El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es una afección de salud mental que puede desarrollarse después de que una persona haya experimentado o presenciado un evento traumático. Este trastorno es incapacitante y se caracteriza por una serie de síntomas que impactan significativamente la vida de quien lo padece.

¿Qué es el Trastorno de Estrés Postraumático?
El TEPT se configura como una reacción emocional intensa ante un suceso experimentado como traumático. Una experiencia traumática, como un desastre natural, guerras, accidentes automovilísticos, asaltos, violencia sexual o actos de violencia, puede ser entendida como una discontinuidad súbita y extrema en la vida de una persona. Su sensación de control sobre sí mismo y sobre el medio ambiente físico, y la creencia de invulnerabilidad son amenazadas de forma dramática. Los acontecimientos traumáticos de este tipo alteran los procesos emocionales, cognitivos y volitivos, incorporando un fundamental quiebre en la experiencia que es difícil de integrar en la conciencia personal.
Mientras que el trastorno de estrés agudo (TEA) solo puede diagnosticarse dentro del primer mes después de un traumatismo, el TEPT recién puede diagnosticarse al menos 1 mes después del traumatismo. El TEA puede convertirse directamente en TEPT o el TEPT puede desarrollarse meses o incluso años después del traumatismo sin que se hayan evidenciado los problemas anteriores.
La prevalencia de por vida del trastorno de estrés postraumático se aproxima al 9%, con una prevalencia a los 12 meses de aproximadamente 4% en algunos estudios. A nivel mundial, se estima que un 3,9% de la población ha tenido TEPT en algún momento de la vida, aunque esta cifra puede ser mayor en poblaciones expuestas a conflictos violentos o guerras (hasta un 15,3%) o a violencia sexual.
Causas y Factores de Riesgo del TEPT
Las causas del trastorno de estrés postraumático están intrínsecamente ligadas a la exposición a eventos traumáticos. Sin embargo, no todas las personas expuestas a experiencias traumáticas desarrollan TEPT. Existen diversos factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de que una persona desarrolle este trastorno tras experimentar un trauma:
- Historia de traumas previos: Pueden indicar una vulnerabilidad fisiológica respecto a los síntomas de activación o una predisposición psicológica al reactivar conflictos previos no resueltos. Los pacientes con TEPT refieren con mayor frecuencia historia de abuso físico y/o sexual.
- Género: Aunque hombres y mujeres tienen similar riesgo de desarrollar una reacción emocional después de una experiencia traumática, el TEPT como cuadro clínico se ha observado como más frecuente en las mujeres en población civil.
- Trastornos psiquiátricos previos: Especialmente depresión, trastorno de personalidad y abuso de alcohol y drogas.
- Historia familiar de trastornos psiquiátricos: Ya sea por influencia genética, ambiental o una combinación de ambos.
- Factor Neurocognitivo: Algunos estudios sugieren que pacientes con TEPT pueden presentar bajo nivel intelectual y compromiso neurológico, como un volumen reducido del hipocampo, lo que podría comprometer la habilidad del sujeto para adaptarse psicológicamente a una situación altamente estresante.
- Naturaleza del suceso: Vivir sucesos potencialmente traumáticos de forma continuada o repetida, sufrir una lesión física grave durante el suceso o presenciar el daño a otras personas puede incrementar el riesgo.
- Apoyo social: La falta de apoyo social tras sucesos potencialmente traumáticos puede aumentar el riesgo de TEPT.
El combate, la agresión sexual y los desastres naturales o generados por el hombre son causas frecuentes de TEPT. El trastorno puede conducir a una grave disfunción social, ocupacional e interpersonal.
Signos y Síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático
Los síntomas del trastorno de estrés postraumático pueden subdividirse en cuatro categorías principales:
Intrusiones
Las intrusiones son recuerdos no deseados o pesadillas que reproducen el evento desencadenante. Pueden adoptar la forma de "flashbacks", que pueden ser desencadenados por imágenes, sonidos, olores u otros estímulos. Por ejemplo, un ruido fuerte puede desencadenar el recuerdo de un asalto, lo que lleva a la persona a arrojarse al suelo en estado de pánico. Esto incluye tener memorias involuntarias, perturbadoras, intrusivas y recurrentes del suceso, así como sueños perturbadores recurrentes (pesadillas).
Evitación
Las personas con TEPT intentan evitar los elementos que les recuerdan el trauma, como sitios específicos de la ciudad, actividades favoritas, pensamientos, sentimientos o recuerdos relacionados con el episodio. Evitar actividades, lugares, conversaciones o personas que desencadenan memorias del episodio también es característico. Estas estrategias de evitación pueden, paradójicamente, intensificar la reexperimentación de los síntomas con el tiempo.
Alteraciones Negativas en la Cognición y el Estado de Ánimo
Estos cambios incluyen desinterés y desapego, funciones cognitivas distorsionadas, anhedonia, autoculpa inapropiada y depresión. Se manifiestan como pérdida de memoria de partes importantes del evento (amnesia disociativa), creencias o expectativas negativas y persistentes sobre uno mismo, otras personas o el mundo, pensamientos distorsionados persistentes sobre la causa o las consecuencias de los traumas que llevan a culparse a sí mismo o a otros, estado emocional negativo persistente (miedo, horror, ira, culpa, vergüenza), notable disminución en el interés o la participación en actividades significativas, sensación de desapego o enajenación frente a los demás, e incapacidad persistente de sentir emociones positivas (felicidad, satisfacción, sentimientos amorosos).
Alteraciones de la Excitación y la Reactividad
Las personas con TEPT pueden mostrar un estado de hiperexcitabilidad, irritabilidad y reactividad excesivas, o pueden parecer entumecidas y distantes. Esto se traduce en dificultad para dormir, irritabilidad o crisis de enojo, comportamiento imprudente o auto-destructivo, problemas de concentración, aumento de la respuesta de sobresalto, hipervigilancia y un mayor sentido del peligro, incluso cuando no corren riesgo. Vigilan constantemente su entorno en busca de posibles amenazas o sienten la necesidad de sentarse con la espalda contra la pared en espacios públicos. Pueden sobresaltarse o brincar de susto más fácilmente y reaccionar con miedo excesivo a movimientos o ruidos fuertes inesperados.

Subtipo Disociativo del TEPT
Se ha reconocido un subtipo disociativo del TEPT. Esto incluye todos los síntomas ya mencionados, más la despersonalización (sentirse separado de uno mismo o del propio cuerpo) y/o la desrealización (experimentar el mundo como irreal u onírico).
Diagnóstico del Trastorno por Estrés Postraumático
El diagnóstico del trastorno por estrés postraumático es un proceso complejo que requiere una evaluación minuciosa por parte de profesionales de la salud mental capacitados. Este proceso implica varias etapas y el uso de múltiples herramientas para asegurar un diagnóstico preciso, basándose en los criterios del Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales, 5ª edición (DSM-5-TR).
Para cumplir con los criterios del DSM-5-TR, los pacientes deben haber estado expuestos en forma directa o indirecta a un evento traumático y presentar síntomas de cada una de las cuatro categorías (intrusiones, evitación, alteraciones negativas en la cognición y estado de ánimo, y alteraciones de la excitación y reactividad) por un período de al menos un mes. Las manifestaciones deben provocar malestar intenso o deteriorar significativamente el funcionamiento social u ocupacional, y no deben ser atribuibles a los efectos fisiológicos de una sustancia o de otro trastorno médico.
El diagnóstico puede ser complicado por la existencia de depresión, ansiedad y/o un trastorno por uso de sustancias concurrente. El TEPT a menudo pasa inadvertido, ya que el trauma puede no ser obvio para el médico, y el paciente puede no estar motivado para discutir un tema difícil.
Criterios Diagnósticos del DSM-5-TR
Para cumplir con los criterios del DSM-5-TR para el diagnóstico, los pacientes deben haber estado expuestos en forma directa o indirecta a un evento traumático y deben tener síntomas de cada una de las siguientes categorías por un período ≥ 1 mes:
1. Síntomas Intrusivos (≥ 1 de lo siguiente):
- Memorias involuntarias, perturbadoras, intrusivas y recurrentes del suceso.
- Sueños perturbadores recurrentes (p. ej., pesadillas) del suceso.
- Actúa o siente como si el episodio estuviera sucediendo nuevamente y varía desde experimentar flashbacks (recuerdos vívidos) a desconocer por completo el entorno presente.
- Intensa angustia psicológica o fisiológica cuando recuerda el episodio (p. ej., por su aniversario, por sonidos similares a los que escuchó durante el evento).
2. Síntomas de Evitación (≥ 1 de lo siguiente):
- Evitar pensamientos, sentimientos o recuerdos relacionados con el episodio.
- Evitar actividades, lugares, conversaciones o personas que desencadenan memorias del episodio.
3. Efectos Negativos sobre la Cognición y el Estado de Ánimo (≥ 2 de los siguientes):
- Pérdida de memoria de partes importantes del evento (amnesia disociativa).
- Creencias o expectativas negativas, persistentes y exageradas sobre uno mismo, otras personas o el mundo.
- Pensamientos distorsionados persistentes sobre la causa o las consecuencias de los traumas que llevan a culparse a sí mismo o a otros.
- Estado emocional negativo persistente (p. ej., miedo, horror, ira, culpa, vergüenza).
- Notable disminución en el interés o la participación en actividades significativas.
- Sensación de desapego o enajenación frente a los demás.
- Incapacidad persistente de sentir emociones positivas (p. ej., felicidad, satisfacción, sentimientos amorosos).
4. Alteración del Estado de Alerta y de Reacción (≥ 2 de los siguientes):
- Dificultad para dormir.
- Irritabilidad o crisis de enojo.
- Comportamiento imprudente o auto-destructivo.
- Problemas de concentración.
- Aumento de la respuesta de sobresalto.
- Hipervigilancia.
El subtipo disociativo del TEPT se diagnostica cuando, además de todos los síntomas mencionados anteriormente, hay evidencia de despersonalización y/o desrealización.
Caso 3 Sergio. Evaluación psicológica clínica. Pyscast.es
Tratamiento del Trastorno por Estrés Postraumático
El tratamiento del trastorno por estrés postraumático es multifacético e incluye estrategias de autocuidado, psicoterapia y, en algunos casos, farmacoterapia. La elección del tratamiento y su efectividad pueden variar significativamente entre individuos.
Autocuidado
El autocuidado es crucial durante y después de una crisis o un traumatismo. Incluye:
- Seguridad personal: Las personas están en mejores condiciones para procesar la experiencia cuando saben que ellos y sus seres queridos están a salvo.
- Salud física: Mantener un horario saludable de alimentación, sueño y ejercicio. Limitar el uso de sustancias y medicamentos sedantes o intoxicantes.
- Mindfulness y conexión social: Reducir el estrés, el aburrimiento, la ira, la tristeza y el aislamiento. Desarrollar un cronograma diario normal, permanecer conectado con la familia y la comunidad, y practicar pasatiempos.
- Gestión de la información: Limitar la exposición a noticias y centrarse en otras actividades.
Psicoterapia
La psicoterapia es considerada la piedra angular del tratamiento del TEPT. La terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma es la que cuenta con mayor evidencia de eficacia. Incluye:
- Educación del paciente: Comprender los síntomas, la evolución y el pronóstico del TEPT, lo que puede reducir el miedo y las creencias irracionales.
- Restructuración cognitiva: Modificar pensamientos negativos y distorsionados sobre el trauma, uno mismo y el mundo. Ayuda a restablecer la sensación de control y competencia.
- Exposición terapéutica: Abordar gradualmente los recuerdos del evento traumático en un entorno seguro para desensibilizar el impacto de los recuerdos. Esto puede incluir la terapia de procesamiento cognitivo, que implica hablar sobre las implicaciones de las experiencias traumáticas, y la exposición prolongada, que aborda recuerdos traumáticos mientras se maneja la respuesta psicofisiológica.
- Desensibilización y Reprocesamiento mediante Movimientos Oculares (EMDR): Una forma de terapia de exposición en la que los pacientes siguen el movimiento del dedo del terapeuta mientras se imaginan expuestos al trauma.
El estilo terapéutico, incluyendo el acercamiento, la tranquilización y la empatía, es fundamental para trabajar con personas que sufren síntomas centrales de TEPT como vergüenza, evitación e hipervigilancia.
Farmacoterapia
La evidencia a favor de la farmacoterapia en el TEPT es menos sólida que la que avala la psicoterapia. Los medicamentos se usan con frecuencia para tratar trastornos psiquiátricos coexistentes, como depresión o ansiedad, o síntomas prominentes del TEPT.
- Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS): Pueden reducir la ansiedad y/o la depresión.
- Prazosín: Se cree que es útil para reducir las pesadillas.
- Medicamentos sedantes: Un curso breve puede ayudar con el insomnio.
- Otros medicamentos: Estabilizadores del estado de ánimo, antipsicóticos atípicos, y psicodélicos (como MDMA, ketamina y psilocibina) se están investigando con creciente evidencia de eficacia.
Las personas deben colaborar con sus proveedores de atención médica para encontrar el mejor medicamento o combinación de medicamentos, así como la dosis correcta. El TEPT afecta a las personas de manera diferente, por lo que un tratamiento que funciona para alguien puede no hacerlo para otra persona.

Consideraciones Adicionales
El TEPT puede presentarse a cualquier edad, incluyendo niños. En niños menores de 6 años, los síntomas pueden incluir pérdida de la capacidad de hablar, enuresis, o una sensación de miedo permanente. En niños mayores y adolescentes, los síntomas pueden ser más similares a los de los adultos, y pueden incluir conductas disruptivas o destructivas.
La recuperación es posible, y muchas personas con TEPT se benefician de un tratamiento adecuado. El apoyo de familiares y amigos también juega un papel importante en el proceso de recuperación.