Las medidas sanitarias y la inmunización constituyen las dos estrategias más efectivas para prevenir enfermedades infecciosas, discapacidad y mortalidad. Los agentes inmunizantes abarcan vacunas, toxoides y preparados de anticuerpos. Una vacuna es una suspensión de microorganismos vivos atenuados o muertos, o sus fracciones, administrada para inducir inmunidad. El toxoide es una toxina bacteriana modificada que, aunque no tóxica, conserva su capacidad de estimular la formación de antitoxinas. La inmunoglobulina (Ig) es una solución estéril con anticuerpos de sangre humana, siendo la inmunoglobulina específica un preparado de donantes seleccionados por su alto contenido de anticuerpos contra una enfermedad particular, como la Ig antivaricela zoster o la Ig antirrábica.
Históricamente, la vacunación en adultos en España se limitaba a un calendario de 1995 que incluía tétanos-difteria, sarampión, parotiditis, rubéola, gripe y enfermedad neumocócica. Actualmente, la gama de enfermedades prevenibles por vacunación en la edad adulta se ha ampliado para incluir hepatitis A, hepatitis B, varicela, enfermedad invasiva por H. influenzae tipo b y poliomielitis.

Vacunas Específicas para Adultos Mayores
Virus de la Hepatitis A (VHA)
La vacuna contra la Hepatitis A es de virus completos inactivados, generalmente con formaldehído y adsorbida con hidróxido de aluminio para potenciar la inmunogenicidad. Se administra en dos dosis con un intervalo mínimo de 6 meses. La primera dosis debe administrarse al menos 2 semanas antes de un viaje. La eficacia alcanza el 96% con la primera dosis y el 100% tras la segunda, sin necesidad de dosis de recuerdo. Es excepcionalmente segura, con efectos adversos leves como dolor en el sitio de inyección.
Virus de la Hepatitis B (VHB)
Esta vacuna se produce mediante recombinación genética. Se administran tres dosis (0-6-12 meses) para lograr títulos de anticuerpos superiores a 10 mU/ml. La eficacia en adultos sanos supera el 90-95%, pero disminuye con la edad (47% en mayores de 60 años), así como por obesidad y tabaquismo. Un pequeño porcentaje de adultos no desarrolla anticuerpos, en cuyo caso se indica repetir la pauta. En individuos sanos, no se requieren controles de anticuerpos ni revacunación, salvo en casos específicos como recién nacidos de madres HBsAg positivas, pacientes inmunodeprimidos, hemodiálisis, contactos sexuales, o trabajadores expuestos a riesgo biológico. Se han reportado casos de hepatitis B por variantes del VHB en personas vacunadas, cuya relevancia clínica es objeto de debate. Los efectos adversos son leves, como dolor en el sitio de inyección y fiebre transitoria. No existe evidencia de asociación entre la vacuna VHB y enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple o el síndrome de Guillain-Barré.

Virus de la Gripe
Las vacunas antigripales son de virus inactivados, trivalentes, que contienen dos cepas del virus influenza A y una del B. La dosis es única (0,5 ml) y se administra en el deltoides. Pueden administrarse simultáneamente con otras vacunas en sitios distintos. La máxima protección se logra entre octubre y mediados de noviembre. La eficacia en adultos menores de 65 años es del 70-90% si las cepas coinciden con las circulantes, siendo menor en ancianos e inmunodeprimidos, aunque se ha observado una reducción de la mortalidad hospitalaria por causas respiratorias en vacunados. Los efectos adversos son generalmente leves y autolimitados, como dolor o inflamación local. Las reacciones alérgicas son muy raras. Tras la vacunación, pueden ocurrir falsos positivos temporales en algunas serologías (VIH, HTLV-1, VHC).
Enfermedad Neumocócica
La vacuna neumocócica polisacárida contiene 23 antígenos capsulares purificados. Se administra una dosis de 0,5 ml por vía intramuscular o subcutánea. La revacunación rutinaria no se recomienda en adultos sanos, pero sí en inmunodeprimidos o con asplenia a los 5 años. La eficacia varía entre el 56-81% frente a la enfermedad neumocócica invasiva, siendo su principal beneficio la prevención de la enfermedad invasiva y la muerte. Los efectos adversos más comunes son dolor y eritema local. Reacciones anafilácticas son extremadamente raras, y la relación con casos de trombocitopenia o síndrome de Guillain-Barré no está establecida.
Varicela
La vacuna contra la varicela es de virus vivos atenuados y no está incluida en el calendario vacunal español. Se administran dos dosis subcutáneas de 0,5 ml con un intervalo de 4-8 semanas. Previene la enfermedad grave en adultos en cerca del 95% de los casos. La inmunidad se considera de por vida. La administración post-exposición, dentro de los primeros 3 días, puede prevenir la infección o atenuar su gravedad. También parece reducir la incidencia de zoster. Los efectos adversos incluyen fiebre y molestias locales, y ocasionalmente exantema leve.

Enfermedad Meningocócica
Las vacunas disponibles son polisacáridas, monovalentes (A y C) o tetravalentes (A, C, Y, W 135). Se administra una sola dosis de 0,5 ml. La necesidad de dosis de recuerdo en adultos no está establecida, aunque se puede considerar en viajeros a zonas endémicas a los 4-5 años. La eficacia varía entre el 85-95%, disminuyendo a partir del tercer año. La inmunogenicidad mejora con la edad. Los títulos de anticuerpos desaparecen antes en niños pequeños que en adultos jóvenes. Los efectos adversos son infrecuentes, principalmente reacciones locales leves y transitorias, o sistémicas moderadas como escalofríos y fiebre. Las reacciones anafilácticas son excepcionales.
Enfermedad por Haemophilus influenzae tipo b (Hib)
Las vacunas previenen la enfermedad invasora por Hib y reducen el número de portadores nasofaríngeos. En España se disponen de vacunas conjugadas (PRP-T o HbOC). En adultos, se administra por vía intramuscular en el deltoides, con una dosis de recuerdo 2 meses después. La eficacia es cercana al 100% en la edad pediátrica.
Inmunosenescencia y la Respuesta a las Vacunas
El envejecimiento natural del sistema inmunitario, conocido como inmunosenescencia, reduce la capacidad de respuesta frente a agentes patógenos y disminuye la eficacia de las vacunas. Este fenómeno se debe a alteraciones en la actividad de receptores de células inmunitarias y cambios en la cantidad de ciertas células. Estudios recientes han identificado mecanismos celulares, como el estado "Th2-like" de las células T de memoria en mayores de 65 años, que limitan la producción de anticuerpos potentes.
Así funciona tu SISTEMA INMUNITARIO: ¿Cómo actúan las DEFENSAS?
Estos hallazgos abren la puerta al desarrollo de vacunas personalizadas, diseñadas para compensar los cambios inmunológicos asociados a la edad. La investigación busca cuantificar la disminución de la respuesta inmunológica y el fenómeno de la autorreactividad con la edad.
Desafíos y Percepción de la Vacunación en Adultos Mayores
A pesar de la importancia de la vacunación, las tasas de cobertura en adultos mayores a menudo están por debajo de lo deseable. La desinformación y las dudas sobre la seguridad de las vacunas son un obstáculo significativo. Una encuesta reveló que más de la mitad de las personas mayores de 60 años tienen dudas sobre la seguridad de las vacunas, con una mayor reticencia observada en mujeres y en sectores socioeconómicos más bajos. Sin embargo, el conocimiento sobre las vacunas recomendadas según la edad es amplio, y la declaración de vacunación contra el neumococo es alta.
La pandemia de COVID-19 también afectó las tasas de vacunación de rutina, lo que subraya la necesidad de campañas de concienciación para que los adultos mayores se pongan al día con las vacunas recomendadas. Existe una creencia errónea de que las vacunas son solo para niños, a pesar de que los adultos mayores corren un mayor riesgo de complicaciones por muchas enfermedades prevenibles por vacunación. La exposición a información errónea en línea agrava este problema.
Es fundamental destacar que las vacunas contra el COVID-19 pueden administrarse de forma segura junto con otras vacunas, como la de la gripe. Los profesionales de la salud están implementando medidas para garantizar la seguridad en los consultorios y farmacias. El Examen de Medicina Preventiva del Adulto Mayor (EMPAM), un examen anual gratuito para mayores de 65 años, es una herramienta crucial para evaluar la salud integral y prevenir la dependencia, aunque su conocimiento y realización aún son limitados en algunos segmentos de la población.
