Las caídas representan un problema de salud pública significativo a nivel global, constituyendo la segunda causa mundial de defunción por traumatismos involuntarios. Miles de adultos mayores se caen y se lastiman anualmente, siendo las caídas una de las principales causas de lesiones y pérdida de independencia en personas de 65 años o más. Se calcula que anualmente se producen 684 000 caídas mortales, y más del 80% de estas defunciones se registran en países de ingresos medianos y bajos. Las mayores tasas de mortalidad por esta causa corresponden a los mayores de 60 años en todas las regiones.
Además de las defunciones, cerca de 37.3 millones de caídas anuales revisten suficiente gravedad como para requerir atención médica. Estas causan anualmente la pérdida de 38 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD), superando la suma de años perdidos por traumatismos en medios de transporte, ahogamientos, quemaduras y envenenamientos. Las personas con discapacidad como consecuencia de una caída tienen más probabilidades de necesitar atención a largo plazo y de ser internados en un establecimiento sanitario, sobre todo los ancianos.
Los costos económicos son considerables para los sistemas de salud. Por ejemplo, el costo medio para el sistema de salud de cada traumatismo de una persona de 65 años o más causado por una caída es de US$ 3611 en Finlandia y de US$ 1049 en Australia. En Canadá, estrategias preventivas eficaces pueden reducir en un 20% la incidencia de caídas en niños menores de 10 años, con un ahorro neto de más de US$ 120 millones al año.
Definición y Magnitud del Problema
Una caída se define como un evento que ocurre cuando una persona cae inadvertidamente al suelo u otro nivel inferior, haciendo perder el equilibrio y dando con el cuerpo en el suelo o en otra superficie firme que lo detenga. Aunque la mayoría de las caídas no son mortales, las lesiones causadas pueden serlo. Por ejemplo, en la población infantil de la República Popular China, por cada defunción debida a una caída se dan cuatro casos de discapacidad permanente y un gran número de hospitalizaciones o necesidades de atención médica.
En personas ≥ 65 años de edad, las caídas son la causa principal de muerte relacionada con lesiones y la séptima causa principal de todas las muertes. En Estados Unidos, anualmente más de 14 millones de adultos ≥ 65 años informan de caídas, lo que representa un total de aproximadamente 36 millones de caídas. Un gran número de caídas resultan en una lesión, con aproximadamente el 37% de las personas que caen informando una lesión que requirió tratamiento médico o que restringió su actividad durante al menos 1 día, lo que resulta en un estimado de 9 millones de lesiones por caídas cada año.
El número de caídas y muertes relacionadas está aumentando; la tasa de muerte por caídas ajustada por edad aumentó un 41% de 2012 a 2021. Las caídas son también más comunes en mujeres que en hombres y en entornos rurales comparado con los urbanos. Este problema pone en riesgo la independencia de los ancianos y causa una cascada de problemas individuales y socioeconómicos. La magnitud de este problema ha preocupado a organizaciones, instituciones y profesionales debido a las consecuencias físicas, psicológicas, sociales y económicas que causan a los adultos mayores, sus familias y a las instituciones de salud.
Personas con Mayor Riesgo
Aunque las caídas pueden causar traumatismos a todas las personas, la edad, el sexo y el estado de salud influyen en su tipo y gravedad. El predictor más consistente de una caída es una caída previa. Sin embargo, las caídas en las personas ancianas rara vez tienen una sola causa o factor de riesgo; suelen ser el resultado de una interacción compleja multifactorial entre elementos intrínsecos, extrínsecos y situacionales.
Factores Intrínsecos (Relacionados con el Individuo)
- Edad: Los ancianos son quienes corren mayor riesgo de morir y de sufrir lesiones, y el riesgo aumenta con la edad. En EE. UU., del 20% al 30% de las personas mayores que se caen sufren lesiones moderadas a graves, como contusiones, fracturas de cadera y traumatismos craneoencefálicos.
- Efectos del envejecimiento: La debilidad muscular, el retraso de los reflejos y la disminución de la masa muscular, la densidad ósea y el desgaste muscular (sarcopenia) son factores relevantes. La agudeza visual, la percepción de los contrastes y la profundidad, y la adaptación a la oscuridad se reducen. La pérdida o los trastornos sensitivos y la disfunción cerebelosa pueden disminuir los reflejos posturales y afectar el equilibrio.
- Problemas de equilibrio y movilidad: La disminución del equilibrio es un importante factor de riesgo, y déficits en la percepción, visión, sentido vestibular, función muscular y tiempo de reacción contribuyen a un desorden del equilibrio. Las personas mayores modifican su patrón de movilidad, con una reducción de la velocidad de la marcha.
- Enfermedades subyacentes: Trastornos neurológicos, cardiopatías u otras afecciones discapacitantes, así como los resultados de un ataque cerebral, pueden aumentar el riesgo. Los trastornos crónicos y agudos también son importantes factores de riesgo.
- Medicación: Los efectos secundarios de los medicamentos, especialmente los psicoactivos, sedantes o pastillas para dormir, pueden afectar el equilibrio y otros sentidos. El riesgo aumenta con el número de medicamentos que recibe el paciente.
- Deterioro cognitivo: A medida que el deterioro cognitivo aumenta con la edad, también lo hace el riesgo de caídas, en parte porque los adultos mayores con deterioro cognitivo pueden no recordar que deben tomar medidas de seguridad para reducir las caídas. El déficit cognitivo es un factor claramente asociado al riesgo de caídas, incluso en niveles iniciales de demencia.
- Deshidratación: Es posible que se maree si no bebe suficiente agua.
- Problemas en los pies: Callos, callosidades o entumecimiento en los pies pueden llevar a un calzado holgado o a una pérdida de equilibrio.
- Miedo a caer: Después de una caída, muchas personas mayores desarrollan un miedo significativo a volver a caer, lo que puede llevar a la reducción de la actividad física, el aislamiento social y la disminución de la calidad de vida.
Factores Extrínsecos (Relacionados con el Entorno)
- Riesgos ambientales: Estos pueden aumentar el riesgo de caídas de forma independiente o, más importantemente, a través de la interacción con los factores intrínsecos. El riesgo es máximo cuando las condiciones del medio requieren un mayor control postural y del movimiento (p. ej., al caminar sobre una superficie resbaladiza) y cuando el entorno no resulta familiar.
- Entorno construido: Escalas en la puerta de entrada, alfombrillas, obstáculos, alfombras sueltas, áreas levantadas del piso, muebles y cables eléctricos en los pasillos son peligros. La falta de cera antideslizante para pisos o derrames no secados inmediatamente, sobre todo en baldosas de cerámica, también contribuyen.
- Iluminación inadecuada: Una casa mal iluminada, especialmente escaleras, porches y pasillos exteriores, aumenta el riesgo.
- Dispositivos de asistencia: Si bien están destinados a ayudar, los adultos mayores que usan dispositivos de asistencia para la movilidad tienen más probabilidades de informar un historial de caídas, lo que refleja las limitaciones de movilidad subyacentes y comorbilidades que llevaron a su prescripción.
- Calzado inadecuado: Calzado holgado o suelas desgastadas, así como caminar en calcetines sin zapatos sobre suelos lisos.
- Condiciones climáticas: Acenas y escalones resbaladizos por nieve y hielo.
- Falta de seguridad en el entorno hospitalario: La falta de barandillas, camas en posición alta, ruedas de cama sin bloquear, cables de equipos médicos, y el uso de contención física inadecuada.
Factores Situacionales (Relacionados con la Actividad)
- Distracción: Caminar mientras se habla o se mira un teléfono inteligente y no notar un peligro ambiental (p. ej., un bordillo o un escalón).
- Apresurarse: Correr al baño, especialmente por la noche cuando no se está completamente despierto o cuando la iluminación puede ser inadecuada.
- Uso de escaleras: Puede ser problemático, especialmente con anteojos bifocales o trifocales.
Factores de riesgo de caídas e índice de masa corporal en el adulto mayor hospitalizado
Evaluación de Riesgos de Caídas
Los médicos deben preguntar sobre caídas previas, así como sobre las condiciones, los medicamentos y los factores situacionales que aumentan el riesgo de caídas. La evaluación del riesgo de caídas tiene como objetivo identificar adultos mayores que pueden presentar alto riesgo para implementar estrategias preventivas. Esta evaluación no es un examen físico, sino una revisión estructurada usando cuestionarios, observación y herramientas de detección dirigidas.
Anamnesis y Examen Físico
Cuando se requiere una evaluación más completa de los factores de riesgo de caída, esta debe centrarse en la identificación de los factores intrínsecos, extrínsecos y situacionales que pueden reducirse mediante intervenciones específicas. Sin embargo, puede ser imposible eliminar por completo el riesgo de futuras caídas.
A los adultos mayores se les deben formular preguntas abiertas sobre su caída o caídas más recientes, seguidas de preguntas más específicas sobre cuándo y dónde se produjo la caída y qué estaban haciendo. A continuación, deben realizarse las mismas preguntas a testigos. Los pacientes deben informar si percibieron síntomas premonitorios o asociados (p. ej., palpitaciones, disnea, dolor torácico, vértigo, mareos) y si perdieron la consciencia. También se debe preguntar si pueden identificar factores extrínsecos o situacionales evidentes. La anamnesis debe incluir preguntas sobre enfermedades pasadas y presentes, consumo de fármacos con o sin prescripción médica y consumo de alcohol o medicamentos psicoactivos. Se debe preguntar también si pudieron volver a levantarse sin ayuda después de caer y si se produjo alguna lesión.
El examen físico debe ser bastante completo para excluir causas intrínsecas evidentes de caídas. Incluye la medición de la temperatura, frecuencia y ritmo cardíaco, auscultación para trastornos valvulares, y presión arterial en decúbito supino y de pie para excluir hipotensión ortostática. La agudeza visual debe examinarse, y se recomienda un examen más detallado con un optometrista u oftalmólogo si es necesario. El cuello, la columna vertebral y los miembros (especialmente piernas y pies) deben evaluarse para identificar debilidad, deformidades, dolor y limitación de la amplitud del movimiento.
Un examen neurológico debe comenzar con un examen del estado mental para controlar el deterioro cognitivo. También comprende pruebas de la función motora, sensibilidad, coordinación, equilibrio estacionario y marcha. La prueba de Romberg y la permanencia en un pie, junto con la marcha en línea recta, evalúan el control postural. Los médicos deben evaluar la función vestibular posicional.
Pruebas de Desempeño
Una variedad de pruebas estandarizadas basadas en el rendimiento están disponibles para evaluar la marcha, el equilibrio y la fuerza de los miembros inferiores en adultos mayores con riesgo elevado de caídas. La prueba básica de levantarse y andar consiste en observar al paciente mientras se levanta de un sillón, camina 3 metros, gira, vuelve a caminar hacia la silla y se sienta. Una versión cronometrada de esta prueba, con un tiempo de > 12 segundos, indica un aumento significativo del riesgo de caídas.
La Evaluación de la Movilidad Orientada al Desempeño permite identificar problemas de equilibrio y estabilidad durante la marcha y otros movimientos que pueden indicar un mayor riesgo de caídas, y sus puntuaciones bajas predicen un mayor riesgo.
Pruebas de Laboratorio
No existe una evaluación diagnóstica de laboratorio estándar para determinar la causa exacta de una caída. La evaluación debe basarse en la anamnesis y en los resultados del examen para descartar varias causas. Algunas pruebas incluyen hemograma completo, medición de glucemia y electrolitos. En caso de neuropatías periféricas, se solicitan niveles de folato, B12 y TSH. Otras pruebas como electrocardiograma (ECG), monitorización cardíaca ambulatoria y ecocardiografía se recomiendan solo cuando se sospecha una causa cardíaca. Las radiografías vertebrales y la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM) de cráneo solo se solicitan cuando la anamnesis y el examen físico detectan trastornos neurológicos nuevos. Puede indicarse un estudio de electromiografía/conducción nerviosa (EMG/NCS) si se sospecha neuropatía, miopatía, radiculopatía u otro trastorno del sistema nervioso periférico.
Estrategias de Prevención de Caídas
Los expertos coinciden en que algunas caídas en adultos mayores se pueden prevenir. La prevención de caídas es una necesidad urgente, particularmente en contextos hospitalarios, debido al creciente aumento de la población mayor.
Intervenciones para Adultos Mayores
Existen numerosas intervenciones para prevenir las caídas:
- Ejercicio regular: Mejora la fortaleza, el tono muscular y la estabilidad. Caminar, nadar, taichí, yoga o ejercicios de fortalecimiento son beneficiosos.
- Revisiones médicas periódicas: Hágase un examen de la visión y la audición cada año o cada vez que note un cambio. Consulte a su médico sobre callos o callosidades en los pies, entumecimiento y efectos secundarios de los medicamentos. Beba mucho líquido para prevenir la deshidratación.
- Gestión de medicamentos: Conozca los efectos secundarios de los medicamentos que toma. Pregúntele a su médico o farmacéutico si los medicamentos pueden afectar su equilibrio. Limite la cantidad de alcohol que bebe.
- Evaluación y modificación del hogar: Quite escalones en la puerta, alfombrillas y obstáculos. Fije alfombras sueltas, repare áreas levantadas del piso, mueva muebles y cables eléctricos para que no estén en los pasillos. Utilice cera antideslizante y seque derrames de inmediato. Mantenga la casa bien iluminada, especialmente escaleras, porches y pasillos exteriores. Use lamparitas nocturnas en vestíbulos y baños. Instale pasamanos o barandillas sólidos en las escaleras. Ponga los artículos de uso frecuente en estantes bajos.
- Dispositivos de asistencia: Si usa una andadera o un bastón, coloque un revestimiento de goma en las puntas. Si usa muletas, limpie la base regularmente. Si es necesario, utilice bastones, andadores u otros dispositivos de apoyo para caminar.
- Calzado adecuado: Use zapatos de tacón bajo que le queden bien y le den buen apoyo a sus pies, con suelas antideslizantes. Revise y repare tacones o suelas desgastadas. No camine en calcetines sin zapatos sobre suelos lisos.
- Medidas en el baño: Instale agarraderas y tapetes antideslizantes dentro y fuera de la ducha o la tina, así como cerca del inodoro y el lavabo. Utilice una silla para la ducha y un banco para la bañera. Use una cabeza de ducha portátil. Repare los asientos de inodoro sueltos y considere instalar un asiento de inodoro elevado. No cierre con llave la puerta del baño mientras se ducha.
- Seguridad al aire libre: Mantenga las manos libres usando una cartera bandolera, una riñonera o una mochila. Mantenga las entradas y los senderos exteriores bien iluminados. Mire dónde pisa. Camine por la hierba cuando las aceras estén resbaladizas. Si vive en una zona con nieve y hielo, eche sal en aceras y escalones. Lleve consigo un teléfono o un dispositivo de alerta médica.
- Servicios de entrega: Utilice servicios de envíos de farmacias y tiendas de comestibles, especialmente cuando el clima es malo.
- Intervenciones multifactoriales: Incluyen evaluaciones individuales del riesgo de caídas, seguidas de intervenciones y derivaciones médicas. Los suplementos de vitamina D son recomendados para personas con deficiencia de esta sustancia.
Rol del Personal de Enfermería y la Institución Hospitalaria
Los profesionales que trabajan en instituciones de salud y están en contacto directo con pacientes mayores desempeñan un papel importante en su seguridad, contribuyendo con la reducción de las tasas de caídas en este ámbito. Para que exista efectividad en las prácticas preventivas de caídas de los adultos mayores hospitalizados, es necesario que las enfermeras tengan conocimiento sobre las caídas y su prevención.
Un estudio realizado con 76 enfermeras en seis hospitales de Cuiabá, Brasil, encontró que el 89.5% de las enfermeras tienen conocimientos insuficientes sobre caídas y su prevención; sin embargo, el 52.6% tiene una actitud favorable y el 61.8% realiza prácticas preventivas. Esto demuestra que es necesario que los profesionales de la salud se continúen capacitando para obtener conocimiento actualizado y mejorar sus prácticas.
Las prácticas preventivas de caídas que las enfermeras afirman realizar más frecuentemente incluyen el uso de barandilla en la cama (67.1%) y la orientación del adulto mayor en cuanto a la solicitud de ayuda (61.8%). Sin embargo, algunas prácticas mencionadas, como la contención física o la consideración de la presencia del acompañante como medida preventiva, son inadecuadas. La presencia del acompañante no es una medida de prevención de caídas; de hecho, diversos estudios muestran que una proporción significativa de caídas ocurre cuando el acompañante está presente. El conocimiento erróneo de las enfermeras sobre la prevención de las caídas en los hospitales influye en sus prácticas preventivas. La evaluación del riesgo es una práctica eficaz en la reducción de las caídas de los adultos mayores hospitalizados.

Factores Extrínsecos en el Entorno Hospitalario
Al menos tres aspectos deben atenderse para prevenir caídas de pacientes hospitalizados: condiciones intrínsecas del paciente, condiciones del entorno construido y equipamiento hospitalario, y su manejo. Estudios indican que un tercio de las caídas intrahospitalarias pueden prevenirse a partir de programas de evaluación de riesgo y del diseño del entorno hospitalario. Es crucial evaluar las condiciones de riesgo de pacientes intrahospitalarios y aquellos del entorno construido, el equipamiento y su manejo para planificar estrategias de prevención efectivas.
- Personal y manejo: La dotación adecuada de personal, el adiestramiento y el número de rondas de atención son claves. Intervenciones efectivas incluyen poner las camas en la posición más baja, mantener las ruedas bloqueadas, colocar los cables de equipos médicos fuera del desplazamiento de las personas mayores y asistir a los pacientes en sus movimientos.
- Barras de seguridad en camas: Deben mantenerse levantadas y volver a ponerlas en dicha posición cuando sea necesario bajarlas.
- Sistemas de sujeción: Existe evidencia de que son más graves las caídas al usar elementos de sujeción de pacientes en las camas, y pueden predisponer a otros eventos adversos como delirium, úlceras por presión e incontinencia.
- Diseño del espacio de internación: La habitación, el entorno de la cama, los traslados y los espacios de tratamiento deben considerar aspectos ambientales (ruido, calidad del aire, iluminación), diseño interior (muebles, instalaciones, materialidad) y disposición de recintos.
- Materialidad de los pavimentos: Un punto controversial. Aunque deben tener cierta rugosidad para adherencia, el tipo de calzado es más importante. Los pavimentos lisos, promovidos por motivos sanitarios, presentan un mayor grado de peligrosidad si están húmedos.
Consecuencias de las Caídas
Las caídas en los adultos mayores pueden tener diversas consecuencias que afectan tanto la salud física como la calidad de vida:
- Lesiones físicas: Pueden provocar lesiones graves como fracturas de huesos (cadera, muñeca, columna vertebral), que pueden requerir cirugía, hospitalización y rehabilitación prolongada.
- Dolor crónico: Las lesiones resultantes pueden dar lugar a dolor crónico, especialmente en personas mayores con condiciones preexistentes como la artritis.
- Miedo a caer nuevamente: Después de una caída, muchas personas mayores desarrollan un miedo significativo a volver a caer, lo que puede llevar a la reducción de la actividad física, el aislamiento social y la disminución de la calidad de vida.
- Dependencia y pérdida de autonomía: Las lesiones graves pueden llevar a la pérdida de la independencia y la necesidad de asistencia en las actividades de la vida diaria.
- Costos económicos y sociales: Las hospitalizaciones, tratamientos médicos y rehabilitación generan altos costos de atención médica. Cuando no se informan caídas y no se instituyen medidas preventivas, los pacientes presentan alto riesgo de volver a caer, lo que supone una carga significativa para el sistema de salud.