Salud de las personas mayores en zonas rurales de Chile: Condiciones de vida, desafíos y estrategias de intervención

El envejecimiento de la población es un fenómeno demográfico que presenta desafíos significativos para las sociedades, especialmente en lo que respecta a la salud y el bienestar de las personas mayores. En Chile, al igual que en Costa Rica y Cuba, la transición demográfica se encuentra en una etapa avanzada, lo que genera múltiples demandas colectivas e individuales que las instituciones y la sociedad deben afrontar. Este contexto subraya la importancia de comprender las particularidades del envejecimiento en diferentes territorios, más allá de las grandes ciudades.

El envejecimiento en zonas rurales de Chile: Un panorama general

En Chile, aproximadamente el 14% de las personas mayores, lo que equivale a más de 545.000 individuos mayores de 60 años, reside en zonas rurales. Se proyecta que esta cifra aumente a 713.000 para el año 2035. El envejecimiento en la ruralidad presenta características distintivas, no solo por la mayor densidad de población mayor, sino también porque las unidades domésticas envejecen, coexistiendo múltiples generaciones mayores dentro de un mismo hogar. Este fenómeno impacta las dinámicas sociales, comunitarias y el paisaje social de estas áreas.

La diversidad de las personas mayores en zonas rurales es notable, y el modelo productivo ha experimentado cambios. Si bien algunas zonas rurales aún se encuentran aisladas, las estrategias de movilidad e interacción intergeneracional pueden haberse visto alteradas. La actividad campesina también muestra un envejecimiento, con una edad promedio de productores que supera los 58 años, evidenciando una falta de relevo generacional, ya que las generaciones más jóvenes migran y las personas mayores permanecen en sus lugares de origen. Esto resulta en una reducción de las redes de apoyo y la necesidad de continuar trabajando hasta edades avanzadas. Sin embargo, el aumento de la longevidad no necesariamente es un problema, sino una característica del envejecimiento actual.

Infografía mostrando la distribución porcentual de la población mayor en zonas rurales versus urbanas en Chile.

Condiciones de vida y salud en adultos mayores rurales

La investigación sobre las condiciones de vida de las personas mayores en zonas rurales de Chile vincula tres aspectos fundamentales para la política social: la situación de salud, la pobreza y la ruralidad. El objetivo principal es analizar las condiciones de vida específicas de las personas mayores de 60 años en tres zonas rurales del sur de Chile y evaluar su efecto en la salud y la funcionalidad.

Aspectos clave de la salud y funcionalidad

Los resultados de estudios cualitativos, basados en entrevistas a personas de 60 a 80 años residentes en Forrahue, Pucatrihue y Neltume, permiten discutir sobre las condiciones de salud general. Se destaca el efecto positivo de la actividad física, especialmente la caminata, combinada con una adecuada alimentación. Las rutinas diarias de caminata, que pueden alcanzar hasta 8 kilómetros diarios, se consideran un factor protector contra disfunciones motoras. Estas caminatas son necesarias para acceder a servicios, transporte o puntos de interés, e incluso para labores como vigilar y guiar ganado en terrenos difíciles.

Otro aspecto relevante es el impacto del dolor crónico, particularmente el de origen músculo-esquelético y reumatológico. Las personas entrevistadas tienden a integrar este dolor a sus condiciones cotidianas, describiendo estrategias para sobrellevarlo y resignándose a él, sin que necesariamente altere sus actividades diarias. La necesidad de autonomía en el aislamiento rural impulsa a mantener actividades de autocuidado y mantenimiento del hogar, como cocinar, limpiar y picar leña, lo que puede explicar la resiliencia ante el dolor.

Las limitaciones sensoriales, como el déficit de visión y audición, fueron comentadas como factores que impactan negativamente la participación social y la vida independiente. La dificultad para escuchar puede llevar al aislamiento y la falta de participación en conversaciones.

A pesar de los problemas de salud autoreferidos, como la alta prevalencia de Hipertensión Arterial y Diabetes Mellitus, la caminata parece mitigar los riesgos asociados a dietas con alto contenido de grasas y carbohidratos. La funcionalidad y las habilidades motoras gruesas, como desplazamientos y mantenimiento de la bipedestación, se encuentran conservadas, y la mayoría de las personas entrevistadas se describen como independientes y autónomas.

Mapa de Chile destacando las regiones del sur y las localidades rurales estudiadas (Forrahue, Pucatrihue, Neltume).

Percepción y acceso a la atención de salud

Las personas entrevistadas coinciden en que la atención de salud es insuficiente en número y calidad, pero no la consideran un factor insustituible para su condición de salud. La atención eventual de los equipos profesionales, la escasez de horas y las largas distancias y tiempos de traslado han generado una vinculación periférica con la atención formal. Las consultas en Atención Primaria en Salud (APS) a menudo son rutinarias, y los controles médicos se utilizan más como un reporte de condición que para abordar problemas puntuales.

Las dolencias que las personas refieren como enfermedad suelen estar asociadas a hospitalizaciones o consultas de especialidades recurrentes. Existe un fuerte arraigo a las fórmulas de bienestar tradicionales, que incluyen el consumo de hierbas medicinales, el autocuidado y el descanso ante factores estresantes. Se observa una resignación ante el deterioro propio del envejecimiento y las dificultades para acceder a la salud privada, expresada en frases como "Mucha plata, me quedo así no más. Estoy vieja ya, pa qué quiero más".

La investigación subraya que las intervenciones sanitarias dirigidas a personas mayores de 60 años deben incorporar la territorialización de sus prácticas para garantizar el bienestar, reconociendo que las prácticas sanitarias hegemónicas a menudo obvian la caracterización de los territorios e invisibilizan las formas naturales de cuidado y el conocimiento sobre el propio cuerpo.

Desafíos específicos de la ruralidad

Pobreza y baja escolaridad

Existe una brecha significativa en cuanto a la pobreza y el acceso a la educación. El 33.1% de la población mayor rural vive en pobreza multidimensional, en comparación con el 16.5% en zonas urbanas. La escolaridad en zonas rurales es notablemente baja: el 42.4% de las personas mayores tiene educación básica incompleta, y solo el 10.4% completa la educación formal (12 años).

Brecha de acceso a servicios

La distancia a los servicios es un desafío crítico. El tiempo de traslado al hospital o clínica más cercano puede variar entre 92.9 y 484.9 minutos, a centros de salud primaria entre 57 y 224.3 minutos, y a cuarteles de Carabineros entre 44.5 y 176.5 minutos. Sierra Gorda es la localidad más cercana a los tres servicios, mientras que General Lagos es la más lejana a hospitales y servicios de mayor complejidad.

La falta de acceso a programas dirigidos a personas mayores es un problema persistente. Estos programas no llegan a las zonas rurales por dos motivos principales: desinformación (la gente no sabe que existen) y falta de recursos. Asegurar el acceso efectivo a los programas existentes es fundamental, en lugar de crear nuevas iniciativas.

Gráfico comparativo de los tiempos de traslado a servicios de salud para personas mayores en zonas rurales.

Presencia de población indígena

Las zonas rurales presentan una mayor presencia de población mayor de origen indígena. El 15.5% de las personas mayores en zonas rurales se identifica como perteneciente a pueblos originarios, frente al 6% en zonas urbanas. Este factor puede implicar consideraciones culturales y de salud específicas.

Estrategias e intervenciones para mejorar la calidad de vida

El Programa Nacional de Salud de las Personas Mayores

El Programa Nacional de Salud de las Personas Mayores en Chile busca mejorar la calidad de vida de este grupo etario mediante el diseño de políticas, planes, normativas y acciones de promoción del envejecimiento activo y prevención de la dependencia. El Plan Nacional de Salud Integral para Personas Mayores 2020-2030 establece seis ejes estratégicos: promoción y prevención, provisión de servicios, fortalecimiento de la red de atención, sistemas de información, regulación y financiamiento.

Proyectos de intervención en Chiloé

Desde 2021, se desarrolla un proyecto encabezado por la Universidad de Chile en Chiloé, enfocado en promover el envejecimiento activo y saludable. Este proyecto aplica medicina preventiva, buscando anticipar acontecimientos de salud en lugar de solo tratar lo ya producido. El programa se ha implementado en cuatro comunas del archipiélago: Curaco de Vélez, Quinchao, Chonchi y Puqueldón, inspirándose en la experiencia finlandesa.

El proyecto se estructura en cinco ejes:

  • Control y prevención de enfermedades no transmisibles, como la hipertensión, que a menudo es asintomática.
  • Modificación de viviendas para adaptarlas a las necesidades de las personas mayores.
  • Incentivo a una nutrición basada en alimentos locales.
  • Promoción de la actividad física y la salud mental.

Una estrategia clave ha sido la formación de monitores comunitarios a través del programa “Liderazgo y Gestión para el Envejecimiento Activo”. Esta iniciativa empodera a la comunidad para que colabore en la generación de iniciativas que mejoren la vejez, basándose en el conocimiento y la validación de personas que entienden la realidad local.

El Proyecto Envejecimiento activo, ciudadanía y participación - Joan Subirats y Eva Alfama

La importancia de la participación social y la asociatividad

La participación en organizaciones de la sociedad civil en los territorios rurales constituye una oportunidad de unión, cohesión, contención y apoyo mutuo. Las entrevistas refuerzan el impacto positivo de la participación social en el bienestar psicológico, especialmente cuando se trata de actividades de ocio, trabajo o autocuidado. Este efecto se magnifica cuando se vincula a causas socialmente compartidas, como la defensa del medio ambiente, el rescate de la memoria histórica o los derechos de una etnia.

La asociatividad y la participación en organizaciones, como las agrupaciones vecinales, son fundamentales. La participación en estas actividades, más allá de la disminución de la soledad o el aumento de la felicidad, permite a las personas sentirse ocupadas, cumplir roles de cuidado y mantener un sentido de propósito. La convivencia con el dolor crónico se ve amortiguada por la necesidad de autonomía y el valor atribuido a la independencia en las actividades cotidianas.

El fenómeno de la vejez, según diversos autores, exige no solo tecnología y recursos financieros, sino también competencias profesionales para comprender la diversidad de necesidades sanitarias y los efectos de las condiciones de vida y los territorios en la construcción del bienestar. El estudio del envejecimiento debe transitar por múltiples fases, reconociendo la diversidad y los patrimonios simbólicos, sociales y culturales que relativizan los aspectos económicos y explican las diversas formas de afrontar esta etapa de la vida.

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