Obesidad en adultos mayores: riesgos, beneficios y consideraciones especiales

La obesidad en adultos mayores es una condición que afecta significativamente la salud, la autonomía y la calidad de vida, presentando particularidades que la diferencian de la que se observa en otros grupos etarios. El proceso de envejecimiento conlleva cambios fisiológicos, metabólicos y funcionales que, combinados con estilos de vida más sedentarios, pueden favorecer la acumulación de grasa corporal. A pesar de que la obesidad se ha convertido en una pandemia global que afecta a todas las edades, en personas mayores puede incrementar considerablemente el riesgo de enfermedades y disminuir la calidad de vida.

infografía comparativa de IMC en adultos jóvenes y mayores

La 'paradoja de la obesidad' en la tercera edad

Estudios recientes han puesto de manifiesto una aparente "paradoja de la obesidad" en adultos mayores. Una investigación llevada a cabo en Australia, publicada en el Journal of the American Geriatric Society, analizó datos de más de 9.200 australianos de entre 70 y 75 años durante una década. Los hallazgos sugirieron que las personas mayores de 70 años con un sobrepeso moderado podrían vivir más años que aquellas con peso normal. Específicamente, se encontró que aquellos con un Índice de Masa Corporal (IMC) clasificado como sobrepeso moderado mostraron un menor riesgo de mortalidad durante el período del estudio, así como un menor riesgo de fallecer por enfermedades específicas como las cardiovasculares, el cáncer y las enfermedades crónicas respiratorias.

Estos resultados, corroborados por otros estudios, sugieren que las recomendaciones de salud pública en cuanto al peso óptimo podrían necesitar una revisión al alza en este grupo de edad. La evidencia apunta a que tener un IMC en el rango de sobrepeso a obesidad leve podría estar asociado con una mejor salud y una menor mortalidad en comparación con personas más delgadas en las etapas posteriores de la vida. Por ejemplo, un estudio observacional en China con más de 27.000 personas mayores de 80 años reveló que el riesgo de mortalidad, particularmente por trastornos no cardiovasculares, disminuyó al aumentar los valores del IMC, situando el IMC óptimo en el rango de sobrepeso a obesidad leve.

Sin embargo, es crucial distinguir entre sobrepeso moderado y obesidad severa. Aquellos con excesivo sobrepeso o un peso mucho más bajo que el normal vivieron vidas más cortas. El riesgo general de muerte entre el grupo de obesos era similar a los que tenían peso normal, pero los que estaban muy obesos mostraron un mayor riesgo de morir durante el período de diez años.

Consideraciones sobre el Índice de Masa Corporal (IMC) en adultos mayores

El Índice de Masa Corporal (IMC), calculado dividiendo el peso en kilogramos por la estatura en metros al cuadrado, es una herramienta comúnmente utilizada para clasificar el estado nutricional. Sin embargo, en adultos mayores, su aplicabilidad puede ser limitada. Los autores de varios estudios, incluyendo el dirigido por el profesor Leon Flicker, argumentan que la clasificación de IMC de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para personas con sobrepeso y obesidad es "demasiado restrictiva" para la población de edad avanzada. Esto se debe a que, con el envejecimiento, la composición corporal cambia: se pierde masa muscular y ósea, mientras que la grasa corporal tiende a aumentar y a redistribuirse, acumulándose más en la zona central del cuerpo. Por lo tanto, un IMC que podría considerarse elevado en un adulto joven, en una persona mayor podría no reflejar un exceso de grasa perjudicial, sino una mayor masa muscular o una redistribución normal de la grasa corporal.

En este sentido, se plantea que la composición corporal, que considera la masa muscular y grasa por separado, podría ser un predictor más relevante de los resultados de salud en adultos mayores que el IMC por sí solo. Por ello, los expertos sugieren que la clasificación del IMC de la OMS podría necesitar una revisión para las personas mayores, y que un IMC óptimo para este grupo podría situarse entre 24 y 29.

Riesgos y complicaciones de la obesidad en adultos mayores

A pesar de la posible "paradoja de la obesidad", el exceso de peso en adultos mayores sigue representando un riesgo significativo para la salud y la calidad de vida, especialmente cuando se trata de obesidad severa o mórbida (IMC de 40 o superior). Las complicaciones asociadas son diversas y pueden agravarse por las condiciones propias del envejecimiento:

  • Síndrome Metabólico: La obesidad en esta etapa puede ser un factor desencadenante del síndrome metabólico, una agrupación de factores de riesgo como aumento de la circunferencia de la cintura, hipertensión arterial, dislipidemia (alteración de los lípidos en sangre) e intolerancia a la glucosa. Esto incrementa la probabilidad de desarrollar diabetes, enfermedades cardiovasculares y mortalidad.
  • Problemas Articulares y de Movilidad: El peso corporal excesivo ejerce una presión adicional sobre las articulaciones, lo que puede provocar disfunción articular, dolor (especialmente lumbar y de rodillas), y un deterioro general de la movilidad. Esto puede aumentar el riesgo de caídas y fracturas, e incluso llevar a la dependencia. La grasa puede servir de acolchado protector en caso de caídas, pero esto depende del peso inicial de la persona; las personas ya obesas que aumentan de peso corren más riesgo.
  • Disfunción Pulmonar y Apnea del Sueño: La obesidad puede afectar la función pulmonar y aumentar el riesgo de apnea obstructiva del sueño, un trastorno peligroso donde la respiración se detiene y reinicia repetidamente durante el sueño.
  • Mayor Riesgo de Ciertos Tipos de Cáncer: Se ha asociado la obesidad con un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, como el de mama, útero, colon y leucemia.
  • Salud Cerebral y Función Cognitiva: Estudios sugieren que el exceso de grasa, particularmente la grasa abdominal, se asocia con puntajes más bajos en pruebas cognitivas, lo que indica un posible impacto negativo en la función cerebral.
  • Sarcopenia: El sobrepeso en adultos mayores puede coexistir con la sarcopenia, un síndrome caracterizado por la disminución de la masa muscular, la fuerza y el rendimiento muscular, ligado al envejecimiento. Esto repercute en el nivel de vida, ya que la masa muscular es clave para la preservación de la masa ósea.
  • Complicaciones Cardiovasculares: La acumulación de grasa puede llevar a problemas cardíacos, aterosclerosis (acumulación de placa en las arterias), infartos y trastornos cognitivos.
  • Mayor riesgo de COVID-19 grave: La obesidad aumenta el riesgo de desarrollar síntomas de gravedad ante el coronavirus COVID-19 y sus variantes, requiriendo a menudo asistencia médica con internación y ventilación.
Ilustración de las complicaciones de la obesidad en adultos mayores: articulaciones, corazón, pulmones.

Causas y Factores Contribuyentes

Las causas de la obesidad en la etapa adulta mayor son multifactoriales e incluyen:

  • Alteración en la Composición Corporal: La disminución natural de la masa muscular (que puede reducirse hasta un 40% entre los 20 y 70 años) y el aumento de la masa grasa son procesos inherentes al envejecimiento.
  • Disminución del Gasto Energético: La tasa metabólica en reposo disminuye con la edad (aproximadamente un 2-3% por década), lo que significa que se queman menos calorías en reposo.
  • Reducción de la Actividad Física: Los estilos de vida sedentarios y la disminución progresiva de la actividad física con la edad son causas frecuentes de aumento de peso. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan al menos 150 minutos semanales de actividad moderadamente intensa y dos veces por semana de fortalecimiento muscular para adultos mayores.
  • Cambios Endocrinológicos: La disminución de hormonas como la hormona del crecimiento y la testosterona, así como la resistencia a la leptina y la insulina, pueden jugar un papel en la fisiopatología de la obesidad en la vejez.
  • Menopausia en Mujeres: Este período puede conllevar un aumento de peso, especialmente en la zona abdominal, y un mayor riesgo de artrosis y osteoporosis.
  • Factores Genéticos y Metabólicos: Aunque menos determinantes que en la juventud, los genes heredados y las alteraciones metabólicas pueden influir en la forma en que el cuerpo almacena grasa, regula el apetito y quema calorías.
  • Factores Psicosociales: El aislamiento, la soledad, el estrés y el "hambre emocional" pueden llevar a patrones de alimentación poco saludables y al aumento de peso. La cuarentena, por ejemplo, registró aumentos de peso en personas mayores.

Prevención y Manejo de la Obesidad en Adultos Mayores

La prevención y el manejo de la obesidad en adultos mayores requieren un enfoque integral que combine dieta, ejercicio y seguimiento médico:

Dieta Equilibrada y Nutrición

Una dieta para adultos mayores con sobrepeso debe priorizar alimentos frescos, ricos en fibra y bajos en grasas saturadas. Se recomienda:

  • Aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres.
  • Optar por proteínas magras (carnes magras, pescado), esenciales para mantener la masa muscular. La ingesta proteica debe ser entre 1,2 y 1,5 gramos por kilogramo de peso.
  • Consumir cereales integrales y frutos secos.
  • Elegir lácteos descremados.
  • Limitar el consumo de azúcares, grasas saturadas, alimentos ultraprocesados, snacks y alcohol.
  • En casos de sarcopenia, puede ser necesario aumentar la ingesta de proteínas o considerar suplementos específicos.
  • Para personas con dependencia, la alimentación debe ser indicada y regulada por un profesional de la salud.

Es importante recordar que no se trata de renunciar a todo lo que gusta, sino de administrar bien los alimentos y administrar las porciones. No se recomiendan las dietas de "última moda" por ser restrictivas y poco saludables a largo plazo.

infografía con ejemplos de alimentos saludables para personas mayores

Actividad Física Adaptada

La práctica regular de actividad física es fundamental. El ejercicio no solo ayuda a mantener un peso saludable, sino que también mejora la circulación, la oxigenación, la musculatura y el estado general (físico y psicológico). Se deben extremar las precauciones respecto al tipo de ejercicio, adaptándolo a las capacidades individuales. Se recomienda:

  • Actividad física moderada diaria, como caminar a paso ligero.
  • Ejercicios de fortalecimiento muscular, como levantar pesas o usar bandas de resistencia.
  • Actividades suaves como yoga o sesiones de fisioterapia.
  • La asesoría de un médico o kinesiólogo es crucial para determinar la forma más segura de realizar ejercicio.

Si bien la pérdida de peso puede ser un objetivo, para adultos mayores con sobrepeso leve o moderado, mantener la forma física y la masa muscular es a menudo más importante que perder peso. Mantener la estabilidad del peso es un buen objetivo para los mayores sanos.

Seguimiento Médico y Profesional

Los controles periódicos con el médico o nutricionista son esenciales para:

  • Realizar un seguimiento de la evolución de la masa corporal.
  • Detectar y controlar patologías asociadas a la obesidad (diabetes, hipertensión, dislipidemia).
  • Ajustar tratamientos que puedan favorecer la obesidad.
  • Evaluar la necesidad de tratamientos farmacológicos o quirúrgicos, siempre bajo prescripción médica y como medida excepcional. Los fármacos para la obesidad (como Orlistat) y la cirugía (bypass gástrico, banda gástrica) solo se consideran en casos específicos y tras haber agotado otras vías.

Es importante que el acompañamiento profesional, familiar o de un cuidador sea constante para sostener la motivación y evitar la frustración, estableciendo metas realistas y evitando "sermones" que puedan generar bloqueos.

Discriminación y Obesidad

Es importante abordar la discriminación hacia las personas con obesidad. Las prácticas discriminatorias, que incluyen chistes, apodos humillantes, aislamiento y perpetuación de estereotipos, son formas de violencia que niegan derechos básicos. Si bien la discriminación puede ocurrir a cualquier edad, los informes sugieren que es más prevalente en adultos jóvenes. La sociedad debe cambiar la mirada sobre lo que significa "lo saludable" y garantizar el acceso a derechos para todas las personas, independientemente de su peso corporal.

El impacto de la obesidad en la salud

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