El estudio del envejecimiento poblacional y sus implicaciones en el mercado laboral es un tema de creciente interés. La prolongación de la esperanza de vida y las mejoras en las condiciones físicas han llevado a que las personas continúen activas laboralmente más allá de la edad de jubilación, tanto en Europa, Estados Unidos, como en toda la región de América Latina y el Caribe. Este fenómeno ha generado la necesidad de comprender las condiciones de empleo para los trabajadores mayores de 60 años.

El Enfoque del Envejecimiento Activo y sus Determinantes
Desde fines de los años 90 se ha desarrollado el concepto de envejecimiento activo. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone adoptar este enfoque, considerando un conjunto de factores como la salud, la participación y la seguridad social. Dicho de otra forma, para que una persona logre su potencial de bienestar biológico, mental y social a lo largo de su vida, requiere participar en forma continua en la sociedad. Así, se construye un nuevo paradigma, donde la vejez ya no es sinónimo de déficit, sino de una etapa con posibilidades de desarrollo, optimización y compensación (Fernández-Ballesteros, 2012).
Factores Psicosociales y Económicos
Un enfoque teórico para abordar el estudio del envejecimiento es analizarlo a través de los factores psicosociales que impactan en la mantención de una vida activa con independencia, puesto que condicionan un envejecimiento exitoso (Fernández-García y Ponce de León-Romero, 2013). Más tarde, se destacan los factores económicos como uno de los determinantes del envejecimiento activo, incluyendo aquí al trabajo (OMS, 2002).
Derechos y Oportunidades
Para la optimización de las oportunidades, las políticas públicas dirigidas a este grupo etario deben procurar el cumplimiento de sus derechos sociales, económicos, culturales y de participación, en cuanto son seres humanos insertos en una comunidad política. Es así como las Naciones Unidas establece normas universales que permiten el disfrute de las garantías básicas en la convivencia humana de este grupo etario, señalando los principios de la independencia, la participación, los cuidados, la autorrealización y la dignidad (ONU, 1991). Los hombres y mujeres mayores tienen derecho al acceso a la alimentación, al agua, a la vivienda, al vestuario y a una atención de salud adecuada, mediante los ingresos obtenidos de su propia autosuficiencia y del apoyo de su familia o de su comunidad. La forma de obtener ingresos se da mediante el acceso a pensiones una vez comenzada la jubilación, o mediante la oportunidad de ejercer el trabajo remunerado. Trabajar en forma asalariada o por emprendimiento (Oelckers, 2015) permite a las personas aprovechar las oportunidades para desarrollar sus potencialidades, sumar nuevas habilidades y construir una imagen personal positiva.
Metodología para el Análisis de la Calidad del Empleo en Adultos Mayores
Esta investigación aborda la pregunta sobre las condiciones de empleo en Chile para los trabajadores de 60 y más años de edad, utilizando el enfoque de la OIT y las propuestas metodológicas de Chacón (1999) y Farné (2003), ampliamente usadas en trabajos para América Latina. Para el caso de Chile, ha sido empleada por Alarcón & Santos (2008), Sehnbruch y Ruiz-Tagle (2010) y Cácerez y Zúñiga (2013); no obstante, a diferencia de ellos, en este caso será aplicada a la población de interés, por ello se realizan algunas adecuaciones.
Definición de Calidad de Empleo
La definición de calidad de empleo se basa en el trabajo de Chacón (1999: 218) que clasifica a los empleos como de buena calidad, baja calidad o precarios e intermedios, utilizando los factores de ingreso laboral, contrato laboral y seguridad social. Más tarde, Farné (2003) agrega la jornada laboral, calculando un índice parcial por factor, que finalmente sintetiza en un Índice de Calidad de Empleo (ICE).
La idea de construir un indicador sintético implica resumir información muy diversa, en este caso agregar tanto antecedentes monetarios como otras variables que impactan en la calidad de empleo de los adultos mayores. Un propósito ciertamente complejo, es por ello que nuestro objetivo es obtener una medida próxima de calidad de empleo, que además, permita hacer comparaciones por segmento, en este caso por: sexo, zona urbana y rural, región, escolaridad, tamaño de empresa, rama de actividad económica y edad.
Construcción del Indicador Sintético
Siguiendo el trabajo de Farné (2003), esto se logra obteniendo un indicador sintético por persona, a partir de ponderaciones horizontales y verticales. En el primer caso, la idea es agregar los índices asociados a cada factor mediante ponderaciones fijas, así el autor propone 40%, 25%, 10% y 25% para los índices de ingreso (II), contrato laboral (ICL), jornada laboral (IJL) y seguridad social (ISS), respectivamente. Estas ponderaciones fueron validadas para Chile por Alarcón y Santos (2008).
Las ponderaciones verticales son asignaciones de puntajes por trabajador, que indican cómo se encuentra en cada factor, y permitirán resolver el problema de distintas unidades de medidas de las variables (monetaria y no monetaria), y además, ser coherentes en cuanto a longitud y sentido de la escala, utilizando puntajes con un rango de 0 (empleo de baja calidad) a 100 (empleos de buena calidad).
- Un trabajo será de baja calidad o precario cuando: sus ingresos son bajos, no tiene contrato laboral, trabaja menos de media jornada al mes y no tiene seguridad social; en dicho caso el puntaje ponderado tenderá a 0.
- Por el contrario, el empleo es de buena calidad si se obtiene un ingreso superior, trabajo jornada completa, tiene contrato y seguridad social, por lo tanto, el puntaje tenderá a 100.
Este estudio se realiza con base a las encuestas de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) en su última versión disponible, correspondiente al año 2013. Sin embargo, para ver la consistencia de los resultados se analizan también las de 2006 y 2000.
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Medición de Factores del ICE
Ingreso Laboral
El índice de ingreso se estima en base al logaritmo natural del ingreso de la ocupación principal, estandarizándose con relación a su valor mínimo y máximo. Esta opción se utiliza no solo por su aplicación anterior en el caso chileno, sino también porque ofrece una mayor variabilidad en el factor. De esta forma, Max ln (ingreso) representa el mayor ingreso expresado en logaritmo natural y Min ln (ingreso) el menor entre todos los sujetos de 60 años o más que trabajan ese año. Al multiplicar por 100, el indicador queda expresado en un rango de 0 a 100.
Jornada Laboral
Este factor se mide asignando un puntaje según el número de horas contratadas. Para este trabajo se sigue la lógica de los estudios para Chile utilizando tres tramos; no obstante, dado que en el segmento estudiado trabajan en promedio menos horas a la semana que el total de los ocupados, la clasificación se hará conforme a la jornada laboral legal (JLL) del sector privado. Así, el primer tramo corresponde a menos de media JLL, el tramo 2 al número de horas equivalentes a entre media y una JLL, y el último cuando supera la JLL. La diferencia entre las encuestas CASEN se debe a una modificación legal en la jornada de trabajo chileno. Los años 2000 y 2006 la jornada laboral de las empresas del sector privado era de 48 horas semanales, en cambio en 2013 es de 45 horas por semana. Sin embargo, en todo el periodo las empresas del sector público han tenido una jornada laboral de 44 horas semanales.
Contrato Laboral
La literatura revisada define varias opciones que van desde el trabajador que tiene contrato permanente (en otros trabajos se menciona como indefinido), en cuyo caso se asignan 100 puntos, hasta no tener contrato con una asignación de 0 puntos. Si tuviese un contrato distinto a permanente (temporal, fijo u otro) se definen 50 puntos (Farné, 2003; Alarcón y Santos, 2008; Bustamante y Arroyo, 2008; Mora y Ulloa, 2011 y Cácerez y Zúñiga, 2013).
Seguridad Social
Para este factor, todos los trabajos señalados usan la misma tipificación: si el trabajador cotiza tanto para previsión social como salud, se asigna un puntaje de 100; si cotiza solo en uno se evalúa con 50; y si no lo hace con 0. De esta forma se obtiene una puntuación por persona en cada factor, que expresa su situación en una misma escala.
Análisis de Resultados
Finalmente, es posible estimar un ICE por persona, y a su vez, analizar el resultado del indicador en distintos segmentos de la población, en los tres años de estudio. Así, las estimaciones permiten conocer la posición relativa que tienen los adultos mayores en calidad del empleo a nivel global y en cada uno de los factores, por segmento. Al finalizar, se evalúa si hay diferencias significativas entre los segmentos. Para ello, se utiliza la prueba de medianas de Kruskal Wallis (KW) que contrasta la hipótesis nula de que k muestras obtenidas pertenecen a una misma población. Se elige este test estadístico, pues a diferencia del t-student no se exige homocedasticidad ni la normalidad en la distribución de datos.
Los resultados se exponen en la Tabla 2 y en la Tabla 3.
Resultados y Discusión por Segmento
En primer lugar, se examina el indicador para toda la población en condición ocupada, distribuida por tramo de edad. La evidencia indica (Figura 2) que los adultos mayores registran menor calidad de empleo que los jóvenes adultos. Sin embargo, los más jóvenes, entre 15 y 24 años, exhiben una situación inferior debido principalmente a déficit en seguridad social.

Impacto de la Zona Geográfica
Con relación a la zona, los investigadores señalan que la participación laboral de los adultos mayores en la zona rural es mayor, aun cuando los salarios son inferiores. Las estimaciones (Figura 3) permiten concluir que los trabajadores que residen en el sector rural poseen un menor ICE, y que los índices con mayores brechas son ICL (contrato laboral) e ISS (seguridad social). Probablemente ello se debe a las características del trabajo en el sector rural, muchos de ellos desarrollan labores estacionales, en tales condiciones, el contrato por lo general es temporal o no existe y en muy pocas ocasiones se cuenta con seguridad social.
Educación y Calidad del Empleo
Los niveles de capital humano debiesen estar asociados con calidad de empleo; de hecho, los estudios señalan que la educación formal está asociada tanto a mayores ingresos laborales como a la posibilidad de tener un contrato laboral escrito y permanente, poseer seguridad laboral y permanecer en la jornada laboral legal. Además, diferentes estudios indican que los adultos mayores con menor educación tienden al retiro laboral a la edad legal de jubilación, en contraste a los que cuentan con más escolaridad, pues se mantienen más tiempo trabajando más allá de los 65 años. A su vez, "hay una tendencia a que los trabajadores menos educados y los que se emplean en trabajos de menor calificación, sean los más propensos a quedar desempleados y a convertirse en inactivos" (Marfán, 2007). Para este caso, con base a la distribución de frecuencia de la variable años de escolaridad, la población objeto de estudio se divide en tres tramos según edad. Se obtiene que aquellos con escolaridad igual a ocho años o menos son los que observan menor calidad de empleo; al contrario, los con mayores credenciales educativas (12 años de escolaridad o más) obtienen empleo de mayor calidad, en particular en contratos y seguridad social (Figura 4).
Diferencias de Género
Otro aspecto ampliamente señalado por la literatura especializada son las diferencias tanto en participación laboral como en los ingresos laborales, observando una ventaja para los varones. Los autores señalan que, a pesar del aumento de la participación femenina en el mercado laboral y de buenos indicadores de educación en ellas, persisten diferencias entre sexos. Contreras y Plaza (2007) indican que la existencia de ciertos patrones culturales explicaría gran parte de la baja participación femenina en Chile. Para el caso de los índices calculados se confirman dichas conclusiones (Figura 5), los hombres observan un mayor II (ingreso) y a la vez una mayor Calidad de Empleo global (ICE); no obstante, las disparidades se incrementan en la jornada laboral (IJL) y seguridad social (ISS).
Tamaño de la Empresa
Por otro lado, los datos señalan que los trabajadores de empresas pequeñas en promedio reciben ingresos más bajos. Los ocupados informales disminuyeron 32,4% (-53.718 personas), lo cual fue, en mayor proporción, respecto a la caída de los ocupados totales (-18,4%), lo que implicó una baja en la tasa de ocupación informal de 6,4 pp.
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