Examen físico en el adulto mayor hospitalario: abordaje integral y práctico

En todo examen médico de un adulto mayor es necesario conocer la anatomía y la fisiología normal para luego detectar lo que está alterado, lo que sale de lo normal y es considerado patológico. El examen debe abarcar todos los sistemas principales, con especial atención a las áreas de preocupación identificadas durante la anamnesis, ya que la presentación de las enfermedades en las personas mayores puede ser atípica y compleja. La familia suele desempeñar un rol preponderante y, en muchos casos, el cuidado recae en descendientes que requieren comprender las necesidades del paciente y las posibles discordancias en el grado de incapacidad o en el plan de tratamiento.

Planificación y organización del proceso

La observación del paciente y sus movimientos puede proporcionar información útil sobre su funcionalidad. Su higiene personal puede aportar indicios sobre el estado mental y la capacidad de autocuidado. El examen debe adaptarse a la comodidad del paciente: si se cansa, se puede detener y retomar en otra consulta; la camilla debe ajustarse a una altura adecuada y, en casos de debilidad, un banquito puede facilitar la sesión. Es importante describir el aspecto general del paciente (cómodo, inquieto, desnutrido, etc.) y registrar el uso de cojines, barandas o sonda en el entorno de la cama si aplica.

El examen debe realizarse de forma gradual, priorizando la seguridad y la dignidad del paciente. En la consulta, la medición de signos vitales es fundamental: peso, altura (con controles anuales por osteoporosis), temperatura, pulso y presión arterial en ambos brazos. La presión arterial debe repetirse tras intervalos de reposo para evitar lecturas sesgadas, y se debe sospechar seudohipertensión arterial en ciertos pacientes; la hipotensión ortostática debe evaluarse al cambiar de decúbito a bipedestación, midiendo presión en decúbito y tras estar de pie varios minutos. La frecuencia respiratoria varía según la salud y la vida en contexto, con rangos típicos entre 12 y 18 respiraciones por minuto en independientes y mayores en aquellos que requieren cuidado.

Generalidades del enfoque geriátrico

La valoración geriátrica integral se fundamenta en comprender que el ser humano es cuerpo, mente y entorno. Se deben contemplar síndromes geriátricos como inmovilidad, caídas, deterioro cognitivo y malnutrición. La anamnesis puede ser compleja por déficits sensoriales y cognitivos, y a veces se requieren varias entrevistas para completar la valoración. Los distintos dominios evaluados incluyen:

  • Capacidad funcional y actividades de la vida diaria (AVD) y actividades instrumentales (AVDI), con herramientas como el índice de Katz y otras escalas validadas.
  • Desempeño físico y equilibrio mediante pruebas estandarizadas, como la Short Physical Performance Battery (SPPB) y la escala de Tinetti.
  • Estado nutricional con el Mini Nutritional Assessment (MNA).
  • Evaluación cognitiva con pruebas como el Mini Mental State Examination (MMSE).
  • Evaluación afectiva, destacando la depresión como un problema frecuente; la escala de Yesavage (GDS) se usa para tamizaje.
  • Evaluación social y del entorno familiar para detectar carga de cuidador y riesgo de maltrato.

La valoración debe ser multidisciplinaria y gradual, ajustándose al nivel de atención disponible: puede incluir biometría hemática, química sanguínea, electrolitos, pruebas de orina, electrocardiograma, placa de tórax y evaluación específica de riesgos de fractura por fragilidad ósea (FRAX). El objetivo es fijar metas terapéuticas y diseñar planes individualizados que mejoren la calidad de vida, incluso en contextos oncológicos donde la valoración geriátrica integral ha mostrado beneficios, como menor toxicidad y mejor tolerancia a tratamientos.

Examen físico por sistemas

Cabeza y cuello

Observación de la cara y cuello: cejas, mentón y pliegues faciales pueden presentar signos del envejecimiento. Se exploran tiroides y glándulas cervicales; se palpan soplos carotídeos para evaluar riesgo de aterosclerosis y patología cardíaca.

Ojos y adn

Ojos: la agudeza visual debe evaluarse (p. ej., con una cartilla de Snellen) y se deben revisar los campos visuales. El arco senil puede aparecer como un anillo blanco en el limbo. Se recomienda oftalmología o optometría cada 1-2 años para detectar glaucoma, cataratas y retinopatías, ya que cambios oculares pueden ser difíciles de interpretar sin un examen especializado.

Oídos y audición

Se evalúa la audición con técnicas simples (susurros y repetición de palabras) y, cuando es posible, con audioscopio portátil. La presbiacusia puede dificultar la conversación, por lo que es importante evaluar también el impacto en la vida diaria del paciente y considerar herramientas de apoyo auditivo como HHIE (Inventario de Disminución Auditiva para Ancianos).

Boca y hábitos orales

La boca se inspecciona en busca de gingivorragia, infecciones fúngicas y signos de cáncer. Se examinan dientes, lengua y superficies orales para detectar cambios asociados con la edad, caries, queilitis angular y otras patologías. Las prótesis deben retirarse para un examen adecuado. La lengua puede presentar signos de amiloidosis, hipotiroidismo o deficiencias vitamínicas; el cuidado dental y las prótesis influyen en la salud general y nutrición.

Cuello y tórax

Se evalúa la articulación temporomandibular y la movilidad del cuello para descartar rigidez que sugiera afectación cervical o meningitis. En el cuello, se auscultan soplos y se evalúa la movilidad. En el tórax y espalda, se realizan exploraciones pulmonares completas para detectar estertores, expandibilidad torácica y otros signos de enfermedad respiratoria o cardíaca. La evaluación de la espalda y la caja torácica debe incluir observación de la respiración ambulatoria y la simetría de la pared torácica.

Abdomen y abdomen mayor

La palpación de la región abdominal, incluida la fosa iliaca izquierda para divertículos, y la exploración de la aorta abdominal y la vejiga, son componentes habituales para descartar dilataciones, dolor o signos de patología abdominal subyacente. En adultos mayores, la exploración debe ser cuidadosa para no generar malestar innecesario y para reconocer signos tempranos de patología grave.

Pelvis y control de esfínteres

La evaluación puede incluir la revisión de signos de estasis de conductos mamarios y otros signos en la región pélvica, con especial atención a la incontinencia y el control de esfínteres. Si el paciente está desorientado o tiene deterioro cognitivo, se debe adaptar el examen y el plan de tratamiento para apoyar su seguridad y autonomía.

Extremidades y extremidades inferiores

Se evalúa la movilidad, fuerza y presencia de dolor, edemas o signos de caídas previas. La deambulación, la postura y la capacidad de sentarse y levantarse de una silla aportan información crucial sobre la funcionalidad del adulto mayor. La piel y las uñas requieren especial atención para detectar signos de malnutrición, úlceras por presión, infecciones fúngicas o vasculopatías.

Notas sobre la relación entre la valoración y el plan de atención

La valoración geriátrica integral permite estimar la capacidad de realizar las actividades de la vida diaria básicas (AVDB), instrumentales (AVDI) y, para algunas personas, avanzadas (AVDA). Este marco ayuda a decidir intervenciones, necesidad de cuidados y recursos sociales. La evidencia sugiere beneficios de realizar VGI en pacientes mayores para un manejo multidisciplinario, reduciendo toxicidades y mejorando la adherencia al tratamiento cuando se realizan intervenciones compatibles con los objetivos del paciente.

Infografía: Esquema del examen físico en el adulto mayor, con énfasis en la valoración funcional y cognitiva

La implementación de guías y protocolos debe considerar las particularidades de cada entorno: hospitalario, ambulatorio o geriatro-centrado. En el hospital, la valoración debe ser exhaustiva y sistemática, pero puede requerir múltiples sesiones para completar con seguridad la historia clínica y las pruebas. En todos los casos, el objetivo es entender al paciente como un ser complejo y multidimensional y, a partir de esa comprensión, establecer metas realistas y planes de cuidado individualizados.

🔍 Examen Físico General Paso a Paso | Inspección, Palpación, Percusión y Auscultación

La educación del equipo de salud y la comunicación con el paciente y su familia son fundamentales para una atención de calidad. El uso de checklists ayuda a estructurar el examen y a asegurar la integración de los hallazgos en una memoria clínica útil para futuros seguimientos.

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