Apneas del Sueño Recurrentes y su Impacto en el Accidente Cerebrovascular en Adultos Mayores

El accidente cerebrovascular (ACV), también conocido como derrame cerebral o ictus, es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad a nivel global, y la primera causa de discapacidad en adultos. Su incidencia anual oscila entre 2 y 18 por cada 1.000 habitantes, y presenta un riesgo de recurrencia del 13-14% durante el primer año, manteniéndose en un 6% anual.

Es fundamental conocer y controlar los diversos factores de riesgo que favorecen la aparición y recurrencia de los ACV. Entre los factores de riesgo principales confirmados se encuentran la fibrilación auricular, la edad superior a 65 años, la hipertensión arterial, cardiopatías, estenosis carotídea asintomática, historia de accidente isquémico transitorio, abuso de alcohol, tabaquismo, diabetes mellitus e hipercolesterolemia. No obstante, estos factores solo explican aproximadamente el 50% de los ACV. En los últimos años, ha crecido el interés en nuevos factores de riesgo, como los marcadores inflamatorios, infecciones, homocisteína y, de manera destacada, los trastornos respiratorios durante el sueño (TRDS).

Existe una creciente evidencia que sugiere que los trastornos del sueño (TS), incluyendo los TRDS, el insomnio, las hipersomnias, las parasomnias, los trastornos del ritmo circadiano y los movimientos periódicos de las piernas, desempeñan un papel significativo tanto como factores de riesgo como en el pronóstico de las funciones neurológicas y psiquiátricas, y, por lo tanto, en la evolución de los ACV. De estos, los TRDS han sido los más estudiados debido a su asociación con enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Además, los TRDS aumentan el riesgo de incidencia, recurrencia y mortalidad de los ACV.

Esquema de la interconexión entre apnea del sueño y riesgo de ACV

¿Qué son las Apneas del Sueño?

La apnea del sueño (AS) es una afección potencialmente grave que se caracteriza por la cesación recurrente del flujo aéreo, alteraciones en la saturación de hemoglobina y fragmentación del sueño, haciendo que la respiración se detenga y se reanude varias veces mientras se duerme. Esta condición afecta a un porcentaje significativo de la población, estimado entre el 2% y el 5%.

Tipos de Apnea del Sueño

Se distinguen principalmente tres tipos de apnea del sueño:

  • Apnea obstructiva del sueño (AOS): Es la forma más común. Se produce cuando los músculos de la parte posterior de la garganta se relajan durante el sueño, lo que estrecha o cierra las vías respiratorias al inhalar. Esto impide la entrada de suficiente aire, reduciendo el nivel de oxígeno en la sangre. El cerebro detecta esta incapacidad para respirar y provoca un breve despertar para reabrir las vías respiratorias. Durante estos episodios, es común que se produzcan ronquidos fuertes, ahogos o jadeos.
  • Apnea central del sueño (ACS): Este tipo menos común ocurre cuando el cerebro deja de enviar las señales adecuadas a los músculos respiratorios. Esto significa que no hay un esfuerzo para respirar durante un breve período. Puede estar asociada a otras afecciones como la insuficiencia cardíaca o un accidente cerebrovascular.
  • Síndrome de apnea del sueño compleja (o mixta): También conocida como apnea central del sueño emergente del tratamiento, se presenta cuando una persona padece tanto apnea obstructiva como central del sueño. En algunos casos, este tipo de apnea desaparece con el uso continuo de dispositivos de presión positiva continua en las vías respiratorias.

Síntomas de la Apnea del Sueño

Los síntomas de la AOS y la ACS pueden superponerse, dificultando su diferenciación sin un diagnóstico adecuado. Los más comunes incluyen:

  • Ronquidos fuertes y frecuentes (aunque no todas las personas con apnea del sueño roncan).
  • Pausas en la respiración observadas por un tercero.
  • Fragmentación del sueño o sueño agitado y no reparador.
  • Somnolencia diurna excesiva, fatiga, irritabilidad o mal humor.
  • Dificultad para concentrarse o permanecer despierto durante el día.
  • Despertares recurrentes, ahogos, jadeos o resoplidos durante el sueño.
  • Dolor de cabeza matutino, dolor de garganta o sequedad de boca al despertar.

Es importante consultar a un médico si se presentan ronquidos fuertes, fatiga diurna, somnolencia o irritabilidad persistente, ya que estos síntomas pueden indicar un problema grave.

Factores de Riesgo de la Apnea del Sueño

Diversos factores pueden incrementar el riesgo de desarrollar apnea del sueño, siendo algunos más específicos para la AOS o la ACS:

Factores de Riesgo Generales

  • Edad avanzada: La apnea del sueño es más común en adultos mayores, especialmente en aquellos de más de 60 años.
  • Sexo asignado al nacer: Los hombres son de 2 a 3 veces más propensos a tener apnea del sueño que las mujeres, aunque las mujeres posmenopáusicas también presentan un riesgo elevado.
  • Antecedentes familiares: Existe un componente genético, con antecedentes familiares en el 25 al 40% de los casos en adultos.
  • Consumo de bebidas alcohólicas o sedantes: Relajan los músculos de la garganta, favoreciendo la obstrucción.
  • Hábito de fumar: Los fumadores tienen tres veces más posibilidades de presentar AOS.

Factores de Riesgo Específicos de la Apnea Obstructiva del Sueño (AOS)

  • Sobrepeso y obesidad: La obesidad aumenta en gran medida el riesgo, aunque un tercio de los pacientes con AOS no tienen sobrepeso.
  • Vías respiratorias estrechas: Puede ser una característica heredada, o causada por amígdalas o adenoides agrandadas.
  • Congestión nasal: Dificultad para respirar por la nariz incrementa la probabilidad de AOS.
  • Anomalías anatómicas orofaríngeas: Mandíbula corta o retraída, base de la lengua o amígdalas prominentes, forma redonda de la cabeza, cuello corto, circunferencia del cuello mayor a 43 cm en hombres o 41 cm en mujeres, paredes faríngeas laterales gruesas y almohadillas adiposas parafaríngeas.
  • Afecciones médicas: Reflujo gastroesofágico nocturno, acromegalia, hipotiroidismo, insuficiencia cardíaca congestiva, hipertensión arterial y diabetes tipo 2 pueden aumentar el riesgo.

Factores de Riesgo Específicos de la Apnea Central del Sueño (ACS)

  • Trastornos cardíacos: Insuficiencia cardíaca congestiva y latidos cardíacos irregulares como la fibrilación auricular.
  • Afecciones cerebrales: Como un accidente cerebrovascular o tumores cerebrales, pueden afectar la capacidad del cerebro para enviar señales respiratorias.
  • Uso de medicamentos opiáceos: Pueden alterar el control respiratorio del cerebro.
  • Gran altitud: Puede inducir un patrón de respiración de Cheyne-Stokes.
  • Apnea central del sueño emergente por tratamiento: Desarrollo de ACS en personas con AOS que usan CPAP.

Accidente Cerebrovascular (ACV): Una Visión General

El ACV ocurre cuando los vasos sanguíneos que llevan sangre al cerebro se tapan o se rompen, causando una interrupción en la circulación sanguínea y provocando parálisis o muerte celular en el área cerebral afectada. Es una de las principales causas de muerte, discapacidad e internación en todo el mundo, afectando más a los hombres.

Existen dos tipos principales de ACV:

  • ACV isquémico: Sucede cuando una arteria que irriga el cerebro se obstruye, impidiendo que el oxígeno llegue a las células cerebrales, lo que provoca su muerte. Esta obstrucción puede ser causada por un coágulo (trombosis) o un émbolo (embolia). Representa la mayoría de los casos.
  • ACV hemorrágico: Ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe y provoca una hemorragia, ya sea dentro del tejido cerebral o en la superficie entre el cerebro y la meninge. Es responsable del 15% de todos los casos, pero es más frecuente que cause la muerte que el ACV isquémico.

Factores como el sedentarismo, el tabaquismo y la mala alimentación contribuyen al riesgo de ACV. Cuanto más rápido sea el diagnóstico y tratamiento del ACV, mayores serán las posibilidades de una recuperación completa, por lo que es crucial prestar atención a las señales y síntomas y buscar ayuda médica de inmediato.

La Interconexión entre la Apnea del Sueño y el ACV

Los trastornos respiratorios del sueño, especialmente la apnea obstructiva del sueño, se están consolidando como una entidad asociada a los ACV, pudiendo ser un factor precursor e interferir en la evolución y recuperación posterior del ictus. Un alto porcentaje de pacientes (20-63%) que han sufrido un ACV presentan trastornos del sueño. Estudios han demostrado que la prevalencia de trastornos del sueño en pacientes con ACV isquémico es de aproximadamente 75% y con ACV hemorrágico, de 60%.

La AOS ha sido reconocida por la American Heart Association y la American Stroke Association (AHA/ASA) como un potencial factor de riesgo modificable para el ACV, recomendando su estudio y tratamiento. Hombres con un Índice de Apnea-Hipopnea (IAH) >19 tienen un riesgo casi tres veces mayor de ACV isquémico, mientras que en mujeres, el riesgo aumenta con un IAH >25. Las personas con SAHOS moderado a grave tienen un riesgo 2.5 veces mayor de enfermedad cardiovascular y 2 veces mayor de ACV.

Mecanismos que Relacionan la Apnea del Sueño y el ACV

Los episodios recurrentes de apnea durante el sueño desencadenan una serie de eventos fisiopatológicos que contribuyen al riesgo de ACV:

  • Hipoxia intermitente (HI): La apnea provoca caídas repetitivas en los niveles nocturnos de oxígeno en sangre. Esto resulta en hipoxia intermitente y fenómenos de desaturación/resaturación, que generan estrés oxidativo, inflamación sistémica y la liberación de especies reactivas de oxígeno (ERO), dañando el endotelio vascular y promoviendo la aterosclerosis. La HI también activa el sistema renina-angiotensina-aldosterona, aumentando la presión arterial.
  • Microdespertares y actividad simpática: Los breves despertares asociados a los episodios de apnea provocan una activación abrupta del sistema nervioso simpático y supresión del tono vagal. Esto resulta en un aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, que puede mantenerse incluso durante la vigilia.
  • Hipertensión arterial: La hipoxia y la hiperestimulación simpática contribuyen al aumento de la presión arterial, siendo la hipertensión una de las principales consecuencias de la apnea del sueño no tratada y un factor de riesgo clave para el ACV.
  • Disfunción endotelial: El estrés oxidativo y la inflamación inducidos por la HI comprometen la función de las células que recubren los vasos sanguíneos, disminuyendo la producción de óxido nítrico, esencial para prevenir la formación de ateromas.
  • Alteraciones del flujo sanguíneo cerebral: El SAHOS interfiere en los mecanismos de control que regulan el flujo cerebral, deteriorando la autorregulación y la reserva cerebrovascular. Una respuesta cerebrovascular inadecuada ante la hipoxia intermitente e hipercapnia puede generar hipoperfusión y mayor riesgo de isquemia cerebral.
  • Hipercoagulabilidad: La apnea del sueño aumenta la agregación plaquetaria, el fibrinógeno y las catecolaminas circulantes, predisponiendo a la formación de trombos que pueden causar ACV isquémicos.
  • Trastornos del ritmo cardíaco: La presión intratorácica negativa generada al final de la apnea puede causar estiramiento y remodelación de las aurículas, lo que predispone a arritmias cardíacas, como la fibrilación auricular, un fuerte predictor de riesgo de ACV.
  • Foramen Oval Permeable (FOP): La prevalencia de FOP, una comunicación entre las aurículas que no cierra, es mayor en pacientes con SAHOS y desaturaciones más graves, lo que puede aumentar el riesgo de ACV.

Estos cambios hemodinámicos y bioquímicos pueden precipitar el inicio del infarto durante el sueño y agravar el daño isquémico existente. El sueño fragmentado se ha relacionado con un aumento del riesgo de ACV.

Diagrama de los mecanismos fisiopatológicos de la apnea del sueño que conducen al ACV

Alteraciones del Sueño Post-ACV

Las lesiones en el sistema nervioso central (SNC) causadas por un ACV, ya sean focales o difusas, pueden desestructurar la arquitectura del sueño. Los trastornos del sueño también pueden ser una consecuencia del ACV, y su manifestación dependerá de la evolución neurológica y la fase del ictus.

Cambios en la Arquitectura del Sueño

La arquitectura del sueño se define por los diferentes estadios de sueño (NO-REM: N1, N2, N3; y REM) que se alternan en ciclos de 90 minutos. Las lesiones tras un ACV pueden alterar esta estructura:

  • ACV supratentoriales: Se han relacionado con la reducción del sueño NO-REM, del tiempo total de sueño y de la eficiencia del sueño. Pueden disminuir los husos de sueño, complejos K y ondas lentas de sueño profundo, y causar una reducción transitoria o permanente del sueño REM, especialmente en casos de mal pronóstico.
  • ACV infratentoriales: También se asocian con una reducción del sueño NO-REM y especialmente del REM. Las lesiones en el tegmento pontino o mesencefálico pueden afectar selectivamente las fases del sueño, incluso pudiendo persistir la ausencia de REM durante años sin alteraciones cognitivas evidentes.

Además, los pacientes con ACV y TRDS asociado muestran un aumento del porcentaje del tiempo total de sueño durante la vigilia del estadio N1 y del número de microdespertares, así como una disminución de la eficiencia del sueño.

Alteraciones en la Actividad Cerebral

Los ACV presentan diferentes patrones en el electroencefalograma (EEG) según su localización, reflejando disfunción neuronal focal o difusa. Los patrones de EEG patológicos pueden ocurrir en infartos talámicos y troncoencefálicos. Los cambios en la actividad cerebral y del sueño durante un ACV se han relacionado con el pronóstico evolutivo del paciente. Por ejemplo, el aumento de la actividad delta o la disminución de la actividad alfa o beta en el hemisferio afectado se asocian con un peor pronóstico evolutivo.

Hipersomnia Post-ACV

La hipersomnia, definida como un aumento de la somnolencia diurna o de las necesidades de sueño, se presenta en el 1.1% al 27% de los pacientes con ACV. Las lesiones que más frecuentemente causan hipersomnia son las talámicas bilaterales, tálamo-mesencefálicas, protuberancia superior y la región pontomedular medial, afectando el sistema reticular ascendente (SRA). El caso más severo de hipersomnia post-ACV se produce tras el infarto talámico paramedial, caracterizado por estupor brusco, déficits de atención y memoria.

Es importante recordar que los trastornos del sueño en pacientes con ACV agudo también pueden ser causados por factores externos durante la hospitalización, como el ruido, la luz, la monitorización, la ansiedad, la depresión, complicaciones de la enfermedad (cardíacas, infecciones, crisis epilépticas, fiebre) y la propia medicación.

Diagnóstico de la Apnea del Sueño en Pacientes con ACV

El diagnóstico de la apnea del sueño se sospecha a partir de la anamnesis del paciente y, si es posible, de la información proporcionada por su compañero de cama. Cuestionarios como STOP-BANG, el Cuestionario de Berlín (BQ) y la Escala de Somnolencia de Epworth (ESS) pueden usarse como herramientas de cribado, aunque tienen baja especificidad para un diagnóstico definitivo.

Métodos Diagnósticos

  • Polisomnografía (PSG): Considerado el "gold standard" para el diagnóstico de la apnea del sueño. Implica pasar la noche en un laboratorio del sueño para registrar múltiples parámetros fisiológicos (EEG, EOG, EMG, ECG, flujo aéreo, movimientos torácicos/abdominales, saturación de hemoglobina). Se define apnea como la interrupción del flujo de aire durante 10 segundos o más, e hipopnea como la disminución de la amplitud toracoabdominal en más del 50% durante al menos 10 segundos con despertar o reducción de la saturación de oxígeno en más del 3%. Se considera AS cuando el Índice de Apnea e Hipopnea (IAH) es de 10 o más episodios por hora.
  • Poligrafía respiratoria (PR): Una alternativa más económica y sencilla que la PSG, que se puede realizar en casa. Ha sido validada para pacientes con IAH elevado y se recomienda para pacientes con alta sospecha de SAHOS. La oximetría nocturna también ha mostrado buenos resultados como test de detección en pacientes con ACV.
  • Dispositivos portátiles: Existen dispositivos portátiles (como el Examen del Sueño Biologix®) que permiten realizar el examen en casa de forma simple y eficaz, obteniendo resultados rápidos.

A pesar de la validez de los estudios domiciliarios, la American Academy for Sleep Medicine recomienda la PSG en una unidad del sueño acreditada para pacientes con historia de ACV, aunque reconoce la factibilidad de las pruebas domiciliarias como estrategia.

Equipo de polisomnografía para el diagnóstico de la apnea del sueño

Tratamiento y Manejo de la Apnea del Sueño en Adultos Mayores con Riesgo de ACV

El tratamiento adecuado de los trastornos del sueño no solo puede mejorar la calidad de vida y disminuir las secuelas, sino también mejorar las expectativas de vida de los pacientes, especialmente en adultos mayores con riesgo de ACV.

Medidas Generales y Cambios en el Estilo de Vida

Para disminuir el riesgo de apnea obstructiva del sueño y sus complicaciones, se recomienda:

  • Perder el exceso de peso.
  • Tratar la congestión nasal.
  • Limitar el consumo de alcohol y sedantes.
  • Adoptar rutinas de sueño saludables, como limitar las siestas a 30 minutos, mantener una luz tenue en el dormitorio y evitar la cafeína e ingesta de líquidos antes de acostarse.

Terapias Específicas

  • Presión Positiva Continua en las Vías Respiratorias (CPAP): Es el tratamiento más efectivo para la apnea del sueño moderada a grave. Consiste en un aparato que, a través de una máscara nasal o facial, proporciona una presión continua de aire que desobstruye las vías respiratorias durante todo el período del sueño, evitando los colapsos. Numerosos estudios respaldan los beneficios del CPAP en pacientes con apnea del sueño, ya que disminuye la presión intratorácica, la hipoxia, la acidosis y los despertares, lo que, a su vez, reduce las arritmias cardíacas y mejora la calidad de vida. La AHA/ASA recomienda el tratamiento con CPAP a todos los pacientes con SAHOS moderados y graves asociados a ACV.
  • Dispositivos bucales: Para casos leves de apnea del sueño, se puede emplear una férula elaborada a medida que se usa durante el sueño para aumentar la zona faríngea.
  • Cirugía: En casos resistentes a otros tratamientos, puede considerarse la cirugía para corregir obstrucciones anatómicas.

La efectividad del tratamiento con CPAP puede verse limitada por una baja adherencia, ya que se estima que entre el 46% y el 83% de los pacientes no logran usar el equipo más de 4 horas por noche. Es crucial la educación y el seguimiento para mejorar el cumplimiento.

Complicaciones de la Apnea del Sueño no Tratada

La apnea del sueño es una afección médica grave cuyas consecuencias se agravan en la tercera edad si no se trata adecuadamente. Un pronóstico desfavorable en pacientes con ACV podría explicarse por el rol del sueño en la plasticidad neuronal, la síntesis de proteínas y su papel protector.

Las principales complicaciones incluyen:

  • Fatiga y deterioro cognitivo: Los despertares repetidos impiden un sueño reparador, lo que lleva a somnolencia diurna excesiva, irritabilidad, dificultad para concentrarse, disfunción sexual y un mayor riesgo de accidentes automovilísticos y laborales.
  • Problemas cardiovasculares: Los descensos repentinos de los niveles de oxígeno en la sangre aumentan la presión arterial y sobrecargan el sistema cardiovascular, incrementando el riesgo de hipertensión arterial, ataques cardíacos recurrentes, ACV y latidos cardíacos irregulares (como fibrilación auricular).
  • Diabetes tipo 2 y síndrome metabólico: Las personas con AOS pueden desarrollar este síndrome, que incluye hipertensión, niveles altos de colesterol, niveles altos de glucosa en la sangre y una mayor circunferencia de la cintura.
  • Problemas hepáticos: Existe una mayor probabilidad de tener resultados irregulares en los análisis de la función hepática en personas con AOS.
  • Complicaciones con medicamentos y cirugía: La AOS no reconocida puede causar problemas respiratorios con anestesia general y ciertos medicamentos, especialmente después de una cirugía mayor.
  • Impacto en la pareja: Los ronquidos fuertes y el sueño inquieto del paciente pueden impedir que sus compañeros de cama descansen bien.

El SAHOS ha sido asociado con resultados desfavorables en pacientes con ACV, incluyendo una alta mortalidad. En un seguimiento de 10 años, los sujetos con diagnóstico de SAHOS moderado o grave (≥ 15 IAH) presentaron un riesgo de mortalidad prematura un 75% mayor que el grupo control.

¡IMPORTANTE! Solo los médicos debidamente calificados pueden diagnosticar enfermedades, indicar tratamientos y recetar medicamentos. La información aquí contenida tiene fines informativos generales y no sustituye el consejo médico profesional.

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