En Guatemala, el 15 de noviembre se conmemora el Día Nacional del Adulto Mayor, fecha establecida por el Decreto 25-2009 del Congreso de la República. Esta conmemoración busca reconocer la contribución de los adultos mayores al país y promover la protección de su bienestar integral, incluyendo su salud física, mental y moral. Sin embargo, este grupo poblacional enfrenta significativas condiciones de exclusión y vulnerabilidad.
Radiografía Demográfica y Social del Adulto Mayor en Guatemala
Definición y Cifras Demográficas
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE-2018), el grupo de adultos mayores incluye a las personas mayores de 65 años, sumando un total de 837,280 personas, lo que representa el 5.62% de la población. De este total, el 52.7% son mujeres y el 47.2% son hombres. Es importante destacar que no todas estas personas han perdido su autonomía, y para identificar a la población prioritaria con mayores necesidades de cuidado, es fundamental un análisis más detallado del grado de autonomía.
A pesar de la autonomía de algunos, el Censo 2018 reveló que aproximadamente 6,716,113 personas, incluyendo niños, adultos mayores y personas con discapacidad, requieren algún tipo de cuidado.
Condiciones de Pobreza y Exclusión Social
Las personas mayores en Guatemala experimentan una situación de inequidad y exclusión social, no solo a nivel social, sino también dentro de sus propias familias, donde su valor a menudo se disminuye. Un aspecto crucial es que un porcentaje mínimo de estas personas tiene acceso a una jubilación, estimado en solo un 15% o 16% de aproximadamente 1.2 millones de adultos mayores. Las demás podrían optar por el aporte económico de 400 quetzales del programa del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, pero el presupuesto no permite cubrir la totalidad de las solicitudes.
La indiferencia hacia los mayores comienza en los hogares, donde a menudo son excluidos, bajo la creencia errónea de que por su edad no merecen compasión. Sin embargo, los derechos de las personas no envejecen.
Analfabetismo y Nivel de Escolaridad
El analfabetismo es un problema histórico en Guatemala, arrastrado desde la colonia y que aún se refleja en la población de adultos mayores. Entre los participantes de una investigación, ninguno alcanzó estudios universitarios. Solo una persona terminó el diversificado, tres tenían estudios de secundaria (completos o incompletos), diez terminaron o cursaron algún grado de primaria, y la mayoría (veintiún personas) nunca estudiaron. Esta situación no mostró sesgo de género. Las razones comunes para la falta de estudio incluían la desinterés, la necesidad de trabajar desde la niñez, o la falta de apoyo de los padres para asistir a la escuela.

Profesiones, Oficios e Ingresos
La falta de escolaridad se vincula directamente con las profesiones y oficios de bajo ingreso económico, que, por lo general, no incluían seguridad social. La mayoría de las mujeres se dedicaron a los servicios domésticos, y los hombres, a la albañilería. El sector informal fue el más prevalente, correspondiendo a estas profesiones. Trece personas tenían contratos sin beneficios de cobertura social, distribuidos en el sector privado, municipal, público y de servicio público.

Estos indicadores revelan cómo la pobreza y la exclusión social han permeado la vida de estas personas desde la niñez, construyendo una "vinculación-desvinculada" con la sociedad. Durante la niñez y adolescencia, la desvinculación se daba por la falta de estudios o haber nacido en condiciones de pobreza. En la juventud y adultez media, aunque se vinculaban laboralmente, era en trabajos precarios, con explotación y baja paga. En la adultez mayor, la desvinculación se acentúa por la falta de trabajo, cobertura social, y la prevalencia de la soltería o viudez.
Migración y Residencia
Veintiún personas nacieron en el interior de la república, once en el área urbana de la Ciudad Capital y tres en el área rural del departamento de Guatemala. La gran cantidad de migración hacia la Ciudad Capital es notable, con la mayoría migrando entre los 7 y 20 años, algunos por cuenta propia, otros con sus familias, y en algunos casos, por abandono. Estas migraciones ocurrieron principalmente en las décadas de 1930, 1940 y 1950, periodos de rápidos cambios económicos, sociales y políticos en el país que agudizaron la pobreza y la exclusión social, especialmente en el área rural.
Actualmente, de veinticuatro personas que nacieron fuera de la Ciudad Capital, solo dos viven en sus lugares de origen, mientras que treinta y tres residen en el área urbana de la Ciudad de Guatemala. Las zonas de residencia actual se caracterizan por ser las más pobres y vulnerables del país, expuestas a la delincuencia, narcotráfico, abuso de autoridad, desastres naturales y servicios públicos deficientes.

Estado Civil y Vulnerabilidad
De los treinta y cinco informantes, quince eran solteros/as, cinco casados/as, tres unidos/as y doce viudos/as. Ninguno estaba divorciado o separado. Se observó que la mayoría de hombres solteros y mujeres solteras y viudas. La viudez, en particular para las mujeres, puede significar una mayor vulnerabilidad económica y afectiva.

Práctica de Religión
Treinta y dos personas de la muestra eran creyentes y practicantes de alguna religión. La religión católica fue la más practicada (dieciocho personas), seguida por la evangélica (doce) y los testigos de Jehová (dos). Solo tres personas no practicaban ninguna religión. La práctica religiosa es un recurso importante para los sujetos de la investigación, brindándoles apoyo y esperanza de cambio en su vida cotidiana.

Origen Étnico
El origen étnico de los participantes en la investigación fue de catorce mayas y veintiún mestizos.

Impacto Sociocultural de la Vejez y la Exclusión
Prejuicios y Discriminación
El entorno sociocultural es un factor determinante en la vivencia de la vejez en Guatemala. Predomina una concepción del adulto mayor como alguien improductivo, desagradable y que no consume, lo que lleva a una fuerte tendencia a ignorar a esta población. Los prejuicios sociales sobre la comunicación y la actividad en esta etapa de la vida dependen de las condiciones económicas y sociales de cada cultura y época.
Una vivencia común entre los adultos mayores es sentirse discriminados, rechazados y violentados por su edad, especialmente al momento de buscar empleo. Las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que el número de personas de 60 años o más aumentará significativamente a nivel mundial, lo que resalta la urgencia de abordar el edadismo -estereotipos, prejuicios y discriminación hacia las personas en función de su edad- que perjudica la salud, el bienestar y contribuye a la pobreza e inseguridad económica. En Guatemala, el ingreso promedio de los ocupados mayores de 65 años era de Q1,562, considerablemente inferior al promedio general de Q2,325.
Influencia de Cambios Sociales y Económicos
La época moderna, con sus rápidos cambios sociales, políticos y económicos, ha impactado fuertemente a las personas mayores. La crisis de la familia patriarcal tradicional ha transformado los modelos familiares, llevando a que, en muchos casos, los adultos mayores no reciban respeto, reconocimiento o valoración dentro de sus propias familias.
El desarrollo tecnológico y la introducción de modelos cibernéticos en la industria han generado un sentimiento de desplazamiento humano, especialmente en el sector laboral, donde las máquinas han reemplazado a las personas. Además, las políticas neoliberales en un proceso de globalización agudizan la pobreza, la exclusión y la desigualdad social, ya que los precios de bienes y servicios aumentan mientras los salarios se mantienen bajos, haciendo difícil ahorrar y enfrentar el futuro sin cobertura social.
Estos factores socioculturales, sumados a las creencias y prejuicios contra la vejez, fortalecen las condiciones de pobreza y exclusión social de los adultos mayores.
Relaciones y Comunicación con Grupos Sociales
Con la Comunidad
En el ámbito comunitario, las personas mayores refieren tener buenas relaciones con sus vecinos, principalmente porque "no se meten con nadie", evitando problemas y chismes. Sus interacciones suelen ser formales, limitándose a saludos y cordialidades. Algunos colaboran en el comité de vecinos y valoran a sus vecinos por la ayuda recibida en víveres en alguna ocasión.
Desafíos y Vulnerabilidades Específicas
Salud y Acceso a Servicios Médicos
Datos del Ministerio de Salud de 2016 revelan que las principales causas de morbilidad en la población de la tercera edad incluyen hipertensión, infecciones de vías urinarias, gastritis y resfriados. Estas son enfermedades que podrían prevenirse y controlarse con una adecuada atención médico-geriátrica y gerontológica, y con los medicamentos oportunos, lo que denota una clara falta de acceso a la salud.
Además, los trastornos neurocognitivos en la vejez reducen el rendimiento general del paciente y generan exigentes necesidades de dependencia y cuidado. Las causas de muerte más comunes entre adultos mayores en Guatemala son enfermedades crónicas como diabetes mellitus, infarto de miocardio y neumonía.
Protección y Programas Sociales
Los adultos mayores de escasos recursos solo son acogidos en hogares gratuitos o que solicitan un aporte mínimo, sostenidos por órdenes religiosas o fundaciones. El programa “Mis Años Dorados” de la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente (SOSEP) ofrece atención diurna y casas hogar para personas mayores de 60 años, con atención médica, alimentación y actividades recreativas, coordinadas con municipalidades, empresas privadas e instituciones públicas. Su base legal es el Acuerdo Interno 22-2017. Sin embargo, la cobertura de estos servicios representa un bajo porcentaje de la población que potencialmente requiere cuidados, especialmente en departamentos con alta concentración de población indígena y garífuna.
Actualmente, se estima que unos 600 mil individuos están cubiertos de alguna forma, incluyendo los 279,688 que reciben una pensión pública o social, los 108 mil beneficiarios del Programa de Aporte Económico del Adulto Mayor, y un 15% que dispone de medios suficientes para su subsistencia.

Regulación de Hogares para Adultos Mayores
La Defensora del Adulto Mayor de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH), Teresa Magnolia Maldonado, señala la existencia de tres hogares públicos para adultos mayores en la capital, Antigua Guatemala y el km 34 de la ruta Interamericana. Sin embargo, el Departamento de Regulación, Acreditación y Control de Establecimientos de Salud (Draces) del Ministerio de Salud, encargado de regular estos centros, tenía registrados solo 62, lo que indica una desactualización que impide un control exacto sobre su funcionamiento.
Las denuncias recibidas en la PDH contra estos hogares están relacionadas con maltrato físico, psicológico, negligencia e ingresos contra la voluntad, a pesar de que la normativa del Draces exige el consentimiento escrito de la persona.
Violencia y Abandono
Las personas adultas mayores son vulnerables a diversos tipos de violencia: física, psicológica, económica y patrimonial. Entre el 1 de enero y el 7 de julio de 2025 (proyectado), la Procuraduría General de la Nación (PGN) ha atendido a 215 adultos mayores en el área metropolitana, principalmente por abandono, maltrato y temas administrativos. La PGN hace un llamado a la población para denunciar cualquier situación que vulnere los derechos de este grupo.
La invisibilización de este grupo poblacional repercute en su marginación, exclusión y discriminación. El artículo 11 de la normativa establece que, si son víctimas de maltrato, ofensas, humillaciones o lesiones, tienen derecho a solicitar protección ante un juez competente contra los responsables. La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, aprobada por la OEA en 2015, busca promover, proteger y asegurar todos sus derechos humanos y libertades.
Iniciativas y Compromisos
Rol de Organizaciones Internacionales y Nacionales
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Guatemala ha impulsado el desarrollo sostenible, enfocándose en servicios públicos de calidad, la incorporación de los cuidados en el Sistema Nacional de Protección Social y el fortalecimiento de oportunidades económicas para poblaciones vulnerables. Estas acciones se alinean con la Política General de Gobierno 2024-2028, especialmente en los ejes de desarrollo social, protección, asistencia y seguridad social, y la lucha contra la desnutrición.
Desde 2023, el PNUD ha acompañado al Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) en la formulación e implementación del Sistema Nacional de Protección Social, brindando asistencia técnica para la conformación de la Mesa Estratégica de Cuidados, elaborando diagnósticos de vacíos de cuidados georreferenciados en el área metropolitana, y apoyando la suscripción de un Convenio para la coordinación interinstitucional en materia de cuidados con siete instituciones clave, incluyendo SOSEP.
Recientemente, el PNUD y SOSEP firmaron un Memorando de Entendimiento para reafirmar su compromiso de trabajar conjuntamente en acciones estratégicas para impulsar el sistema de cuidados en el país.
Historias de Resiliencia y Ejemplo
A pesar de las adversidades, muchas personas mayores en Guatemala demuestran una notable resiliencia y un espíritu de superación. Herminia Diéguez, de 70 años y madre soltera, vive en la colonia Sakerty II, zona 7 capitalina, desde el terremoto de 1976. Dedica su tiempo a ayudar a otros adultos mayores, gestionando alimentos, brindando asistencia médica gracias a sus 25 años como auxiliar de enfermería, y ayudando con medicamentos. También ha protegido un espacio natural en su colonia, evitando invasiones y buscando convertirlo en un parque ecológico. Su testimonio refleja que "después de los 60 años los sueños no mueren, sino que se convierten en una obsesión", animando a retomar formaciones y proyectos.
Érick Rolando Rivera, quien cumplió 60 años recientemente, llegó a Estados Unidos a los 22 años y trabajó en restaurantes, estudiando Diseño de Interiores. Su pasión por la gastronomía lo llevó a inscribirse en un curso de panadería en el Intecap, donde, a pesar de la diferencia de edades, tuvo una experiencia enriquecedora. Ganó el tercer lugar en la categoría de pan original en la Feria Alimentaria 2016. Su afán de aprender lo ha llevado a estudiar un profesorado en Teología, retomando una aspiración de juventud. Su lema, inspirado en Winston Churchill, es: "Nunca se rindan, nunca cedan, nunca, nunca, nunca…".
César Ajanel, de 65 años, es un ejemplo de perseverancia. A pesar de las vicisitudes de la vida, continúa sus estudios universitarios. Su educación fue intermitente debido a compromisos familiares, laborales y problemas de distancia. Retomó formalmente sus estudios a los 50 años. Su mensaje es claro: "La vida no se termina a los 60 años y no tiene nada que ver con las ganas de estudiar. Los mayores debemos continuar hasta donde podamos, y seguir adelante. El cansancio pesa un poco, pero la ilusión está viva".
Lucas Lux, a sus 67 años, dejó de estudiar en su niñez para ayudar a sus padres comerciantes. Recientemente, animado por miembros de su iglesia, se inscribió en cursos de educación a distancia del Instituto Guatemalteco de Educación Radiofónica. Su visión es estudiar primero básico, demostrando que "el aprendizaje no es cosa que no se logre, hay que seguir estudiando. Si en el pasado no pudimos, hay que seguir adelante y no quedarse atrás".
Conclusiones y Propuestas Pendientes
En Guatemala, la falta de una política pública específica para los adultos mayores representa una gran debilidad. A menudo, los programas existentes son utilizados políticamente sin resolver los problemas de fondo. No existe un ente rector en la materia, a pesar de que la Ley de Comité de Protección a la Vejez lo contempla. La población de personas mayores debe organizarse para conformar un círculo social que luche por sus derechos y una política pública integral. El Estado de Guatemala tiene una gran deuda pendiente con este sector.