Las actividades grupales también promueven la independencia, ya que las personas mayores aprenden a tomar decisiones, interactuar con otros y participar activamente en su entorno.
  • Mejora de la salud física: Actividades como el ejercicio grupal no solo promueven la interacción social, sino que también mejoran la salud física. Mantenerse activo reduce el riesgo de enfermedades como la hipertensión, la diabetes o los problemas cardíacos.
Infografía: Beneficios de la participación en grupos para adultos mayores

Programas y Enfoques Integrales para la Socialización

Diversas organizaciones y programas se dedican a fomentar la interacción social en adultos mayores, creando entornos que promueven su bienestar integral.

Iniciativas y Programas

  • En Colisée, se crean Comunidades abiertas y vivas, donde cada persona encuentra oportunidades para prosperar socialmente. Un ejemplo son los Clubes de lectura, donde compartir opiniones sobre un libro potencia la conversación y la reflexión.
  • La Fundación VOA articula el programa Seguir Creciendo Estimulación Cognitiva para la persona mayor. Este programa ha sido implementado en más de 10 Centros Día de la Región Metropolitana, impactando a cerca de 350 usuarios. Ha comprobado in situ la importancia de generar espacios donde las personas mayores pueden ser agentes activos de sus procesos de cuidados de salud cognitiva, especialmente cuando el principal factor de riesgo a padecer trastornos neurocognitivos es el aislamiento social y el abandono de la rutina diaria. El Programa Seguir Creciendo de Fundación VOA es un claro ejemplo de una innovación social y educativa con impacto real en la comunidad, siendo una de las motivaciones para que las personas mayores continúen asistiendo a los centros.
  • En Emera, se entienden la importancia de las relaciones sociales para el bienestar integral de las personas mayores. Se ofrecen talleres creativos como manualidades y musicoterapia, sesiones de ejercicio y rehabilitación física en grupos, y se organizan excursiones y paseos. También se cuenta con juegos de mesa y actividades de ocio diarias para estimular tanto el cuerpo como la mente.
  • El Programa Más AMA tiene como propósito prolongar la autovalencia y mejorar la calidad de vida de las personas mayores, mediante acciones de promoción de la salud, autocuidado y envejecimiento activo. Se implementa en 248 comunas a través de duplas profesionales, con un enfoque territorial y comunitario. Incluye talleres grupales de estimulación funcional, cognitiva y autocuidado, formación de líderes comunitarios, y capacitación a equipos de salud.

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Adaptación a la Jubilación y Mantenimiento de la Actividad

Pasar de la vida laboral activa a la jubilación no siempre resulta fácil y, a menudo, requiere de un periodo de adaptación y de reajuste de las rutinas. En los primeros años de esta nueva etapa, se pueden extrañar las rutinas y la actividad diaria, así como el espacio para el aprendizaje y las relaciones que implica el lugar de trabajo. Además de la actividad diaria, también es común que se vaya reduciendo la intensidad y frecuencia de las relaciones sociales. Este cambio de vida puede producir desconcierto y la sensación de no saber en qué emplear el tiempo disponible o por dónde empezar a reorganizarlo. Es importante no caer en la apatía o el sedentarismo, evitar aislarse y procurar mantenerse activo realizando actividades que resulten divertidas y gratificantes.

Promoviendo un Envejecimiento Activo y Conectado

El envejecimiento activo no solo implica mantenerse físicamente en movimiento, sino también participar, compartir y sentirse parte de un grupo. Las terapias grupales son actividades dirigidas por profesionales (fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales o especialistas en estimulación cognitiva) en las que varias personas participan al mismo tiempo. Estas terapias no solo fomentan la actividad física y mental, sino que también fortalecen el bienestar emocional y la integración social. No todas las actividades grupales tienen enfoque terapéutico, muchas simplemente buscan la diversión y la conexión social.

Jugar puede añadir alegría a la vida, aliviar el estrés, potenciar el aprendizaje y conectar con los demás y con el mundo que nos rodea. El juego ayuda a desarrollar y mejorar las habilidades sociales, fomentando la empatía, la compasión, la confianza y la intimidad. Como adulto, al jugar con alguien más, se adoptan las mismas pautas de comportamiento que moldean positivamente el cerebro de los niños, lo que puede provocar cambios positivos. El juego y la risa desempeñan un papel esencial en la construcción de relaciones fuertes y sanas al acercar a las personas, crear vínculos positivos y resolver conflictos. Como George Bernard Shaw dijo: "No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar".

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