Las actividades para adultos mayores son un pretexto ideal para la convivencia y el mantenimiento de una vida plena. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (2015), el envejecimiento activo es un proceso de optimización de oportunidades, que busca mejorar la salud, la participación y la seguridad de las personas a medida que envejecen.
En este contexto, la terapia ocupacional se presenta como una herramienta útil al momento de diseñar un cronograma de ocupación del tiempo libre para el adulto mayor. Al elaborar un plan de actividades, lo más importante es involucrar a las personas mayores, asegurándose de que estén orientadas a su bienestar y no impliquen un sobreesfuerzo. Es crucial evitar caer en la apatía o el sedentarismo, el aislamiento, y procurar mantenerse activo realizando actividades que resulten divertidas y gratificantes.

¿Qué Son las Actividades de la Vida Diaria (AVD)?
Las Actividades de la Vida Diaria (AVD) comprenden todas aquellas acciones que las personas realizamos en nuestro día a día. Estas actividades tienen un valor y significado concreto para cada individuo y un propósito individual. Su realización es fundamental para integrar a las personas en la sociedad, y se vuelven necesarias como apoyo para la identidad de nuestros mayores. Los ejercicios de AVD permiten que personas con trastornos neurológicos, como el Alzheimer, trabajen la atención y la memoria.
Clasificación de las AVD: Básicas, Instrumentales y Avanzadas
Las AVD se clasifican en tres categorías principales, que reflejan distintos niveles de complejidad y autonomía:
Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD)
Las ABVD son aquellas tareas orientadas hacia el cuidado del propio cuerpo y la satisfacción de las necesidades más esenciales. Son fundamentales en la vida diaria de los individuos adultos. Suelen ser relativamente sencillas y, en condiciones normales, se realizan de manera automática. Ejemplos incluyen:
- Bañarse o ducharse
- Vestirse
- Comer
- Aseo personal
- Cuidado de la vejiga y de los intestinos
- Movilidad funcional
- Cuidado de las ayudas técnicas personales
Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD)
Las AIVD tienen como objetivo la interacción con el entorno y las habilidades y capacidades necesarias para realizar determinadas tareas del día a día asociadas con un estilo de vida independiente. Son acciones un poco más complejas que las actividades básicas y, en este caso, pueden ser delegadas a terceros para recibir apoyo. Aunque no se consideran esenciales para el funcionamiento básico, son importantes para evaluar la calidad de vida cotidiana y la relativa independencia. Ejemplos de AIVD incluyen:
- Preparar comidas
- Realizar compras
- Gestionar la medicación
- Manejar el dinero y pagar facturas
- Usar el teléfono o dispositivos electrónicos
- Desplazarse fuera del hogar (utilizar transporte público, por ejemplo)
- Cuidar del hogar (limpieza, lavandería)
- Cuidar de otras personas o mascotas
Una evaluación de la capacidad de una persona para gestionar las AIVD se utiliza a menudo como uno de varios factores para determinar si un individuo puede continuar residiendo de forma segura en su propio hogar sin asistencia externa. Apoyar a un ser querido para que mantenga sus actividades instrumentales de la vida diaria puede permitirle vivir de forma independiente en su propio hogar durante un período de tiempo más prolongado, lo que contribuye a aumentar la felicidad y el bienestar general, además de reducir los costos del cuidado a largo plazo.
Actividades Avanzadas de la Vida Diaria (AAVD)
Por definición, las AAVD son aquellas que posibilitan el desarrollo personal del sujeto dentro de la sociedad. Son actividades más complejas que requieren un mayor grado de organización, pero no comprometen la independencia del individuo ni necesitan cuidados médicos. Realmente, se puede vivir sin ellas, sin embargo, la persona no alcanzará la realización personal. Estas actividades están destinadas a integrar al usuario en el sistema educativo y estudiantil, además de otorgar entretenimiento y diversión. Son acciones realizadas de manera voluntaria durante el tiempo libre que no esté ocupado por actividades obligatorias como trabajar o el cuidado personal.
Entre las AAVD se incluyen:
- Actividades necesarias para conseguir un empleo (remunerado o voluntariado)
- Actividades espontáneas u organizadas que provean disfrute, entretenimiento o diversión.
- Actividades asociadas con la organización de patrones de comportamiento característicos y esperados en una interacción individual o colectiva con otros dentro de un sistema social dado.
Beneficios de Mantenerse Activo en la Tercera Edad
Mantenerse activo en la tercera edad aporta numerosos beneficios tanto físicos como mentales y emocionales. Pasar de la vida laboral activa a la jubilación no siempre resulta fácil y requiere un periodo de adaptación y reajuste de rutinas. En esta nueva etapa, es común extrañar las rutinas diarias, la actividad y las relaciones sociales que implicaba el lugar de trabajo. Para contrarrestar el posible desconcierto y aislamiento, es fundamental:
- Aumentar la seguridad en sí mismo: Ser capaz de iniciar, ejecutar y finalizar acciones cotidianas.
- Mejorar el bienestar: Tanto físico como emocional.
- Promover la participación activa y autónoma: Integrar al sujeto en la sociedad.
- Mantener la musculatura y movilidad: El movimiento diario ayuda a la coordinación y previene la rigidez muscular.
- Fortalecer la salud cerebral: Los estímulos constantes previenen la pérdida de memoria, ralentizan el deterioro cognitivo y promueven una red neuronal más resistente (reserva cognitiva).
- Estabilidad emocional: Una estructura diaria da seguridad y reduce la ansiedad y apatía, promoviendo una actitud más positiva.
- Conservar habilidades funcionales básicas: Vestirse, cocinar o asearse sin ayuda, favoreciendo la autonomía en el hogar.

Estrategias y Tipos de Actividades para Adultos Mayores
Existen numerosas actividades para personas mayores que, atendiendo a los intereses, gustos y deseos de cada uno, se pueden incorporar en el día a día. Lo importante es proponer actividades que sean significativas para la persona, a veces basta con cambiar la forma de presentarlas o acompañarle durante los primeros minutos.
Actividad Física y Bienestar Corporal
La práctica regular de ejercicio físico, independientemente de la edad, es una inversión en nuestra salud. Aporta numerosos beneficios, contribuye a prevenir enfermedades cardiovasculares, mejora el estado de ánimo, reduce el estrés y beneficia directamente al cerebro, aumentando las conexiones neuronales y generando nuevas neuronas.
Es aconsejable escoger un tipo de actividad física adecuada a las condiciones físicas y de salud (siempre con consejo médico), que motive y que se pueda incorporar progresivamente. Los más recomendables son aquellos que se pueden realizar sentados o con ayuda de una silla, como estiramientos de brazos y piernas, levantar los talones o giros suaves de cuello y brazos.
- Caminar: Caminar a un buen ritmo es uno de los ejercicios más recomendados. La intensidad del ritmo y la duración de los trayectos deben adaptarse a las condiciones de cada uno. Caminar en la naturaleza añade el placer del paisaje y la disminución de la contaminación ambiental.
- Yoga: Además de ser una actividad física, el yoga provee estabilidad mental y emocional. Promueve la concentración, siendo un auxiliar para personas que necesitan ejercicios de estimulación cognitiva. Puede realizarse en parques, en casa, con un tutorial o con la guía de un instructor.
- Natación: Es uno de los deportes más completos y saludables a cualquier edad, presentando pocos riesgos de lesiones.
- Ejercicios en casa: No es necesario un gimnasio ni equipamiento específico. Empezar el día con estiramientos suaves activa el cuerpo. Caminar dentro de casa, si el espacio lo permite, es una forma sencilla de mantenerse en movimiento. Una rutina de ejercicios puede incluir movimientos sentados, como levantar piernas, girar el tronco o hacer fuerza con una pelota entre las manos. Basta con 30 minutos de ejercicios físicos diarios, repartidos en sesiones breves.
Rutina de Ejercicios de CALENTAMIENTO para Adultos Mayores Activos (10 minutos)
Estimulación Mental y Cognitiva
Mantenerse mentalmente activo durante toda la vida es importante para fortalecer la salud cerebral. Los estímulos constantes previenen la pérdida de memoria y ralentizan el deterioro cognitivo.
- Lectura y clubes de lectura: Leer es una actividad altamente beneficiosa para estimular el cerebro, aportando nuevos conocimientos, favoreciendo la atención, la concentración, la memoria y la imaginación. Un club de lectura es una forma de pasar tiempo social de calidad, eligiendo un libro que todos lean y con un moderador que guíe la discusión.
- Juegos de mesa y rompecabezas: Juegos como sopas de letras, dominó, cartas o rompecabezas son entretenidos y beneficiosos para el cerebro, ayudando a conservar habilidades como la atención, la memoria y el lenguaje. Contestar crucigramas también permite pasar una mañana entretenida y didáctica.
- Escritura: Escribir un diario, redactar cartas o inventar historias permite ejercitar la expresión escrita. La caligrafía, o escritura a mano, trae múltiples beneficios al cerebro porque requiere concentración y precisión motriz.
- Música: Escuchar canciones conocidas, cantar o comentar letras estimula emociones y recuerdos, manteniendo el contacto con experiencias pasadas.
- Acceso a innovaciones: Vincular las actividades para personas mayores al acceso a las innovaciones trae beneficios didácticos y cognitivos.
- Ocio pasivo: Ver contenidos audiovisuales adecuados a la edad y comentarlos después ayuda a mantener la mente activa.
Interacción Social y Convivencia
El tiempo libre en la tercera edad se verá enriquecido si se combina con la interacción social. Los seres humanos somos comunitarios, y resulta frecuente que las personas mayores tiendan al aislamiento social. Sin embargo, es precisamente en estas etapas cuando más beneficioso es cultivar las relaciones con otras personas.
- Conversaciones regulares: Conversar regularmente por teléfono o por videollamada mantiene el vínculo afectivo.
- Eventos culturales y espectáculos: La mayoría de los museos ofrecen entradas gratis o con descuentos para adultos mayores, y lo mismo sucede en diversos tipos de espectáculos, fomentando la salida y la interacción.
Creatividad y Expresión Artística
La creatividad también es salud. A través del arte, las personas mayores pueden expresar sentimientos sin necesidad de palabras.
- Manualidades: Reutilizar envases, telas o papeles para crear marcos, floreros o adornos es una opción económica y divertida. Coser, tejer o hacer álbumes decorativos con fotos y recuerdos personales son tareas que requieren concentración y paciencia.
Voluntariado y Aprendizaje
Algunas entidades ofrecen programas de voluntariado, una gran oportunidad de dedicar tiempo a colaborar con proyectos que mejoran la vida de otras personas o hacen que el mundo sea un lugar mejor.
Exploración y Viajes
Descubrir lugares desconocidos, aunque sean cercanos, o emprender un largo viaje, son actividades muy enriquecedoras que ayudan a abrir la mente a nuevos conocimientos, perspectivas y otras culturas y formas de vida.

Apoyo en las Actividades de la Vida Diaria: Evaluación y Adaptación
Para mejorar el grado de independencia y fomentar la participación social, es fundamental trabajar en el desempeño ocupacional a través de estrategias adaptadas a cada persona. El movimiento diario ayuda a mantener la musculatura, la movilidad articular y la coordinación. A nivel mental, los estímulos constantes previenen la pérdida de memoria y ralentizan el deterioro cognitivo. Mantenerse activo permite conservar habilidades funcionales básicas, lo que favorece la autonomía en el hogar y reduce la necesidad de apoyo externo o institucionalización.
Valoración del Grado de Dependencia
En la actualidad, existen diferentes escalas para la valoración del grado de dependencia que poseen las personas, así como los cuidados médicos necesarios para la realización de las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria. Las más utilizadas incluyen:
- El Índice de Barthel
- La Escala de Incapacidad de la Cruz Roja
- La Escala de Recursos y Servicios para Estadounidenses Mayores (OARS)
- La Escala AVD/AIVD
- La Escala AVD de Katz
- La Escala de actividades de la vida diaria de Bristol
- La Escala de IADL de Lawton y Brody: Valora ocho funciones instrumentales, calificando cada actividad según si la persona es independiente, necesita ayuda o es dependiente.
Estas evaluaciones son fundamentales para adaptar los cuidados a las necesidades individuales de cada persona. Detectar limitaciones en las actividades instrumentales de la vida diaria en el adulto mayor es clave para prevenir situaciones de dependencia y mejorar su bienestar.
Rol de los Profesionales y la Terapia Ocupacional
Un terapeuta ocupacional puede guiar este proceso, ofreciendo herramientas y recursos que optimicen la autonomía en las actividades diarias. Además, otros profesionales como fisioterapeutas, enfermeras, cuidadores acompañantes, trabajadores sociales y trabajadores de apoyo personal pueden asistir a los adultos mayores en la realización de sus actividades instrumentales de la vida diaria.
Para cubrir adecuadamente las actividades instrumentales de la vida diaria, es fundamental evaluar primero qué tareas específicas requieren apoyo. Algunas personas mayores pueden beneficiarse de dispositivos tecnológicos, mientras que otras necesitarán asistencia práctica de familiares, voluntarios o cuidadores profesionales. Contar con servicios profesionales como la ayuda a domicilio puede marcar la diferencia, ofreciendo acompañamiento y apoyo personalizado para asegurar que el adulto mayor mantenga su rutina diaria y se desplace con seguridad.
Existen varias formas en que las personas mayores pueden mejorar o mantener sus habilidades en torno a las actividades instrumentales de la vida diaria:
- Ejercitarse diariamente: Las investigaciones muestran que las personas mayores pueden reducir los costos de atención médica, mantenerse activas y reducir las admisiones hospitalarias al estar físicamente activas.
- Centrarse en la nutrición: Una dieta saludable es clave para la salud general y la longevidad.
- Aceptar ayuda: Esto podría ser tan simple como contratar a alguien para que le ayude en tareas como hacer recados o preparar comidas.
Ejercicios Específicos para Personas con Demencia
Es importante proporcionar a las personas con demencia ejercicios que les permitan mantener o mejorar las habilidades necesarias para la vida diaria. Estas actividades mejoran las competencias requeridas para tareas básicas como el aseo, preparar platos sencillos o vestirse. Uno de los objetivos finales del entrenamiento en habilidades de la vida diaria es que la persona mejore su independencia, gracias a la repetición y el trabajo de actividades cotidianas. Una vez evaluadas sus capacidades y limitaciones, el siguiente paso será un entrenamiento ecológico y experiencial.
Ejercicios de Autocuidado
Estos ejercicios se centran en el manejo de la vestimenta. Si el trabajo con las prendas resulta complicado en un principio, se pueden utilizar pañuelos o trapos para entrenar. Si la persona realiza la actividad correctamente y sin mayores problemas, se podrá plantear pasar a doblar la ropa.
Ejercicios con el Entorno
Una vez se haya constatado que la persona está capacitada para realizar actividades cotidianas, el siguiente paso es el ejercicio experiencial a partir de análogos o ensayos de tareas habituales, como regar las plantas, poner la mesa o hacer la colada.
- Adaptaciones: Una modificación más avanzada consistiría en hacer cortes al mantel que coincidan con la forma de los cubiertos y en los lugares correspondientes, facilitando la tarea. Si los cubiertos de metal son demasiado pesados o hay riesgo de lastimarse, se pueden usar platos, tenedores, cuchillos, cucharas y vasos de plástico. Si hay limitaciones motoras, la actividad puede hacerse de manera verbal (el monitor coloca la cubertería), ejercitando el reconocimiento y disposición de objetos cotidianos.
Ejercicios de Rasgado
La utilización de herramientas es un proceso básico para un correcto devenir diario, pero en personas con demencia esta capacidad puede estar deteriorada. Se recomienda su evaluación y entrenamiento a partir de ejercicios más simples, como el de rasgar papel, previo al uso de tijeras u otros utensilios.
- Adaptaciones: Se recomienda comenzar rasgando el papel libremente para luego hacerlo según indicaciones (ej. trozos de menor tamaño o formas específicas). Se pueden utilizar distintos tipos de papel (folios, papel de cocina, periódico, metálico, de horno) para evaluar la destreza.
Ejercicios de Oprimir (Prensión)
La prensión es una acción presente en muchas actividades de la vida diaria, como al cocinar o tender la colada. Es importante trabajar este tipo de ejercicios básicos para evaluar las capacidades de la persona de cara a futuras tareas más complejas.
- Adaptaciones: Al utilizar plastilina, se debe tener cuidado de que no la confundan con comida. Si no pueden mezclar colores, se les puede pedir que moldeen un color simple, haciendo rollitos o formas de letras y números mientras indican el color. Si no identifican colores, se pueden usar etiquetas identificativas de los tonos.
Ejercicios de Verter
Incluso los ejercicios más sencillos pueden suponer un buen entrenamiento en actividades de la vida diaria. Verter líquidos adquiere gran relevancia, ya que la preservación de las capacidades más básicas se asocia fuertemente con el mantenimiento de la autoestima y la calidad de vida de la persona.
- Adaptaciones: Se pueden usar vasos de diversos tamaños y formas, así como teteras o diferentes jarras para variar la dificultad. Un embudo es recomendable para ayudar si hay dificultades. Utilizar arroz o maíz en vez de agua reduce la exigencia. Para complejizar, se pueden marcar niveles en el vaso con un rotulador para que la persona tenga que llenarlos hasta dicho límite.
Ejercicios de Agarrar
La utilización de estas actividades busca promover el desarrollo de la psicomotricidad fina, la coordinación viso-motora o la atención sostenida, siempre con vistas a un uso generalizado y práctico de estas capacidades, como que las personas sigan siendo capaces de comer solas.
- Adaptaciones: Pueden utilizarse legumbres, pasta, azúcar u otros alimentos para el ejercicio. Es posible usar cucharas de diferentes medidas e incluso recomendable entrenar con distintos tipos de cubiertos.

Consejos para Promover la Autonomía en Casa
Las personas mayores pueden llevar una vida activa y estimulante sin necesidad de salir de casa. Contar con una rutina de actividades físicas, mentales y sociales no solo ayuda a pasar el tiempo de forma agradable, sino que también mejora el bienestar general y la calidad de vida. Con la edad, es habitual reducir el nivel de actividad, pero hacerlo de forma excesiva puede tener consecuencias negativas para el cuerpo y la mente.
Tener una estructura diaria da seguridad y estabilidad emocional; saber qué se va a hacer durante el día reduce la ansiedad y la apatía, y promueve una actitud más positiva. Involucrar a los adultos mayores en sus tareas cotidianas de acuerdo con su capacidad, en lugar de resolverles todo, es crucial. Se les puede ayudar a limpiar toda su casa o alguno de sus espacios como la habitación o el ropero. Mantenerse activo en casa es posible y necesario. Con creatividad, acompañamiento y algunos recursos, las personas mayores pueden ejercitar cuerpo y mente desde su hogar, ganando bienestar, autonomía y alegría en su día a día.
Basta con 30 minutos de ejercicios físicos diarios, repartidos en sesiones breves, y entre 1 y 2 horas de actividad mental o social. Si bien estas actividades no evitan, sí pueden retrasar el avance del deterioro cognitivo.