Los adultos mayores en riesgo social representan una población particularmente vulnerable que enfrenta múltiples desafíos en la tercera edad. Este fenómeno complejo y multidimensional no solo se refiere a la exposición a amenazas o riesgos, sino también a la capacidad de las personas para afrontar y superar las consecuencias negativas de estas situaciones. En este contexto, es crucial entender las características, causas y posibles soluciones para garantizar una mejor calidad de vida y bienestar para este grupo demográfico creciente.

La Vulnerabilidad en la Tercera Edad
El concepto de vulnerabilidad en personas mayores alude a la exposición a algún tipo de riesgo o amenaza, donde las personas vulnerables estarían más expuestas a experimentar el riesgo o bien a sufrir las consecuencias negativas de este. De ahí que algunos conceptos relacionados sean los de fragilidad, indefensión o daño. Grundy (2006) propone una perspectiva de la vulnerabilidad específicamente para personas mayores en Europa, restringiéndola a una pobre calidad de vida o a una muerte prematura o degradante.
En esta relación entre riesgos y disminución de bienestar, son importantes los recursos y habilidades que tienen las personas mayores para hacerles frente. Existe una concepción de las personas mayores como sujetos activos que pueden aminorar los efectos negativos de los desafíos del envejecer frente a los riesgos. No obstante, las personas mayores forman un grupo vulnerable tanto en términos legales como sociales; sus derechos son frecuentemente violados, y a menudo enfrentan discriminación, violencia, abandono, exclusión, estigmatización y soledad, lo que lleva a un claro deterioro de su calidad de vida.
Características del Adulto Mayor en Riesgo Social
Las personas mayores en situación de riesgo social a menudo presentan una combinación de características que las hacen susceptibles a diversos problemas. Estas incluyen:
- Aislamiento social y soledad: La soledad es un fenómeno creciente que afecta a muchas personas en la vejez y es un factor de riesgo crucial para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida.
- Situación de calle: Es un fenómeno complejo y multidimensional que involucra aspectos sociales, emocionales, psicológicos y económicos más allá de la falta de vivienda. Aproximadamente la mitad de los adultos sin hogar tienen 50 años o más.
- Maltrato y abuso: Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores. Este incluye cualquier tipo de maltrato físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención.
- Problemas de salud y deterioro cognitivo: Tasas desproporcionadamente altas de trastornos físicos y mentales, problemas psicosociales, trastornos por consumo de sustancias y multimorbilidad. El deterioro cognitivo es altamente prevalente en adultos mayores sin hogar.
- Pérdida de autonomía y capacidad funcional: La exposición a la adversidad, la pérdida considerable de capacidad intrínseca y una disminución de la capacidad funcional pueden provocar malestar psíquico.
- Discriminación por edad (Edadismo): Las percepciones negativas sobre la vejez en la sociedad pueden contribuir a la soledad de las personas mayores. Los estigmas asociados a la edad pueden hacer que estos individuos se sientan como una carga.
Causas y Factores de Riesgo
Las causas de la vulnerabilidad y el riesgo social en los adultos mayores son multifactoriales, abarcando aspectos personales, sociales, económicos y estructurales.
Factores Sociodemográficos y Demográficos
En los últimos años, los países de América Latina y el Caribe han pasado por significativos cambios demográficos, caracterizados por una disminución en las tasas de fecundidad y mortalidad, junto con un incremento en la esperanza de vida. Este envejecimiento poblacional contribuye al aumento de adultos mayores en situación de calle, muchos de los cuales han estado sin hogar de forma intermitente o continua durante años.
Los factores de riesgo social predominantes en estudios como el realizado en el Municipio Cerro incluyen:
- Mayores de 80 años (33.3%).
- Adultos mayores que viven solos (35.6%).
- Mujeres ancianas solteras y viudas (25.9%).
Pérdidas y Transiciones
Los adultos mayores tienen más probabilidades de experimentar eventos adversos como el duelo, una reducción de los ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación. Las relaciones significativas a menudo se ven mermadas por la muerte, y, como consecuencia, las personas mayores pueden sentirse desprotegidas y vulnerables. La transición de un estilo de vida activo y social a uno más sedentario puede acelerar el sentimiento de soledad.
Enfermedades Crónicas y Discapacidades
Las enfermedades crónicas y las discapacidades pueden limitar significativamente las capacidades físicas y mentales de una persona mayor. Las enfermedades predominantes en adultos mayores en riesgo social incluyen hipertensión arterial (52%), cardiopatía isquémica (3%), diabetes mellitus (35.4%) y osteoartrosis (59%). Además, la capacidad de escapar, solicitar ayuda y defenderse es menor en personas con un trastorno crónico o un compromiso funcional.
Barreras para la Integración Social
Existen diversas barreras que dificultan la integración social de las personas mayores, como la falta de dominio del idioma local, que limita la posibilidad de interactuar en actividades comunitarias. Las percepciones negativas sobre la vejez en la sociedad (edadismo) también contribuyen a la soledad y la exclusión.
Factores Relacionados con el Abuso
El riesgo de abuso en adultos mayores está influenciado por factores que afectan tanto a la víctima como al abusador, y a las circunstancias de vida compartida.
| Factor de Riesgo | Descripción |
|---|---|
| Para la víctima | |
| Aislamiento social | El abuso de personas aisladas tiene menos probabilidades de detectarse y detenerse. Puede intensificar la tensión. |
| Enfermedad crónica, deficiencia funcional o ambos | La capacidad de escapar, solicitar ayuda y defenderse es menor. Pueden requerir más cuidados, aumentando la tensión que soporta el cuidador. |
| Deterioro cognitivo | El riesgo de abuso financiero y de negligencia es muy elevado. Las personas con demencia pueden ser difíciles de cuidar, generando frustración en los cuidadores y precipitando el abuso. |
| Para el abusador | |
| Trastornos por uso de sustancias | El consumo de alcohol o drogas es un predictor de comportamiento abusivo. Los cuidadores con dependencia pueden intentar consumir o vender los fármacos del adulto mayor. |
| Enfermedades psiquiátricas | Trastornos psiquiátricos (esquizofrenia, TEPT) y afectivos (depresión mayor) aumentan el riesgo de conductas abusivas. |
| Antecedentes de violencia | La violencia en relaciones pasadas o fuera del ámbito familiar puede predecir el abuso del anciano. |
| Abusador dependiente del anciano | La dependencia para apoyo financiero, asistencia médica o funcional, alojamiento o apoyo emocional puede causar resentimiento y contribuir al abuso. |
| Estrés | Eventos tensionantes de la vida (problemas financieros, muerte familiar) y las responsabilidades de cuidado aumentan la probabilidad de abuso. |
| Tanto para la víctima como para el abusador | |
| Vivienda compartida | Las personas ancianas que viven solas tienen muchas menos probabilidades de ser abusadas. |
Factores Estructurales y Personales
Las causas de la falta de vivienda son complejas y están vinculadas a factores estructurales, económicos y políticos como el desempleo y la escasez de viviendas de alquiler accesibles, combinados con factores personales como el comportamiento problemático, las malas habilidades para afrontar situaciones de estrés y un acceso insuficiente a servicios de bienestar y apoyo. Un factor asociado a vivir en situación de calle es el consumo de sustancias, que, en los adultos mayores, significa enfrentarse a riesgos de salud adicionales en comparación con los adultos más jóvenes.
Aumenta consumo de alcohol y drogas en adultos mayores
Impacto en la Salud y Bienestar
La soledad y el riesgo social tienen profundas consecuencias en la salud y el bienestar de los adultos mayores.
Salud Mental
- Depresión y ansiedad: La depresión puede desarrollarse cuando los individuos se sienten desconectados de su entorno social. En torno al 14.1% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental.
- Trastorno por estrés postraumático (TEPT) y psicosis: Comunes en personas mayores sin hogar.
- Abuso de sustancias: Las personas mayores que experimentan soledad a menudo adoptan comportamientos de riesgo, como el abuso de alcohol o medicamentos.
- Pérdida de autoestima: La soledad puede llevar a la pérdida de autoestima.
Salud Física
- Enfermedades cardiovasculares: Las personas mayores que sufren de soledad tienen un riesgo mayor de desarrollarlas.
- Sistema inmunológico debilitado: La soledad contribuye a debilitar el sistema inmunológico.
- Mayor riesgo de lesiones y enfermedades infecciosas: Especialmente en adultos mayores en situación de calle.
- Delirio inducido por sustancias: Un riesgo elevado para adultos mayores que consumen sustancias.
Deterioro de la Calidad de Vida
En última instancia, la soledad impacta gravemente la calidad de vida de los ancianos, al igual que la vulneración de todos sus derechos. Esto subraya la importancia del apoyo social proporcionado por la familia extensa, la escuela, los cuidadores y la comunidad como un factor clave para fortalecer la resiliencia y facilitar la adaptación en contextos residenciales.
Estrategias y Soluciones
Es necesario abordar la situación de los adultos mayores en riesgo social con estrategias activas que rompan el aislamiento, impulsen la conexión social y fortalezcan su bienestar emocional. Para los adultos mayores, el acceso a redes de apoyo puede marcar una diferencia crucial en términos de bienestar y supervivencia.
Fomento de la Participación Social y Comunitaria
Fomentar la participación en actividades comunitarias proporciona a los mayores oportunidades para socializar y desarrollar nuevos intereses. La conexión social es particularmente importante para reducir factores de riesgo como el aislamiento social y la soledad.
- Talleres y clases: En temas de interés como manualidades, arte o música, que representan espacios ideales para la interacción.
- Ejercicio en grupo: Actividades físicas como bailes, clases de tai chi o yoga, que fomentan la socialización y el mantenimiento de una buena condición física.
- Voluntariado: Involucrarse en iniciativas de voluntariado puede proporcionar un sentido de propósito.
- Grupos comunitarios y de apoyo: Para mejorar la salud mental positiva, la satisfacción con la vida y la calidad de vida.
Fortalecimiento de Redes de Apoyo
Establecer redes de apoyo con amigos y familiares es fundamental. Las redes de apoyo social resultan esenciales para los adultos mayores, al ofrecer no solo un recurso emocional, sino también práctico, que contribuye a reducir el riesgo de aislamiento y las consecuencias negativas para su salud.
- Comunicación a distancia: Las videollamadas son una excelente alternativa para mantener el contacto visual con amigos y familiares. El uso de redes sociales permite a los mayores compartir momentos y mantener conversaciones.
- Cuidadores: Pueden ser una fuente de apoyo emocional. Los profesionales de cuidados a domicilio pueden proporcionar un ambiente de conversación y participación, contribuyendo al bienestar emocional del anciano.
- Apoyo social: Se ha demostrado que el apoyo social reduce el impacto negativo de diferentes tipos de factores estresantes en los resultados psicológicos y fisiológicos.
Rol de la Atención Médica y Programas Integrados
La atención médica juega un papel fundamental en la identificación y gestión de la soledad en las personas mayores. Los profesionales de la salud deben realizar evaluaciones regulares del bienestar emocional de los ancianos. Implementar programas que integren atención médica y actividades sociales puede ser esencial.
- Prácticas de bienestar: El yoga y la meditación son prácticas que ayudan a reducir el estrés y la ansiedad. Realizar caminatas en grupo o clases de natación son excelentes opciones.

Prevención y Promoción de la Salud Mental (OMS)
Las estrategias de promoción y prevención en materia de salud mental dirigidas a los adultos mayores se centran en apoyar el envejecimiento saludable. Esto implica promover entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar y permitan a las personas llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades. Entre las principales estrategias se incluyen:
- Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos.
- Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
- Apoyo social a los adultos mayores y a las personas que los cuidan.
- Apoyo a los comportamientos saludables: régimen alimentario equilibrado, actividad física, abstención del tabaco y disminución del consumo de alcohol.
- Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables, como las personas que viven solas o en zonas remotas y las que tienen una afección crónica.
La protección contra el edadismo y el maltrato también es fundamental, incluyendo políticas y leyes contra la discriminación, intervenciones educativas y actividades intergeneracionales. Existen diversas intervenciones dirigidas a los cuidadores -cuidado de relevo, asesoramiento, educación, ayuda económica, psicoterapia- que pueden ayudarles a mantener una relación de cuidado buena y saludable.
Tratamiento y Atención
Es esencial reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental (y las consiguientes afecciones neurológicas y por uso indebido de sustancias) en los adultos mayores, siguiendo normas para la atención integrada, de base comunitaria y centradas en los cuidados a largo plazo. La demencia es una preocupación importante y requiere acceso a una atención de salud mental de calidad.
También es fundamental responder al maltrato de los adultos mayores, con intervenciones prometedoras como la notificación obligatoria de los malos tratos, los grupos de apoyo, los teléfonos de asistencia, los alojamientos de emergencia, los programas psicológicos para maltratadores y la formación de proveedores de atención.
Estudios y Datos Relevantes
Panorama Global (OMS)
- En 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más.
- En 2023, 1100 millones de personas tenían 60 años o más. Se prevé que esa cifra casi se duplique a 2100 millones en 2050, representando en torno a una quinta parte de la población mundial.
- Aproximadamente el 14 % de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental.
- La soledad y el aislamiento social afectan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores.
- Las afecciones de salud mental en las personas mayores suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente.
Estudios sobre Adultos Mayores en Situación de Calle
En los últimos 25 años, la edad promedio de los adultos sin hogar ha aumentado. A nivel internacional, investigaciones han mostrado que las personas mayores sin hogar tienen menos contactos sociales informales y redes sociales más pequeñas, y se alojan en refugios más alejados de sus contactos de emergencia (Kimbler et al., 2017; Van Dongen et al. 2019). Las personas mayores con experiencia de falta de vivienda (OPEH) siguen siendo en gran medida invisibles en los ámbitos de la investigación, las políticas y la práctica, a pesar del aumento de sus tasas (Culhane et al., 2019).
En una muestra de 350 adultos mayores sin hogar en Oakland, California, se reportaron altas tasas de deterioro cognitivo (25,8%), caídas (33,7%), incontinencia (48,0%) y deterioro visual (45,1%) (Brown, 2017). El deterioro cognitivo en adultos sin hogar se ve significativamente afectado y se produce mucho antes que en la población general (Hurstak, et al., 2017).
Los adultos mayores en situación de calle están en riesgo de exposición, enfermedades infecciosas, lesiones, trauma, estrés y violencia, con opciones limitadas para estilos de vida saludables, lo que conlleva efectos negativos para la salud y psicosociales (Homeless Link, 2014). Además, la falta de apoyo social predice nuevos episodios de falta de vivienda (Duchesne y Rothwell, 2016).
Existe un amplio vacío en la investigación con adultos mayores en situación de calle, a pesar de su crecimiento demográfico. La capacidad de envejecer en el lugar, que enfatiza la conexión entre las personas mayores y su hogar y comunidad familiares, es una filosofía que está ganando atención en el campo gerontológico.
Estudio en el Municipio Cerro
Un estudio realizado en el Municipio Cerro con una muestra de 513 adultos mayores de ambos sexos reveló que predominaron los grupos de edades a partir de los 75 años. Los factores de riesgo social que predominaron fueron: los mayores de 80 años con un 33.3%, los que viven solos con un 35.6% y las mujeres ancianas solteras y viudas con 25.9%. El 39.35% de los encuestados tenía dos factores de riesgo. Las enfermedades predominantes fueron la hipertensión arterial con 52%, la cardiopatía isquémica con 3%, la diabetes mellitus con 35.4% y la osteoartrosis con un 59% (Hernández Mojena G, Carrasco García MR, Rosell Conde F, Gómez Alarcón M de los Ángeles, 2025).