Exclusión Social y Pobreza en Adultos Mayores: Un Análisis Detallado

La exclusión social y la pobreza están ligadas por diversas razones, una de ellas es la propia estructura económica, porque esta elimina a las personas de diversos ámbitos y con ello las excluye de las oportunidades para el desarrollo. Además, como mencionan Sabater y Giró (2015), la exclusión social es un proceso que no solo afecta a grupos predeterminados concretos, sino que aqueja a personas y colectivos.

De acuerdo con Subirats (en Sabater, et al., 2015), la exclusión social tiene siete dimensiones: económica, laboral, formativa, socio-sanitaria, residencial, política y contexto espacial. Dichas dimensiones se unen a ejes de desigualdad como el género, la edad, la raza/etnia y la clase social, tal como se menciona en Sabater, et al., (2015). De lo anterior se deduce que la pobreza se vincula con el aspecto económico de la exclusión social. Por su parte, la pobreza se conceptualiza como la carencia de recursos para cubrir las necesidades de subsistencia, no es permanente, y por lo general, empeora y vulnera la calidad de vida de las personas. La pobreza en las sociedades es estructural, es decir, responde al conjunto de las relaciones de producción que generan las desigualdades en la sociedad, que además se une a las características de escasez de recursos y la forma precaria del empleo.

Infografía sobre las siete dimensiones de la exclusión social

La exclusión es concebida por la inclusión, porque en su carácter multidimensional genera situaciones complejas debido a las condiciones económicas adversas a los individuos; pero también se expresa en desigualdades sociales debido a las pocas oportunidades económicas. Las sociedades actuales siempre presentan un grado de exclusión, la cual se da en diversos niveles de afección. Arroyo (2016) señala que la exclusión se presenta en tres niveles de acuerdo con la gravedad de la situación de las personas y el cómo estas se recuperan, es decir, el grado de resiliencia. El primer nivel se muestra cuando la persona se encuentra en pobreza extrema, donde su vida está en peligro; el segundo grado es cuando las personas, aunque pueden provenir de la pobreza extrema, pueden corregir algunas características de la pobreza, diferenciándose del primer grado en la gravedad y en la magnitud del riesgo para la supervivencia. De acuerdo con Arroyo (2016), en este nivel se incluyen a los ancianos, los desempleados, los indígenas, los discapacitados, los enfermos de SIDA e inmigrantes pobres, entre otros.

Es importante revisar la exclusión por edad porque en las personas mayores de antemano se establece una desigualdad en la sociedad, cuando ya no es posible contratar a las personas en el mercado laboral y, por tanto, son excluidas de cualquier beneficio económico que implica el trabajo. El binomio exclusión-pobreza de la población adulta mayor que Hernández (2008) clasifica en el ámbito de la exclusión en relacional, socio-sanitario y económico, es decir, tres áreas que hacen más vulnerables a esta población. Este binomio pobreza-exclusión se sustenta en todas las poblaciones en lo cultural, económico y social, donde los ejes de la desigualdad son el género, la edad, la etnia y la clase social.

El Envejecimiento Poblacional y sus Implicaciones

La vejez trae consigo la merma del vigor y la salud, así como el probable inicio de enfermedades tanto físicas como mentales. Se trata de una etapa de la vida en la que se presentan características propias a todo nivel en las personas: en lo físico, psicológico y social, que están plenamente y permanentemente vinculadas. Sin embargo, "estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad de una persona en años es más bien relativa. La diversidad que se aprecia en la vejez no es una cuestión de azar".

Datos de la OMS dan cuenta que el ritmo actual de envejecimiento de la población es mucho más rápido que en el pasado. Para 2030, se prevé que una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más. En ese momento, el grupo de población de 60 años o más habrá subido de 1000 millones (2020) a 1400 millones.

Gráfico de proyección del envejecimiento poblacional mundial

En México, hay un proceso de envejecimiento. En el año 2000, el 61 por ciento de la población tenía menos de 30 años; ahora este grupo es del 50 por ciento. En el otro extremo, los mayores de 60 años eran el siete por ciento y para 2020 fueron el 12 por ciento. En lugar de hablar de "envejecimiento", se debería abordar el concepto de longevidad, ya que actualmente ese es el fenómeno que está enfrentando Chile, donde hay un alto número de personas que está viviendo muchos años. El uso de este concepto de longevidad se debe a que el término "envejecimiento" suele trasladar la mirada a etapas tardías de la vida y está muy biologizada. Se aborda más lo que le ocurre al cuerpo, pero también es un proceso psicológico y social; hay cosas que mejoran con el tiempo.

Manifestaciones de la Exclusión en Adultos Mayores

Impacto Psicosocial y Económico

La separación de contextos laborales y sociales puede impactar profundamente en el sentido de identidad de los mayores, llevándolos a experimentar sentimientos de exclusión y pérdida de pertenencia en roles tradicionales dentro de la familia y la sociedad en general. La exclusión social de las personas mayores se manifiesta de diversas formas, y la falta de reconocimiento del valor de la experiencia y la sabiduría que poseen contribuye a perpetuar su exclusión social.

Por otro lado, muchas personas mayores se cuestionan: "¿Para qué sigo vivo y estoy jubilado?", esto debido a que sienten que les faltan proyectos y no hay espacios de integración. De los encuestados en un estudio chileno, quedó en evidencia que la gente se prepara poco para la vejez. El 57% opina que varones y mujeres pueden afrontar de manera igualitaria la vejez, pero el 30.7% dice que los varones estarán menos preparados. La preparación para la vejez no radica solamente en una dimensión económica, sino que también hace falta prepararse en cuanto a amistades y lazos sociales para sostener en la vejez. Hay una proporción importante de personas mayores que reporta sentirse sola, y en ese sentido, "una cosa es la sensación de soledad y otra es la cantidad de personas con las cuales una persona mayor se vincule".

El Maltrato en la Vejez

El maltrato en la vejez es un problema social en el orbe y, por lo general, no se notifica suficientemente. Aunque se desconoce la magnitud del maltrato en la vejez, su relevancia social y moral es indiscutible. El Instituto para el Envejecimiento Digno de la Ciudad de México indica que en 2020 se atendieron 863 casos denunciados por vecinos, familiares o de forma anónima. De esos, el 32 por ciento fue por violencia psicoemocional, el 31 por ciento por patrimonial y económica, el 27 por ciento debido a omisión de cuidados y el nueve por ciento estuvo relacionado con agresiones físicas. "Estos datos son solo un reflejo de lo que ocurre dentro de los hogares en la capital de México, pero no ha sido estudiado aquello que se construye y normaliza socialmente", establece Marissa Vivaldo.

Aunque el maltrato físico (golpes, sometimiento) es el que más se reconoce, hay otras clasificaciones. También está el maltrato institucional, manifestado en la inexistencia, mal ejercicio e incumplimiento de las leyes o la presencia de normas sociales, comunitarias y culturales que desvalorizan la imagen de la persona mayor y se expresan como discriminación, marginalidad y exclusión social. Se suma la estigmatización de la que han sido víctimas las personas envejecidas durante la pandemia: se profundiza la idea de que son frágiles, dependientes, incapaces y, en algunos sectores, se pone en duda el valor de su vida y su relevancia para el desarrollo de la sociedad. Los principios de dignidad, autonomía, independencia, participación, autorrealización, cuidado y bienestar, seguridad, equidad e igualdad de género, buen trato y respeto a la diversidad cultural han sido violentados.

Tipos de maltrato hacia las Personas Mayores

Las mujeres tienen mayor esperanza de vida y una gran cantidad carece de una pensión contributiva. En la medida en que no incursionaron en el mercado laboral, cuando llegan a la vejez no tienen acceso a la seguridad social, situación menos frecuente entre los varones. Por desgracia, quienes más ejercen el abuso o el maltrato son los propios familiares, como las parejas, hijos, hermanos o nietos. De ahí la importancia de que haya políticas públicas que respeten los derechos humanos de las personas mayores. El Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y el Maltrato en la Vejez 2021 debe ser una oportunidad para repensar aquello que sentimos, pensamos y, sobre todo, la forma en la que, como sociedad, estamos actuando.

El Edadismo (Ageism)

Robert Butler, psiquiatra y gerontólogo experto en demencia y envejecimiento, acuñó el término edadismo (ageism, en inglés), para referirse a la discriminación y exclusión de las personas mayores por el solo hecho de tener más edad. El edadismo, como fenómeno social consolidado, se filtra así en muchas instituciones y sectores de la sociedad, lo que contribuye a sostenerlo y a mantenerlo. El Observatorio del Envejecimiento de la Pontificia Universidad Católica de Chile da cuenta que este país se encuentra entre aquellos que más adscriben a imágenes negativas sobre la vejez. Por otra parte, el 68% de personas encuestadas en Chile por el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) y la Universidad de Chile, consideran que las personas mayores no son autovalentes, desconociendo las diversas formas del envejecimiento y, por tanto, la diversidad y heterogeneidad de la vejez.

Análisis Empírico de la Exclusión Socioeconómica

Para analizar la probabilidad de caer en pobreza en adultos mayores, se utilizó la tabla de información llamada “concentradohogar” vinculada a la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en Hogares 2016 (ENIGH 2016) de CONEVAL. Esta tabla contiene 127 variables tomadas de otras tablas de la base de datos de la ENIGH 2016 y que el propio INEGI integra. La variable dependiente fue el ingreso corriente, considerado como la suma de los ingresos por trabajo, los provenientes de rentas, de transferencias, de estimación del alquiler y de otros ingresos. Esta variable fue transformada considerando la Línea de Bienestar (LB), que CONEVAL propone para la medición de la pobreza. La variable de ingreso corriente fue dividida entre 3 para tener el valor mensual, luego este valor se dividió entre el número de integrantes por hogar para obtener el ingreso de cada miembro de cada hogar.

Las variables escogidas de la tabla “concentradohogar” para el modelo logístico que explica la probabilidad de caer en pobreza incluyen:

  • Estrato socioeconómico: Clasificación de las viviendas del país de acuerdo a ciertas características socioeconómicas de las personas que las habitan, así como características físicas y el equipamiento de las mismas expresadas por medio de 24 indicadores construidos con información del Censo de Población y Vivienda 2010.
  • Clase hogar: Diferenciación de los hogares a partir del tipo de relación consanguínea, legal, de afinidad o de costumbre entre el jefe(a) y los otros integrantes del hogar, sin considerar a los trabajadores domésticos y a los familiares de estos ni a los huéspedes.
  • Distinción biológica: Clasifica al jefe del hogar en hombre o mujer.
  • Estimación del alquiler: Valor estimado del alquiler que habría de pagar en el mercado por contar con un alojamiento del mismo tamaño, calidad y ubicación.
  • Gasto corriente monetario.
  • Integrantes menores.

Se consideraron también: el sexo de la jefatura, la edad del jefe de familia, el número de integrantes del hogar, los que tienen 65 y más años, el número de ocupados, el gasto total, las transferencias, el total de perceptores en el hogar, el estrato socioeconómico, el tipo de hogar, tener menores en el hogar y el nivel educativo de los jefes de familia. Los modelos se hicieron para comparar hogares en general y hogares de adultos mayores.

Esquema de las variables del modelo logístico para la exclusión en adultos mayores

Resultados de los Modelos Logísticos

Un primer modelo señala que para estar por abajo o por arriba de la línea de bienestar, las 12 variables consideradas son altamente significantes, ya que el valor P > |z| es cero, lo que indica que estas variables explican la probabilidad de caer por debajo o encima de la línea de bienestar. Otro modelo similar, con 11 variables, también mostró que estas son altamente significantes.

Algunos hallazgos importantes fueron:

  • La variable sexo del jefe del hogar aumenta (valor positivo del coeficiente) el logit de estar por abajo de la Línea de Bienestar (LB).
  • El total de integrantes influye de manera positiva, es decir, incrementa la probabilidad de estar por debajo de la LB.
  • La variable clase de hogar influye de manera directa sobre estar debajo de la LB, es decir, al aumentar el tipo de clase de hogar aumenta la probabilidad de caer debajo de la LB.

Aunque los dos modelos (uno general y otro enfocado en hogares de adultos mayores) parecen semejantes a simple vista, lo que implicaría que no hay diferencias entre tener jefatura joven o vieja y considerar hogares de adultos mayores exclusivamente o compuestos, al profundizar, se resalta que el tener adultos mayores en el hogar es importante para estar por debajo de la LB, pero es más probable estar por debajo de dicha línea en los hogares de adultos mayores y cuando hay más de uno de ellos en él. En ambos modelos el signo de β es negativo, lo que indica una influencia inversa por estar debajo de la LB.

Se calcularon probabilidades de quedar debajo de la LB usando el modelo general. Por ejemplo, en dos casos con un jefe de familia joven, un adulto mayor en el hogar, cuatro integrantes, un perceptor de ingresos, con $3000 de gastos y $500 de transferencias, $2000 de gasto de alquiler de vivienda y estrato socioeconómico bajo: se observa que en el caso de la jefatura masculina, la probabilidad de estar por abajo de la LB es de 0.9743, mientras que si la jefatura es femenina esa misma probabilidad es 0.9796.

Al cambiar la edad del jefe de familia (65 años de edad) y considerando los mismos supuestos de los ejemplos anteriores, la probabilidad de estar por arriba de la LB con la característica de que el jefe de familia es hombre de 65 años es 0.9720; mientras que, si es mujer de 65 años la jefa de familia, la probabilidad es 0.9778.

Factores Adicionales y Contexto Nacional

Tener bienes duraderos que sirven para tener efectivo ante las contingencias o como sistema de protección social permite a las familias salir de la pobreza; al igual si el jefe de familia tiene empleo formal. El PNUD (2016) agrega que no solo el problema económico incide en la pobreza; factores demográficos y educativos son muy importantes, ya que pueden generar grandes desigualdades que no les permite a las personas acceder a un mejor trabajo o a que este se encuentre en el mercado formal.

Según datos de CONEVAL (2016), 53.4 millones de personas (43.6%) en México en el año 2016 se encontraban en pobreza y 9.4 millones (7.6%) estaban considerados en la pobreza extrema. Varios de los factores ya mencionados son los que influyen para que las personas permanezcan en la situación de pobreza o bien caigan en ella. El mismo CONEVAL (2016) señala que una desigualdad importante en el país es la pobreza en los hogares encabezados por mujeres porque se asocian a vulnerabilidad sociodemográfica, ya que tienen mayor número de niños y adultos mayores, poblaciones frágiles y sesgadas enfocadas a la exclusión.

Estrategias y Desafíos para la Inclusión de Adultos Mayores

Existen iniciativas que buscan contrarrestar la exclusión social y promover una vejez más activa y participativa. La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores se adoptó el 15 de junio de 2015 por la Asamblea General de la OEA y fue promulgada en Chile el 1 de septiembre del año 2017. En Chile, el grupo etario de mayores de 60 años ha aumentado en un 163% en menos de 30 años (Informe de Difusión “soledad en la tercera edad: una respuesta institucional”, de Luis Robert para IdeaPaís), evidenciando que la estructura demográfica está cambiando y la población está envejeciendo.

El Estado Chileno se ha preocupado de garantizar de manera incompleta los derechos a la seguridad social y a la salud, independiente de las críticas; sin embargo, ha dejado de lado la integración y participación activa de este sector en la sociedad. Las políticas han puesto la autonomía individual de las personas mayores como el centro de la condición necesaria para la vida plena o libre. Frente a esta realidad, urge una política nacional respecto de las personas mayores que les permita desarrollarse de manera tal de no ser una carga, pero sin ser excluido socialmente.

La esperanza para las personas mayores y para una sociedad más justa, basada en una perspectiva de derechos, reside, según la Organización Panamericana de la Salud (2021), en tres factores fundamentales: la promulgación de políticas y leyes favorables a la adultez mayor, las intervenciones educativas y las intervenciones de contacto intergeneracional. La sociedad debe enfrentar el desafío de proporcionar espacios de atención y cuidado adecuados para una población de adultos mayores en constante aumento.

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