La Intimidad en el Adulto Mayor: Mitos, Realidades y Bienestar Integral

A medida que se envejece, las relaciones sexuales no son iguales que cuando se tenía entre 20 y 30 años, pero igualmente pueden ser placenteras. A diferencia de lo que sugieren algunos mitos, las relaciones sexuales no son solo para los jóvenes. Muchas personas mayores siguen disfrutando de la sexualidad, aún teniendo 80 años o más. Una vida sexual saludable también es satisfactoria y buena para otros aspectos de la vida, como la salud física y la autoestima.

Foto de una pareja mayor feliz y afectuosa, mostrando cercanía y bienestar.

Desmitificando la Sexualidad en la Vejez

La sociedad en general piensa que la vejez es un período sin deseos ni actividad sexuales. Esta percepción no solo la comparten los jóvenes, sino que incluso los propios mayores a veces asumen que esta etapa es asexuada. El rechazo de la "sexualidad geriátrica" parece formar parte de un estereotipo cultural muy difundido que describe a las personas de edad como feas, débiles, desgraciadas e impotentes.

Existe una presión social para aparentar menos edad de la que se tiene, buscando un estado de rejuvenecimiento constante. "Lo viejo se ha convertido en sinónimo de lo feo, caduco e inservible, un mundo bien distante de lo que representa la juventud con su belleza, su dinamismo y su competitividad." Esta estética de la imagen, imperante desde la infancia, nos socializa a considerar que los mayores son personas sin atractivo y sin la capacidad física y energía necesarias para llevar a cabo actividades sexuales.

Sin embargo, mantener vigente la sexualidad es posible y sano, e implica afecto, compañía, ganas de vivir, contacto físico, buenas relaciones con los demás y autoafirmación. Hoy por hoy, persisten muchos prejuicios, mitos y tabúes sobre la sexualidad de los mayores, incluso entre profesionales. Es fundamental erradicar estas falacias que se transmiten de generación en generación, ya que muchas generaciones actuales no han recibido una correcta educación sexual.

Mitos Comunes sobre la Sexualidad en la Vejez

  • Pérdida de interés por el sexo: Es falso que a partir de los 50 años se pierda progresivamente el interés por el sexo. La actividad sexual suele mantenerse estable y satisfactoria en quien la venía manteniendo antes, aunque pueda disminuir la frecuencia del coito, una de sus manifestaciones.
  • Menopausia y satisfacción sexual: La menopausia no tiene por qué llevar asociada una disminución en la satisfacción sexual. Las consecuencias de la disminución de estrógeno pueden compensarse con tratamiento apropiado. La reducción en la satisfacción, si ocurre, se debe más a las expectativas que a los efectos físicos directos. El deseo sexual no cesa y puede seguir creciendo.
  • "Decencia" femenina: La creencia de que una mujer mayor es "decente" si abandona la sexualidad al enviudar o vivir sola es falsa y ha quedado obsoleta.
  • Monotonía y aburrimiento: La sexualidad en la vejez no tiene por qué ser monótona. El potencial sexual es más vivo y vital cuanto más se ejercita, y la regularidad de las relaciones sexuales es un medio eficaz para conservar la potencia sexual.
  • Incapacidad física y falta de atractivo: Socialmente se comparte el estereotipo de que las mujeres mayores no son ni sexualmente activas ni atractivas. Esto lleva a los hombres a buscar parejas más jóvenes, y la sociedad espera que la mujer mayor tenga una imagen atractiva y joven para ser deseable sexualmente.
  • Perjuicio para la salud: Muchos hombres y mujeres mayores creen que la actividad sexual puede perjudicar su salud. En realidad, la sexualidad fortalece la salud física y psíquica, junto con el deporte y una comida sana. Además, puede ser curativa y aliviar dolores, y los ancianos sexualmente activos consumen menos sedantes, antidepresivos y medicamentos.

La sexualidad en la vejez se concibe como la energía que conduce a las personas a buscar amor, contacto, ternura e intimidad, expresándose a través de sentimientos, movimientos y sensaciones táctiles. Los mayores tienen deseos y necesidades sexuales al igual que los jóvenes y los adultos; son seres sexuales en todas las etapas de su vida y seguirán siéndolo hasta la muerte. Aunque haya cambios, las personas mayores desean la intimidad y las caricias eróticas.

Infografía desmintiendo mitos comunes sobre la sexualidad en la vejez.

Cambios Fisiológicos y sus Implicaciones

El envejecimiento conlleva cambios en el cuerpo y estilo de vida que pueden generar vulnerabilidad o incomodidad, especialmente en lo que respecta al sexo. Sin embargo, estos cambios no significan el fin del disfrute sexual; trabajar con ellos puede llevar a una vida sexual sana y satisfactoria.

Cambios en Hombres

Los hombres pueden notar cambios como:

  • Deseo sexual bajo.
  • Molestia o dolor durante las relaciones sexuales.
  • Cambios en la erección (disfunción eréctil), con menos turgencia en el pene y dificultades para mantenerla.
  • Cambios en la eyaculación (eyaculación precoz o tardía).
  • Cambios en el cuerpo, el pelo o los genitales.
  • Disminución de la fuerza o energía.
  • Disminución de la fertilidad.
  • Sensación de fragilidad o cansancio.
  • Sentimientos de tristeza o estrés.
  • Cambios en la capacidad o el deseo sexual de su pareja.

Para contrarrestar estos efectos, se podría tener que cambiar la rutina sexual e incluir una mayor estimulación que permita lograr la excitación.

Cambios en Mujeres

En mujeres, por ejemplo, se presenta en la vejez sequedad vaginal, debido a la caída de la producción de estrógeno con la llegada de la menopausia. Esto puede producir dolor e incomodidad al momento de la penetración. Sin embargo, este cambio fisiológico puede sobrellevarse con terapia de reemplazo hormonal y el uso de lubricantes.

Cambios Comunes a Ambos Sexos

En ambos sexos, el deseo sexual es menor que en la juventud, disminuyendo de a poco con los años. Llegar al orgasmo puede costar un poco más, y la recuperación o la latencia entre un orgasmo y otro es más larga, lo que hace que el sexo sea más lento y pausado. Los niveles de hormonas sexuales disminuyen y causan cambios que pueden hacer que las relaciones sexuales sean incómodas o difíciles. La intimidad durante la tercera edad suele enfocarse más en la conexión emocional y el apoyo mutuo que en la interacción física.

Esquema gráfico que ilustra los cambios fisiológicos en el sistema reproductivo masculino y femenino con la edad.

Salud General e Intimidad

El bienestar sexual está estrechamente relacionado con la salud en general. La manera en que una persona se siente, las enfermedades a largo plazo, los cambios relacionados con la edad o el uso de medicamentos pueden afectar su vida sexual. La funcionalidad sexual puede verse alterada por determinadas cirugías y muchos medicamentos, como los utilizados para la presión arterial, antihistamínicos, antidepresivos y antiácidos.

También pueden afectar la salud sexual los cambios en el cuerpo como alteraciones en los niveles de testosterona y esperma, daños en los nervios, pérdida ósea y muscular, y bajos niveles de hierro. A esto se suman enfermedades preexistentes como enfermedades cardíacas, diabetes, cáncer y problemas en la próstata. Patologías crónicas como la diabetes, enfermedades neurológicas y el uso de medicamentos por enfermedades mentales también pueden influir en el desempeño sexual.

Es fundamental no rendirse ante estos desafíos. Con su pareja, se pueden probar nuevas formas de tener intimidad según las necesidades y capacidades. Por ejemplo, si preocupa tener relaciones sexuales después de sufrir un ataque cardíaco, se debe hablar con un profesional de atención médica. Si el dolor por la artritis causa problemas, se pueden probar otras posiciones o aliviar el dolor articular con calor antes o después del acto sexual. Es crucial mantener una actitud positiva y concentrarse en buscar formas de tener relaciones sexuales e intimidad que funcionen para cada pareja.

Los adultos mayores perciben su cuerpo con posibilidades físicas disminuidas debido a enfermedades, limitaciones y consumo de medicamentos permanentes. Estos sucesos modifican las expresiones sexuales, que deben ajustarse a las nuevas posibilidades físicas, ya sea por dificultad o imposibilidad para mantener relaciones sexuales coitales.

Factores Psicológicos y Emocionales

A cualquier edad, los problemas emocionales pueden afectar la sexualidad. En la tercera edad, muchas parejas informan que su vida sexual mejora al tener menos distracciones, más tiempo y privacidad, y sin preocuparse por el embarazo. Sin embargo, otros adultos pueden sentirse estresados por problemas de salud, inconvenientes económicos u otros cambios en el estilo de vida. La depresión, por ejemplo, puede disminuir el deseo sexual, por lo que, si se sospecha depresión, es importante hablar con un profesional de atención médica o un consejero.

El miedo a no ser atractivos y deseados puede hacer que las personas mayores se sientan incapaces de mantener relaciones sexuales completas y satisfactorias. La soledad y tristeza pueden afectar a hombres y mujeres, incluyendo a homosexuales que han perdido a su pareja o que no han sabido crearse relaciones duraderas, pudiendo sentirse aislados socialmente.

Estudios fenomenológicos, como uno realizado en México, revelan que la sexualidad del adulto mayor está influida por el contexto donde se desenvuelve y por las experiencias vividas a lo largo de toda su vida, incluyendo influencias tempranas en el seno familiar, donde los temas sexuales a menudo eran reprimidos. Estas experiencias tempranas pueden generar recuerdos desagradables que influyen en el significado actual de la sexualidad. La moral familiar y las opiniones de los miembros cercanos, así como la crianza, también forjan la concepción y manera de vivir la sexualidad en la vejez.

Además, la opinión social sobre la sexualidad en la vejez y las experiencias negativas al respecto refuerzan los estereotipos y prejuicios. Estos elementos hacen que las personas mayores sientan vergüenza de su necesidad sexual y prefieran reprimir todo lo relacionado con la sexualidad. Los prejuicios, etiquetas y tabúes sociales impiden la expresión sexual libre y plena, obligando a las personas a esconder sus necesidades y sentimientos por temor a la crítica negativa.

La intimidad fomenta una conexión profunda, que actúa como un soporte emocional importante, reduciendo la ansiedad y la depresión. También reduce el estrés, ya que la intimidad física y emocional activa la producción de endorfinas y reduce el cortisol, una hormona asociada con el estrés. Una intimidad sana permite a las personas experimentar una vida más plena y positiva, promoviendo una actitud optimista hacia el envejecimiento.

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La Amplia Definición de Sexualidad e Intimidad

La sexualidad es un pilar fundamental de la vida, sin importar la edad. Sin embargo, la desinformación y los mitos afloran cuando se habla de este tema en adultos mayores, quienes son estereotipados como un segmento de la población que ‘no tiene sexo’, siendo este prejuicio uno de los principales limitantes que encuentran hombres y mujeres sobre los 60 años al momento de decidir tener una vida sexualmente activa.

La intimidad representa un sentimiento cercano compartido entre dos personas y basado en el conocimiento y la familiaridad con el otro. Incluye aspectos emocionales, sociales (sobre la base de la experiencia compartida) y físicos (como contacto, caricias y relaciones sexuales). El deseo de intimidad no disminuye con la edad, y a ninguna edad la intimidad, incluyendo la física, se considera inapropiada. Sin embargo, los trastornos y los cambios emocionales que suelen asociarse con el envejecimiento pueden interferir en su desarrollo y mantenimiento.

El coito forma parte del sexo, pero no tiene por qué ser el centro de toda actividad sexual. La intimidad en la tercera edad suele abarcar un significado más amplio y profundo. El anciano puede cubrir sus necesidades emocionales al tocar y ser tocado, abrazar y ser abrazado, por actividades sexuales que no siempre conducen al coito. Hacer del orgasmo una meta es tan incorrecto como hacer del coito el centro; la sexualidad es placentera con o sin orgasmo.

Expandir la definición de sexo es crucial: las relaciones sexuales son solo una forma de tener una vida sexual satisfactoria. Tocar, besar y otros contactos íntimos pueden ser gratificantes. A medida que se envejece, las capacidades y necesidades sexuales pueden variar, por lo que es importante estar abierto a encontrar nuevas formas de disfrutar del contacto sexual y la intimidad. Los adultos mayores siguen encontrando satisfacción sexual en las expresiones sutiles como besos, caricias, abrazos y palabras, situando al amor como un elemento central y relegando la penetración como un elemento prescindible.

La sexualidad va mucho más allá del acto del coito y penetración. Implica una relación afectiva, sensaciones de placer, y sería muy deseable que las personas pudieran conocer su propio cuerpo, incluyendo el área genital, para una vivencia más plena.

Estrategias para una Vida Íntima Saludable

El sexo y la intimidad pueden seguir siendo una parte gratificante de la vida en la vejez. Aquí hay algunos consejos para mantener una vida sexual sana y placentera:

Comunicación y Apoyo Profesional

  • Hable con su pareja: Aunque sea difícil hablar de sexo, compartir sus necesidades, deseos y preocupaciones puede ayudarlo a disfrutar más. Es normal sentirse vulnerable; es probable que su pareja también se sienta así. Hablen al respecto o busquen la ayuda de un terapeuta.
  • Consulte al profesional de atención médica: El médico puede ayudar a controlar afecciones a largo plazo y medicamentos que afectan su vida sexual. Los problemas de erección pueden ser una señal de alerta de problemas cardíacos. También se puede pedir consejo sobre los niveles de testosterona o sobre el impacto del consumo de tabaco, alcohol o drogas ilícitas.
  • Vaya a un terapeuta sexual: Un terapeuta calificado puede ayudarlo a usted y a su pareja con problemas específicos, a entender necesidades e inquietudes, y a ver las cosas de otra manera. Pida una remisión al profesional de atención médica si hay desafíos persistentes o malentendidos.
Ilustración de una pareja mayor conversando con un terapeuta o médico.

Adaptación y Creatividad

  • Cambie la rutina: Los cambios simples pueden mejorar su vida sexual. Intente tener relaciones sexuales por la mañana, cuando se está más descansado y los niveles de testosterona pueden ser más altos.
  • Dedique más tiempo al romance: Puede tomar más tiempo excitarse, así que dedique más tiempo a los preliminares y la conexión romántica.
  • Explore nuevas formas de conexión: Intente una nueva posición sexual o busque otras maneras de conectar romántica y sexualmente. Si la intimidad física es difícil, busquen nuevas formas de divertirse juntos. Disfrutar de nuevas experiencias puede mejorar el nivel de actividad, el estado de ánimo e incluso la libido.
  • Ríanse juntos: El sentido del humor es importante para aliviar el estrés que puede ser un obstáculo para la intimidad.
  • No se rinda con el romance: Si ha perdido a su pareja, socializar puede ser gratificante para muchas personas mayores solteras, ya que la necesidad de cercanía emocional e intimidad no desaparece con la edad.

Cuidado Personal y Prevención

  • Cuídese y manténgase saludable: Siga una alimentación saludable, haga ejercicio con regularidad, no beba demasiado alcohol, no fume, piense en positivo, practique la gratitud, beba mucha agua y duerma lo suficiente.
  • Priorice el bienestar emocional: Hágase tiempo para los seres queridos y sus actividades favoritas.
  • Visite regularmente al profesional de atención médica: Esto es especialmente importante si tiene afecciones médicas a largo plazo o toma medicamentos recetados, ya que pueden afectar su vida sexual.
  • Practique sexo seguro: Si comienza una relación íntima con una nueva pareja, use un preservativo. Muchos adultos mayores no saben que todavía corren el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS), como el herpes y la gonorrea, e incluso el SIDA. Los médicos deben analizar con los pacientes mayores las medidas para tener sexo seguro.

La Necesidad de Educación Sexual Integral

Existe un déficit de conocimiento sobre temas sexuales entre las personas de 60 años y más, una situación que pone en riesgo la salud y violenta los derechos de estos individuos. Aunque el uso de internet es de gran ayuda para resolver dudas, los adultos mayores manifiestan que prefieren recibir orientación de profesionales de la salud como médicos y enfermeros.

Es clara la necesidad de conciencia frente a las necesidades de salud sexual en las personas mayores. Esto debe comenzar con la educación sobre el tema, para promover la apertura y el abordaje adecuado. La enfermería, por ejemplo, debe retomar esta temática durante su cuidado a adultos mayores. La educación no solo debe enfocarse en las personas de 60 años y más, sino que debe iniciar desde los abordajes con la familia y con la sociedad en general, para combatir los prejuicios y estereotipos sobre la sexualidad derivados de la edad.

La sexualidad es una necesidad humana fundamental, y en el adulto mayor es más importante que nunca. Sin embargo, este tema está invisibilizado desde la política pública y las atenciones en salud. Las conceptualizaciones de derechos humanos asociadas a la salud deben incluir y relevar la sexualidad en todas las etapas de la vida, reconociendo que la atención primaria es un derecho humano fundamental que debe abordar también los aspectos psico-orgánicos de la sexualidad del adulto mayor.

Beneficios de Mantener la Intimidad

Mantener una vida íntima sana en la tercera edad aporta numerosos beneficios tanto físicos como emocionales, contribuyendo significativamente al bienestar general:

  • Reducción de la ansiedad y la depresión: La intimidad fomenta una conexión profunda que actúa como un soporte emocional importante.
  • Reducción del estrés: La intimidad física y emocional activa la producción de endorfinas y reduce el cortisol, una hormona asociada con el estrés.
  • Fomento de una actitud positiva hacia el envejecimiento: La intimidad sana permite a las personas experimentar una vida más plena y positiva.
  • Mejora de la autoestima y la salud física: Las personas con una vida sexual sana son más felices y se cuidan mejor.

Estos beneficios subrayan la importancia de promover y mantener una vida íntima activa y saludable en la tercera edad, la cual va mucho más allá del aspecto físico, influyendo positivamente en la salud general y en el bienestar emocional.

Gráfico o infografía sobre los beneficios psicológicos y físicos de una vida íntima activa en la vejez.

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