La situación de los adultos mayores en abandono es una realidad compleja y creciente en Chile, que se manifiesta de manera crítica en el sistema de salud. Personas que, pese a recibir el alta médica, permanecen hospitalizadas por la ausencia de una red de apoyo o un hogar que las acoja, un fenómeno conocido como pacientes sociosanitarios.
La Problemática del Abandono Sociosanitario
Los pacientes sociosanitarios son aquellos que, dada su condición de salud, son hospitalizados y, a su vez, presentan una doble condición de riesgo: una dependencia de cuidados sanitarios y una dependencia social que les impide ser dados de alta médica. En esencia, son personas que no deberían estar ocupando una cama hospitalaria, pero que, por diversas razones, los hospitales se ven forzados a acoger.
Según datos del Ministerio de Salud (Minsal), en diciembre de 2024 existían 983 pacientes sociosanitarios en la red pública. Esta cifra, que se ha reconstruido a través de solicitudes de transparencia, revela una tendencia al alza: si en 2018 eran más de 500 los casos, en 2024 la cifra creció hasta alcanzar casi los 6.000, sumando un total de al menos 11.771 pacientes en estado de abandono en hospitales a lo largo de siete años. En Ñuble, los casos en la actualidad son 43, mientras que en 2022 se estimaba que 18 mil adultos mayores vivían solos en la región.
Este problema tiene un impacto significativo en el colapso del sistema público de salud. Un paciente sociosanitario puede permanecer hospitalizado entre 340 y 350 días en promedio en algunos establecimientos, y por lo bajo 30 días, en contraste con los 7 u 8 días de un paciente con una patología básica. Esta prolongada ocupación de camas de alta complejidad impide el ingreso de otras personas que requieren atención médica, generando un costo muy alto para los prestadores de salud.

Rostros del Abandono: Casos Emblemáticos
Detrás de cada cifra, hay historias humanas de profunda soledad y vulnerabilidad.
El Caso de Inés
Inés, una mujer que vivió toda su vida en Quillón, donde formó una familia y cuidó de sus hijos, llegó a un punto en que la vida pareció detenerse. Su familia no pudo retirarla del hospital, y su único destino era despertar cada día en la misma sala. Los funcionarios se convirtieron en una suerte de familia putativa. Esta desconexión afectiva con el entorno es, para muchos, lo más parecido a la muerte que una persona puede sentir, donde la soledad se percibe gélida.
La Realidad de María en el Hospital de La Florida
En el Hospital de La Florida, cerca de 20 adultos mayores permanecen hospitalizados a pesar de tener las condiciones de salud para ser dados de alta. María, de 85 años, es uno de ellos. Este mes cumplirá un año hospitalizada, a pesar de que podría haber regresado a su casa hace meses. Ingresó por segunda vez tras una infección renal, debido a la falta de cuidados pertinentes en su hogar.
Denisse Pulgar, Jefa de la Unidad de Atención Integral de Hospitalizados, relata que María tiene dos hijos. Tras su primera hospitalización, su hija se fue a vivir al sur y María se quedó con su hijo, quien enfrenta problemas de alcohol y drogas. Alcanzó a estar cuatro meses en su casa y regresó en peores condiciones. Esta situación subraya que "un hospital está lejos de ser el mejor lugar para una persona mayor". El riesgo para los adultos mayores que quedan hospitalizados por sus condiciones sociales es que se vuelvan a enfermar, se desorienten, se postren y desarrollen escaras, ya que no están en un ambiente adecuado para su recuperación y bienestar.
24 Horas Reportajes | Sobreviven a una enfermedad pero quedan abandonados
Factores del Abandono Familiar y Social
El abandono de los adultos mayores es multifactorial, involucrando cambios sociales, dinámicas familiares complejas y la ausencia de recursos.
Cambios en la Estructura Familiar
Tradicionalmente, en Chile, el acompañamiento familiar a los abuelos era muy común. Sin embargo, esta realidad se ha modificado. Las familias se han transformado, hay menos hijos para cuidar, acompañar o sostener a los mayores. Además, muchas veces los hijos viven en ciudades o regiones distintas, y algunos adultos mayores, por voluntad propia, buscan mantener su independencia.
Razones Detrás del Desapego
Carolina Castillo, Técnico Social con experiencia en estos casos, explica que es fundamental comprender la historia de cada paciente. Muchas veces, los adultos mayores que hoy requieren cuidados fueron abusadores sexuales o ejercieron violencia doméstica contra sus propios hijos o familiares. Estas experiencias pasadas son razones por las que los hijos actuales no quieren o no pueden hacerse cargo de ellos.
Maritza Ortega, Coordinadora de Usuarios Sociojurídicos y Sociosanitarios, complementa que es común encontrar casos de mujeres que abandonaron a sus hijos y ahora, en una etapa de dependencia, sus hijos no desean cuidarlas. Aunque la ley estipule obligaciones, "no podemos obligar a alguien a hacerse cargo de un papá abusador o de una mamá que los abandonó". En otros casos, el hombre tiende a estar menos presente en la vida familiar, y estadísticamente, "quien más abandona es la figura masculina", lo que resulta en la ausencia de vínculos familiares que puedan hacerse cargo en la vejez.
La soledad es un factor crucial. Anita Saldaña, trabajadora social, señala que lo emocional afecta lo físico, llevando a algunos pacientes a la dependencia total: "Hay algunos que ya no se levantan de la cama y quedan dependientes por esa misma razón, de que están solos, que preguntan por qué tal o cual persona ya no los visita".
Falta de Recursos Familiares
En ocasiones, las familias sí existen, pero carecen de los medios necesarios para recibir y cumplir con los cuidados que el adulto mayor necesita. En estos casos, la búsqueda de una red de apoyo puede implicar que un familiar deba reacondicionar el hogar, habilitar una pieza o incluso dejar su trabajo para dedicarse a los cuidados. Cuando los pacientes cuentan con una pensión, esta se utiliza para pagar artículos de aseo y otras necesidades, administrada por un apoderado de confianza que, en ausencia de familiares, puede ser una vecina o amiga.

El Rol de los Hospitales y la Red de Apoyo
Ante la falta de soluciones externas, los hospitales se han visto en la necesidad de asumir un rol social que excede sus funciones originales.
La Sobrecarga del Sistema Hospitalario
Es indigno que personas vulnerables terminen viviendo en hospitales por falta de una red de apoyo o un hogar. Esta situación es anómala y significa que los hospitales cubren una deuda que corresponde al Estado. Patrichs Rosales, Director (s) del Hospital de La Florida, enfatiza que este no es un problema de salud, sino social. Los hospitales, como el de La Florida, se ven obligados a fortalecer su área social, realizando gestiones como comprar pasajes para trasladar pacientes, una labor que no es de su responsabilidad pero que realizan por la urgencia del paciente y la necesidad de liberar camas.
Los hospitales de menor complejidad, como el Hospital San Francisco de Llay Llay (que registra 877 casos entre 2018 y 2024), se convierten en receptores de pacientes derivados de recintos más grandes, como los de Los Andes y San Felipe, para despejar camas de alta complejidad. Los funcionarios de estos centros se definen como "de baja complejidad técnica, pero de alta complejidad social", reflejando la magnitud del problema.
La Labor Crucial de los Asistentes Sociales
El rol de las asistentes sociales es clave para una atención integral. Estos profesionales "hacen un trabajo de joyería" para encontrar familiares, incluso buscando en redes sociales cuando no hay antecedentes del paciente. Su objetivo es asegurar un alta integral, no solo el papeleo médico, sino que el paciente "se vaya a un lugar donde estén las condiciones necesarias para vivir bien". Sin esta labor, muchos pacientes con indicaciones de cuidados regresarían al hospital, como aquellos con diabetes avanzada que no son supervisados en la toma de medicamentos.
Desafíos y Recursos Actuales
Las alternativas para estos pacientes son limitadas. Las "colocaciones" en residencias particulares, donde el hospital cubre el gasto (en promedio $25 mil diarios), son una opción. El Servicio de Salud O’Higgins cuenta con un presupuesto de $150 millones para gestionar estos ingresos. Sin embargo, las casas de acogida son escasas y no siempre adecuadas para post-hospitalización. Las camas sociosanitarias, como las 20 del Hospital San José de Maipo, están siempre ocupadas. El programa de 100 camas sociosanitarias implementado por el Minsal en 2015 a nivel nacional es "totalmente insuficiente", dado que solo en el Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente hay cerca de 100 pacientes en esta condición.
Los Hogares de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) están colapsados. Senama cuenta con 22 ELEAMs en el país, pero la demanda es mucho mayor. Se está proyectando la construcción del primer ELEAM público en San Ignacio, Ñuble, con una inversión de más de $2.800 millones. Aunque existen sitios web privados que ofrecen residencias, la oferta pública es limitada.
Implicaciones Legales y Éticas
El abandono de adultos mayores es un problema que trasciende lo social, adentrándose en el ámbito legal y de los derechos humanos.
Obligaciones Familiares
El artículo 143.2 del Código Civil establece la obligación de ascendientes y descendientes de prestarse alimentos, entendiendo por ello "todo lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica". Esto significa que los hijos están legalmente obligados a prestar asistencia a sus padres si estos no pueden procurársela por sí mismos.
La judicialización, sin embargo, es el último recurso para los equipos hospitalarios. Si bien existen familias con las condiciones para cuidar a sus adultos mayores y en esos casos se apela a la ley, hay situaciones complejas donde no se puede obligar a un hijo a cuidar a un padre abusador o a una madre que lo abandonó. En estos escenarios, el proceso legal podría terminar vulnerando aún más a las personas mayores.
La Dignidad del Adulto Mayor como Derecho Fundamental
El abandono en la vejez no puede seguir tratándose como un problema privado o familiar. Cuando una persona mayor permanece hospitalizada por falta de alternativas de cuidado, se está ante una posible infracción al derecho a la dignidad, al cuidado, a la autonomía y a vivir con seguridad, todos reconocidos en la Convención sobre los Derechos de las Personas Mayores. El hospital, más que el inicio del abandono, es el lugar donde este se vuelve visible.
La experiencia internacional demuestra que este problema puede abordarse con anticipación, sistemas de alerta, redes comunitarias, servicios domiciliarios y apoyo a cuidadores. Es un incumplimiento del Estado no contar con un sistema de cuidados robusto que garantice la dignidad de las personas mayores.
Un Envejecimiento Poblacional sin Políticas Adecuadas
Chile es uno de los países latinoamericanos con un rápido incremento de su población adulta mayor, proyectándose que para 2040 más del 20% superará los 60 años y el 6% alcanzará los 80 años. Los hogares conformados solo por personas de 65 años o más aumentaron del 4,3% en 1992 al 11,6% en 2024, con un 14% de la población actual siendo mayor de 65 años (más de 2.5 millones de personas). Un número significativo de estas viviendas corresponde a personas mayores que viven solas.
Esta realidad demográfica exige un urgente replanteamiento de las políticas públicas. Como señala Denisse Pulgar, "hay personas que son añosas viviendo y cuidando a otras personas que son más añosas. Y no hay nadie que se haga cargo de ellos". Este es un "punto esencial", una punta del iceberg, donde la base del problema, que corresponde al Estado, los privados y la sociedad civil, no está visibilizando ni atendiendo a estas personas.
La prevención y el enfoque comunitario son fundamentales para el futuro, entendiendo el contexto en el que viven las personas más allá de buscar culpables. Es indigno que personas vulnerables terminen en hospitales por no tener una red de apoyo ni un hogar. Chile ha envejecido rápido, pero sus políticas no han avanzado al mismo ritmo, creando una falla estructural que pone en riesgo la dignidad de sus adultos mayores.