En el contexto actual de Chile, un país con una población en proceso de envejecimiento avanzado, el estudio del bienestar en la tercera edad ha cobrado una relevancia fundamental. A pesar de los desafíos socioeconómicos y la inminencia de la muerte, las investigaciones demuestran que los niveles de felicidad en los adultos mayores son notablemente altos, desafiando la visión biomédica tradicional que suele centrarse únicamente en la funcionalidad física.

La paradoja de la felicidad en la vejez
Diversos estudios, incluyendo el informe “Tres generaciones de chilenos”, han revelado que los adultos mayores (65 a 74 años) se posicionan como el grupo más feliz de la población. Mientras que la juventud enfrenta incertidumbres laborales y sociales, los adultos mayores han desarrollado niveles de resiliencia superiores. Este fenómeno se conoce como la “paradoja de la felicidad”: una mayor satisfacción vital experimentada en un contexto de gran concentración de pérdidas afectivas y materiales.
Desde una perspectiva filosófica, el adulto mayor feliz es aquel que logra una existencia auténtica. Bajo el referente de Martin Heidegger, el bienestar en esta etapa se vincula con el concepto de Sorge (cuidado del ser), donde el individuo, al ser consciente de su finitud, otorga un valor real a su vida cotidiana.
Factores que promueven el bienestar en la tercera edad
La investigación cualitativa ha permitido identificar categorías clave que definen el modo de ser de un adulto mayor feliz en Chile. Entre las actividades que reportan mayor satisfacción se encuentran:
- Autonomía: La capacidad de tomar decisiones sobre la propia vida.
- Conexión social: La importancia de la crianza, la relación con amigos y la pareja.
- Actividades cotidianas: Viajar, bailar, leer y el cuidado de mascotas.
- Espiritualidad y propósito: La capacidad de disfrutar de los bienes y de las cosas simples.

Desafíos y salud mental
Aunque los niveles de felicidad son altos, no se debe desestimar la importancia de la salud mental. En Chile, factores como la soledad, el aislamiento social y la falta de acceso a servicios especializados pueden afectar la calidad de vida. La psicología moderna destaca que el bienestar subjetivo no es un estado estático, sino que depende de varios pilares:
- Satisfacción con las relaciones interpersonales.
- Capacidad de vivir el "aquí y ahora".
- Existencia de un propósito o sentido a largo plazo.
- Conciencia del mundo emocional propio.
Es vital evitar la llamada “tiranía de la felicidad”, donde se sobrevalora esta como una experiencia emocional constante, ignorando que la madurez también implica gestionar emociones difíciles. La promoción de la salud debe enfocarse en incentivar la autonomía, la inteligencia emocional y programas de envejecimiento positivo que trasciendan el enfoque puramente asistencial.
El rol del entorno y la economía
Si bien la voluntad personal representa un 40% de la felicidad según modelos teóricos como los de Lyubomirsky y Seligman, las condiciones del entorno no son despreciables. En Chile, la desigualdad económica y la desconfianza institucional actúan como factores que impactan en el bienestar social. No obstante, los adultos mayores han demostrado una capacidad única para encontrar felicidad en el esfuerzo y el trabajo, valores forjados durante las últimas décadas de desarrollo económico del país.
| Factor | Impacto en el bienestar |
|---|---|
| Relaciones familiares | Alto (factor protector principal) |
| Situación financiera | Moderado (su ausencia causa infelicidad) |
| Autonomía personal | Crítico para la autenticidad |
El desafío para las políticas públicas chilenas es transitar hacia una visión que mida el progreso más allá del PIB, integrando indicadores de bienestar que garanticen una vejez con seguridad social, salud universal y, sobre todo, espacios de participación que permitan a los adultos mayores seguir siendo protagonistas de su propia historia.