Comer es un acto cotidiano que va más allá de un simple gesto rutinario. Es un proceso mediante el cual informamos a nuestro sistema digestivo de que ha llegado el momento de ponerse a trabajar. En la tercera edad, la capacidad de masticar bien puede convertirse en un desafío con repercusiones directas en la nutrición, la salud general y la calidad de vida. Mantener una buena función masticatoria se convierte en un factor clave para la salud y el bienestar a medida que avanzamos en edad.
La Importancia de una Función Masticatoria Óptima en la Tercera Edad
La función oral está intrínsecamente relacionada con actividades diarias esenciales como la alimentación y la comunicación. Además, tiene un papel fundamental en las relaciones del individuo con otras personas y en la conservación de la autoestima. La capacidad de masticar adecuadamente es un factor esencial que influye en la nutrición, la salud general y la socialización de las personas mayores.
Con el envejecimiento se producen cambios en las estructuras bucodentales que, junto a la variación del estado de salud oral y general, determinan el deterioro habitual de la función oral. No obstante, las personas mayores suelen adaptarse a muchos de los cambios del sistema estomatognático, lo que a menudo conduce a limitaciones en la función oral sin que sean plenamente conscientes.

Consecuencias de una Masticación Deficiente
Tener una mala masticación tiene efectos negativos que van más allá del sistema digestivo, impactando también la salud bucodental y la calidad de vida general.
Impacto en la Digestión y la Salud Bucal
- Cuando no masticamos adecuadamente, los alimentos pasan por el sistema digestivo sin la acción completa de la ptialina, lo que obliga al organismo a esforzarse más para eliminar lo que no necesita.
- La falta de saliva, a menudo asociada a una masticación ineficaz, aumenta la probabilidad de que los microorganismos presentes en los alimentos se adhieran a los dientes, formando placa que, con el tiempo, dañará la salud bucal.
- Masticar en exceso tampoco es lo ideal, ya que esto puede sobrecargar y dañar los músculos maseteros, así como erosionar los dientes a largo plazo.
Repercusiones en la Salud General y la Calidad de Vida
Una masticación deficiente puede llevar a:
- Problemas nutricionales: Cuando alguien tiene dificultad para desmenuzar alimentos duros o fibrosos, suele evitarlos, perdiendo así nutrientes esenciales para su organismo.
- Disminución de la calidad de vida: El acto de comer está ligado al placer y al bienestar. Las limitaciones en la masticación pueden afectar este disfrute, así como la participación en actividades sociales relacionadas con la comida.
- Investigaciones recientes han explorado la conexión entre una masticación deficiente, el síndrome metabólico y la periodontitis, lo que subraya la amplitud de sus repercusiones.
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Factores que Influyen en la Masticación del Adulto Mayor
La capacidad de masticar bien en la tercera edad va mucho más allá de la cantidad de dientes que se tienen. Existe una combinación de factores que determinan la verdadera capacidad de masticar.
Evaluación y Discrepancia Perceptiva
Un estudio reveló que un 25% de los participantes presentó un desempeño masticatorio deficiente. Para su evaluación, se utilizaron dos indicadores:
- Evaluación subjetiva (MA, Masticatory Ability): Se empleó un cuestionario sobre la capacidad de masticar 14 grupos de alimentos de distintas texturas y durezas.
- Evaluación objetiva (MP, Masticatory Performance): Se implementó una prueba estandarizada con gomitas, un alimento de consistencia elástica pero no demasiado dura.
Aunque MA y MP están correlacionados, no son idénticos. El estudio evidenció que, aunque exista correlación entre lo que el paciente “cree” que mastica y lo que realmente puede masticar, las divergencias pueden ser notables. De hecho, el número de dientes resultó ser un factor fundamental en ambos indicadores. Aquellos que usaban prótesis removibles mejoraban su percepción de masticación, especialmente en alimentos como frutas y vegetales, mostrando incrementos de hasta 0.61 puntos en la percepción subjetiva de la masticación de estos alimentos.
Otros Factores Relevantes
Factores como el uso de prótesis, la percepción del propio paciente y hasta su nivel educativo influyen en su bienestar diario. Entre los factores que más influyen en el rendimiento masticatorio se encuentran:
- Edad avanzada: Las personas mayores de 85 años mostraron una menor capacidad de masticación, con una puntuación promedio de 7.38 en el estudio.
- Nivel educativo: El estudio señala que un 44.14% de los participantes analfabetas presentó masticación deficiente, mientras que solo un 11.98% de quienes tenían educación universitaria mostró el mismo problema.
- Enfermedades crónicas: Hipertensión, diabetes y otras dolencias sistémicas influyen de manera directa en la salud bucal. Más de dos tercios de los participantes tenían al menos una enfermedad crónica, lo que limitaba su rendimiento masticatorio.
- Uso de prótesis removibles: Para quienes han perdido piezas dentales, las prótesis son un soporte crucial. Sin embargo, las prótesis, aunque ayudan significativamente, no equivalen a tener dientes naturales; su efectividad dependerá de la adaptación del paciente, el ajuste profesional y el mantenimiento adecuado.

Estrategias para Mejorar la Función Masticatoria y la Salud Oral
Como profesionales de la salud bucodental, es fundamental aplicar estrategias integrales para mejorar la calidad de vida de los pacientes en la tercera edad.
Enfoque Preventivo y Diagnóstico Integral
- Prevención y tratamiento conservador: Siempre es preferible evitar la extracción. La prevención y el tratamiento conservador (limpiezas periódicas, selladores o reconstrucciones) pueden prolongar la vida de los dientes. Se recomienda que las personas mayores visiten al odontólogo al menos dos veces al año.
- Diagnóstico integral: No basta con preguntar “¿Puede masticar bien?”. Es fundamental combinar cuestionarios de autopercepción con pruebas clínicas objetivas para establecer un diagnóstico sólido. Estos hallazgos resaltan la importancia de que los profesionales de la salud bucal no solo consideren la percepción del paciente, sino que también realicen pruebas objetivas al diseñar tratamientos.
Recomendaciones Terapéuticas y de Mantenimiento
- Ajuste de prótesis removibles: Cuando alguien usa prótesis removibles, es crucial verificar su ajuste para evitar roces e incomodidades.
- Ejercicios de fortalecimiento orofacial: Se pueden recomendar ejercicios sencillos, como masticar chicle sin azúcar o hacer movimientos de la lengua y los labios que estimulen la musculatura orofacial. Esto incluye la incorporación de ejercicios de fortalecimiento oral, como técnicas para mejorar la fuerza lingual y la eficiencia masticatoria.
- Adaptación de la dieta: En muchos casos, se sugiere la asistencia de un nutricionista para adaptar la dieta a las capacidades masticatorias, sin renunciar a los nutrientes esenciales.
- Higiene bucal diaria: Es fundamental proporcionar pautas para el cuidado diario de la boca y recordatorios sobre la necesidad de visitas semestrales al dentista.
- Implantes dentales: Aunque las prótesis removibles cumplen una función importante, los implantes dentales brindan una mayor estabilidad, funcionalidad y comodidad a largo plazo. Tener “dientes fijos” incrementa considerablemente la autoconfianza de los pacientes y mejora su calidad de vida, ya que la sensación al masticar es más cercana a la de un diente natural. Por ello, se aconseja valorar la opción de los implantes dentales antes de recurrir a una prótesis removible.

Reflexiones Finales sobre la Masticación en la Tercera Edad
La masticación en la tercera edad no se define únicamente por el número de dientes presentes. Existe una combinación de factores, desde la percepción individual y la adaptación a las limitaciones, hasta las condiciones sistémicas y el uso de prótesis, que determinan la verdadera capacidad de masticar. Es cierto que el envejecimiento conlleva cambios fisiológicos, como la reducción de saliva y el desgaste dental, y enfermedades como la diabetes o la hipertensión influyen en la cicatrización y en la salud de los tejidos bucales.
Garantizar una buena función masticatoria no solo se traduce en una mejor nutrición, sino también en una mejor calidad de vida, mayor independencia y un disfrute pleno de algo tan cotidiano como comer. Al cuidar nuestros dientes, nos alimentamos correctamente y viceversa, estableciendo una relación circular entre una salud bucal óptima y la masticación. Descuidar nuestros dientes puede derivar en problemas que podrían haberse evitado fácilmente, siendo la masticación correcta un componente clave.