La Influencia del Nivel Educativo en la Calidad de Vida del Adulto Mayor

El envejecimiento demográfico es un fenómeno global que, si bien representa un triunfo para la salud pública, plantea una serie de desafíos significativos en todos los ámbitos. Comprender y anticipar estos cambios demográficos es crucial para alcanzar los objetivos de la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030. Se estima que para el año 2050, la cantidad de personas adultas mayores (PAM) se duplicará, lo que subraya la necesidad de su participación activa en las esferas sociales, culturales y académicas para mejorar su autopercepción y calidad de vida. En este contexto, la educación emerge como un factor determinante para apoyar procesos fundamentales en la vida de las PAM, brindándoles oportunidades para mantenerse actualizados, interactuar con otros grupos sociales y reafirmar sus potencialidades como individuos.

Esquema de la relación entre educación y calidad de vida en la vejez

Definición y Rol de la Educación en la Vejez

Para efectos de diversas investigaciones, la educación se concibe como "una acción formativa, en cualquier momento del ciclo vital de una persona, que mejore sus conocimientos, destrezas, habilidades, competencias o cualificaciones, en cualquier ámbito personal, social o profesional". Esta concepción, propuesta por Morón-Marchena (2014) y basada en los planteamientos de la Comisión Europea y la UNESCO en la década de los 90, resalta la importancia de la educación a lo largo de toda la vida. La educación formal se enfatiza como una instancia necesaria para un envejecimiento saludable, la cual debe ser complementada con estrategias de educación informal.

Investigaciones sobre Nivel Educativo y Calidad de Vida

Diversos estudios han abordado la relación entre el nivel educativo y la calidad de vida en adultos mayores. El objetivo de una investigación fue constatar la relación existente entre el nivel educativo, calidad de vida, capacidad funcional y capacidades cognitivas en un grupo de personas mayores de 60 años. Se utilizó una metodología cuantitativa, con diseño no experimental, transversal y correlacional. La muestra seleccionada fue de 120 personas mayores, utilizando un muestreo no probabilístico y dividiéndolos en grupos según su nivel de estudios: primaria completa o incompleta, secundaria completa o incompleta, y nivel superior completo o incompleto.

Instrumentos de Evaluación

Los instrumentos utilizados para la recolección de datos incluyeron:

  • El test MoCA (Montreal Cognitive Assessment) para evaluar funciones cognitivas.
  • El cuestionario ViDA para evaluar la capacidad funcional.
  • El WHOQoL para recoger datos sobre la calidad de vida.

Evaluación Cognitiva de Montreal (Test de MOCA) - Fundación MR

Resultados de la Investigación

Mediante la prueba de Chi-cuadrado, se constató una relación entre el nivel de estudios y la capacidad funcional, la capacidad cognitiva y la dimensión física de la calidad de vida. Además, la prueba U de Mann-Whitney reveló diferencias significativas en la capacidad cognitiva entre todos los grupos estudiados. Estos hallazgos reafirman la importancia de la educación formal para un envejecimiento saludable.

Los estudios epidemiológicos muestran una clara relación entre el nivel educativo y la presencia de deterioro cognitivo en poblaciones envejecidas. En una investigación realizada con 280 sujetos adultos mayores de tres distritos de la ciudad de Arequipa (Perú), se evaluó el funcionamiento cognitivo mediante el Examen Mental Abreviado (Mini Mental) y un cuestionario de variables sociodemográficas. Los resultados mostraron una relación significativa entre la edad y el deterioro cognitivo, observándose puntajes más bajos en sujetos de mayor edad. Adicionalmente, se encontró que los sujetos con mayor nivel educativo obtenían puntajes más altos, lo que sugiere un efecto protector de la educación.

Impacto del Nivel Educativo en la Salud y Bienestar

Un mayor nivel educativo suele estar asociado con un mayor nivel de ingresos o ganancia económica, lo que contribuye a que un país con mayor nivel educativo sea generalmente un país con mayor renta per cápita. Un estudio analítico, que utilizó datos de ocho investigaciones representativas de la población de personas mayores de cuatro continentes (Europa, Asia, América y Oceanía), presentó evidencias de que las personas mayores con alto nivel educativo (con educación universitaria) podrían tener hasta 10 puntos de salud más (sobre una escala de 100 puntos) que una persona mayor de su misma edad con bajo nivel educativo.

Los autores de este estudio destacan que "este efecto es universal", ya que se observó en personas mayores de todos los países analizados, incluyendo España, Reino Unido, Estados Unidos y Japón. La principal conclusión que se desprende de esta investigación es que la educación posee una capacidad protectora para la salud en la vejez. Asimismo, una persona con mayor nivel educativo puede disponer de más recursos y una mayor concienciación para abordar sus necesidades de salud de manera temprana, evitando así el agravamiento de problemas y, por ende, derivando en una mayor calidad de vida y bienestar.

Gráfico comparativo de niveles educativos y parámetros de salud en adultos mayores

Educación y Envejecimiento en Chile: Tendencias y Desafíos

El reporte más reciente del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, titulado “Personas mayores de 50 años al aula: Tendencias de participación en espacios de educación formal”, analiza la participación de este grupo etario en la educación formal en Chile. El estudio considera datos sobre alfabetización, niveles educativos alcanzados, modalidades de enseñanza y diferencias de género. Se observa que las personas mayores presentan niveles educativos más bajos en comparación con las generaciones más jóvenes. La Encuesta CASEN 2022 revela que un 3.1% de las personas entre 55 y 59 años no sabe leer o escribir, cifra que aumenta con la edad, alcanzando un 13.8% en el grupo de 80 años o más.

En personas mayores de 60 años, el analfabetismo llega al 15.4% en zonas rurales, mientras que en áreas urbanas disminuye en casi 10 puntos porcentuales. Esta condición está estrechamente relacionada con la pobreza, profundizando las desigualdades estructurales. No obstante, se ha evidenciado un incremento en el acceso y la participación de este grupo etario en niveles educativos avanzados, particularmente en institutos profesionales. La matrícula de mayores de 50 años en educación superior creció un 157% entre 2013 y 2024, alcanzando casi 27 mil estudiantes. Los institutos profesionales concentran el mayor porcentaje de inscritos (42.3%), seguidos por universidades privadas (27.9%).

Nuevos Desafíos y Motivaciones

Esta realidad plantea un nuevo desafío: la intergeneracionalidad en el aula, la cual, a pesar de sus beneficios, como el fomento de aprendizajes mutuos, también presenta barreras como la adaptación tecnológica y los prejuicios relacionados con la edad. Existen diversas motivaciones para que personas mayores de 50 años regresen a estudiar, incluyendo la mejora de oportunidades laborales, la realización personal y la socialización. Sin embargo, también enfrentan obstáculos como la escasez de tiempo, limitaciones tecnológicas, costos, discriminación etaria y falta de programas adecuados.

Programas y Estrategias Educativas

El sistema educativo chileno ha desarrollado diversas modalidades y programas de reescolarización, englobadas en la Educación para Personas Jóvenes y Adultos (EPJA), que buscan proporcionar vías flexibles para que personas mayores de 18 años con escolaridad incompleta o sin educación formal puedan completar sus estudios. Iniciativas como el Plan de Alfabetización Contigo Aprendo (dirigido a mayores de 15 años que no hayan completado sus estudios básicos) y el Programa Aprende Mayor (enfocado en mayores de 60 años para completar su educación básica, gratuito y de alcance nacional) han contribuido a un aumento considerable en el número de beneficiarios de programas educativos para personas mayores de 50 años, con un crecimiento del 364% en cobertura en los últimos 12 años.

Para Christian Abello, gerente general de Compañía de Seguros Confuturo, "este nuevo reporte revela la importancia de la continuidad de los estudios en todas las generaciones, especialmente considerando el impacto que esta puede tener en la trayectoria de vida de las personas y -a su vez- en su bienestar". Macarena Rojas, directora de gestión del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, añade que "la educación superior no solo enriquece el desarrollo personal, sino que promueve la integración intergeneracional y refuerza la cohesión social".

Estrategias de Enseñanza-Aprendizaje en Salud para Adultos Mayores

Una investigación cualitativa de carácter exploratorio tuvo como objetivo interpretar el significado que se le asigna a las estrategias de enseñanza-aprendizaje en el área de salud destinada a personas mayores. En este estudio participaron personas mayores de 60 años y profesionales del área gerontológica. La totalidad de los participantes reconoce la educación en sí como un derecho y un tema a considerar para la realización de actividades. Los profesionales valoran la inclusión de temas de economía, cultura y uso de tecnologías en sus educaciones.

En cuanto a los contenidos habituales que reciben las personas mayores en el área de salud gerontológica, se mencionan primordialmente la educación en estilos de vida saludables, herramientas para el autocuidado, salud emocional y salud mental (especialmente relevante durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19). Las estrategias que presentan mayor aceptación por parte de los participantes son los talleres educativos, valorando la inclusión de imágenes didácticas y actividades prácticas. La necesidad de que estas actividades se mantengan en el tiempo es una interpretación común de los participantes. Algunos también mencionan charlas educativas grupales o atención individual por parte del equipo de salud, principalmente médicos.

Evaluación Cognitiva de Montreal (Test de MOCA) - Fundación MR

Rol de Profesionales Gerontológicos y Perspectiva de los Mayores

Al triangular esta información con la opinión de los expertos gerontológicos, los talleres educativos resurgen como estrategia primaria. Los profesionales no disocian la realización de estos talleres sin incorporar la experiencia de las personas mayores, por lo que es fundamental un diagnóstico previo que considere las distintas experiencias de vida de los participantes. Las personas mayores evocan la importancia de recibir educación, en especial, la adquisición de herramientas que faciliten su autocuidado, lo que les permite modificar estilos de vida y estimula positivamente la realización de otras actividades que faculten su bienestar. Identifican una necesidad de atención y comprensión por parte del equipo sanitario.

En resumen, la educación en salud debe realizarse utilizando talleres como estrategia de enseñanza-aprendizaje, planificados considerando la experiencia de los participantes, implementados previo a un diagnóstico que reconozca las distintas vejeces y mantenidos en el tiempo. Tanto los participantes mayores como los agentes sanitarios valoran positivamente la educación en salud, identificando su aporte al bienestar y mantenimiento de la calidad de vida. Sin embargo, existe una bifurcación en las temáticas relevantes para cada grupo, coincidiendo solo en la educación como un derecho humano para personas mayores.

Es crucial que los profesionales gerontológicos realicen un diagnóstico adecuado antes de llevar a cabo actividades educativas, lo que potencia la necesidad de diagnósticos participativos y un abordaje centrado en la persona. Las metodologías participativas para los diagnósticos deben incluir entrevistas a personas mayores y a otros informantes clave, como sus familias o miembros de la comunidad.

Ambos grupos de participantes definen a los talleres como el procedimiento de mayor valoración para recibir o impartir educación en salud. Los talleres deben cimentarse en un diagnóstico participativo, incorporar imágenes o desarrollarse de manera lúdica, y mantenerse en el tiempo, no limitarse a una única sesión. Los participantes mayores también valoran la consulta o educación individual proporcionada por los agentes sanitarios, en especial médicos, lo cual se alinea con el modelo paternalista vertical de confianza y dependencia propio de la cultura en la que se formaron las actuales personas mayores.

La investigación destaca la importancia de explorar y describir las estrategias de enseñanza-aprendizaje desde los relatos y significados que personas mayores y profesionales gerontológicos asignan a la educación en salud, generando evidencia para profundizar en esta temática y co-construir un modelo educativo para futuros profesionales del área gerontológica. Se subraya que antes de desarrollar una actividad educativa gerontológica, es necesario identificar adecuadamente las necesidades e intereses de las personas mayores y su entorno, además de diseñar programas que se prolonguen por más de una sesión. Si se opta por la educación individual, se debe considerar la relación sanitaria y establecer acuerdos con las personas mayores y su ambiente significativo.

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