Eduardo Romay: Un Embajador del Vóley Masculino Peruano y Agente de Cambio Social

La plataforma que tuvo un crecimiento imparable era, en principio, el lugar donde podía mostrarse como es y dar a conocer su deporte. Pero llegó un momento en el que su propósito de vida dio un giro y ahora el capitán de la selección peruana de vóley masculino es embajador de su deporte en las redes sociales. Busca, desde su trinchera, cambiar la sociedad y que un hombre armando o matando por encima de una red no sea mal visto. Con 27 años, Eduardo siente que ya pasó el camino de espinas y ahora busca ayudar a los demás a hacerlo.

Fotografía de Eduardo Romay en acción durante un partido de vóley

Trayectoria Deportiva: Un Viaje por Diversas Culturas Deportivas

Eduardo Romay ha forjado una carrera deportiva internacional, jugando en Perú, Arabia Saudí, España, Austria y actualmente en Turquía. Este periplo le ha permitido experimentar de cerca las diferencias culturales y exigencias del deporte en distintas partes del mundo.

El Cambio de Cultura Deportiva: Del Vóley Nacional a la Profesionalización Internacional

Al iniciar su travesía, la referencia de Eduardo era el vóley nacional, el cual aún no es completamente profesional. El salto a un club extranjero implicó una adaptación a un entorno con altas exigencias, donde el rendimiento individual es primordial. Esta transición fue particularmente impactante al llegar a Arabia Saudí, un país con un contexto cultural muy distinto. Posteriormente, experimentó un ambiente más relajado en España, tuvo una experiencia completa en Austria y ahora se encuentra en Turquía a mitad de temporada. Cada país ha aportado experiencias únicas que han moldeado su desarrollo como persona y deportista.

El Sexismo Hacia el Vóley Masculino: Una Realidad en Perú

Eduardo señala que el sexismo hacia el vóley masculino es una problemática particular de Perú, donde el interés del público tiende a volcarse más hacia el vóley femenino. Esta situación explica por qué Perú es sede de numerosos campeonatos, ya que otros países no siempre logran llenar coliseos. En contraste, en Arabia Saudí, la situación es completamente opuesta, llegando a ser ilegal la existencia de una liga femenina de vóley. Las restricciones en Arabia Saudí eran significativas, afectando tanto a mujeres como a hombres, con prohibiciones sobre música pública, rezos diarios y vestimenta. El contrato de Eduardo incluía una cláusula sobre drogas con pena de muerte, una situación que relata con humor.

Infografía comparativa de la profesionalización del vóley masculino en Perú y otros países

Inicios en el Vóley: Una Decisión Casual y un Descubrimiento Personal

La incursión de Eduardo en el vóley fue una casualidad. Con una estatura de aproximadamente 1.92 metros a los 15 años, su familia buscaba un deporte que aprovechara su tamaño. Tras probar karate, fútbol y básquet sin éxito, su padre contactó al entrenador de la selección masculina de vóley, el cubano Antonio Pérez. Al presenciar los entrenamientos de la selección mayor, Eduardo quedó impactado por la agresividad, rapidez y explosividad del deporte.

¿Vóley o Básquet? Una Elección por Rechazo a la Expectativa

La preferencia de Eduardo por el vóley sobre el básquet, a pesar de que ambos deportes valoran la estatura, se originó en parte por el hartazgo de que le preguntaran constantemente si jugaba básquet. Sentía que era lo que todos esperaban de él. Esta percepción se mantuvo incluso cuando se convirtió en un voleibolista profesional, como lo demuestra una anécdota en Chile, donde una señora, al ver su estatura, preguntó si jugaba básquet, mostrando decepción al enterarse de que practicaba vóley. Esta reacción refleja la percepción generalizada en Perú.

Superando el Bullying y Encontrando un Refugio en el Vóley

Medir 1.92 metros a los 15 años le supuso ser objeto de burlas en el colegio. Sin embargo, en el vóley encontró un entorno donde su estatura era valorada. Pasó de odiar ser alto a ser apreciado. La problemática social en Perú, amplificada por las redes sociales, presenta desafíos, ya que las críticas ya no se limitan a comentarios a espaldas, sino que llegan a través de mensajes directos. Eduardo expone esta situación para generar conciencia sobre cómo frena el desarrollo deportivo y social. Reconoce que las opiniones se dividen entre quienes lo ven como excusas y quienes lo entienden, señalando la estereotipación de los deportes como un problema generalizado.

Ilustración que representa el contraste entre el acoso escolar y la valoración en el deporte

El Vóley Masculino en Perú: Discriminación y la Lucha por el Reconocimiento

Eduardo relata experiencias de discriminación desde sus inicios en el vóley. En el colegio, al preguntar cuándo les tocaba jugar vóley en Educación Física, un profesor le respondió de manera inadecuada que era un deporte para mujeres. Esta experiencia, que califica de horrible, es similar a la que enfrentan muchos adolescentes. Llegó a retirarse del deporte debido a las críticas, pero la suerte de rodearse de personas positivas le permitió continuar. Hoy, alza la voz para crear conciencia, considerando este cambio social más importante que una medalla.

Las Redes Sociales como Plataforma para la Difusión y Validación

Jugar en el extranjero le otorga a Eduardo una mayor validación y peso a sus palabras. Su trayectoria internacional le permite hablar con autoridad sobre su deporte. Las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental para presentar el vóley masculino peruano tanto a nivel nacional como internacional, dado que muchas personas desconocen su existencia. Su currículum deportivo, combinado con su presencia en redes, le permite acompañar su causa social con credenciales sólidas.

Todo lo que hemos aprendido sobre el bullying con @EduardoRomay | Cuestión de Cuestionar #020

La Felicidad en la Adversidad: Ser Voleibolista en una Sociedad Compleja

Eduardo se declara feliz, pero no conforme, con su carrera. Disfruta del deporte que ama, viaja por el mundo y es remunerado por ello. Sin embargo, las problemáticas sociales asociadas limitan su desarrollo. A sus 27 años, con una personalidad formada, entiende los desafíos que enfrentan los jóvenes de 15 años que están construyendo su identidad. Se posiciona como embajador de su deporte para apoyar a quienes atraviesan procesos similares.

El Nacimiento de un Embajador: Redes Sociales y Conexión Humana

La idea de ser embajador del vóley masculino a través de las redes sociales surgió al comprender que, ante la dificultad de que las marcas patrocinen un deporte colectivo, debía buscar otras vías de atracción. La interacción en redes sociales le permitió conectar con la gente. Durante la pandemia, organizó una reunión por Zoom donde cien personas se conectaron en segundos. Al conversar con ellos, descubrió historias de vida conmovedoras que lo llevaron a reorientar sus metas. Entendió que el éxito no se mide solo por medallas, sino por el impacto en la vida de las personas.

Casos que Cambiaron su Perspectiva de Vida

Lo que comenzó como una sesión para reír y responder preguntas se transformó en un espacio de profunda conexión humana. Jóvenes compartieron sus luchas, como la desaprobación de sus padres para jugar vóley o los comentarios que lo tildaban de "deporte para maricones". Un chico le dijo a Eduardo que, mientras él siguiera rompiendo esquemas, él también querría hacerlo. Esta frase lo conmovió profundamente, llevándolo a entender que su propósito iba más allá de lo deportivo. Logró incluir a este chico en las categorías base de la selección. Tiempo después, la hermana del joven le agradeció llorando, pues su padre se había disculpado por sus prejuicios, reconociendo el valor de su hijo al estar en la selección nacional. Estos casos demuestran el poder de influencia que tiene Eduardo y la responsabilidad social que asume.

Captura de pantalla de una interacción positiva en redes sociales de Eduardo Romay

Lidiando con la Toxicidad de las Redes Sociales

Eduardo reconoce la complejidad de las redes sociales, un terreno a menudo tóxico. La problemática del vóley es multifacética, y las personas a menudo malinterpretan o discrepan de sus mensajes. La facilidad de esconderse detrás de un teclado permite comentarios hirientes que lo han llevado a desaparecer de las redes por días. A pesar de ello, continúa exponiendo la situación, entendiendo que es un proceso difícil pero necesario.

El Camino Hacia la Profesionalización del Vóley Masculino

Eduardo percibe la profesionalización del vóley masculino en Perú como un objetivo lejano. Considera que el nivel de los clubes no alcanzará la profesionalización en mucho tiempo y que la liga nacional podría incluso empeorar año tras año. La pequeña comunidad de jugadores de vóley, a diferencia del fútbol, dificulta la creación de una liga competitiva.

La Estrategia de la Migración al Extranjero

La solución que vislumbra es que los jugadores talentosos emigren al extranjero para crecer profesionalmente. Aunque esto debilita el torneo interno, permite que los jugadores se desarrollen a nivel internacional, similar a lo que ocurre en el vóley femenino argentino. La idea es que estos jugadores, al regresar o al formar parte de la selección, aporten su experiencia internacional, aspirando a clasificar a Juegos Olímpicos, el gran sueño del equipo.

Agente de Cambio Social y un Sueño por Cumplir

Eduardo aspira a ser un agente de cambio social, cuestionándose constantemente qué legado desea dejar en el mundo. Si bien no se considera un Mahatma Gandhi, busca que su vida tenga un valor transformador.

El Sueño de un Vóley Libre de Estereotipos

Deportivamente, la selección peruana anhela clasificar a unos Juegos Olímpicos. Sin embargo, el sueño personal de Eduardo es que el vóley masculino deje de ser asociado a estereotipos negativos como "cabro", "rosquete" o "maricón". Aspira a que se eliminen prácticas discriminatorias en la educación física, donde el fútbol se asocia a hombres y el vóley a mujeres, acciones que generan traumas y problemas sociales.

Ilustración simbólica de un campo de vóley con elementos que rompen estereotipos de género

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