Desmitificando el Envejecimiento: Hacia una Vejez Feliz
Por lo general, las personas mayores son más sabias, más seguras y felices. A medida que envejecemos, nuestro cuerpo y algunas capacidades cognitivas se deterioran, pero con la edad, las personas comienzan a sentirse más cómodas en su propia piel, más seguras de sí mismas, más tranquilas y felices. Prepararse para enfrentar una nueva etapa es importante.
La tercera edad para algunas personas es símbolo de plenitud, mientras que para otras puede ser sinónimo de más visitas al médico. Sin embargo, es posible aspirar a años sanos y felices, ya que la vejez no solo trae consigo achaques: también felicidad. Una actitud positiva ante la vida llega a proporcionar mayor felicidad en la vejez que el propio estado de salud. Y aunque el cuidado de la salud es un tema prioritario de atención, este va emparejado al cuidado psicológico.

La Felicidad en la Tercera Edad: Evidencia y Factores Clave
La felicidad es uno de los grandes objetivos vitales de todas las personas, independientemente de su edad. Cada vez más científicos estudian qué es la felicidad y qué factores son los que acercan a ella.
La Conexión entre Felicidad y Longevidad
De acuerdo con un estudio publicado por la Universidad de Oxford, titulado ‘Happy older people live longer’, la felicidad está asociada con una menor probabilidad de muerte, lo que subraya la importancia de cultivar el bienestar emocional en los años dorados.
Estabilidad de la Felicidad a lo Largo de la Vida
Según un estudio reciente llevado a cabo por científicos de la Universidad de Granada, publicado en ‘Journal of Happiness Studies’, es más probable llegar a ser un anciano feliz si se ha gozado de una vida feliz. Investigadores de la Universidad de Granada entrevistaron a 154 personas de entre 65 y 96 años para saber cuál era su grado de felicidad en la actualidad y cuál había sido en el pasado.
Como explica Débora Godoy, del Grupo de Investigación de Psicología de la Salud y Medicina Conductual de la Universidad de Granada y una de las autoras del estudio, la felicidad es bastante estable en el tiempo, no es una emoción pasajera que viene y va. “Creemos, con los hallazgos previos de otros investigadores, que las personas que han sido felices a lo largo de su vida han ido construyendo recursos para ser feliz”, añade.
Claves para una Vejez Plena
Los mayores que se declaraban más felices coincidían en varios factores, aparte de haber gozado de una vida feliz. Estos incluyen:
- Después de los 60 años, puede haber preferencias por vivir solo, con la pareja o con familiares. Es importante evaluar si es necesario hacer arreglos y ajustes a la casa para adaptarse a estas preferencias y necesidades.
- Tener disponible un ingreso fijo cuando llegue el tiempo de pensionarse o se decida no trabajar más es otra de las planeaciones que se deben hacer para ser feliz en la tercera edad. Si se es pensionado, será un ingreso extra que viene muy bien, y para ello, invertir a largo plazo es una opción.
- Llegar a la tercera edad con las mejores condiciones físicas y mentales es posible, lo que implica un cuidado continuo a lo largo de la vida.
- Cuando se ha decidido no vivir solo y tener cerca a la familia, es importante sentirse útil y activo, lo cual es una de las principales metas que tienen las personas al llegar a la tercera edad. Para ello, es fundamental aprender algo nuevo cada día.
Otros factores que contribuyen a la felicidad incluyen gozar de una red familiar que los apoye, no sufrir depresión y poder hacer sus tareas cotidianas con normalidad, sintiéndose útiles y dejando de lado el edadismo. También es de gran ayuda gozar de buena salud o, por lo menos, de una salud medianamente buena.

El Poder Transformador de la Risa y el Ocio
Es normal que ciertas situaciones provoquen tristeza o miedo, pero la risa y el ocio son herramientas poderosas para afrontarlas.
Beneficios de la Risa
La importancia de la felicidad en la tercera edad es innegable, y la risa juega un papel fundamental. Al reír profundamente y por un tiempo considerable, el cuerpo libera endorfinas, hormonas que se activan por los movimientos de los músculos de la cara y son interpretadas por el cerebro, generando un efecto tranquilizador y liberando del estrés. La risa es buena para el cuerpo, y también para la mente. Una persona con sentido del humor gana en autoestima y tiene una mejor visión de las cosas. Reírse ante una situación permite afrontarla en mejores condiciones.
El Ocio, una Fuente de Bienestar
El ocio es uno de los factores que parece tener un peso importante en la felicidad de las personas mayores. Este ocio puede ser de cualquier tipo, incluso electrónico, es decir, el que se lleva a cabo con ordenadores, teléfonos móviles, tabletas, etc. Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.), publicado en ‘Computers in Human Behavior’, las personas de la tercera edad que practican ocio electrónico son más felices que las que no lo hacen.
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El Legado de los Adultos Mayores: Sabiduría y Compañía
El contacto diario con las personas mayores nos permite conocerlos y comprender muchas de sus actitudes, llevando a cuestionarse si son felices en esta etapa de su vida, si disfrutan plenamente de lo que esta engloba. Los pequeños gestos son los que más cuentan, para ello lo más importante es que se sientan acompañados y queridos en esta etapa de la vida, adoptando una actitud positiva frente a ellos.
Un Tesoro de Experiencias y Enseñanzas
Siempre, ante cualquier pregunta que les hagamos, los adultos mayores tendrán una respuesta profunda y sabia. Su valioso legado incluye sus enseñanzas, mimos, palabras de aliento, así como sus recetas para los resfriados, pomadas para los dolores o agüitas de canela, hierbabuena y otras para los malestares del estómago.
Tener una conversación con una persona mayor es dejar volar la imaginación, es transportarse a otras épocas con vestidos y costumbres únicas y maravillosas. No podemos dejar atrás sus dichos, refranes y canciones como lo son: los boleros, las baladas y los bailes.
La Virtud de la Paciencia
Las canas y las pequeñas arrugas que se asoman nos hablan de que la experiencia no se improvisa, que la vida se construye, y que los lazos se hacen fuertes solamente si se alimentan constantemente. Nos enseñan que las verdaderas amistades se dicen lo que les incomoda o cuando no se actúa bien, se corrigen, que hay que decir lo que se siente y expresar las molestias. La paciencia, esa virtud de aprender a esperar y de no apurar al tiempo, es un don que nos muestran. “Despacio que voy de afán” es una bonita lectura de los adultos mayores, una expresión de esa sabiduría y calma que nos llama a la prudencia, a la observación y a no apresurarnos en las decisiones. Vale la pena hacer una pausa, analizar las opciones y luego tomar las decisiones.
El Rol de la Sociedad: Apoyo y Respeto
Es importante que la sociedad en general, incluyendo niños, niñas, adolescentes, juventud y adultos, no solo respeten a las personas mayores, sino que se les brinde compañía y ayuda. Que seamos un bastón, un apoyo al cargar una bolsa, al cruzar la calle, un saludo, una sonrisa. Como dicen por ahí “todos llegaremos a esa edad”, así que la invitación es a reflexionar y visualizar lo que se desea para la vida durante esa etapa. Sería hermoso que nos demostraran cariño y soporte cuando llegue nuestro momento.
Prepararse para Envejecer con Bienestar
Vivimos en una cultura que muchas veces teme envejecer y, por lo mismo, no se prepara para hacerlo bien. Es común que muchos hijos, con la mejor intención, terminen limitando la autonomía de sus padres sin darse cuenta, lo cual puede afectar su bienestar.
La evidencia científica muestra que la actividad física regular mejora la función cognitiva, la salud mental y reduce el riesgo de caídas. Los abuelos felices no son los que más descansan, sino aquellos que se mantienen activos, comprometidos y conectados con la vida.
