Áreas Clave para la Salud y el Bienestar en el Adulto Mayor

Muchos de los estereotipos que se asocian al proceso de envejecimiento están relacionados con la salud, la falta de capacidad de aprendizaje y la resistencia al cambio. El envejecimiento es un proceso natural que demanda atención en diversas áreas para garantizar la calidad de vida, preservar la funcionalidad física, mental y social por el mayor tiempo posible.

El Papel de las Actividades Sociales en el Bienestar Personal

La teoría de la actividad en el envejecimiento sugiere que la participación en actividades sociales significativas representa un componente esencial en la promoción de la salud y en la predicción del bienestar personal en los adultos mayores. Diversas investigaciones realizadas desde esta perspectiva plantean que las actividades sociales ofrecen innumerables beneficios tanto físicos como psicológicos y sociales.

Un estudio realizado en Monterrey, México, con una muestra de 1057 hombres y mujeres de 65 años o más, indicó una relación predictiva positiva de las actividades sociales y la escolaridad con el bienestar personal de los adultos mayores. La hipótesis central de la investigación asumió la existencia de una asociación predictiva positiva de las actividades sociales con el bienestar personal de los adultos mayores, en mayor medida que la edad, el sexo, vivir en pareja, la escolaridad y el estrato socioeconómico.

Dentro de la definición de bienestar personal encontramos dimensiones como la satisfacción vital de los individuos, la satisfacción actual que experimentan las personas en su cotidianidad, la presencia del estado de ánimo positivo y la percepción de felicidad, por no mencionar sino las que consideramos más importantes.

Personas mayores participando en diversas actividades sociales y recreativas

Beneficios de la Participación Social

  • Mejor salud mental y física: Se ha observado que los adultos mayores que participan en actividades como deporte, arte, cultura, turismo y recreación cuentan con mejores elementos para hacer frente a situaciones que en otra condición los haría enfermarse o caer en depresión; es decir, la actividad social significativa puede contribuir directamente al mantenimiento de la salud y a la prevención de enfermedades. Se ha hallado que los adultos mayores que tienen amplias relaciones sociales tienen menor riesgo de morir que las personas mayores que viven aisladas o que tienen pocos contactos sociales.
  • Mejor funcionamiento cognitivo: La vida social activa, las relaciones sociales y el continuar con sus intereses intelectuales traen beneficios en la capacidad funcional y en la función cognitiva de los individuos. Los estudios indican que la cantidad y el tipo de relaciones sociales disminuyen el riesgo de demencia, observándose un aumento de este riesgo a medida que se acentúa el aislamiento social.
  • Promueve hábitos de vida saludables: Los beneficios asociados a las actividades sociales en el envejecimiento son considerados positivos para la salud y el bienestar de los seres humanos, debido a que son una fuente de motivación para continuar viviendo y porque a través de ellas se puede implicar en conductas de salud preventivas y terapéuticas. Las actividades sociales no solo proveen beneficios físicos (en el sistema inmune, reacción cardiovascular, capacidad cardiopulmonar) y psicológicos (sentido de pertenencia, autoestima elevada, propósitos en la vida), sino que también promueven condiciones saludables (dejar de fumar, dieta adecuada, ejercicio), lo cual eleva el bienestar de los individuos.
  • Menor morbosidad: El ocio y las actividades productivas, que a menudo se realizan dentro del contexto de las relaciones sociales, pueden proporcionar ventajas al incrementar la salud. Diversos estudios han revelado asociaciones significativas entre las relaciones personales y una morbosidad menor, percepción de salud mejorada e incremento en la longevidad.
  • Longevidad: Las actividades sociales y la participación social activa promueven el bienestar físico y personal del ser humano debido a que disminuyen el riesgo de mortalidad en los ancianos. Las personas mayores que tienen intercambios afectivos significativos no solo disfrutan de bienestar personal, sino que demuestran mayores posibilidades de sobrevivencia. Se ha encontrado que las personas que participan en trabajos voluntarios, que tienen actividades de esparcimiento, religiosas y sociales, que disfrutan de pasatiempos y que tienen vínculos afectivos y sociales amplios reducen el riesgo de mortalidad.
  • Reducción de los costos de salud física y mental: Las personas de mayor edad consumen proporcionalmente más servicios de atención sanitaria que los grupos más jóvenes, debido a la presencia de enfermedades crónicas y degenerativas. Si participar en actividades sociales mejora la salud física y mental, la actividad social representa un mecanismo clave para reducir el gasto en salud, ya que se reducirán el número de consultas y tratamientos específicos dirigidos a los adultos mayores.
  • Aumento en la percepción de felicidad: Las personas mayores, al igual que los adultos jóvenes, tienen las mismas necesidades psicológicas y sociales de mantenerse activos; solo cuando el individuo realiza una actividad se siente feliz, satisfecho y adaptado. Las personas con más vínculos afectivos, familiares y sociales tienen sentimientos más positivos y perciben su vida con mayor felicidad, produciéndose una relación positiva entre la actividad social que desarrollan y su felicidad. Por el contrario, los adultos mayores que mantenían menos contactos y actividades sociales mostraban tener menor felicidad en general.
  • Aumento en el sentimiento de pertenencia: La participación en las actividades durante la vejez se asocia con el sentimiento de pertenecer a un grupo determinado, con la salud física y mental. La participación en actividades sociales, productivas y de tiempo libre, al igual que las relaciones sociales y familiares, mantienen y favorecen el bienestar personal en los adultos mayores. Por lo tanto, en el envejecimiento, la socialización de las personas mayores aporta beneficios importantes a su bienestar, al permitir la continuidad del individuo dentro de la sociedad.
  • Aumento en la percepción de bienestar: Las actividades sociales están positiva y significativamente asociadas con el bienestar personal, probablemente mediado por el efecto que tienen en la autoestima y en el autoconcepto. Las actividades productivas también respaldan la percepción de utilidad y competencia y los sentimientos de control. Las actividades sociales realzan el sentido y el significado del valor de la propia vida, al incrementar la percepción de competencia y aptitud en actividades de la vida diaria, mejoran el ánimo y generan emociones positivas y distracción de sus propios problemas. Por lo tanto, el bienestar personal del adulto mayor, entre otras cosas, es el resultado de mantener actividades sociales en esta etapa.

La importancia de socialización en el adulto mayor con nuestra terapeuta Virginia

Salud Física y Hábitos Diarios

Con el avance de la edad, el cuerpo experimenta diversos cambios que requieren atención y adaptación.

Recomendaciones de Actividad Física

Con el avance de la edad los huesos tienden a perder densidad, haciéndose más susceptibles a las fracturas. El cartílago articular se hace menos elástico y no es capaz de soportar sobrecargas. La rigidez de los tendones aumenta y se acentúa con la inmovilidad. La pérdida de masa muscular, fuerza, resistencia y flexibilidad son factores que pueden afectar la coordinación, estabilidad y equilibrio, reduciendo la capacidad de marcha y aumentando el riesgo de caídas.

Algunos ejercicios pueden ayudarle a prevenir dolores articulares y mejorar la circulación sanguínea. Es clave realizar ejercicio según tolerancia.

  • Hacer movimientos circulares con los puños y pies varias veces al día (ejercicios pasivos).
  • Evitar permanecer acostado por tiempo prolongado (sobre 2 horas), excepto durante el descanso nocturno.
  • Ejercicios aeróbicos de bajo impacto como la natación, bicicleta estática o caminata que le ayudarán a trabajar el cuerpo de forma integral.
  • Practicar ejercicios de fuerza muscular tales como pilates, rutinas supervisadas con pesas, elásticos u otros.
  • Realizar Tai chi o yoga para mejorar el equilibrio.

Prevención de Caídas

El envejecimiento demanda algunas adaptaciones en la vivienda para prevenir caídas, las cuales representan un riesgo significativo en esta población. Según un estudio sobre caídas en adultos mayores, uno de cada cinco entre los 65 y 69 años ha sufrido al menos una caída en el último año, cifra que aumenta a dos de cada cinco en personas mayores de 80 años.

Infografía sobre adaptaciones en el hogar para prevenir caídas en adultos mayores

Adaptaciones en el Hogar

  • Prefiera superficies antideslizantes en el baño.
  • Utilice zapatos de goma antideslizante.
  • Opte por la altura de la cama que le permita mantener sus pies apoyados firmemente en el piso cuando se incorpore.
  • Deje al menos 1 metro de distancia entre la cama y los muebles (excepto velador), con el fin de permitir una movilización segura.
  • Acceso adecuado a iluminación de la habitación.
  • Mantenga los cables y conectores organizados.

Alteraciones en Visión y Audición

A medida que envejecemos, es posible que aumente la dificultad para enfocar objetos que están cerca o para adaptarse visualmente a los diferentes niveles de luz, así como para seguir una conversación debido a la disminución auditiva.

Consejos

  • Mantenga un control con oftalmólogo al menos una vez al año.
  • En caso de déficit auditivo, consulte con especialista otorrinolaringólogo.
  • Siga las recomendaciones de su médico sobre uso de anteojos, lentes de contacto, audífonos y otros dispositivos.

Recomendaciones de Alimentación

Diferentes procesos orgánicos pueden modificar la musculatura que permite deglutir y hablar. Una alimentación adecuada tiene un papel fundamental en la mantención de la salud, evitando la desnutrición y previniendo enfermedades.

  • Realice por lo menos 3 comidas (desayuno, almuerzo y cena) y 2 colaciones saludables por día. No se salte las comidas.
  • Incluya proteínas diariamente: 3 porciones de leches y derivados, 2 porciones a la semana de carne, pollo, pescado o huevo. Retire las pieles del pollo antes de preparar.
  • Beba 2 litros u 8-10 vasos de agua por día. Los líquidos proporcionan hidratación y buen funcionamiento intestinal.
  • Evite jugos artificiales o golosinas.
  • Prefiera alimentos cocidos, asados o a la plancha. Evite frituras, exceso de aceite vegetal u otra grasa.
  • Disminuya la cantidad de sal y retire el salero de la mesa. Utilice especias naturales: cebolla, ajo, limón, vinagre, entre otros.
  • Mastique bien los alimentos, prefiera los más húmedos y suaves.

Consejos en caso de presentar diarrea

  • Beba líquido luego de cada episodio de deposiciones líquidas.
  • No deje de comer.

Cuidados Personales

  • Báñese a diario a temperatura ambiente.
  • Utilice jabón neutro.
  • Hidrate la piel de todo el cuerpo con cremas neutras.
  • Evite exposición al sol en horarios de riesgo, es importante que use bloqueadores.
  • Mantenga una adecuada higiene bucal.

El Bienestar del Adulto Mayor en el Ámbito Laboral

El incremento de la esperanza de vida, sumado a una sociedad cada vez más digitalizada, lleva a los departamentos de Recursos Humanos a poner el foco en los mayores de 55 años. Entender la importancia de esta demografía y reconocer el valor que aportan es una visión que garantiza el éxito. En Chile, para 2024 se estima que aproximadamente el 31.8% de los adultos mayores (personas de 60 años o más) participan en el mercado laboral, lo que representa una fuerza laboral de más de un millón de personas, la mayoría en trabajos informales o por cuenta propia, a menudo para complementar pensiones insuficientes.

El envejecimiento de la fuerza laboral plantea retos significativos que exigen un enfoque sensible para garantizar la seguridad y el bienestar de los adultos mayores en sus lugares de trabajo y en el hogar.

Representación de adultos mayores participando activamente en un entorno laboral diverso e inclusivo

Estrategias para Promover el Bienestar Laboral en la Tercera Edad

  1. Comprender las necesidades específicas: Es fundamental comprender las necesidades específicas de los trabajadores, independientemente de su edad. Esta generación, además de aportar una riqueza de experiencia y conocimientos, también puede enfrentar desafíos, cambios en su salud física y mental, el cuidado de dependientes a su cargo, etc.
  2. Personalización de programas de entrenamiento: Formar parte de la sociedad senior implica unos cambios en las capacidades funcionales: pérdida de masa muscular y fuerza, disminución de la agudeza visual y auditiva, menor capacidad de reacción. Por ello, la personalización es clave en el desarrollo de programas de entrenamiento. Estos programas deben ser diseñados teniendo en cuenta las capacidades físicas y los objetivos de salud individuales.
  3. Programas de bienestar integral: Más allá del ejercicio físico, los programas de bienestar integral pueden abordar aspectos como la nutrición, la salud mental y el manejo del estrés. La implementación de talleres sobre nutrición saludable, sesiones de mindfulness y acceso a asesoramiento psicológico son formas efectivas de apoyar la salud mental y emocional de los trabajadores seniors.
  4. Flexibilidad laboral: La flexibilidad en el horario y las condiciones laborales es otro aspecto crucial. Permitir horarios de trabajo flexibles, la posibilidad de teletrabajo o la adaptación del espacio de trabajo para acomodar necesidades físicas específicas, puede hacer una gran diferencia en la calidad de vida laboral de los empleados seniors.
  5. Inversión en formación y desarrollo profesional: La inversión en la formación y el desarrollo profesional no debe detenerse a una cierta edad. Ofrecer oportunidades de capacitación y desarrollo a los trabajadores seniors no solo ayuda a mantener sus habilidades actualizadas, sino que también fomenta un sentido de propósito y pertenencia.
  6. Creación de un entorno de trabajo inclusivo: Crear un entorno de trabajo que valore y respete la diversidad de edad es fundamental. Esto incluye desde la promoción de una cultura inclusiva, medidas de reconocimiento social, hasta la implementación de políticas que contrarresten cualquier forma de discriminación por edad.
  7. Involucrar a los trabajadores seniors: Es importante involucrar a los trabajadores seniors en el proceso de desarrollo de estas iniciativas. Su feedback y participación son vitales para garantizar que los programas sean relevantes y efectivos.

La importancia de socialización en el adulto mayor con nuestra terapeuta Virginia

Seguridad Laboral

La seguridad laboral no debe limitarse únicamente al entorno de trabajo, sino también extenderse al hogar, donde los adultos mayores pasan gran parte de su tiempo. Según datos del Instituto de Seguridad Laboral, el 53% de las denuncias ingresadas por accidentes en adultos mayores están relacionadas con incidentes laborales. La formación continua es clave para mantener a nuestros mayores informados sobre cómo prevenir accidentes y mantener un estilo de vida saludable.

Garantizar la seguridad laboral de los adultos mayores es un desafío que exige un enfoque sensible, que no solo atienda la prevención de riesgos en el hogar y el trabajo, sino que también promueva un envejecimiento activo y saludable.

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