Nutrición en el Adulto Mayor: Recomendaciones Esenciales de la OMS

La nutrición es fundamental para consumir una dieta saludable y balanceada, asegurando que el cuerpo obtenga los nutrientes necesarios para funcionar y crecer. Estos nutrientes incluyen proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y agua. Una buena nutrición es importante en todas las etapas de la vida, proporcionando energía y contribuyendo al control del peso. Sin embargo, a medida que se envejece, el cuerpo y el estilo de vida cambian, lo que también modifica las necesidades para mantener la salud.

Infografía: Pirámide alimentaria adaptada para adultos mayores de la OMS

El Envejecimiento Poblacional y la Necesidad de una Nutrición Adaptada

En todo el mundo, la población vive más tiempo. Actualmente, la mayor parte de las personas tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años, y todos los países están experimentando un incremento tanto de la cantidad como de la proporción de personas mayores en la población. La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca cifras alarmantes:

  • En 2020, el número de personas de 60 años o más superó al de niños menores de cinco años.
  • Entre 2015 y 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12% al 22%.
  • Para 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más, y en 2050, la población mundial de este grupo de edad se habrá duplicado, alcanzando los 2100 millones.
  • Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, hasta alcanzar los 426 millones.

Este cambio demográfico hacia edades más avanzadas, conocido como envejecimiento de la población, es una prioridad global. Aunque comenzó en países de ingresos altos, los cambios más significativos se observan actualmente en países de ingresos bajos y medianos, donde se espera que vivan dos tercios de la población mundial de más de 60 años en 2050.

Con este incremento de la esperanza de vida, el deseo de mantener una buena salud, funcionalidad y una máxima calidad de vida en edades avanzadas es una prioridad. Si bien la genética es un factor determinante, la alimentación es uno de los factores extrínsecos más directamente implicados en la calidad de vida del anciano. La dieta y el estado nutricional tienen una gran influencia, particularmente en la prevención o el tratamiento de diversas enfermedades que afectan a este grupo, uno de los más heterogéneos y vulnerables de la población.

Desafíos Nutricionales Asociados al Envejecimiento

El colectivo de personas ancianas se considera uno de los grupos más heterogéneos y vulnerables de la población, con un mayor riesgo de sufrir desequilibrios, carencias y problemas nutricionales. Esto se debe a que las necesidades de algunos nutrientes pueden ser mayores que en etapas anteriores, y a una menor capacidad para regular los procesos relacionados con la ingesta de alimentos, como consecuencia del progresivo deterioro de casi todas las funciones biológicas. Los numerosos cambios físicos, psíquicos y sociales que acompañan al envejecimiento y la mayor prevalencia de enfermedades crónicas, también contribuyen a esta situación.

Esquema de cambios fisiológicos en el envejecimiento (pérdida muscular, densidad ósea)

Cambios Fisiológicos y Biológicos

Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que conduce a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, a la muerte. Estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad cronológica es relativa.

  • Cambios en la composición corporal: Uno de los cambios más importantes es la disminución de la masa magra metabólicamente activa, especialmente por la pérdida de masa muscular (sarcopenia) y células de diferentes órganos y tejidos. Esto genera un menor gasto metabólico basal y, en consecuencia, menores necesidades de energía, lo que puede comprometer la ingesta adecuada de alimentos y nutrientes. La reducción de la masa muscular afecta la movilidad, aumenta el riesgo de caídas y modifica negativamente la capacidad funcional, además de indicar una pérdida de reservas de proteína, con mayor riesgo de malnutrición y disfunción del sistema inmune. La reducción de la masa magra suele acompañarse de un incremento de la grasa corporal, que puede aumentar el riesgo de diabetes, y su distribución cambia, acumulándose en la región abdominal.
  • Pérdida de densidad ósea: Con los años, se produce una disminución de la densidad ósea, más acentuada en mujeres, aumentando el riesgo de fracturas y la aparición de osteoporosis.
  • Disminución sensorial: Se produce una disminución paulatina de la percepción sensorial que puede afectar el olfato, la vista y el gusto, sentidos que intervienen como estímulos de la apetencia. La sensibilidad gustativa declina con la edad, aunque con variaciones, y se puede apreciar una mayor apetencia por sabores dulces o salados. Las alteraciones del olfato se traducen en una disminución de la sensibilidad y de la capacidad para identificar olores agradables.
  • Modificaciones bucodentales: Con la edad, la integridad de las piezas dentales y su inserción en los alvéolos maxilares se ve afectada, lo que puede dificultar la masticación y la deglución. La pérdida de piezas dentales afecta directamente la nutrición del adulto mayor. El envejecimiento también conlleva una disminución en la secreción de jugos digestivos y saliva, lo que a menudo provoca sensación de sequedad bucal.
  • Metabolismo más lento: El metabolismo ya no es el mismo, el olfato y el gusto son menos agudos, disminuye la masa muscular y la digestión se vuelve más lenta.

Factores Psicológicos y Sociales

Más allá de los cambios biológicos, el envejecimiento suele asociarse a otras transiciones vitales como la jubilación, el traslado a viviendas más apropiadas y el fallecimiento de amigos y parejas. Estos factores pueden hacer más difícil mantener una alimentación saludable.

  • Aislamiento y problemas prácticos: Si la persona mayor está cansada de comer sola, organizar comidas caseras o cocinar con un amigo puede ayudar. Si tiene problemas para tragar, se recomienda beber muchos líquidos con la comida, y si una enfermedad dificulta cocinar o alimentarse, es crucial consultar a un profesional de la salud.
  • Enfermedades crónicas: Entre las afecciones más comunes de la vejez se encuentran la pérdida de audición, las cataratas, dolores de espalda y cuello, osteoartritis, neumopatías obstructivas crónicas, diabetes, depresión y demencia. A medida que se envejece, aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo, las cuales pueden impactar la capacidad de alimentarse adecuadamente.

Recomendaciones Nutricionales Clave para el Adulto Mayor

La correcta alimentación de las personas mayores es una parte fundamental de una vida saludable. Las recomendaciones nutricionales para adultos mayores no buscan solo cubrir necesidades básicas, sino adaptarse a los cambios físicos, metabólicos y funcionales que llegan con la edad. Una alimentación equilibrada en la tercera edad debe ser variada, moderada y adaptada a las necesidades de cada persona.

Principios Generales de una Alimentación Saludable (según la OMS)

Una alimentación saludable se basa en cuatro principios fundamentales: adecuación, equilibrio, moderación y diversidad. Además, debe ser inocua, es decir, no contener contaminantes microbianos ni químicos. La base de toda alimentación saludable es un conjunto de alimentos mínimamente procesados y no procesados, con bajo contenido de grasas no saludables, azúcares libres y sodio.

  • Adecuación: La dieta debe cubrir las necesidades de micronutrientes y macronutrientes sin excederlas.
  • Equilibrio: La ingesta calórica total debe corresponderse con el gasto energético, manteniendo un reparto adecuado entre proteínas, grasas y carbohidratos. Los adultos mayores tienden a tener un menor gasto energético, por lo que los aportes calóricos podrían ser diferentes a los de un adulto más activo.
  • Moderación: Deben limitarse los nutrientes, ingredientes y alimentos que pueden resultar perjudiciales para la salud.
  • Diversidad: Debe incluirse una amplia variedad de alimentos nutritivos, tanto dentro de cada grupo de alimentos como entre distintos grupos. No es bueno comer siempre lo mismo o abandonar alimentos saludables que son fundamentales para el adecuado funcionamiento del organismo.
Plato saludable para adultos mayores con énfasis en proteínas magras y cereales integrales

Macronutrientes Esenciales

  • Proteínas

    Las proteínas son la base de numerosos componentes estructurales del organismo, como el tejido muscular. Una ingesta de proteínas equivalente al 10%-15% de la ingesta calórica diaria total es suficiente para cubrir las necesidades de un adulto, sin embargo, algunos adultos mayores pueden necesitar más proteínas para contrarrestar la sarcopenia. Se recomiendan proteínas de calidad, presentes en pescado, huevo, carne magra y legumbres.

  • Carbohidratos

    Los carbohidratos constituyen la principal fuente de energía del organismo. Deberían proceder principalmente de cereales integrales (como arroz integral, avena o pan de grano entero), verduras, frutas y legumbres. Las frutas y verduras frescas son opciones adecuadas, al igual que las congeladas y enlatadas, siempre que no contengan azúcares añadidos ni cantidades excesivas de sodio.

  • Grasas

    Las grasas son nutrientes esenciales. Es preferible priorizar las grasas insaturadas -presentes en el pescado, el aguacate, los frutos secos y los aceites vegetales (girasol, soja, colza, oliva)- frente a las saturadas -que se encuentran en carnes grasas, mantequilla, aceite de palma y de coco- y las grasas trans de cualquier tipo, tanto de producción industrial como las presentes en carne y lácteos de rumiantes. Las grasas saturadas no deberían aportar más del 10% de la ingesta calórica total, y las grasas trans no deberían superar el 1%.

    Para reducir la ingesta de grasas no saludables, se recomienda optar por métodos de cocción como el vapor o el hervido, sustituir grasas sólidas por aceites ricos en grasas poliinsaturadas, consumir productos lácteos desnatados y carnes magras, y limitar alimentos horneados o fritos con grasas trans industriales.

Micronutrientes Vitales

Se deben asegurar micronutrientes clave como calcio, vitamina D, B12 y hierro, fundamentales para la salud ósea, la función neurológica y el sistema inmune. La vitamina D es esencial para la correcta absorción del calcio. Para garantizar una ingesta adecuada de vitaminas y minerales, es necesario promover una dieta que incluya una amplia variedad de alimentos ricos en nutrientes, como frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos, semillas y alimentos magros de origen animal.

Hidratación y Patrones Alimentarios

Ilustración: Adulto mayor bebiendo agua y ejemplos de tentempiés saludables
  • Hidratación: Uno de los consejos nutricionales más importantes para una persona de la tercera edad es vigilar la hidratación. Con la edad, disminuye la sensación de sed, lo que aumenta el riesgo de deshidratación. Por eso, se insiste en una adecuada hidratación diaria, tomando suficientes líquidos.
  • Porciones y frecuencia: El tamaño de las porciones debe ajustarse al nivel de actividad física y al gasto energético del adulto mayor. Lo ideal es hacer comidas más pequeñas y frecuentes, repartiendo los alimentos en cinco tomas diarias, incluyendo tentempiés saludables, y evitando largas horas en ayunas.
  • Sodio y Potasio: La ingesta elevada de sodio se asocia con un aumento de la presión arterial. En el adulto, la ingesta de sal debería limitarse a menos de 5 gramos al día. Una ingesta adecuada de potasio, de al menos 90 mmol al día (3510 mg), puede contrarrestar parcialmente los efectos negativos de un consumo elevado de sodio, y puede aumentarse mediante una mayor ingesta de frutas y verduras frescas.

Manejo de Dificultades Alimentarias

Algunos cambios que ocurren a medida que se envejece pueden hacer más difícil comer saludable. A veces, las enfermedades u otros problemas pueden dificultar la alimentación. Si la persona tiene problemas para tragar, es importante consultar con su proveedor de atención médica. Si una enfermedad le dificulta cocinar o alimentarse, también se debe buscar la ayuda de un profesional de la salud. Adoptar estas recomendaciones nutricionales para el adulto mayor es una inversión directa en salud y calidad de vida.

El Rol de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable y pidió a la OMS que se encargara de liderar su puesta en práctica. La OMS enfatiza que el estado de nutrición en las personas adultas mayores está relacionado con el proceso de envejecimiento y por el estado de nutrición mantenido a lo largo de la vida.

La Década del Envejecimiento Saludable en las Américas

La OMS subraya que adoptar una alimentación saludable a lo largo de la vida ayuda a prevenir la malnutrición en todas sus formas, así como diversas enfermedades no transmisibles (ENT) y otros trastornos. Las dietas poco saludables son un factor de riesgo importante de enfermedades y discapacidad. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018 (ENSANUT) reportó un incremento en las enfermedades crónico-degenerativas no transmisibles en el grupo poblacional de adultos mayores, reafirmando la urgencia de estas recomendaciones.

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